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¿QUÉ ES EL ALCOHOLISMO? archivo del portal de recursos
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El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y
a menudo mortal; es un trastorno primario y no un síntoma de otras
enfermedades o problemas emocionales. La química del alcohol le permite
afectar casi todo tipo de célula en el cuerpo, incluyendo las que
se encuentran en el sistema nervioso central. En el cerebro, el alcohol
interactúa con centros responsables del placer y otras sensaciones
deseables; después de la exposición prolongada al alcohol,
el cerebro se adapta a los cambios producidos por el alcohol y se vuelve
dependiente a ellos. Para las personas que sufren de alcoholismo, el tomar
se convierte en el medio principal a través del cual pueden interactuar
con personas, trabajo y vida. El alcohol domina su pensamiento, emociones
y accones. La gravedad de esta enfermedad está afectada por factores
de índole genética, psicológica, cultural y de dolor
físico.
¿Qué causa el alcoholismo?
El tan sólo tomar de manera regular y consistente durante un transcurso
de tiempo puede ocasionar una sensación de dependencia y síntomas
de supresión durante los períodos de abstinencia; esta dependencia
física, sin embargo, no es la única causa del alcoholismo.
Los estudios con personas que sufren enfermedades crónicas que han
tomado medicamentos contra el dolor por mucho tiempo, han mostrado que una
vez la persona resiste el proceso de supresión física, a menudo
pierde el deseo por las drogas que estaba tomando. Para que una pesona se
vuelva alcohólica, por lo general se deberán tener en cuenta
otros factores biológicos, genéticos, culturales y psicológicos.
La química cerebral.
El deseo de alcohol durante
la abstinencia, el dolor asociado con la supresión y la alta tasa
de recaída se deben a la adaptación del cerebro y a la dependencia
en los cambios químicos [cerebrales] causados por el uso de alcohol
a largo plazo. El alcohol causa relajación y euforia pero a la vez
también actúa como un depresivo en el sistema nervioso central.
Inclusive después de años de investigación, los expertos
todavía no saben exactamente cómo el alcohol afecta el cerebro.
Parece ejercer efectos mayores en el hipocampo, un área en el cerebro
asociada no sólo con el aprendizaje y la memoria sino también
con la regulación de la emoción, el procesamiento sensorial,
el apetito y el estrés. Un estudio reciente encontró que productos
mayores descompuestos del alcohol, ésteres de etilo de ácido
graso, estimulan el flujo de potasio en las células del hipocampo,
el cual inhibe neurotransmisores importantes (mensajeros químicos).
De especial importancia para los investigadores de alcoholismo son los neurotransmisores
ácido gamma-aminobutírico (GABA), dopamina y serotonina, los
cuales están muy asociados con, entre otras funciones, el coportamiento
emocional y los antojos. El alcoholismo crónico causa depleción
de la materia gris, tejido crucial en el sistema nervioso central.
Los factores genéticos.
En las personas que sufren de alcoholismo
severo, los investigadores han identificado un gen que afecta la función
de una estructura nervio-celular conocida como receptor de dopamina D2 (DRD2),
el cual, a su vez, influye en la actividad de la dopamina. Este gen también
se encuentra en las personas con trastorno de déficit de atención,
las cuales corren un riesgo mayor de alcoholismo, y está también
presente en las personas con el síndrome de Tourette y autismo. La
asociación de este gen con estos problemas neurológicos conduce
a algunos expertos a creer que el gen receptor de dopamina D2 no es una
causa principal del alcoholismo, sino que las personas con este gen tienen
una probabilidad mayor de tomar para medicar los síntomas psicológicos
y conductuales de sus trastornos neurológicos. Además, un
estudio mayor no encontró ninguna conexión entre el gen DRD2
y el alcoholismo. Se necesita llevar a cabo más investigación
en esta área.
¿Quién se convierte
en un alcohólico?
Los riesgos generales y la edad.
Una encuesta
nacional realizada en 1996 reveló que 11 millones de estadounidenses
son bebedores serios (cinco o más bebidas por ocasión en cinco
o más días en un mes) en el mes anterior a la encuesta. Las
personas con antecedentes familiares de alcoholismo tienen una mayor probabilidad
de empezar a tomar antes de los 20 años y de convertirse en alcohólicos.
