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¿QUÉ ES EL ALCOHOLISMO? Continuación archivo del portal de recursos
para estudiantes |
Las pruebas de laboratorio y otras pruebas
Las pruebas para
detectar los niveles de alcohol en la sangre no son útiles para diagnosticar
el alcoholismo ya que reflejan sólo un momento y no el uso a largo
plazo. Un análisis de sangre de volumen corpuscular medio (MCV, siglas
en inglés) a veces se emplea para medir el tamaño de los glóbulos
rojos, el cual aumenta con el uso de alcohol. Otro tipo de análisis
de sangre puede mostrar elevaciones de ciertas enzimas hepáticas
que se asocian con el abuso de alcohol. Un examen físico y otras
pruebas deberán realizarse para descubrir cualquier problema médico.
A veces los resultados de estas pruebas pueden ayudar a convencer a un paciente
de que busque tratamiento, particularmente si revelan problemas severos,
como una exploración computarizada de tomografía (CT) que
muestre atrofia cerebral, una análisis de sangre que muestre daño
hepático o niveles de testosterona bajos que indiquen riesgo de impotencia.
Una vez que se hace un diagnóstico, el próximo paso principal
es conseguir que el paciente busque tratamiento. Un estudio informó
que las razones principales por las cuales los alcohólicos no buscan
tratamiento son falta de confianza en terapias exitosas, negación
de su propio alcoholismo y el estigma social que acompaña al tratamiento.
A menudo se necesita un esfuerzo colaborativo de los médicos, los
miembros de la familia, los amigos y los empleadores, aunque si esto no
es posible, un estudio encontró que inclusive una intervención
breve de parte de un médico puede ser útil en reducir la bebida.
Reuniones entre el paciente y los amigos y los miembros de la familia que
han sido afectados por el comportamiento alcohólico son las mejores.
Este enfoque de intervención deberá ser compasivo pero directo
y honesto de parte de cada persona, describiendo específicamente
cómo han sido heridos de manera individual debido al alcoholismo.
Inclusive los niños pueden particiar en este proceso, dependiendo
de su nivel de madurez y su capacidad de manejar la situación. La
familia y los amigos deberán expresar su afecto
para con el paciente
y su compromiso completo y su apoyo en busca de una recuperación,
pero deberán exigir de manera firme y consistente
que el paciente
busque tratamiento. El paciente y la familia deberán entender por
completo que el alcoholismo es una enfermedad y que las respuestas a esta
enfermedad--necesidad, deseo, temor a la supresión--son síntomas,
no faltas de carácter, de la misma manera en que el dolor o el malestar
son síntomas de otras enfermedades. También deberán
comprender que el tratamiento es difícil y a veces doloroso, al igual
que los tratamientos contra otras enfermedades potencialmente mortales,
como el cáncer, son dolorosos, pero que es la única esperanza
de curación.
Los empleadores pueden ser particularmente eficaces.
Su enfoque también deberá ser compasivo pero fuerte, amenazando
al empleado con
pérdida de trabajo si el empleado no busca ayuda.
algunas empresas grandes proporcionan acceso a programas de tratamiento
a bajo costo o
gratis para sus trabajadores.
¿En qué consiste el tratamiento contra la supresión
por alcohol?
Cuando una persona que sufre de alcoholismo cesa de beber,
los síntomas de supresión empiezan entre seis y 48 horas y
el punto máximo es entre las 24 y 35 horas después de la última
bebida. Durante este período la inhibición de la actividad
cerebral causada por el alcohol se revierte bruscamente. Se sobreproducen
hormonas de estrés y el sistema nervioso central se sobreexita. Una
vez el paciente esté en el hospital se le deberá administrar
un examen físico para detectar cualquier lesión o afección
médica, y se le deberá tratar cualquier problema que tenga
un potencial serio, como presión arterial alta o un latido del corazón
irregular. La meta inmediata es calmar lo más pronto posible al paciente.
A los pacientes por lo general se les da uno de los medicamentos contra
la ansiedad conocidos como benzodiacepinas, los cuales alivian los síntomas
por supresión y ayudan a prevenir la progresión al delirium
tremens. Una inyección de la vitamina tiamina B puede darse para
prevenir el Síndrome de Wernicke-Korsakof. Los pacientes deberán
ser observados por lo menos durante dos horas para determinar la gravedad
de los síntomas por supresión. Los médicos pueden emplear
pruebas de evaluación, como la Clinical Institute Withdrawal Assessment
Scale (CIWA) para ayudar a determinar el tratamiento y proyectar si los
síntomas aumentarón en gravedad.
