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EL NUEVO ORDEN ECONÓMICO MUNDIAL archivo del portal de recursos
para estudiantes |
Este artículo pertence a LA PAGINA DEL PROFE... Tomás Austin M.
Originalmente fue escrito a comienzos de la década
de los 90s para el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ) Chile y reformulado
hacia 1994-5 para mis alumnos de Sociología.
Finalmente fue publicado en el
libro FUNDAMENTOS SOCIALES Y CULTURALES DE LA EDUCACION,
Editorial Universidad Arturo Prat,
Sede Victoria, Chile año 2000.
Existe una estrecha relación entre economía
y desarrollo, pero ambos conceptos, "economía" y "desarrollo"
se refieren a aspectos dinámicos y específicamente históricos
de la sociedad humana, por lo que siempre es necesario analizarlos desde
esa perspectiva. Esto es particularmente cierto si queremos comprender el
contexto en que se esta produciendo el desarrollo de la humanidad de fines
de siglo XX.
Independientemente que se haga un análisis desde
la Teoría de la Modernización o desde la Teoría de
la Dependencia, hacia las décadas de los años 50 y 60s la
economía mundial estaba claramente marcada por la reconstrucción
económica de los países desarrollados que venían recién
saliendo de la destrucción de la Segunda Guerra Mundial. En esa guerra
el único país que salió con su industria no solo intacta,
sino que fortalecida y robustecida fueron los Estados Unidos de Norte América.
El resto del mundo que hoy conocemos como desarrollado emergió con
su industria y su economía destrozada: Japón, Europa Occidental
y Los países del Este Europeo (Hay que recordar que fue la Segunda
Guerra Mundial justamente la que permitió que se creara el gran bloque
de países socialistas de Europa Oriental, como consecuencia de la
partición del mundo en Yalta). En este contexto la decisión
y el ímpetu norteamericano por imponer el capitalismo y la democracia
burguesa en el área de su influencia significaba al mismo tiempo
el crecimiento y fortalecimiento de su economía, lo que realizó
con todo éxito hasta comienzos de la década de los 70.
El resultado de la expansión capitalista de pos guerra fue justamente
la expansión de un sistema económico social y cultural cuyo
centro se radicó en USA, desplazando la importancia capitalista que
habían ocupado Inglaterra, Francia y Alemania hasta antes de la Segunda
Guerra Mundial. Es bueno recordar que el poder económico norteamericano
fue tan grande que importantes analistas internacionales temieron que el
capital norteamericano podría apropiarse de la mayoría de
las grandes empresas europeas, mientras que por otro lado se temía
que el desarrollo de la ciencia y tecnología de USA no podría
ser alcanzado por sus socios europeos. Ambas preocupaciones pueden leerse
en el apesadumbrado grito de advertencia de Jean-Jaques Servan-Schriver
EL DESAFÍO AMERICANO, que aún puede encontrarse en algunas
librerías de viejo. Lo anterior puede quedar representado por la
siguiente figura:

Al parecer, paralelamente a los cambios de
la economía mundial, también se estaba produciendo un fenómeno
que no fue bien comprendido en sus comienzos. Este fenómeno fue el
crecimiento a niveles no conocidos de la investigación y desarrollo
de la tecnología, especialmente todo lo relacionado con la biología,
la física y la química. El resultado fue la transformación
de las telecomunicaciones y la informática a niveles no imaginados,
y la invención de materiales no conocidos apropiados para la creación
de artefactos cuyos diseños sirven para trabajar en toda clase de
ambientes nuevos. Estas formas del desarrollo del conocimiento crecieron
de tal forma que pueden ser aprovechados para el desarrollo de todas las
otras actividades prácticas de la humanidad. El desarrollo tecnotrónico
-uno de los nombres que se le da- permitió a su vez cambios substanciales
en el desarrollo y transformación de la economía mundial;
sin embargo, no es el único proceso fundamental en marcha; a la hora
de sacar cuentas sobre economía, desarrollo y civilización
moderna estamos casi ciegos respecto del crecimiento explosivo de la población
mundial.