Sin embargo, cualquier persona que empieza a tomar en la adolescencia corre
un riesgo mayor; actualmente, 1.9 millones de jóvenes entre las edades
de 12 y 20 años se consideran bebedores serios y 4.4 toman hasta
embriagarse. Es alentador saber que en 1979 casi el 50% de los jóvenes
estadounidenses entre las edades de 12 y 17 años consumían
alcohol; en 1996 este porcentaje había descendido a 18.8%. Aunque
el alcoholismo se desarrolla por lo general durante los primeros años
de la adultez, los ancianos no están exentos. De hecho, en un estudio,
15% de los hombres y 12% de las mujeres sobre la edad de 60 años
tomaban más que el estándar nacional de consumo de alcohol
excesivo. El alcohol afecta el cuerpo viejo de manera diferente; las personas
que mantienen los mismos patrones de consumo de alcohol a medida que envejecen
pueden fácilmente desarrollar dependencia de alcohol sin darse cuenta.
La depresión y la ansiedad pueden desempeñar una función
importante en el desarrollo del alcoholismo entre los ancianos quienes a
menudo están sujetos a cambios de vida no deseados, como la jubilación,
la pérdida de un cónyuge o amigo y problemas médicos.
El género.
La mayoría de los alcohólicos
son hombres, pero, no obstante, la incidencia de alcoholismo entre las mujeres
ha estado aumentando durante los últimos 30 años. Cerca del
3.9% de los hombres son bebedores serios y el 1.9% de las mujeres; 22.8%
de los hombres toman hasta embriagarse comparado con 8.7% de las mujeres.
En general, las mujeres jóvenes con problemas de alcohol tienden
a seguir los patrones de bebida de alcohol de sus padres. Las mujeres que
son alcohólicas tienden a tomar seriamente durante el período
premenstrual. Las mujeres tienden a
volverse alcohólicas más
tarde en la vida que los hombres; sin embargo, los problemas médicos
que desarrollan debido al trastorno ocurren casi a la misma edad que los
hombres, lo cual sugiere que las mujeres son más susceptibles a la
toxicidad física del alcohol.
Los factores hereditarios.
El riesgo de alcoholismo entre los hijos de padres alcohólicos es
de 25%. La asociación familiar es menor para las mujeres. No obstante,
los factores genéticos contribuyen a esta enfermedad en ambos géneros.
En un estudio, las mujeres que sufrían de alcoholismo tendían
a tener padres que tomaban. Las mujeres que provenían de familias
con antecedentes de trastornos emocionales, rechazadas por los padres o
disolución familiar temprana no mostraron un riesgo mayor de tomar
alcohol que las mujeres sin estos antecedentes. Una familia y salud psicológica
estables no sirven de protección para las personas con un riesgo
genético. Lamentablemente, no hay manera de predecir qué miembros
de las familias de alcohólicos están a un riesgo mayor de
alcoholismo.
Los estadounidenses de descendencia irlandesa e indígena
corren un riesgo mayor de alcoholismo; los estadounidenses de descendencia
judía y asiática corren un riesgo menor. (En general, no hay
una diferencia en la frecuencia alcohólica entre los afroestadounidenses,
los blancos y los hispanos). Aunque las causas biológicas en lo que
respecta a las alteraciones de riesgo son desconocidas, ciertas personas
en estas poblaciones pueden correr un riesgo mayor o menor debido a la manera
en que metabolizan el alcohol. Un estudio reciente entre estadounidenses
indígenas, por ejemplo, encontró que éstos son menos
sensibles a los efectos de intoxicación del alcohol. Esto confirma
otros estudios en los que los hombres jóvenes con padres alcohólicos
presentarón menos señales de embriaguez y tuvieron niveles
inferiores de hormonas de estrés que aquéllos que no tenían
una historia familiar. En otras palabras, tenían una mejor resistencia
al licor. Los expertos sugieren que estas personas pueden heredar una falta
de esas señales de advertencia que por lo común hacen parar
de tomar a las personas.