El
tratamiento contra los síntomas leves y moderados producidos por
la supresión
Cerca del 95% de las personas presentan síntomas
por supresión leves y moderados, incluyendo agitación, tembladera,
perturbaciones del sueño y falta de apetito. En un 15% a un 20% de
las personas con síntomas moderados, pueden ocurrir crisis convulsivas
y alucinaciones, pero no progresan a delirium tremens por completo. A estos
pacientes casi siempre se les puede tratar como pacientes ambulatorios.
Después de ser examinados y observados, al paciente por lo general
se le envía a la casa con un suministro de cuatro días de
medicamentos contra la ansiedad, un programa de seguimiento y rehabilitación
y se le recomienda el que regrese a la sala de urgencias si los síntomas
por supresión se tornan
severos. Si es posible, un miembro de
la familia o amigo deberá apoyar al paciente durante los próximos
días de ocurrida la supresión.
El tratamiento
inicial contra el Delirium Tremens.
Cerca del 5% de los pacientes alcohólicos
experimentan delirium tremens, el cual se desarrolla por lo general entre
dos a cuatro días después de la última bebida. Los
síntomas incluyen fiebre, latido del corazón rápido,
presión arterial alta o baja, comportamiento sumamente agresivo,
alucinaciones y otros trastornos mentales. La tasa de letalidad puede llegar
a un 20% entre las personas que sufren de delirium tremens que no son tratadas.
Se les administran medicamentos contra la ansiedad intravenosamente y se
estabiliza su condición física. Es importante la
administración
de líquidos. Podrán ser necesarios métodos de restricción
para evitar que se hieran a sí mismos o a otros.
La farmacoterapia contra la supresión.
Las benzodiacepinas. Las
benzodiacepinas son medicamentos contra la ansiedad que inhiben la excitabilidad
nerviosa celular en el cerebro.
Alivian los síntomas de abstinencia
y les facilita a los pacientes el que permanezcan en el tratamiento. El
medicamento puede ser administrado intravenosamente o por vía oral,
dependiendo de la gravedad de los síntomas. Para la mayoría
de los adultos que sufren de alcoholismo por lo general se recetan medicamentos
que tienen un efecto más largo, como el diacepam (Valium) o el clorodiacepóxido
(Librium). Para prevenir las crisis convulsivas, el médico puede
darle al paciente una dosis inicial o cargada de diacepam de acción
prolongada con dosis adicionales entre
cada hora o dos horas posteriormente
durante el período de supresión. Este régimen puede
causar sedación muy pesada, y a las personas con problemas médicos
graves, en particular trastornos respiratorios, se les pueden administrar
dosis repetidas de benzodiacepinas de acción corta, como loracepam
(Ativan) y oxazepam (Serax), las cuales pueden detenerse de inmediato en
el momento en que se dé cualquier señal de
dificultad.
Algunos médicos cuestionan el uso de cualquier medicamento contra
la ansiedad para tratar los síntomas por supresión. Otros
creen que los episodios repetidos de supresión, aún las formas
leves, que se tratan inadecuadamente pueden dar lugar a episodios progresivamente
más severos con crisis convulsivas y posible daño cerebral.
Las benzodiacepinas por lo general no se recetan por más de dos semanas
y no se administran por más de tres noches a la semana con el fin
de evitar la tolerancia, la cual puede desarrollarse después de tan
sólo cuatro semanas de uso diario. La dependencia física puede
desarrollarse después de precisamente tres meses de dosificación
normal. Las personas que descontinúan las benzodiacepinas después
de tomarlas durante períodos largos pueden presentar síntomas
de repercusión --trastornos del sueño y ansiedad-- los cuales
pueden desarrollarse dentro de un
período de algunas horas o
días después de detener el medicamento. Algunos pacientes
presentan síntomas por supresión por los medicamentos, incluyendo
dificultad estomacal, transpiración e insomnio, que pueden durar
de una a tres semanas. Los efectos colaterales comunes son somnolencia durante
el día y una sensación de resaca (guayabo, ratón).
Los problemas respiratorios pueden ser exacerbados. Las benzodiacepinas
son potencialmente peligrosas cuando se emplean en combinación con
alcohol. No deberán ser empleados por las mujeres
embarazadas
o madres lactantes a menos que sea del todo necesario.
