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UNA
POLÍTICA DE 20 AÑOS DESTRUIDA EN UN SEGUNDO archivo del portal de recursos
para estudiantes |
VATICANO. CORRESPONSAL
LA IGLESIA CATOLICA Y LOS MUSULMANES : UNA DELICADA
TAREA QUE EMPRENDIO JUAN PABLO II
Un año y cinco meses después de haber sido elegido,
Benedicto XVI puede haberse ya jugado su pontificado. El mundo está viviendo un
hecho histórico, la abrupta ruptura entre el Papa y el mundo musulmán. Unas
declaraciones imprudentes durante una "lectio magistralis", la lección de
teología que pronunció un infausto martes 13 en la Universidad de Ratisbona
durante su viaje a Alemania, destruyeron la refinada política con el mundo
islámico que le costó veinte años construir a su predecesor Juan Pablo
II.
Costará años y muchas concesiones reparar los daños, si es que se
pueden reparar. Los golpes y contragolpes que se están viviendo también
repercuten dentro de la Iglesia y el Vaticano, donde son muchos los que se
preguntan cómo pudo pasar lo que pasó. La versión oficial que esgrime el propio
Papa es que sus palabras no fueron comprendidas. La Iglesia oficial se
atrinchera en esta explicación. También se le echa la culpa a los periodistas,
que trasmitieron una "versión distorsionada", superficial, sintética, con
extrapolación de algunas frases pirotécnicas, del texto que el Papa leyó en
Alemania.
La verdad es que a los enviados nos entregaron con embargo,
seis horas antes, los textos de las intervenciones de ese día del Papa, en el
original alemán, en inglés y en italiano. Clarín guardó una copia en
italiano del discurso en la Universidad. No hubo cambios en los
textos.
Los periodistas no exageraron. El Papa advirtió que "es razonable
interrogarse sobre Dios por medio de la razón" y que esto sea hecho "en el
contexto de la tradición de la fe cristiana". Inmediatamente después afrontó el
tema cristianismo e islam, citando una lectura reciente de un libro del profesor
alemán Theodore Khoury, sobre el diálogo en el remoto 1391 entre el emperador
Manuele II Paleólogo y un "persiano culto". En el diálogo se toca el tema de la
"Jihad", la "guerra santa", cuyas disposiciones, cuenta el mismo Papa, fueron
fijadas en el Corán. Benedicto XVI dijo que "en modo sorprendentemente brusco",
el emperador hizo una pregunta central sobre la relación entre religión y
violencia a su interlocutor. "Muéstrame también lo que Mahoma ha traído de
nuevo, y encontrarás sólo cosas malas y deshumanas, como su directiva de
difundir por medio de la espada la fe que él predica".
Lo importante es
que el Papa no toma distancias, en el texto que leyó, de esta cita explosiva,
por lo que los musulmanes afirman que compartía su contenido. Recién cuando
hizo las aclaraciones del domingo, dijo que los dichos del emperador no eran
parte de su pensamiento.
La reacción islámica era descontada. Basta
recordar lo que ocurrió al comienzo de este año, a raíz de las viñetas satíricas
blasfemas sobre Mahoma, publicadas en Dinamarca. La reacción fue furibunda y
violenta en el mundo musulmán.
En el Vaticano crece un sordo
descontento, sobre todo entre los que contraponen al Papa-líder religioso
Juan Pablo II, al Teólogo-papa Benedicto XVI. Tras los muros leoninos se
recuerdan en voz baja las declaraciones del entonces cardenal Ratzinger al
diario francés Le Figaro contra el ingreso de Turquía, país musulmán, a
la Unión Europea. Otros recuerdan que en setiembre de 1986, cuando el Papa Juan
Pablo II convocó la extraordinaria reunión de Asís, en el más grande evento
ecuménico que se recuerda, el cardenal Ratzinger no estaba de acuerdo con el
"sincretismo" de "todos rezando juntos" en la ceremonia.