Algunos asiáticos, por otro lado, que
tienen un gen inactivo del químico de hidrogenase, son más
sensibles a los efectos del alcohol. Este producto químico es empleado
por el cuerpo para metabolizar el alcohol etílico, y en su ausencia,
se acumulan sustancias tóxicas causando rubores, mareos y náusea.
Las personas con esta sensibilidad genética, tienen la probabilidad
de experimentar reacciones adversas al alcohol y por lo consiguiente no
volverse alcohólicas. (Este defecto no es por completo un protector
contra el alcohol, sin embargo, en particular si se añade presión
social, como entre los miembros de fraternidades en las universidades.)
Es importante destacar, sin embargo, que, hereditario o no, a las personas
que sufren de alcoholismo se les sigue considerando legalmente responsables
de sus propias acciones
Los rasgos de la personalidad
y los trastornos emocionales.
Se está encontrando en estudios
que el alcoholismo está altamente relacionado con comportamiento
impulsivo, excitable y comportamiento que busca nuevas experiencias, y que
dichos patrones son establecidos temprano en la vida, si es que no son heredados.
Las personas que sufren de trastorno de hiperactividad de déficit
de atención, una enfermedad a menudo hereditaria cuyos rasgos son
los mismos, corren un riesgo mayor de alcoholismo. Los niños que
posteriormente se convierten en alcohólicos o que abusan las drogas
tienen una mayor probabilidad de tener menos temor a las situaciones nuevas,
aunque exista un riesgo de peligro. En una prueba sobre el funcionamiento
mental, los alcohólicos (principalmente las mujeres) no mostraron
ningún déficit de pensamiento, sin embargo, mostraron ser
menos capaces de inhibir sus respuestas que los no alcohólicos.
Las personas severamente deprimidas o ansiosas presentan un riesgo mayor
de desarrollar alcoholismo, tabaquismo y otras formas de adicción.
El problema de alcoholismo en estos casos puede deberse a la automedicación
de la ansiedad o la depresión. Debe tomarse nota de que estos trastornos
de estado de ánimo son a menudo causados por el alcoholismo y pueden
reducirse después de la supresión del alcohol.
En un
tiempo se pensó que una historia familiar vinculada con una personalidad
pasiva y necesidades de dependencia anormales aumentaban el riesgo; sin
embargo, los estudios no han soportado esta teoría.
Los factores socioeconómicos.
Se ha pensado por mucho tiempo
que el alcoholismo es más prevalente en las personas con niveles
educativos inferiores y en los desempleados. Un estudio bien realizado en
1996, sin embargo, reveló que la prevalencia de alcoholismo entre
los adjudicatarios adultos de bienestar social era del 4.3% al 8.2% lo cual
era equivalente al porcentaje en la población general, que es del
7.4%. Tampoco hubo ninguna diferencia en la prevalencia entre los afroestadounidenses
pobres y los blancos pobres. Entre los grupos de bajos ingresos, sin embargo,
hubo tendencias que diferían de la población general. Por
ejemplo, hubo la misma cantidad de hombres que de mujeres con problemas
de alcohol. El beber excesivo puede ser más peligroso entre los grupos
de ingresos más bajos; un estudio encontró que era un factor
principal en la mayor tasa de mortalidad de las personas, en particular
los hombres, en grupos socioeconómicos más bajos comparado
con aquéllos en grupos de nivel más alto.
Los factores geográficos.
Aunque un 54% de adultos que habitan
en las zonas urbanas han cosumido alcohol por lo menos una vez al mes comparado
con un 42% en las zonas no urbanas, la vida en la ciudad o el campo no tiene
una influencia en el riesgo de tomar hasta la embriaguez o el uso exagerado
de alcohol. Las personas en los Estados Unidos del área central del
norte presentan el mayor riesgo de beber exageradamente (alto uso de 6.4%
y de beber hasta la embriaguez de 19%) y las personas en el noreste presentan
el riesgo más bajo (alto uso de 4.5% y de beber hasta la embriaguez
de 13%).