Otros medicamentos
contra la supresión leve y moderada. Los bloqueadores beta, como
el propanolol (Inderal) y el atenolol (Tenormin), a veces pueden emplearse
en combinación con una benzodiacepina. Esta clase de medicamentos
es eficaz en desacelerar el ritmo cardíaco y reducir la tembladera.
Cuando se emplean por sí mismos, no alivian otros síntomas
del alcoholismo, incluyendo las crisis convulsivas. Otros medicamentos que
están siendo investigados son clonidina (Catapres), bloqueadores
de canal de calcio, bromocriptina y carbamacepina
(Tegretol). Algunos
estudios han encontrado que la carbamacepina, empleada normalmente para
la epilepsis, es tan eficaz como una benzodiacepina en aliviar los síntomas
por supresión y puede ser aun más eficaz contra los síntomas
psiquiátricos.
La farmacoterapia contra las crisis convulsivas
y los síntomas severos. Las crisis convulsivas son por lo general
autolimitadas y tratadas sólo con una benzodiacepina. La fenitoína
intravenosa (Dilantin) junto con una benzodiacepina puede emplearse en los
pacientes que tienen antecedentes de crisis convulsivas, que sufren de epilepsia
o cuyas crisis convulsivas no pueden controlarse. Dado que la fenitoína
puede
bajar la presión arterial, deberá vigilarse el corazón
del paciente. Para las alucinaciones o el comportamiento sumamente agresivo,
pueden ser
administrados medicamentos antipsicóticos, en particular
el haloperidol (Haldol). Puede administrarse lidocaína (Xylocaína)
a las personas con ritmos de corazón perturbados.
¿En qué consiste el tratamiento a largo plazo contra el alcoholismo?
Las dos metas principales del tratamiento a largo plazo contra el alcoholismo
consisten en la abstinencia y el reemplazo total de los modelos adictivos
a través de comportamientos satisfactorios, que requieren de tiempo
y que pueden llenar el vacío que sucede cuando se ha cesado de beber.
Algunos estudios han mostrado que algunas personas que habían sido
dependientes del alcohol, con el tiempo pueden llegar a aprender a controlar
la bebida, y les puede ir tan bien como a los que se mantienen abstemios.
No hay manera de determinar, sin embargo, qué personas
pueden
parar [de tomar] después de una bebida y qué personas no pueden.
Los Alcohólicos Anónimos y otros grupos de tratamiento contra
el alcoholismo cuya meta es la abstinencia estricta, se preocupan bastante
por la publicidad en lo que respecta a estos estudios, ya que muchas personas
que sufren de alcoholismo están ansiosas de encontrar una excusa
para empezar a beber de nuevo. En este momento, la abstinencia es la única
manera segura.
El tratamiento en el hospital contra el tratamiento
ambulatorio.
Las personas que sufren de síntomas por supresión
leves y moderados se tratan por lo general como pacientes ambulatorios y
se les asigna a grupos de apoyo, orientación o ambos. El tratamiento
en un hospital general o psiquiátrico o en un centro especializado
en el tratamiento contr el alcohol y el abuso de sustancias, se recomienda
para los pacientes que sufren de delirium tremens. Un régimen de
hospitalización típico incluye un examen físico y psiquiátrico,
desintoxicación, tratamiento con psicoterapia o terapia conductual
y la introducción a Alcohólicos
Anónimos. Debido
al alto costo de la atención en el hospital, las ventajas que tiene
éste sobre el tratamiento ambulatorio, están cuestionándose
en la actualidad. Un estudio comparó a los alcohólicos empleados
que se encotraban hospitalizados; a los que estaban siendo tratados como
pacientes ambulatorios y cuya asistencia a las reuniones de AA era obligatoria;
y a los que se les había permitido elegir su propio tratamiento--incluyendo
ningún tratamiento en absoluto. Después de dos años,
todos experimentaron menos problemas de trabajo, pero los que se encontraban
en el grupo del hospital presentarón menores niveles significativos
de rehospitalizaciones y permanecierón abstemios por más tiempo
que las personas en los otros dos grupos. Otro estudio que analizó
programas de tratamientos contra la drogadicción y el alcoholismo
encontró que el 75% de los enfermos hospitalizados completaron la
terapia comparado con tan sólo el 18% de los pacientes ambulatorios.
Otros
estudios, sin embargo, no han revelado ninguna diferencia en los
resultados entre los programas de enfermos hospitalizados y pacientes ambulatorios.
