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ADOLESCENCIA Y DROGADICCIÓN I archivo del portal de recursos
para estudiantes |
Un enfoque de la prevención escolar en Argentina
Trabajo enviado por:
Silvia Iarmusch
siliar@pinos.com
Realizado por: Olarra, Víctor
Pizarro, Enrique
Sotelo, Sergio
Vera, Alejandro
Caprari, Luis
Gebhart, Marita
Iarmusch, Silvia
Karkoszka, Mariano
Montes de Oca, Alejandro
INDICE
Introducción
La Droga
Definición
Precisiones necesarias
Haciendo un poco de historia
Clasificación
Alucinógenos
Cocaína y Crack
Estimulantes
Marihuana
Narcóticos
Drogadicción
Causas
Perfil de identidad
Introducción
Factores que influyen en el desarrollo de una drogadicción
Factores constitucionales
Relaciones objetales tempranas
Depresión Materna
Desarrollo del Self
Relación con la figura paterna
Invasión de los límites del otro
Importancia del cuerpo y negación del mismo en el adicto
Negación de la finitud
Constelación y personalidad preadicta
Adolescencia y drogadicción
La búsqueda de riesgos
La presión social
La amistad
Algunas conclusiones
Prevención
Tipos de Prevención
Modelos de Prevención
Modelo Etico-Jurídico
Modelo Médico-Sanitario
Modelo Psico-Social
Modelo Socio-Cultural
Modelo Etico-Social
¿Legalizar o no legalizar?
Características de la legislación argentina
Ejemplos de Proyectos de Prevención
Programación global de la prevención y la asistencia
en las tóxicodependencias
Proyecto curricular
Prevención en otros países
Trabajo de Campo
Conclusión
Bibliografía
Anexo I - Tipos de
Drogas
Anexo II - Factores Básicos
Anexo III - Encuesta a Alumnos
Anexo IV - Encuesta a
Directivos
Introducción
Los educadores
trabajamos con niños, adolescentes y adultos los cuales están
en una etapa en la que pueden ser víctimas de las adicciones.
La sociedad actual, en todas las latitudes fomenta el desmembramiento familiar,
el consumismo desenfrenado e insustancial, tratando de crear la desorganización
social generando una crisis de valores, situación que propicia y
fomenta distintas adicciones.
Para lograr una vida sin adicciones la
prevención es una labor prioritaria.
Los educadores debemos tomar
un papel protagónico en la generación de proyectos preventivos
de este flagelo.
Los educadores somos personas privilegiadas para interpretar
a niños, adolescentes y adultos que pueden tener problemas de adicciones.
La escuela después de la familia es el lugar con más grandes
posibilidades de actuación frente a este problema.
En muchas
ocasiones el educador puede ser el único adulto en la vida de
alguno de sus educandos, el único que se preocupe y ocupe de lo que
le esta sucediendo.
Debemos estar preparados, informados y tener convicciones
claras sobre nuestra conducta frente a los alumnos, con respecto a las adicciones.
El educador ha de formar más que informar, la información
sola no protege.
La información no debe crear curiosidad innecesaria.
El educador deberá comprender el comportamiento de sus alumnos aportando
su experiencia para guiar sus conductas y no quedarse en la crítica.
Deberá dar cabida en su accionar docente al tema de las adicciones
y cooperar para su desmitificación.
Debemos fomentar y
fortalecer la autoestima del adolescente y buscar asesoramiento en
caso de adolescentes con problemas, ya que no debemos, ni podemos realizar
asistencia.
La prevención de las adicciones es la utilización
de recursos humanos, materiales e institucionales de que dispone la
comunidad para atender las necesidades y resolver los problemas de las adicciones
antes de que aparezcan. En esta tarea de prevención nosotros los
educadores tenemos la posibilidad de ser los grandes protagonistas, de llegar
al alumno con las herramientas que nos brinda la pedagogía y la didáctica
a hablar su mismo lenguaje, no podemos quedarnos en una lección magistral,
sino en una labor constante, persistente, útil.
En síntesis
debemos integrar la información en todas las actividades normales
del proceso educativo.