En efecto, la explosión demográfica ha significado
pasar de los 3.000 millones de habitantes en la década de los 50
a 5.000 en la década de los 90, haciendo que el crecimiento de la
población sea un factor presente en el desarrollo de la economía
y el quehacer político internacional. No es lo mismo repartirse una
torta entre 6 que entre 12. Cuando las partes se hacen muy delgadas siempre
habrá quien sostenga con mucho razonamiento que alguien debe tener
la porción más grande por edad, antigüedad, estatus o
porque tiene el poder. Sin embargo debe quedar muy claro que el factor poblacional
no es determinante en economía, pero sí es un factor presente,
especialmente en la política.
Durante la década de los
70 y 80s. la economía mundial se transformó completamente.
Por un lado estaban los países destrozados de 1945 que hacia la década
de los 60 estaban reconstruyendo sus economía bajo la protección
interesada del capital norteamericano, aprovechando su estabilidad poblacional
y el alto nivel de cultura científica con que emergieron de la 2ª
guerra mundial. Estos países lograron fortalecer sus economías
a expensas del poderío científico norteamericano que hizo
la mayor parte del gasto de investigación científica; los
otros países, como Japón, por ejemplo, en un comienzo solo
se aprovecharon de ese desarrollo científico para comercializarlo
en el mercado, con muy pocas oportunidades iniciales de alcanzar a los norteamericanos.
Por su parte los países de la órbita socialista crecieron
y fortalecieron la organización social (en torno al bienestar social)
y política (en torno a los sistemas de vigilancia y protección
y a lo militar). Al parecer (aun es muy pronto para tener una evaluación
precisa), donde para el mundo capitalista el crecimiento científico
y tecnológico servía para hacer crecer al mercado, para los
países socialistas éste estaba supeditado a hacer crecer lo
social y lo político. El incentivo individual para el desarrollo
de la creatividad de la ciencia, parece haber sido un factor importante
en el desarrollo de ambos sistemas.
Durante los 70 y los 80 algunos
satélites del capitalismo norteamericanos alcanzan el mismo nivel
de desarrollo capitalista que estos últimos. Con la diferencia que
frente al gigante norteamericanos, sus antiguos socios minoritarios se asociaron
progresivamente en bloques económicos unidos por una intensa actividad
de transferencia de capitales y tecnología, fenómeno que,
más que ayudado es permitido por el desarrollo de la informática
y las telecomunicaciones instantáneas. Se creó así
la transnacionalización de la economía y la globalización
de los mercados.
Por su parte, los países socialistas alcanzaron
un gran desarrollo científico y tecnológico hacia los 70,
pero sus estructuras políticas se osificaron inhibiendo la creatividad
y la satisfacción de necesidades sociales, a la vez que les resultó
cada vez más difícil detener el flujo de imagen de bienestar
ultramoderno proveniente de los países capitalistas, aumentando la
corriente de descontento interior. Al parecer, también durante este
periodo la capacidad de la planificación centralizada para satisfacer
todas las necesidades humanas alcanza el punto en que se convierte en un
fracaso ideológico.
Como conclusión puede decirse que
durante los años 80s y comienzos de los 90, el fenómeno de
la transnacionalización de las empresas se convierte en la transnacionalización
de los mercados y el claro surgimiento de un Nuevo Orden Económico
Mundial (NOEM), cambiando las interrelaciones en el mapa mundial:

En este nuevo sistema económico mundial(1),
el desarrollo tecnológico y científico, especialmente -pero
no únicamente- en lo relativo a comunicaciones e informática,
permite la formación de un mercado mundial que se salta los límites
de las fronteras nacionales, es decir, donde los Estados y los gobiernos
ya no pueden intervenir fijando precios, cuotas de producción, estilos
de administración, favoreciendo sectores político-económicos
o favoreciendo un tipo de empresas sobre otras (las nacionales por ejemplo),
porque es el mercado mundial el que regula, y los gobiernos que intentan
regular su mercado por su cuenta, ponen en riesgo su economía con
bajas en su producto bruto nacional, alteraciones bursátiles y altas
tasas de inflación, debido a los mecanismos del gigantesco mercado
mundial de oferta y demanda (que es lo que lo convierte, más que
en un sistema, en un NOEM).