Los estudios han intentado revelar características que podrían
incrementar las posibilidades de que las personas se salgan de los programas
en el hospital o ambulatorios. Un estudio encontró que las personas
que abandonan el tratamiento ambulatorio tienden a ser mujeres jóvenes,
no calificadas, y tener más de una adicción. Otro estudio
encontró que los que abandonan el tratamiento en el hospital contra
la
voluntad del médico, tienden a tener trabajos, ser universitarios
y haber tenido una historia de abandono del tratamiento.
La psicoterapia y la terapia conductual.
Las dos formas usuales de terapia
son la psicoterapia de grupo interactiva y la terapia cognoscitiva conductual
basadas en el programa de 12 pasos de Alcohólicos Anónimos.
En un estudio reciente, todos los enfoques de tratamiento mostraron ser
igualmente eficaces en promedio, siempre y cuando el programa individual
se ejecutara competentemente. A las personas que tenían menos problemas
psiquiátricos, sin embargo,les fue mejor con el enfoque de AA. Esto
confirma un estudio anterior en el que los investigadores categorizaron
a los alcohólicos como tipo A o tipo B. Los individuos en el tipo
A se volvieron alcohólicos a una edad posterior, presentaron síntomas
menos severos o problemas psiquiátricos, y mejores perspectivas que
las personas en tipo B. Las personas en el grupo de tipo A respondieron
bien al enfoque de 12 pasos.
No les fue tan bien con la terapia conductual.
Las personas en tipo B se convirtieron en alcohólicos a una edad
temprana, presentaban un riesgo familiar alto de alcoholismo, síntomas
más severos y peores perspectivas. A este grupo le fue peor con terapia
de grupo interactiva, pero le tendió a ir mejor con terapia conductual.
Esta diferencia en respuesta a los dos tratamientos siguió prevaleciendo
después de dos años.
La psicoterapia de grupo interactiva
(Programa de 12 pasos). Los Alcohólicos Anónimos (AA), fundados
en 1935, es un ejemplo excelente de psicoterapia de grupo interactiva y
continúa siendo el programa más conocido en la ayuda de personas
que sufren de alcoholismo. Ofrece una red de apoyo bastante sólida
que emplea reuniones de grupo abiertas siete días a la semana en
sitios en todo el mundo. Un sistema de compañeros, un grupo de comprensión
del alcoholismo y el perdón por las recaídas son los métodos
estándar de AA para aumentar la autoestima y aliviar la sensasión
de aislamiento. El enfoque de 12 pasos de AA en la recuperación incluye
un componente espiritual que puede disuadir a las personas que carecen de
convicciones religiosas. Se sabe que el rezar y la meditación, sin
embargo, tienen un gran valor en el proceso de curación de varias
enfermedades, inclusive entre las personas que no profesan una creencia
religiosa específica. Programas de afiliación asociada,
Alnon y Alateen, les ofrecen ayuda a los miembros de la familia y los amigos.
La terapia cognoscitiva-conductual. La terapia cognoscitiva conductual utiliza
un enfoque didáctico estructurado. A las personas que sufren de alcoholismo
se les da instrucción y tareas cuya intención es mejorar su
capacidad para hacerles frente a
las situaciones de vida básicas,
controlar el comportamiento y cambiar la manera en que ellos piensan acerca
de la bebida. Por ejemplo, a los pacientes se les puede pedir que escriban
una historia sobre sus experiencias tomando alcohol en las que
describan
lo que consideran ser situaciones arriesgadas. Luego se les asigna actividades
para ayudarles a hacerles frente a situaciones que los exponen a las "señales"
--lugares o experiencias que desencadenan el deseo de beber. A los pacientes
también se les puede asignar tareas diseñadas para reemplazar
la bebida. Un ejemplo interesante y exitoso de tal programa es el de uno
en el que se reclutaron pacientes para un equipo de softball, lo cual les
dio la oportunidad de practicar habilidades para hacerle frente al problema,
desarrollar relaciones de apoyo y ocuparse de las actividades alternativas
saludables.
Los medicamentos para mantener la abstinencia.