La Droga
Definición
Las drogas son sustancias que se convierten en
el objeto de una relación cuando esta llega a hacerse activa. La
droga, en sí, no existe: es el sujeto drogadicto quien convierte
ciertas sustancias en drogas, al establecer con ellas un tipo de relación
y unas formas o patrones de uso.
Entenderemos, pues, que la existencia
de las drogas no es la causa de la droga-dependencia. En la producción
del fenómeno, en la dependencia, existe una relación de causalidad
entre el consumo de drogas, los factores dependientes de la persona consumidora
y su ambiente social. Conocer los conceptos y la clasificación de
las drogas nos permite después entender mejor la problemática
asociado.
La organización mundial de la salud (O.M.S.) define
las drogas como una sustancia (natural o química) que, introducida
en un organismo vivo por cualquier vía de administración (ingestión,
inhalación, por vía intravenosa o intramuscular), es capaz
de actuar sobre el cerebro y producir un cambio en las conductas de las
personas debido a que modifica el estado psíquico (experimentación
de nuevas sensaciones) y tiene capacidad para generar dependencia.
Precisiones
necesarias
Al hablar de las drogas, aparecen
siempre una serie de términos relacionados que, por su parecido y
vinculación con el tema, y porque no tienen ningún otro uso
más cotidiano, pueden inspirar confusión. Aclaremos, pues,
estos conceptos antes de seguir adelante:
Un consumidor es la persona
que ingiere alguna droga. Se puede diferenciar entre dos tipos de consumidores:
el consumidor ocasional, o persona que alguna vez puede utilizar una o varias
drogas, y el consumidor habitual, o persona que consume una o varias drogas
con una periodicidad importante (incluso diariamente).
Haciendo
un poco de historia
La penetración
del opio en el círculo cultural de Occidente tuvo lugar decorosamente,
por medio de las más altas esferas literarias. Nada menos que con
el canto cuarto de la Odisea, de Homero, donde en sus versos 219 a 233,
nos describe entre líneas, al opio no sólo como narcótico
sino también como un sicofármaco. El dolor que según
el poema está llamado a mitigar, es de tipo espiritual, psíquico
diríamos hoy.
El efecto del jugo extraído de las cápsulas
inmaduras de la adormidera (papaverácea somnífera) era ya
conocido en el país del Nilo desde muchos años antes. Ocho
siglos antes de Homero, en 1600 a. de C. la traducción de un papiro
nos dice que hubo un médico que recomendaba el opio como “un medicamento
para mitigar el llanto exagerado de los niños pequeños”. Había
que tomar “cápsulas de amapola y granos que se mezclan con
la suciedad que las moscas dejan en las paredes, hasta formar con
él toda una masa que se filtra y se da a los niños a
partir del cuarto día”.
Cuando Yago, en la tercera escena
del tercer acto del Otelo de Shakespeare, habla sobre su intriga, menciona
también dos drogas:
Ni la adormidera ni la mandrágora
ni todos los adormecedores jugos de la naturaleza
te ayudarán
a recuperar el dulce sueño
que hasta ayer fue tuyo.
Que el
opio y otras drogas sean mencionadas por Shakespeare más de doscientas
veces no tiene nada que ver con una pasión personal del escritor
-los sabios del Renacimiento, en todos los países, siempre estuvieron
decididos a investigar de nuevo el mundo, y las drogas tenían para
ellos un especial interés-.
García da Horta, informa,
en su Historia de las drogas, de ciertas contradicciones: el opio es un
“veneno estimulante que los turcos toman para vencer el cansancio, pero
no como afrodisíaco, como algunos creen estúpidamente,
pues el opio no sólo no aumenta el apetito carnal, sino que apacigua
la llamada de la carne”.
En ningún libro, hasta entonces, se
mencionó el peligro de hábito que implica el consumo del opio.
El primero en mencionarlo fue el sacerdote Samuel Purchas, contemporáneo
de Shakespeare.
La droga más extendida en el mundo libre occidental
es, actualmente, el Valium. Uno de cada tres hogares en la República
Fed
eral de Alemania la tienen en sus botiquines caseros. En el caso
de abuso, si se toma una sobredosis, se puede sufrir de mareos y pérdida
de conciencia, el producto es una causa de adicción. Los tranquilizantes
son una droga legal, y aunque pueden producir algunos accidentes profesionales,
han sustituido a otros productos preocupantes derivados del opio.