¿Qué tan serio es el alcoholismo?
Cerca de 200,000 muertes al año pueden ser completa o parcialmente
atribuidas a la bebida. Aunque las personas que sólo toman de dos
a cuatro bebidas a la semana presentan las tasas de mortalidad más
bajas comparado con los no bebedores y los bebedores empedernidos, el beber
dos o más bebidas alcohólicas al día aumenta el riesgo
de muerte en un 50%. Además, el alcoholismo en si reduce el promedio
de vida en 10 á 12 años. Entre más temprano empiece
a beber de manera exagerada una persona, mayor es el riesgo que corre de
contraer enfermedades serias más adelante. El alcoholismo puede matar
de muchas maneras diferentes.
La sobredosis.
El alcohol
es una droga y las personas pueden morir por una sobredosis. Esto es un
peligro especialmente entre los adolescentes que pueden querer impresionar
a sus amigos con su capacidad para beber alcohol pero que todavía
no pueden medir los efectos.
Los accidentes y la violencia.
El alcohol juega un papel importante en más de la mitad de todas
las muertes por accidente de automóvil. El tomar menos de dos bebidas
puede deteriorar la capacidad para conducir. El alcohol también aumenta
el riesgo de lesiones accidentales por varias otras causas. En un estudio
realizado entre los pacientes de una sala de urgencias se mostró
que un 47% de los que se econtraban en urgencias resultaron positivos a
las pruebas de alcohol, y el 35% se econtraban ebrios. De los que estaban
ebrios, el 75% mostraron evidencia de alcoholismo crónico. Esta enfermedad
es el principal diagnóstico en un cuarto de todas las personas que
se suicidan; el alcohol está implicado en un 6.7% de todos los asesinatos.
Los problemas médicos.
El alcoholismo puede lesionar
el cuerpo de tantas maneras que es imposible tratar estos problemas por
entero en un informe corto. Los siguientes son tan sólo algunos de
los trastornos causados por el consumo crónico de alcohol:
La
cardiopatía. Aunque el cosumo moderado de alcohol parece reducir
el riesgo de ataques cardíacos mejorando los niveles de colesterol,
las dosis más grandes de alcohol pueden desencadenar ritmos cardíacos
anormales y aumentar la presión arterial inclusive entre las personas
que no tienen un historial de cardiopatía. Un estudio importante
encontró que las personas que consumían más de tres
bebidas alcohólicas al día tenían una presión
sanguínea más alta que los abstemios, con un aumento de la
presión sanguínea a medida que incrementaba el consumo de
alcohol. Las personas que bebían hasta la embriaguez tenían
una presión sanguínea más alta inclusive que las personas
que bebían con regularidad. Un estudio reciente encontró que
las personas que bebían hasta embriagarse (las personas que toman
nueve o más bebidas una vez o dos veces a la semana) tenían
un riesgo de correr una emergencia cardíaca dos veces y medio mayor
a la de los no bebedores. Un estimado 11% de todos los casos de hipertensión
son causados por la ingestión excesiva de alcohol. El abuso crónico
de alcohol también puede lesionar el músculo del corazón
lo cual conduce a la insuficiencia cardíaca; las mujeres son particularmente
vulnerables a este trastorno.
El cáncer. El alcohol quizás
no cause cáncer, pero probablemente puede aumentar los efectos carcinogénicos
de otras sustancias, como el humo del cigarrillo. El beber a diario aumenta
el riesgo de contraer cánceres del pulmón, esófago,
estómago, páncreas, colon y recto, cánceres de las
vías urinarias, tumores cerebrales, linfomas y leucemias. Cerca del
75% de los cánceres del esófago y 50% de los cánceres
de la boca, la garganta y la laringe se atribuyen al alcoholismo. El tabaquismo
combinado con la bebida alcohólica aumenta de manera extraordinaria
los riesgos de contraer la mayoría de estos cánceres. El riesgo
de contraer cáncer del hígado aumenta en los alcohólicos,
y aún en la persona que toma de manera moderada --tres a nueve bebidas
a la semana-- puede aumentar la probabilidad de desarrollar cáncer
de la mama en las mujeres.