El disulfiram. El disulfiram (Antabuse) causa síntomas aflictivos,
incluyendo rubor, dolor de cabeza, náusea y vómitos si una
persona bebe alcohol mientras está tomando el medicamento. Los síntomas
pueden provocarse después de beber la mitad de una copa de vino o
la mitad de un trago de licor, y pueden durar de media hora a dos horas,
según el nivel de dosis del medicamento y la cantidad de alcohol
consumida. Una dosis de disulfiram es por lo general eficaz por un período
de entre una y dos semanas. La sobredosis de drogas puede se peligrosa,
causando
presión arterial baja, dolor de tórax, disnea
e inclusive la muerte. Los estudios no han revelado que el uso del disulfiram
ejerza algún efecto en las personas que tomaron el medicamento. El
medicamento también puede ser más eficaz entre los pacientes
casados cuando sus cónyuges se aseguran de que el paciente los tome.
Naltrexone. El naltrexone (ReVia) por mucho tiempo se ha empleado para
tratar la adicción narcótica y ha sido empleado ahora para
tratar el alcoholismo. El medicamento parece bloquear los efectos placenteros
del alcohol. Cuando se emplea conjuntamente con la orientación en
adicciones, el naltrexone reduce el antojo de alcohol y les ayuda a algunos
alcohólicos a que logren la abstinencia y eviten la recaída.
En un estudio pequeño realizado entre hombres dependientes de alcohol,
sólo un 23% de los que tomaron naltrexone recayó comparado
con un 54%
de los que no tomaron el medicamento. El efecto colateral
más común es la náusea, la cual es por lo general leve
y temporal. Las dosis altas causan daño hepático. La droga
no deberá ser administrada a nadie que haya abusado narcóticos
en un período de entre una semana y 10 días.
Acamprosate.
El acamprosate, un medicamento que bloquea los efectos placenteros del alcohol
inhibiendo la transmisión del neurotransmisor del ácido gamma-aminobutírico
(GABA) ha probado ser eficaz en mantener la abstinencia en combinación
con la terapia de adicción. El camprosate es plenamente eficaz después
de cerca de una semana de tratamiento. Puede causar diarrea ocasional.
Los medicamentos depresivos y contra la ansiedad. La depresión es
común entre las personas dependientes del alcohol y puede conducir
a una tasa mayor de recaída. Un estudio pequeño reciente encontró
que las personas a quienes se les administró el antidepresivo desipramina
(Norpramine, Pertofrane) --estuvieran o no deprimidas-- tenían menos
días en los que bebían y un tiempo más largo entre
las recaídas que
aquéllos que no tomaron el medicamento.
Un medicamento contra la ansiedad que es único, busprione (BuSpar),
también puede ser beneficioso para los alcohólicos, en particular
si también sufren de ansiedad. La droga tiene pocos efectos colaterales
y un potencial bajo de abuso. No sólo reduce la ansiedad, sino que
también parece ejercer efectos moderados en los antojos de alcohol.
En un estudio, los alcohólicos que lo tomaron presentaron un retorno
lento al consumo de alcohol y menos días de consumo de alcohol que
aquéllos que no tomaron el medicamento.
¿Por
qué recaen las personas que sufren de alcoholismo?
Entre un 80%
y un 90% de las personas tratadas contra el alcoholismo recaen inclusive
después de años de abstinencia. Los pacientes deben entender
que las recaídas de alcoholismo son análogas a las erupciones
recurrentes de las enfermedades físicas crónicas. Un estudio
encontró que tres factores ponían a una persona en un riesgo
alto de recaída: frustración e ira, presión social
y tentación interna. El tratamiento de las recaídas, sin embargo,
no siempre requiere el comenzar desde el principio con desintoxicación
o admisión a un entorno de hospitalización; a
menudo,
la abstinencia puede empezar el próximo día. El auto-perdón
y la persistencia son rasgos esenciales para alcanzar una recuperación
permanente.
El estrés mental y emocional.
El
alcohol bloquea el dolor emocional y a menudo se percibe como un amigo fiel
cuando las relaciones humanas fracasan. También se asocia con libertad
y una pérdida de inhibición que compensa las rutinas diarias.
Cuando el alcohólico trata de dejar de beber, el cerebro busca restaurar
lo que percibe como equilibrio propio. Las mejores armas del cerebro contra
la abstinencia son la depresión y la ansiedad (los equivalentes emocionales
al dolor físico) las cuales continúan atrayendo al alcohólico
a la bebida un buen tiempo después de que los síntomas
por supresión se han detenido. Inclusive la inteligencia no es una
aliada en este proceso, ya que el cerebro empleará todos sus poderes
de racionalización para persuadir al paciente a que empiece a beber
de nuevo. Es importante darse cuenta de que cualquier cambio en la vida
puede causar aflicción y ansiedad temporales, inclusive los cambios
para bien. Con el tiempo y las sustitución de otros placeres saludables,
esta combinación se debilita y puede superarse.