En
Inglaterra la mayor parte de los libros que tratan las drogas, se basan
en la apreciable cantidad de investigaciones e informes que en su época
se editaron y, con ellos, se llega fácilmente a la impresión
de que el opio fue un problema específico de las Islas Británicas.
Esto no es cierto, si se tiene en cuenta la cantidad de opio consumido en
Europa. En lo único que los ingleses superan al resto de los europeos
es en la mayor precisión en los informes.
No hay duda de que
podrían llenarse muchos metros de estantería con la literatura
que se ha escrito sobre el efecto y estímulo que las drogas ejercen
en la producción de obras de arte. La razón que la pregunta
no haya podido obtener, hasta ahora, una respuesta precisa es muy simple.
En primer lugar no hay ninguna droga capaz de dar vida a un mundo
propio imaginario. Todo lo que puede hacer, en el mejor de los casos, es
juntar y dar forma a una serie de experiencias diversas. Ésta es
una cualidad que las drogas comparten con los sueños y con la fantasía
artística, por lo que el papel de las drogas en la creación
artística es sólo complementario, relativo.
En el caso
de las drogas alucinógenas como el hachís, repetidas veces
se ha tratado de descubrir si existen “modelos de fantasía”
que sean fruto específico de la droga. La mayoría de los científicos
han llegado a la conclusión que las drogas alucinógenas
lo único que hacen es acentuar la capacidad de fantasía ya
existente en la mente del artista, pero no son capaces de crear nada por
sí mismas. La droga cuyo uso está más extendido entre
los artistas es el alcohol, y tiene al parecer, dos características
peculiares: En la mayoría de los artistas su función se limita
a ayudarles a superar el estado de stress causado por el trabajo creativo,
como una especie de vacaciones psíquicas; en los alcohólicos
graves produce un oscurecimiento de su mundo representativo y una tendencia
a la búsqueda de temas “fantasmagóricos”. Del alcohol se puede
esperar más o menos lo mismo que de los narcóticos y, por
lo tanto, no debe sorprender a nadie que en algunas épocas un número
sorprendente de escritores y otros artistas se den al alcohol y acaben por
pasarse al opio y sus derivados.
En 1898 la firma Bayer saca a la venta
un producto, (probado por un período de apenas dos meses) con el nombre de Heroína que según los científicos los resultados fueron:
ð Contrariamente a la morfina, esta nueva sustancia produce un aumento de la actividad.
ð Adormece todo sentimiento de temor.
ð Incluso las dosis más pequeñas hacen desaparecer todo tipo de tos, hasta en los enfermos de tuberculosis.
ð Los morfinómanos tratados con esta sustancia perdieron de inmediato todo interés por la morfina.
Ese mismo año, logran otro importante descubrimiento Aspirinas el sustituto de los
salicilatos, y Heroína el medicamento ideal para eliminar la tos.
Años después se descubrió que la Heroína de
Bayer producía adicción y la empresa decidió dejar
de vender este producto.
El camino que condujo a las drogas a la clandestinidad
recorre en todos los países civilizados el mismo camino diabólico:
establecimiento de una rigurosa obligatoriedad de recetas especiales para
conseguir todo tipo de derivados del opio; leyes penales muy severas contra
la falsificación de recetas, así como contra los médicos
que las prescriben a la ligera. Con ello, desde luego, no podía hacerse
desaparecer el problema sino, simplemente, sacarlo de la superficie
para pasarlo a la clandestinidad.
La guerra de Vietnam, fue testigo
del matrimonio de la heroína con la política. Las guerras
subversivas son por lo general, financiadas con negocios ilegales y desde
la segunda guerra mundial, el mercado de armas clandestino es en muchos
casos idéntico al de la droga. Se dice que en la guerra de Vietnam,
la CIA, manejaba tres compañías de aviación: Air America,
Continental Air Service y Lao Devlopment Air Service (en Indochina). Estas
compañías se las conocía como Air Opium. De acuerdo
con un informe de la CIA a finales de la década del 60, los
ingresos de los gobernantes en Vietnam y Laos provenían de las siguientes
fuentes: 1- Venta de Cargos de importancia en el gobierno. 2- Sobornos 3-
Corrupción militar y 4- El contrabando de opio.
