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ASTENIA
Y SEXUALIDAD archivo del portal de recursos
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Dr. Enrique De Rosa:
Psiquiatra-Psicoterapeuta-Sexólogo
Director de PsyGnos - Centro de Estudios
y Terapias Cognitivas y ConsultaPsi.com.
La historia de la sexualidad es larga, y llena de mitos. También lo
son las dificultades ligadas al cansancio, a la astenia, que es el término
médico apropiado para esto.
Las personas parecen haberse enfrentado a los
males del cansancio de la fatiga desde los orígenes de su historia. Ya los
historiadores romanos para explicar el "cansancio" de sus tropas en la gris
Britannia, utilizaban un término que luego sería común a la psiquiatría pero
también a las emociones humanas en el lenguaje coloquial: la "melancolía". Este
término sin embargo no era nuevo sino que era parte de las emociones básicas en
las medicinas griega, egipcia, china entre otras de las tradicionales.
En
todas estas descripciones uno de los elementos fundamentales ha sido siempre el
desgano, la falta de motivación para hacer las cosas y la astenia, el cansancio
tanto psíquico como físico. Esto ocasiona un círculo vicioso, el cansancio que
imposibilita la acción o la dificulta, también lleva a la pérdida de deseo para
realizar esta acción.
Volveremos sobre esto después pero será fundamental
recordar que este ciclo de realimentación es central, a todo este espectro,
depresión, ansiedad, astenia.
Lo interesante de esta descripción sintomática,
la astenia, es que aborda prácticamente todas las áreas de la medicina y muchas
de la vida misma.
Para comprender el impacto de la misma quizás valga
recorrer los números de los estudios de gasto en salud, a veces desprovistos de
vuelo romántico, pero cruelmente ligados a la realidad concreta, de los
comportamientos colectivos. Entre las áreas de mayor consumo y gasto en salud en
la actualidad están las áreas del control del estrés y los ligados a las
disfunciones sexuales. Poco importan los números específicos, de los cuales una
búsqueda por Internet puede aportar muchísimos datos, pero siempre se expresan
en miles de millones de dólares. Esto está indicando más allá de la preocupación
médica o la importancia concedida a los síntomas, la demanda del consumidor o
menos comercialmente, lo que nuestros pacientes nos piden.
En varios
artículos hemos hablado de la relación entre estrés y astenia, ahora deberíamos
entender otra de las relaciones de la misma y es el impacto de la misma en la
vida sexual.
En el ámbito de la sexualidad humana hay causas que podríamos
llamar propias como por ejemplo las de los ciclos sexuales en la vida
(andropausia, menopausia), algunas ligadas a causas médicas (hormonales,
físicas, neurológicas etc.), y finalmente aquellas derivadas de causas
psicológico-existenciales.
Es de suyo que en muchos casos esta es una
división artificial en la práctica y útil a los fines técnico-profesionales,
pero que se da en conjunto, y habitualmente la queja, el pedido, la demanda es
una: la falta de energía que repercute en la esfera sexual.
Hemos transitado
bastante ya en otras secciones sobre los efectos indeseables que puede tener el
adoptar un enfoque limitado y unilateral al problema, siendo el ejemplo habitual
y lamentablemente corriente, el uso de ansiolíticos en el individuo que trae su
demanda de estrés, y disfunción eréctil, se asocian en muchos casos compuestos
para solucionar la vascularización disminuida que ocasiona la impotencia. Por
supuesto esto es parcial, y el individuo si bien obtiene una erección (no cuando
el ansiolítico produce inconvenientes), pero su pérdida de deseo, o astenia
sexual es importante. Esta dificultad es mayor en la mujer donde a veces se
utiliza alguno de los compuestos diversos previos a la introducción del
sidenafil, que cambió tan dramáticamente el tratamiento de la disfunción
eréctil.
Una de las causas más frecuentes relacionada con esta
astenia ha sido siempre la pérdida de energía relativa a los ciclos vitales.
Esto se trata siempre de los temas relacionados con la menopausia en la mujer y
la andropausia en el hombre. Existe en los últimos tiempos un fenómeno quizás
ligado a lo que agregáramos en otra parte respecto al incremento del estrés en relación a situaciones de
crisis, y es la aparición de signos importantes de astenia, particularmente
en lo relativo a la sexualidad en individuos jóvenes inclusive de edades 25/30.
Estos pacientes llegan en muchos casos con una variada automedicación que
incluyen el sidenafilo, vitaminas y estimulantes de diversos tipos. No es ajena
a esta la idea del uso de estimulantes o drogas pasa a ser de uso corriente.
Podemos encontrar en nuestra sección de consultas habitualmente quienes están a
la búsqueda de alguna sustancia “nueva” en realidad no probada, y como sabemos
esto lleva a las adicciones.
La permanente es la búsqueda de soluciones
mágicas, y acompañando a esta y casi consecuencia del fracaso, una gran dosis de
molestia, frustración e intolerancia. Decíamos antes que esta falta de deseo
estaba relacionada con la falta de energía y a su vez condicionaba la falta del
deseo. A esto se le suman más elementos emocionales y el individuo puede estar
muy irritado, y agresivo aumentando sus incapacidades. Ya hace muchos años el
magistral Quino, hacía a su personaje Mafalda jugar con las palabras, impotente,
prepotente.
Es decir en muchos casos aparece como difícil entender que en el
fondo de estas situaciones hay una pérdida de energía, lisa, y llana,
perdiéndose el paciente y el clínico en la búsqueda de elementos complejos. Los
psiquiatras, en particular en nuestro medio tenemos en más la dificultad que las
teorías de Pierre Janet, quien habló de la psicastenia, tuvieron poca prédica,
en gran parte debido a la primacía de su condiscípulo Freud. El psicoasténico,
el neurótico, puede aparecer como con gran energía debido a su irritabilidad en
algunos casos, pero el fondo sigue siendo la incapacidad, la falta de
energía.