Problemas gastrointestinales y hepáticos.
El alcohol pone en particular peligro al hígado. Aquí, el
alcohol se convierte en una sustancia aún más tóxica,
acetaldehído, que puede causar un daño sustancial, incluyendo
cirrosis en 10% de las personas que sufren de alcoholismo. El daño
hepático es más común y se desarrolla más rápidamente
en las mujeres que en los hombres con historias similares de abuso de alcohol.
Dentro del tracto gastrointestinal, el alcohol puede contribuir a la causa
de úlceras y pancreatitis, una infección grave del páncreas.
En una escala menor, puede causar diarrea y hemorroides.
La neumonía
y otras infecciones. El alcohol suprime el sistema inmunitario y las personas
que sufren de alcoholismo están propensas a las infecciones. El alcoholismo
agudo en particular se asocia con una forma grave de neumonía, la
cual puede deberse a factores diferentes al deterioro del sistema inmunitario.
Un estudio en animales indica que el alcohol daña específicamente
la capacidad que tinenen las células del pulmón de combatir
bacterias.
Los trastornos mentales y neurológicos. Un estudio
reciente encontró que el alcohol ejerce efectos en el cerebro. Parece
suprimir la actividad en las partes del cerebro donde se realizan el aprendizaje
y la memoria e incrementa la actividad en las áreas relacionadas
con la emoción, las respuestas sensoriales y el estrés. El
uso habitual de alcohol deprime el sistema nervioso central, produciendo
depresión clínica y confusión. En los casos crónicos,
la materia gris se destruye, posiblemente conduciendo a la psicosis y los
trastornos mentales. El alcohol también puede causar problemas neurológicos
más leves, incluyendo insomnio y dolor de cabeza (especialmente después
de tomar vino tinto). Excepto en los casos graves, el daño neurológico
no es permanente y la abstinencia casi siempre conduce a la recuperación
de la función mental normal.
Los trastornos de la piel, músculos
y huesos. El alcoholismo severo está asociado con la osteoporosis,
emaciación muscular con hinchazón y dolor, heridas de la piel
y comezón. Además, las mujeres dependientes del alcohol parecen
enfrentar un mayor riesgo de daño muscular, incluyendo los músculos
del corazón, a raíz de los efectos tóxicos del alcohol.
Los efectos hormonales. El alcoholismo aumenta los niveles de la hormona
femenina conocida como estrógeno y reduce los niveles de la hormona
masculina conocida como testosterona, factores que contribuyen a la impotencia
en los hombres.
El tabaquismo Un estudio reciente concluye que los alcohólicos
que fuman corren un riesgo mayor debido al tabaco, que del que corren debido
al alcohol. El tabaquismo es dos á tres veces más prevalente
entre las personas que abusan de las drogas que entre la población
en general; se cree que los alcohólicos constituyen un cuarto de
todos los fumadores. Más alcohólicos mueren de las enfermedades
relacionadas con el tabaco, como la cardiopatía o el cáncer,
que de la enfermedad hepática crónica, la cirrosis u otras
enfermedades relacionadas con el consumo excesivo de alcohol.
La diabetes.
El alcohol puede causar hipoglicemia, una disminución en el azúcar
sanguíneo, que es especialmente peligroso entre las personas con
diabetes que toman insulina Los diabéticos que están ebrios
quizás no pueden reconocer los síntomas de la hipoglicemia,
una enfermedad particularmente peligrosa.
La malnutrición y
el síndrome de Wernicke-Korsakoff. Una pinta de whiskey proporciona
cerca de la mitad de las calorías diarias que necesita un adulto,
pero no tiene valor nutritivo. Además de reemplazar los alimentos,
el alcohol también puede interferir en la absorción de las
proteínas, vitaminas y otros nutrientes. La malnutrición puede
causar muchos problemas en las personas que sufren de alcoholismo, pero
la carencia de la vitamina B tiamina es un riesgo específico. Puede
dar lugar a una grave enfermedad, el síndrome de Wernicke-Korsakoff,
el cual puede causar un daño cerebral permanente y la muerte. En
un estudio de persona bajo tratamiento contra el alcoholismo, el 40% de
las que sufrían de este síndrome murieron. Los síntomas
consisten en una severa confusión y pérdida de la memoria.