Las
relaciones sociales y la codependencia.
Uno de los problemas más
díficiles a los que se enfrentan las pesonas que sufren de alcoholismo
es el estar alrededor de personas que pueden beber socialmente sin peligro.
Una sensación de aislamiento, una pérdida de goce y la creencia
del exbebedor de que la lástima --no el respeto-- está guiando
la actitud de una amigo, puede conducir a la soledad, la autoestima baja
y un deseo fuerte de beber. Los amigos cercanos e inclusive las parejas
íntimas pueden tener dificultad en cambiar su respuesta a esta nueva
relación sobria y, aún peor, promover un retorno a la
bebida. Los cónyuges pueden haber construido sus propias imágenes
de supervivencia o de manejo del comportamiento difícil de sus parejas
y
encuentran el significado de la vida amenazado por la abstinencia.
Los amigos quizás no acepten fácilmente al sobrio, quizás
más subyugado camarada. En tales casos, si las parejas o amigos no
pueden cambiar, entonces quizás la separación sea necesaria
para alcanzar la supervivencia.
No es nada extraño que, cuando
se enfrenta con tales pérdidas, una persona vuelva a beber. El mejor
plan de acción en estos casos es recomendarles a los amigos y a los
miembros de la familia cercanos que busquen ayuda también. Afortunadamente,
los grupos como el Al-Anon existen con esta finalidad.
Las
presiones sociales y culturales.
Los medios de comunicación representan
los placeres y el humor en el tomar en sus publicaciones y programación.
Los beneficios médicos de beber entre leve y moderadamente con frecuencia
se publican dándoles a los bebedores la excusa falsa de volver a
tomar alcohol por su salud.
¿Cuáles son los
riesgos y los beneficios de tomar moderadamente?
Las personas que no
deben beber bajo ninguna circunstancia son aquéllas menore de 21
años, que son dependientes del alcohol o tienen otros problemas médicos,
que están tomando medicamentos que interactúan con el alcohol
y las mujeres que están embarazadas. Las personas no deben beber
antes de conducir u ocuparse en actividdes que requieren habilidad y atención.
Un estudio reciente de pacientes en salas de urgencias encontró que
el haber consumido más de una bebida aumenta el riesgo de lesión
once veces. Varios adultos sanos pueden sacar algunos beneficios de salud
por beber entre leve y moderadamente, lo cual en general se define como
no más de una bebida por día para las mujeres y no más
de dos para los hombres. Una bebida consta por lo general de 12 oz de cerveza,
5 oz de vino o 1.5 oz de licor de grado alcohólico de 80. Un estudio
definió el beber alcohol problemático en los hombres como
por encima de cuatro bebidas en un día o un máximo de 16 bebidas
por semana y en las mujeres como tres por día y 12 por semana. El
beber entre leve y moderadamente parece tener ciertos beneficios en los
niveles de colesterol, incluyendo niveles ascedentes de colesterol de HDL
y en la reducción del riesgo de cardiopatía. En los ancianos,
puede estimular el apetito, ayudar a promover la función intestinal
regular y mejorar el estado de ánimo. Puede reducir el riesgo de
accidentes cerebrovasculares causados por el endurecimiento de las arterias
(aunque aumenta el riesgo del tipo menos común de accidente cerebrovascular
que es causado por hemorragia.)
Reconocimiento del problema
El tratamiento de las personas
con una adicción al alcohol empieza por el reconocimiento del problema.
El alcoholismo está asociado con la negación, lo que permite
al paciente creer que no necesita tratamiento. La mayoría de las
personas con una dependencia del alcohol acceden al tratamiento bajo presión
de otros. Es muy rara la aceptación voluntaria de la necesidad de
tratamiento. Es difícil conocer los mecanismos de defensa que han
permitido seguir bebiendo a la persona con dependencia del alcohol y se
requiere un enfrentamiento con la familia y personas allegadas.
Se
debe convencer a la persona cuando está sobria, y no cuando está
bebida o con resaca. Una vez que ha reconocido el problema, la abstinencia
del alcohol es el único tratamiento. Además se pueden dar
programas de soporte, rehabilitación, seguimiento etc. También
suele ser necesario el tratamiento de la familia, porque el alcoholismo
crea víctimas entre la gente allegada.