Otro ejemplo
de la relación de las drogas con la política es la gran cantidad
de diplomáticos sorprendidos con gran cantidad de drogas entre su
equipaje en los últimos años.
Clasificación
Alucinógenos
Se sabe que gran cantidad de sustancias de
muchas y variadas composiciones químicas producen parecidos efectos
psicoactivos en la mente humana. Algunos de estos compuestos son sustancias
naturales, algunas extraídas de otras sustancias y algunas son sintéticas.
Los efectos de este tipo de drogas varían significativamente
en cada persona. Estas variaciones son en parte debidas a las expectativas
y el ambiente de cada uno y a otros factores no farmacológicos. Algunas
drogas como el LSD se han utilizado anteriormente en psicoterapia. Hoy,
se utilizan muy poco en ese terreno.
Estas drogas generalmente se toman
por vía oral. La tolerancia a ellas se crea rápida y
significativamente. Sus efectos varían desde algunos minutos
hasta varias horas. Los efectos, favorables y desfavorables, son principalmente
psicológicos. El LSD no se descubrió hasta 1938. Sus
efectos en el cerebro no fueron totalmente conocidos hasta 1943. Numerosas
drogas con efectos parecidos han circulado desde tiempos prehistóricos
y las plantas que las producen pueden crecer en casi todos los sitios. Se
han utilizado estas drogas por todo el mundo. Con frecuencia, su utilización
se consideraba un fenómeno místico o religioso que acercaba
a las personas a los dioses y a la naturaleza.
Alucinógenos naturales.
Las setas crecen por todo el mundo. Existen miles de tipos distintos,
algunas son comestibles, algunas son venenosas y algunas contienen sustancias
alucinógenas. El alucinógeno natural que contienen es
una sustancia química llamada psilocibina. Estas setas se pueden
comer, cocinar, secar o machacar. Generalmente se consumen por vía
oral, en cápsulas o en tabletas. La psilocibina provoca la
sensación de percibir cosas en lugares que no son normales. Con
frecuencia se ven alucinaciones muy coloridas, se tiene la sensación
de ligereza y mucha relajación. También causa diarrea
y retorcijones, así como escenas retrospectivas. El efecto
comienza aproximadamente a los quince minutos después de su ingestión
y puede continuar hasta nueve horas.
El peyote es un cactus pequeño
sin espinas con una parte central o botón y una raíz en forma
de zanahoria. Crece en los desiertos de México y en el sudoeste
de los Estados Unidos. La parte central contiene una sustancia química
llamada mescalina. Esa parte central se corta en rodajas y se seca
para formar un botón mescal que se mantiene en la boca hasta que
se ablanda y luego se traga o se utiliza para hacer té. La mescalina
también se puede obtener sintéticamente y se encuentra en
forma de cápsulas o tabletas. Los efectos que produce son,
cambios o interrupciones en las funciones normales del cerebro y alucinaciones.
Alrededor de una hora después de su ingestión son frecuentes
las nauseas y los vómitos así como respiración entrecortada,
aumento del ritmo cardiaco y temblores. Estos efectos pueden durar
hasta 12 horas y sus reacciones pueden ser variables. Efectos tipo
caleidoscopio, "ver" la música en colores u "oír"
la pintura como si fuese música, representan algunas de las experiencias
sensoriales de las que se tiene conocimiento. Los Aztecas en América
del Sur utilizaban el peyote en sus ceremonias religiosas como hacían
los americanos nativos.
Alucinógenos sintéticos. El
LSD o dietilamida del ácido lisérgico, se conoce como ácido.
En 1943, cinco años después de su descubrimiento, el
Dr. Hoffman estaba trabajando en su laboratorio farmacéutico cuando
empezó a sentirse enfermo. En el intento de repasar su trabajo
sobre hongos, descubrió que había fabricado uno conocido como
el LSD-25. Esta fue la única variable diferente que encontró.