Otro problema nutricional grave es la carencia de ácido fólico
de vitamina B, lo cual puede causar anemia severa.
Síndrome
de dificultad respiratoria agudo. El síndrome de dificultad respiratoria
agudo (ARDS, según siglas en inglés) es una forma a veces
mortal de insuficiencia pulmonar que puede ser causado por varias afecciones
médicas (incluyendo cirugía de desvío del corazón
y el pulmón, infección severa, trauma, transfusiones de sangre,
neumonía y otras infecciones del pulmón). Un estudio reciente
indica que los pacientes en cuidados intensivos con antecedentes de abuso
de alcohol corren un riesgo significativamente mayor de desarrollar ARDS
durante la hospitalización.
Las interacciones de las
drogas.
Los efectos de varias drogas son fortalecidos por el alcohol,
mientras que otros son inhibidos. De especial importancia es su efecto de
refuerzo en los medicamentos que también deprimen el sistema nervioso
central, incluyendo medicamentos contra la ansiedad, sedativos, antidepresivos
y antipsicóticos. El alcohol interactúa con varias drogas
consumidas por los diabéticos. Interfiere con los medicamentos que
previenen las crisis convulsivas y con los que se emplean para prevenir
la coagulación de la sangre. Aumenta el riesgo de sangrado gastrointestinal
en las personas que toman aspirina u otros medicamentos inflamatorios sin
esteroides. En otras palabras, el estar tomando casi cualquier medicación
debería impedir el tomar alcohol.
El embarazo y el
desarrollo infantil.
Inclusive las cantidades moderadas de alcohol pueden
ejercer efectos dañinos en el feto en desarrollo, incluyendo bajo
peso al nacer y un mayor riesgo de aborto espontáneo. Las cantidades
altas pueden causar síndrome de alcohol fetal, lo cual puede dar
lugar a retardo mental y de crecimiento. Un estudio indica un riesgo significativamente
mayor de leucemia entre los lactantes de mujeres que beben cualquier tipo
de alcohol durante el embarazo.
Los problemas entre las personas
mayores.
A medida que envejecen las personas, el cuerpo metaboliza el
alcohol de otra manera. Toma menos bebidas para embriagarse, y los órganos
pueden ser lesionados por cantidades más pequeñas de alcohol.
En un estudio entre personas que sufrían de cirrosis alcohólica,
la tasa de mortalidad en las personas mayores de 60 años de edad
fue de 50% comparado con sólo 7% entre las personas jóvenes.
Además, hasta la mitad de los 100 medicamentos más prescritos
entre las personas mayores reaccionan negativamente con el alcohol. Los
médicos pueden pasar por alto el alcoholismo cuando evalúan
a los pacientes ancianos, atribuyéndoles equivocadamente las señales
de abuso de alcohol a los efectos normales del proceso de envejecimiento.
Los efectos psicológicos en los niños
Millones
de niños viven en hogares donde hay por lo menos un padre alcohólico.
El alcoholismo aumenta el riesgo de comportamiento violento y abuso hacia
el niño. A los hijos de alcohólicos tiende a irles peor académicamente
que a los demás, presentan una incidencia más alta de depresión,
ansiedad y estrés, y tienen una autoestima inferior a la de los demás
niños. Un estudio econtró que los niños que se diagnosticaron
con depresión mayor entre las edades de seis y 12 años tenían
una probabilidad mayor de tener padres o parientes alcohólicos que
los niños que no estaban deprimidos. Los niños que sufren
de trastorno bipolar presentarón una probabilidad tres veces mayor
de tener una madre dependiente de alcohol, y los niños que sufrían
de depresión tenían una probabilidad mayor de tener un padre
que era alcohólico. Los hogares alcohólicos son menos cohesivos,
tienen conflictos y sus miembros son menos independientes y expresivos que
los hogares con padres no alcohólicos o en recuperación. Además
del riesgo de alcoholismo hereditario en el futuro, un estudio encontró
que un 41% de estos niños presentan problemas graves de darse abasto,
los cuales pueden durar toda la vida. Existe un estimado de 20 millones
de niños adultos hijos de alcohólicos que tienen un riesgo
mayor de abandonar sus matrimonios y de desarrollar síntomas psiquiátricos,
sugerió un estudio. El estudio concluyó que los únicos
sucesos con mayor repercusión psicológica en los niños
son el abuso sexual y físico.