La desintoxicación
La desintoxicación es la
segunda fase del tratamiento. El alcohol es escondido bajo control. Se establece
una supervisión. Se recetan tranquilizantes y sedantes para aliviar
y controlar los efectos de la abstinencia.
La desintoxicación
puede durar de 5 a 7 días. Es necesario el examen médico de
otros problemas. Son frecuentes los problemas del hígado y otros
problemas en la sangre. Es muy importante seguir una dieta con suplementos
vitamínicos. Pueden aparecer complicaciones asociadas a los síntomas
físicos agudos, como depresión y otros problemas que deben
ser tratados.
Programas de rehabilitación
Los programas de rehabilitación
están para ayudar a las personas afectadas, después de la
desintoxicación, a mantenerse en la abstinencia de alcohol. Estos
programas incluyen diversos consejos, soporte psicológico, cuidados
de enfermería y cuidados médicos. La educación sobre
la enfermedad del alcoholismo y sus efectos es parte de la terapia. Muchos
de los profesionales involucrados en estos programas de rehabilitación
tienen que seguir programas de reciclaje.
Terapias de aversión / repugnancia
También
hay terapias de aversión / repugnancia en las que se utilizan drogas
que interfieren en el metabolismo del alcohol y producen efectos muy desagradables,
aún cuando se ingiera una pequeña cantidad de alcohol en las
2 semanas después del tratamiento. Esta terapia no se utiliza en
mujeres embarazadas ni en personas con otras enfermedades. Este tipo de
terapia debe ser utilizada con consejos de soporte y su efectividad varía
en cada caso.
Alcohólicos Anónimos es un grupo de ayuda
en la reconversión de alcohólicos que ofrece ayuda emocional
y afectiva, bajo un modelo de abstinencia, a la gente que se está
rehabilitando de la dependencia del alcohol. Hay más de un millón
de socios en todo el mundo, y se encuentran pequeños grupos en pequeñas
ciudades a lo largo de todo Europa.
OTROS NOMBRES
Dependencia del alcohol
DEFINICION
Es una enfermedad crónica producida por el consumo incontrolado de
bebidas alcohólicas, lo cual interfiere en la salud física,
mental, social y / o familiar así como en las responsabilidades laborales.
CAUSAS
El alcoholismo es un tipo de drogodependencia.
Hay dos
tipos de dependencia en esta adicción la física y la psicológica.
La dependencia física se revela por si misma, cuando se interrumpe
la ingesta de alcohol, con síntomas muy claros como la tolerancia,
cada vez mayor, al alcohol y enfermedades asociadas a su consumo.
El
efecto directo del alcohol en el sistema nervioso son la depresión,
como resultado de la disminución de la actividad, la ansiedad, tensión
e inhibiciones. Incluso un pequeño nivel de alcohol dentro del cuerpo
enlentece las reacciones. La concentración y el juicio empiezan a
empeorar. En cantidades excesivas,
el alcohol produce una intoxicación
y envenenamiento.
El alcohol también afecta a otros sistemas
corporales. Puede aparecer una irritación del tracto gastrointestinal
con erosiones en las paredes del estómago debidas a las náuseas
y vómitos. Las vitaminas no se absorben bien, y esto ocasiona deficiencias
nutricionales en los alcohólicos de larga evolución. También
ocasiona problemas en el hígado (cirrosis hepática).
El
sistema cardiovascular se ve afectado por cardiopatías. También
puede aparecer una alteración sexual causando una disfunción
en la erección del pene en el hombre y una desaparición de
la menstruación en la mujer. El consumo de alcohol durante el embarazo
puede causar problemas en el desarrollo del feto, produciendo el llamado
síndrome fetal del alcohol.
El desarrollo de la dependencia del
alcohol puede ocurrir entre los 5 y 25 años siguiendo una progresión.
Primero se desarrolla la tolerancia alcohol. Esto ocurre en personas que
son capaces de consumir una gran cantidad de alcohol antes de que se noten
los efectos adversos. Después de la tolerancia aparecerán
los lapsus de memoria. Más tarde aparece la falta del control de
beber, y la persona afectada no puede esperar a beber tan sólo cuando
le apetece.
El problema más serio de los bebedores son las complicaciones
físicas y mentales. Algunas personas son capaces de conseguir un
control sobre su dependencia en las fases tempranas antes de la total pérdida
del control.
No hay una causa definida del alcoholismo pero hay factores
que pueden jugar un papel en su desarrollo. Es más probable el desencadenamiento
de un alcoholismo en las personas con algún familiar alcohólico
que en otras que no lo tienen. No se conoce la razón, que puede encontrarse
en anomalías genéticas o bioquímicas.
