Habiendo recibido la categoría de arcángel,
Satanás se volvió muy desagradable y fue finalmente expulsado del Paraíso. A
mitad de camino en su caída, se detuvo, reflexionó un instante y volvió. --
Quiero pediros un favor --dijo. -- ¿Cuál? -- Tengo entendido que el hombre
está por ser creado. Necesitará leyes. -- ¡Qué dices, miserable! Tu, su
enemigo señalado, destinado a odiar su alma desde el alba de la eternidad, ¿tú
pretendes hacer sus leyes? -- Perdón, lo único que pido, es que las haga él
mismo. Y así se ordenó. Extraido
del "Diccionario del Diablo" de
Ambrose Bierce