Para comprobar su teoría, se administró a sí
mismo una pequeña cantidad y se sentó a tomar notas. Después
de casi una hora, se sintió mareado, impaciente, con trastornos visuales
y con una risa incontrolable. Estas notas fueron las últimas
que escribió en su cuaderno y tuvo gran dificultad en escribirlas.
El Dr. Hoffman continuó experimentando en un "viaje"
de seis horas de LSD. Al día siguiente se sentía bien,
pero muy cansado. Este es el primer caso de un informe documentado
de los efectos del LSD.
Desde entonces el LSD ha sido utilizado por
los militares para "lavados de cerebro" e incluso para incapacitar
a las fuerzas enemigas. Se reemplazó rápidamente por
otros compuestos más específicos y efectivos. Los médicos
lo utilizaron en psicoterapia pero su utilización ha decaído
desde mediados de los 60. En 1962 el LSD llegó a ser una droga
muy popular en el mercado negro. Debido al estricto control de abastecimiento
por los fabricantes y las regula
ciones de las administraciones, se vio envuelto en el mercado
negro muy deprisa. Este mercado aumentó el abastecimiento de
esta droga hasta tal punto que se exportó fuera de los Estados Unidos.
Desde 1966 no es legal la fabricación y distribución
del LSD en Estados Unidos.
El LSD es una de las drogas sintéticas
más poderosas. Una quinta parte de un gramo de una tableta
(el tamaño de una aspirina), contiene suficiente LSD para producir
efectos a tres mil personas. Es cien veces más fuerte que la
psilocibina y más de cuatrocientas veces más fuerte que la
mescalina. El LSD es un polvo blanco insípido, incoloro e inodoro.
Pueden hacerse tabletas, cápsulas o líquidos y generalmente
se traga, aunque con frecuencia se inyecta en vena.
El LSD afecta a
las funciones del cerebro, principalmente a los receptores de serotonina.
El efecto empieza de treinta a noventa minutos después de su
ingestión y puede durar hasta doce horas. Este efecto se denomina
comúnmente como "viaje". Los efectos del LSD son
muy similares a los que producen los alucinógenos naturales descritos
anteriormente pero más intensos. Son comunes los cambios emocionales,
esos son espantosos para el consumidor. También puede causarles
la pérdida del sentido de “acciones normales" o sus consecuencias.
El consumidor puede tender a realizar acciones sobrehumanas y sentirse
sin control alguno. Las escenas retrospectivas pueden durar muchos
años, aunque no se vuelva a consumir esta droga.
Los efectos
físicos en el consumidor de LSD son sudores, pérdida de apetito,
insomnio, boca seca y temblores. También puede aumentar el
latido cardiaco, la temperatura y la presión sanguínea.
La feniclidina se conoce a menudo como "polvo de ángel",
es uno de los alucinógenos más peligrosos y también
muy extendido. A diferencia de otros alucinógenos, la feniclidina
provoca drogodependencia. La feniclidina originariamente se desarrolló
para su utilización como producto adjunto a la anestesia. Pronto
se descubrió que causaba confusión, alucinaciones, ansiedad,
ataques e incluso daños en el cerebro. Es un polvo cristalino
puro y blanco. Con frecuencia se traga en forma de cápsulas
o tabletas, se esnifa o se inyecta. Generalmente se espolvorea o rocía
sobre la marihuana, el tabaco o perejil triturado y se fuma.
Los efectos
de la feniclidina comienzan de dos a cinco minutos después de ser
ingerida, llegan al máximo en dos horas aproximadamente y pueden
durar hasta seis horas. Los efectos residuales necesitan dos días
para desaparecer. Las escenas retrospectivas son corrientes con la
feniclidina y pueden ocurrir meses después de su ingestión.
Bajo los efectos de esta droga las cosas se ven y se oyen de manera
muy diferente. La feniclidina afecta a las funciones motrices normales
como el andar o el hablar, aumenta los latidos cardiacos y la presión
sanguínea. Los efectos secundarios más frecuentes son
sudoración, vista borrosa, mareos, entumecimiento, nerviosismo, irritación,
dificultad para concentrarse e impaciencia. Los efectos secundarios
más graves van desde el estado de coma y convulsiones, hasta un fallo
cardiaco o apoplejía. La feniclidina puede provocar cambios
de comportamiento raros e impredecibles. Los adictos pueden intentar
hazañas sobrehumanas o cometer violentos crímenes. A
menudo padecen graves problemas mentales.