Entre los
factores psicológicos se incluyen: la necesidad de consuelo para
la ansiedad, conflictos en las relaciones personales, baja estima personal,
etc.
Los factores sociales incluyen: la facilidad de consumo de alcohol,
la aceptación social del consumo de alcohol, estilos de vida de stress
etc.
La incidencia en la dependencia del alcohol está aumentando.
Las estadísticas varían pero aproximadamente un 7% de adultos
en Europa están afectados.
PREVENCION
Hasta que las causas primarias del alcoholismo
sean descubiertas, el problema no puede ser prevenido.
De todas formas,
los programas educativos sobre el alcohol dirigidos a los niños y
adolescentes y a sus familiares pueden ser de gran utilidad. Los hábitos
sociales correctos son fundamentales para la prevención de su abuso.
SINTOMAS
Tolerancia de los efectos del alcohol.
Necesidad
diaria o frecuente de alcohol para su función diaria.
Pérdida
de control con incapacidad de interrumpir o reducir el consumo de alcohol.
Bebedor solitario.
Dar excusas para beber.
Episodios de pérdida
de memoria asociados al consumo de alcohol (ausencias negras).
Episodios
de violencia asociados al consumo de alcohol.
Deterioro en las relaciones
sociales y familiares y en la responsabilidad laboral.
Absentismo laboral.
Inexplicable mal genio.
Conducta que tiende a esconder el alcoholismo.
Hostilidad al hablar de la bebida.
Negarse a la ingesta de alimento.
Negar la apariencia física.
Nauseas.
Vómitos.
Vacilación por las mañanas.
Dolor abdominal.
Calambres.
Entorpecimiento y temblores.
Enrojecimiento y capilares
de la cara dilatados (especialmente en la nariz).
Confusión.
Temblores e incontroladas sacudidas del cuerpo.
Cansancio y agitación.
Insomnio.
Pérdida de apetito e intolerancia a toda la comida.
Alucinaciones.
Taquicardia.
Sudores.
Convulsiones.
Problemas en la lengua.
Lacrimeo.
Desvanecimiento.
TESTS Y ANALISIS
Se hace una historia del consumo crónico
o excesivo del alcohol. La historia debe ser obtenida de la familia si la
persona afectada es incapaz de contestar a las preguntas. Un examen médico
hace posible la identificación de problemas físicos relacionados
con el consumo de alcohol
Un examen toxicológico del nivel de
alcohol en la sangre confirma la reciente ingestión de alcohol (lo
que no necesariamente confirma un alcoholismo).
También se realizan
tests de función del hígado incluyendo GOT, GPT y fosfatasas
alcalinas, que se encuentran anormalmente elevadas.
Esta enfermedad
también puede alterar los resultados de los siguientes tests:
Ácido úrico.
Osmolaridad de orina.
Test de suero
de magnesio.
Cuerpos cetónicos en la orina.
Recuento absoluto
de eosinófilos.
PRONOSTICO
El alcoholismo es el mayor problema de salud, tanto
social como económico. Está implicado en más de la
mitad de accidentes de tráfico y muertes accidentales. Un alto porcentaje
de suicidios se cometen combinando el alcohol con otras sustancias, y hay
muchas muertes relacionadas con el alcoholismo por las complicaciones relacionadas
con la enfermedad. Los programas de tratamiento tienen diferentes resultados,
pero mucha gente con una dependencia del alcohol tiene una completa recuperación.
COMPLICACIONES
Pancreatitis aguda y crónica.
Cardiomiopatía
alcohólica.
Neuropatía alcohólica.
Varices
esofágicas sangrantes.
Degeneración cerebral.
Cirrosis
hepática.
Complicaciones de la abstinencia alcohólica.
Depresión.
Disfunción en las erecciones.
Síndrome
fetal alcohólico en los hijos de mujeres alcohólicas.
Aumento de la presión arterial.
Incremento en la incidencia
del Cáncer.
Insomnio.
Deficiencias nutricionales.
Suicidio.
Síndrome de Wernicke-korsakoff.
SIGNOS DE EMERGENCIA
Vaya a urgencias o llame al teléfono
de urgencias si nota confusión, hemorragias, pérdida de conciencia
etc. Síntomas que pueden aparecer en alcohólicos conocidos
o en personas sospechosas de padecer dependencia del alcohol.