En el NOEM, el intercambio de capitales
y conocimientos científicos (ambos convertidos en mercancías
transables en el mercado) se realiza dentro de un mercado único,
sin fronteras, de todos los países del mundo que tengan algo que
ofrecer en el mercado mundial (de libre competencia).
Sin embargo
en el NOEM actual, la economía es muy diferente respecto del rol
que tenían en los años 60. Por ejemplo, mientras que hacia
los 60 cada economía nacional era un ente independiente de los demás
(donde las economías de los países subdesarrolladas eran "dependientes"
de las economías de los países desarrollados) hoy tenemos
una sola gran economía mundial; de manera que en las economías
de los 60 podíamos tener áreas relativamente desarrolladas
y ricas usualmente urbanas y áreas relativamente subdesarrolladas
y pobres o atrasadas en el sector rural. En el medio quedaban los "marginados"
de las poblaciones, los barrios miserias, barriadas o favelas. Hoy día
la situación es distinta, a la NOEM se incorporan todos los países
que pueden incorporarse al mercado internacional, pero no se incorpora todo
el país, sino solamente aquella parte de la economía que puede
hacerlo por su capacidad de conocimientos, manejo de comunicaciones e informática,
acceso a las bolsas de comercio y a la banca internacional, capacidad de
producción exportadora o de producción al nivel internacional
(aunque sea de consumo interno). El resto de la población del país
queda afuera, convertidos ahora en "excluidos", pobres entre los
pobres que ni siquiera forma parte del ejercito de reserva del proletariado
moderno(2), porque carece de la preparación educativa y la cultura
adecuada para incorporarse con algún nivel de éxito en los
estamentos bajos del NOEM.
El gráfico al final del texto
ilustra la forma en que el NOEM incorpora a los países y la situación
de los excluidos modernos, comparados con lo que sería un país
subdesarrollado "dependiente" de los 60.
Una consecuencia
(no esperada) de esta visión del mundo, radica en que al verlo así
se aprecia que ya no se trata de si un país es del tercer mundo,
o subdesarrollado o de segunda o tercera clase. Lo que tenemos hoy sería
un mundo único, donde la parte del mundo o de cualquier país
que pertenece al NOEM es una parte desarrollada y moderna, mientras que
la parte que queda al margen o excluida de él tendrá lo que
podríamos llamar una sociedad de desarrollo atrasado o de pobreza,
donde el extremo máximo será la de los excluidos o miserables,
que encontramos lo mismo en Nueva York, Washington, Londres(3), ciudades
de Suecia, Europa del Este, África, Asia o cualquier país
del mundo. En otras palabras, según este punto de vista, no hay un
país atrasado o "en desarrollo" respecto de los países
desarrollados, sino que países con sectores nacionales de distinto
tamaño, en que unos participan del desarrollo con estándares
internacionales y otra parte de su población permanece excluida(4).
El argumento parece volvernos a la teoría de las economías
duales de los 60, pero a nivel mundial. Asimismo, los nuevos "marginados"
de hoy son en realidad aquellos sectores socioeconómicos que no logran
insertarse plenamente en la economía "moderna" nacional/mundial
y que a pesar de su nivel de educación o experiencia producen servicios
de baja demanda en el mercado laboral o con exceso de oferta, creando un
nuevo tipo de pobres. Se trataría de las profesiones esencialmente
no comerciantes ni productoras para el sistema de mercado, con estudios
universitarios o medios completos como los educadores, algunos tipos de
trabajadores sociales, gran parte de la clase de la administración
del estado, pequeños y medianos agricultores de policultivos, no
exportadores, etc. etc., quienes pasan a ser los consumidores de los bines
de segunda calidad y de segunda mano. Entre ellos se dan nuevos tipos de
pobrezas, como la pobreza cultural de los educadores que por sus bajos ingresos
no tienen acceso a la oferta de la literatura y el desarrollo intelectual,
y mucho menos incorporarse al "Internet", a pesar de la conciencia
intelectual que hayan ganado durante sus estudios universitarios. O la pobreza
de quienes se ven limitados para enviar a sus hijos a cursar estudios superiores
a pesar de considerarse a si mismos como de la "clase media".