Los costos económicos.
El alcoholismo y el abuso de alcohol le cuestan al país cerca de
$135 billones de dólares cada año; dados los costos médicos
y la productividad de trabajo perdida..
¿Cómo
se diagnostica el alcoholismo?
A menudo, las primeras indicaciones de
alcoholismo son las respuestas físicas desagradables a la supresión
que ocurren durante los períodos aún breves de abstinencia.
Inclusive con síntomas de supresión, sin embargo, las personas
que sufren de alcoholismo casi siempre niegan el problema, dejando que los
colegas, amigos o parientes reconozcan los síntomas y tomen las primeras
medidas hacia el tratamiento.
El alcoholismo puede desarrollarse insidiosamente; a menudo no
existe una línea clara entre el beber problemático y el alcoholismo.
A veces las personas presentan depresión a largo plazo o ansiedad,
insomnio, dolor crónico o estrés personal o de trabajo que
conducen al uso de alcohol para conseguir alivio; sin embargo, a menudo
ningún suceso extraordinario ha ocurrido al cual se le pudiera responsabilizar
por el problema de alcohol. Las personas que son alcohólicas tienen
poco o ningún control sobre la cantidad que beben o la duración
o frecuencia con la que toman alcohol. Están preocupados por beber,
niegan su propia adicción y siguen bebiendo aunque sean conscientes
de los peligros. Con el transcurso del tiempo, algunas personas se tornan
tolerantes a los efectos del alcohol y requieren de más para embriagarse,
creando la ilusión de que ellos "tienen muy buena resistencia".
Tienen lagunas después de tomar y resacas (guayabo, ratón)
frecuentes lo cual les causa que falten al trabajo. Pueden beber solos y
también pueden empezar a beber temprano en el transcurso del día.
Dejan de beber por períodos o cambian de un licor fuerte a cerveza
o vino, pero estos períodos a menudo no duran. Los alcohólicos
severos a menudo tienen una historia de accidentes, inestabilidad matrimonial
y laboral y problemas de salud relacionados con el alcohol. Los incidentes
episódicos violentos y de abuso contra los cónyuges y los
hijos y una historia de accidentes sin explicación o frecuentes son
a menudo señales de abuso de drogas o alcohol.
Los miembros de
la familia no pueden siempre depender de un médico para hacer un
diagnóstico inicial, aunque se vean señales de alcoholismo
durante un examen físico. Aunque del 15% al 30% de los pacientes
que se hospitalizan sufren de alcoholismo o de dependencia al alcohol, los
médicos a menudo erran no llevando a cabo exámenes para detectar
el problema. Los médicos quizás no reconocen los síntomas
o no quieren confrontar a los pacientes. Es particularmente difícil
diagnosticar el alcoholismo en los ancianos, donde los síntomas de
confusión, pérdida de memoria o decrepitud pueden atribuirse
al proceso de envejecimiento. Aunque se identifique el alcoholismo, los
pacientes a menudo no reciben tratamiento contra la adicción. En
un estudio al 23% de los pacientes en un hospital se les encotró
que tenían un problema de alcohol, pero sólo al 7.4% se les
dio un diagnóstico que podía haber conducido a tratamiento.
Las pruebas de detección.