Cocaína y Crack
La cocaína es una droga alcaloide extraída
de las hojas del árbol de la coca. Es un estimulante del sistema
nervioso central que provoca euforia (sensación de sentirse bien).
El crack es una droga poderosa. Es una forma de cocaína
más barata y muy disponible que se presenta en pequeños trozos
con apariencia de jabón y se conoce vulgarmente como "perica"
o "farlopa". Aquí nos referiremos a ella con el término
genérico de cocaína.
Cuando se produce la inmunización
temporal o la tolerancia a los efectos de la cocaína muchos consumidores
tienden a aumentar la dosis. La cocaína se puede esnifar (aspirar),
inyectar o fumar. Generalmente se mezcla con otras sustancias más
baratas. El crack es el resultado de calentar la cocaína con
levadura en polvo. Generalmente se fuma en una pipa de agua y es la
forma de cocaína que causa más adicción.
En 1883
un físico militar alemán, el Dr. Theodor Aschenbrandt, consiguió
un suministro de cocaína pura y lo distribuyó entre los soldados
bávaros durante las maniobras de otoño. Informó
del aumento de la capacidad de los soldados para soportar el cansancio.
Un lector que quedó fascinado con los informes del Dr. Aschenbrandt,
fue un joven neurólogo vienés, indigente, de veintiocho años,
el Dr. Sigmund Freud. Algunos de los descubrimientos iniciales de
Freud sobre la cocaína, como el de ser una droga psicoactiva, quedaron
ampliamente confirmados en investigaciones posteriores. Otras investigaciones
revelaron que el uso repetitivo de grandes dosis de cocaína produce
una psicosis paranoide característica en casi todos los que la utilizan
y que aumenta la tendencia a su abuso. Una característica peculiar
de esta psicosis son las alucinaciones como que hormigas, insectos o serpientes
corren por encima de la piel.
En 1890 la naturaleza de la cocaína
a crear adicción y psicosis era bien conocida. Se utilizaba
frecuentemente como anestesia local. En los Estados Unidos, fue muy
utilizada en la Coca-Cola, en tónicos y en otros medicamentos patentados.
Se prohibió en 1914. La cocaína destruye las membranas
mucosas, inflamando y agrandando las vías respiratorias. Estos
efectos se dan más en las personas que esnifan cocaína, lo
que todavía se practica. También es un estimulante que
acelera el sistema nervioso, el latido cardiaco y la respiración.
La adicción a la cocaína se diferencia de otros tipos de adicción
en al menos dos aspectos. Incluso después de la utilización
de grandes dosis de cocaína, si se priva de la utilización
de esta droga, no se sufre de crisis de abstinencia como el delirium tremens
producido en los alcohólicos o el síndrome de abstinencia
del opio. Los efectos físicos son menores. La falta de
cocaína se caracteriza por una depresión para la que la cocaína
parece ser el único remedio. El impulso de reducir la utilización
de cocaína es muy fuerte. Sobredosis de esta droga puede derivar
en convulsiones e incluso la muerte.
Por otra parte, la adicción
a la cocaína puede provocar graves psicosis bajo sus efectos. Esto
es muy distinto a la mayoría de los síndromes de abstinencia
que duran horas o días después de dejar la droga.
Grandes
dosis de cocaína pura, producen sensación de gran tensión
y un exceso de agitación. Los cocainómanos descubrieron
que mezclando la cocaína con la morfina o la heroína se reducían
estas sensaciones. Los que utilizan morfina o heroína descubrieron
que la combinación aumenta los efectos y el buen humor producido
por esas drogas. Esta mezcla se conoce como "speed".
Estimulantes
La utilización
de la cafeína en las distintas culturas tiene una larga historia.