La sexualidad actúa como un modelo por excelencia de “carga” de
placer, de energía, que hoy sabemos que aparte esto tiene fundamentos químicos
en base a la producción de endorfinas. A veces sin embargo pasa a ser un reto
más y en lugar de factor de goce se convierte en estresante. Un visitador médico
publicitando hace un tiempo su vasodilatador, y ante nuestra reticencia, exponía
su “testimonio” para convencernos, el producto era como una píldora le ayudaba a
superar el estrés de llegar a su casa y tener que “cumplir” con tareas maritales
(y lo que esto podría implicar). Es decir carga, estrés, más estrés más
exigencia, la solución parecía ser el síntoma. No existía allí la pregunta casi
evidente porque volver al hogar en lugar de descanso, era carga, y porque el
sexo era un reto?
Este recuerdo de la clínica cotidiana, esconde el otro
mensaje. Esta sexualidad de prueba de exigencia está íntimamente ligada a la
erección, (con deseo, sin deseo, con amor, sin, poco parece importar) la
continuidad de la historia es que logrando la tan ansiada penetración y al lugar
de superarse ciertos problemas se hacen evidentes otros. Muy frecuentemente “lo
no dicho, lo no contado” resurge y agrava lo que hasta ese momento aparece como
síntoma.
El tratamiento de la astenia sin embargo no modifica esto y creemos
que es una buena elección conjuntamente con un abordaje médico.
Psicoterapéutico, individual, vincular, y el sexológico.
El abordaje
médico-clínico, tantas veces olvidado, es decir primero descartar las múltiples
causas de las disfunciones sexuales y de la astenia de causa orgánica.
Una
interconsulta que nos es traída para supervisión, se nos anuncia previamente
como un síndrome de fatiga crónica, el mismo habiendo sido tratado en un centro
especializado. El tratamiento había sido con diversos estimulantes y vitaminas.
En la consulta en el centro cuyas profesionales lo traían a supervisión, era
considerado un cuadro psicosomático y tratado con una psicoterapia en las cuales
se trataba de abordar el aspecto neurótico, enfrentándolo con la “búsqueda de
ganancia secundaria”. La realidad del cuadro es que una falta de diagnóstico
clínico psiquiátrico había obviado una… esquizofrenia, incipiente es cierto,
pero que explica una mayor sensibilidad, así se expresaba en los primeros
tiempos la ideación paranoide. Por supuesto aquí el uso de psico o neurotónicos
antiasténicos estaba desaconsejado.
Otro aspecto es el psicoterapéutico, en
el que el diálogo se pueden abrir aspectos insospechados, historias no contadas,
y la relación de cada persona respecto a que es y de que se trata esto de
la”sexualidad”. Las concepciones, las cogniciones, las creencias pueden ser la
base de una vida sexual poco motivadora y también ser parte y origen en esta
pérdida de gusto o placer, y de goce por aspectos vitales y quizás todo esto se
exterioriza solo por la astenia, o una demanda de performance sexual.
Algunos elemento de abordaje
En el tratamiento de la astenia intervienen varios aspectos que hemos tratado
en otros artículos. La farmacopea es pródiga en productos y esto en lugar de
hablarnos de varias soluciones nos habla de la falta de ellas.
Brevemente un
abordaje mediante protocolos terapéuticos específicos que tomen elementos
comportamentales y cognitivos, con actividad física es el que ha demostrado
mayor aplicación y éxito terapéutico. En casos que la ansiedad sea un motivo
central pero asociada con astenia, y aún si esta reviste aspectos ligados a la
sexualidad, el tratamiento con ansiolíticos, o aún más con antidepresivos con
perfiles sedativos es desaconsejado, aunque pueda provocar un alivio momentáneo.
Como dijimos antes los inconvenientes son de diversa índole entre ellos el más
simple es la agravación del cuadro.
En algunos casos muy acotados y si este
da lugar a una intervención, muy específica y centrada en la resolución mediante
la terapia, breve, puede tener alguna utilidad pero en manos de personas muy
capacitadas y que tengan capacidad de mantener esa medicación por espacios muy
breves de tiempo.
Algunos productos
naturales han demostrado una muy buena indicación, una descripción más en
profundidad podrá ser encontrada
aquí, de los productos de la farmacopea de productos de síntesis algunos
productos nuevos entre los que se distingue la sulbutiamina, han demostrado un interés en su
uso.
El mismo actúa como un estimulante, en alguna medida con parámetros
similares a los de ginseng (encontrado solo o en parte en productos de venta por
laboratorios), pero con diferente perfil.
El uso del mismo es conveniente por
otra parte asociado a planes como los que proponemos en los que luego de un
abordaje integrado se provea un tratamiento, un programa y no una terapia
interminable. En este marco series de sulbutiamina, u otros productos de algunas
semanas con períodos de descanso ha demostrado ser una buena asociación.
Conclusiones:
• La astenia es un síntoma presente en una diversa cantidad de
situaciones.
• El mismo debe ser entendido como una señal y no un elemento
aislado
• La asociación astenia, estrés, disfunción sexual, es muy
frecuente.
• Hay que evitar responder en forma unilateral a esta demanda
•
Abordaje múltiple que contemple la comprensión de todos los elementos e
integrarlos
• Programa de abordaje psicoterapéutico-estratégico, físico, y
medicamento coadyuvante
• Tener extremo cuidado en los medicamentos y los
reflejos farmacológicos habituales (ansiolíticos, antidepresivos) que pueden
contribuir a la estructura retroalimentada del cuadro completo.
• El uso de
neuroestimulantes ha demostrado ser de utilidad