En este terreno se puede apreciar los esfuerzos
de los gobiernos modernos por acrecentar la parte de su población
que participa de la economía mundial, en esos esfuerzos la educación
juega un importante papel, formando sociedades humanas con una cultura capaz
de comprender e insertarse en el fenómeno mundialista, dándole
importancia al mismo tiempo, a la dimensión localista: para pensar
mundialmente y actuar y crecer localmente, por ello es tan importante que
los profesores del siglo XXI, por inaugurarse, comprendan cabalmente el
fenómeno de la mundialización.
Un ejemplo claro y reciente
de esta condición de una economía "única"
y mundial, puede verse en el fenómeno de la caída de la economía
mexicana y el efecto de arrastre o de "dominó" que ha ejercido
sobre la economía del resto de los países de América
latina, especialmente Brasil y Argentina, con efectos no despreciables en
Chile. Aunque el problema aun esta fresco y las causas esenciales de este
problema que afectó a tantos países, siendo solamente la economía
mexicana la que sufrió "el problema", ya algunas voces
adelantan que uno de los principales actores fueron los "operadores"
de las Bolsas de Comercio. Los operadores son los agentes encargados de
comprar y vender acciones en las Bolsas de Comercio por cuenta de terceros.
Por ejemplo un responsable del dinero de una AFP (o Banco, o Financiera,
o Caja de dinero de Terceros). Estos operadores tienen que hacer que el
dinero que se ha depositado en sus arcas aumente mediante la especulación
oportuna o los dividendos de las acciones compradas con los dineros depositados
en su institución, para pagar los intereses correspondientes a los
depositantes. Cuando los operadores ven que un sector geográfico
o económico esta produciendo pérdidas, porque allí
la economía esta en mal estado, su preocupación inmediata
es vender las acciones de ese sector que tienen en su poder, para evitar
mayores perdidas. Frente al caso mexicano, cuando muchos operadores vieron
las perdidas de la economía mexicana, simplemente tomaron a Latinoamérica
como un todo y ante el peligro vendieron acciones de la economía
mexicana lo mismo que de la argentina, brasileña, panameña
o chilena. Porque para ellos todo el sector es una sola economía,
donde lo que cuenta son las zonas "seguras" que permiten ganancias
de acuerdo a las tasas estimadas convenientes al momento de la inversión.
NOTAS
1. Hoy día la tendencia es ver un solo mercado mundial, pero esta
quedando claro para los estudiosos que es estan formando mrcados regionales
(Mercado Común Europeo, NAFTA, de los países de Asisa) que
están poniendo límites en sus macro fronteras a las ofertas
de otros mercados regionales, pero sus alcances y consecuencias solo podrán
ser analizados en el futuro.
2. Es necesario tener en cuenta que el
proletario del NOEM, debido a los requrimientos del sistema, es un proletario
con nivel medio completo, capaz de mover una economía basada en los
servicios y el conocimiento y donde lo meramente industrial ha quedado en
segundo plano.
3. Informaciones recientes ampliamente publicadas indican
que en la Comunicad Europea habría alrededor de 30 a 50 millones
de pobres. Según J Chonchol, "En 1992, en los doce países
de la CEE , había 50 millones de pobres, de los cuales 10 millones
en Gran Bretaña (el 18% de la población de ese país)"
Jacques Chonchol, "Humanismo y política hoy día",
en TEMAS DE LA EPOCA, (Chile) 10. 3. 1996. Se sabe también que Japón
posee el 10% de su población en la pobreza.
4. Este argumento
es expresado en diversos artículos y libros recientes, por ejemplo
Ottone y Hopenhayn dicen que, "Los procesos restringidos de modernización
no sólo se expresan en los países en desarrollo. También
tienden a aparecer en países desarrollados con diversa intensidad
y magnitud. Por cierto su mayor intensidad se manifiesta en las regiones
de menor desarrollo, conde el fenómeno de la exclusión alcanza
a sectores vastos de la población y se liga a situaciones de extrema
pobreza para un gran contingente", Ernesto Ottone y M. Hopenhayn, "Esa
esquiva Modernidad" LA ÉPOCA (Chile) 6.10.1996.