Existen varias pruebas de
detección para identificar el alcoholismo. Por lo general, consisten
en cuestionarios estandarizados que el paciente puede tomar por su propia
cuenta o entrevistas llevadas a cabo por el médico. Dado que las
personas que sufren de alcoholismo a menudo niegan su problema o mienten
al respecto, las pruebas están diseñadas para producir respuestas
relacionadas con los problemas asociados con el beber, en lugar de las cantidades
de alcohol cosumidas o los hábitos de tomar específicos. La
prueba más rápida toma sólo un minuto; se denomina
la prueba CAGE, según el inglés, (La jaula). La sigla en inglés
denota las siguientes preguntas: (C) intentos de reducir la bebida; (A)
molestia por las críticas acerca de la bebida; (G) sentimiento de
culpa debido a la bebida; y (E) uso del alcohol como despejador de la mente.
En un estudio, el 75% de las personas que contestó "si"
a dos o más de las preguntas se identificaron correctamente como
alcohólicos. Esta prueba puede ser menos confiable y puede identificar
menos problemas relacionados con el alcohol en las personas mayores de 60
años. Para realizarles una prueba a las mujeres embarazadas con el
fin de detectar algún problema relacionado con el alcohol, los médicos
pueden emplear la prueba de CAGE sustituyendo una "T" por "G",
en la que la "T" quiere decir tolerancia; a la mujer se le pregunta
cuántas bebidas puede tolerar antes de que sienta los efectos. Una
respuesta de más de dos bebidas indica un problema de salud potencial
para la madre y su bebé.
Otras pruebas cortas de detección
son la Prueba de Detección para el Alcoholismo de Michigan (MAST,
siglas en inglés) [vea el cuadro a continuación], La Prueba
Autoadministrada de Detección para el Alcoholismo (SAAST, siglas
en inglés) y la Escala de Dependencia de Alcohol (ADS, siglas en
inglés). Las pruebas más largas se emplean para medir las
consecuencias de la bebida y el nivel de autoconocimiento del paciente.
Los adolescentes pueden requerir diferentes tipos de pruebas de aquéllas
dadas a los adultos. En general, estas pruebas son igualmente precisas,
y aunque ninguna prueba de detección ofrece un diagnóstico
perfecto, son beneficiosas de varias maneras. Las pruebas de detección
a menudo descubren comportamientos de los cuales los mismos pacientes no
están conscientes, y pueden ayudar a promover el autoconocimiento.
Son útiles en determinar la gravedad de la aflicción y el
tipo de tratamiento que puede ser más efectivo.
Prueba de Detección
Breve para el Alcoholismo de Michigan (MAST)
Preguntas:
Evaluación:
1. ¿Se siente usted un bebedor de trago normal?
Si (0) No (2)
2. ¿Piensan sus amigos o parientes que usted es un bebedor de
trago normal?
Si (0) No (2)
3. ¿Ha asistido usted alguna
vez a una reunión de Alcohólicos Anónimos (AA)?
Si (5) No (0)
4. ¿Ha perdido usted alguna vez amigos o relaciones
íntimas debido a la bebida de alcohol?
Si (2) No (0)
5.
¿Se ha metido usted alguna vez en problemas en el trabajo debido
a la bebida de alcohol?
Si (2) No (0)
6. ¿Ha descuidado
usted alguna vez sus obligaciones, su familia o su trabajo durante dos o
más días
consecutivos porque estaba bebiendo trago?
Si (2) No (0)
7. ¿Ha tenido usted alguna vez delirium tremens
o tembladera severa, ha oído voces o visto cosas que no existían
después de haber bebido bastante?
Si (2) No (0)
8. ¿Ha
acudido usted a alguien alguna vez para recibir ayuda para dejar de tomar?
Si (5) No (0)
9. ¿Ha estado usted alguna vez en un hospital
debido a la bebida?
Si (5) No (0)
10. ¿Ha sido usted arrestado
alguna vez por conducir bajo la influencia del alcohol o por conducir después
de
haber bebido alcohol?
Si (2) No (0)
Observe: una puntuación
mayor de cinco es indicativa de alcoholismo.
Esta información
ha sido recolectada de "The Brief MAST: A Shortened Version of the
Michigan Alcoholism Screen Test," by A.D. Pokorny, B.A. Miller, and
H.B. Kaplan, American Journal of Psychiatry 129:342, 1972 1972 American
Psychiatric Association. Reprinted by permission.
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