Todavía es una de las drogas que no recibe la suficiente atención
a la hora de tratar el abuso y adicción a las drogas. Sin embargo,
sus efectos fisiológicos y psicológicos en el organismo hacen
evidente que la cafeína es una de las drogas de las que más
se abusa y que puede causar adicción. No es probable que la
cafeína se ponga bajo control gubernamental en un futuro inmediato,
porque se considera, en general, benigna, su uso es socialmente aceptable
(incluso se incita a su consumo) y las fuentes de obtención de la
cafeína están controladas por grandes sociedades alimenticias
(que tienen un gran interés en mantener alto su nivel de consumo).
Sin embargo, a nivel individual se debería ser consciente de
los efectos de la cafeína y del potencial de su abuso.
Históricamente,
la cafeína se ha utilizado durante muchos siglos en el Este y en
la América precolombina, antes de su introducción en Europa.
Mientras en Europa se favorecía el consumo de alcohol como
la droga elegida (lo que explica la gran variedad de sus manifestaciones
que existe en esta parte del mundo) no pasó mucho tiempo desde que
los comerciantes y exploradores comenzaran a traer el café de Arabia
y Turquía, el cacao del Nuevo Mundo, el té de China y la planta
de cola del oeste de Africa. La cafeína tuvo una gran aceptación
popular. Es importante resaltar que, desde su comienzo como bebida
popular en Europa, la utilización del café aumentó
a pesar de las advertencias gubernamentales, religiosas y médicas
y sus esfuerzos por reprimirlo. En muchos aspectos, la llegada de
la cultura en torno a la cafeína trajo consigo tanto histerismo como
muchas de las drogas actuales.
La cafeína se encuentra hoy como
se encontraba originalmente, en el café, té, chocolate, y
algunas bebidas sin alcohol. También está disponible
en pastillas que se venden para ayudar a mantenerse despierto y alerta,
como afrodisíaco y como reductor del apetito. Aunque no se
considera como una droga de la que se pueda abusar, un sorprendente número
de defensores de la cafeína sostienen contradictoriamente que, aunque
no es una droga y sólo se toma para su disfrute, una taza de café
es necesaria por las mañanas al despertarse o levantarse. En
efecto, varios estudios han demostrado que se puede ser adicto a la cafeína
y que los síntomas que se manifiestan por la falta de cafeína
son irritabilidad, pereza, dolor de cabeza, depresión y/o nerviosismo.
Además, en los tests en los que se ha pedido a personas no
bebedoras que bebieran una cantidad de café o de té con los
niveles de adicción comunes, han presentado nerviosismo y problemas
gastrointestinales. Se puede llegar a abusar gravemente de la cafeína,
incluso se pueden tomar de siete a quince tazas de café (o su equivalente)
en una sesión. En situaciones tan extremas, se ha notado delirio,
taquicardia, temblores y psicosis de cafeína, además de una
alteración gastrointestinal aguda. Por ello, es evidente que
la cafeína es una droga que crea adicción, afecta mentalmente
y presenta el potencial de su abuso.
A pesar de estas consideraciones,
la cafeína es relativamente benigna como droga que crea adicción.
Estudios al respecto han demostrado que pequeñas dosis de cafeína
mejoran la memoria a corto plazo, la puntuación en los tests que
dependen del reconocimiento de un dibujo cerrado y la habilidad motriz.
Tampoco se debe desestimar el aumento de la productividad en la sociedad
actual por los efectos estimulantes de la cafeína. Sin embargo,
se debe sopesar todo esto con los efectos que produce a largo plazo la utilización
de cafeína.
Las úlceras y otros trastornos digestivos
son más frecuentes entre los consumidores de cafeína, así
como los problemas relacionados con la propiedad estimulante de la cafeína
(incrementa el riesgo de paro cardiaco, de hipertensión y problemas
de personalidad). Muchos de los problemas a corto plazo que se presentan
por sobredosis o abuso de la cafeína están bajo control al
ser una droga legal de uso refinado. Sin embargo, se desconocen los
efectos de larga duración.
Marihuana
La marihuana es el nombre común con el que se conoce a
la planta Cannabis sativa. También es el nombre que se le da
a la droga que se prepara con las hojas secas y la parte superior de las
flores de esta planta. Estas hojas y flores contienen varios componentes
químicos conocidos como canabinoicos. Una de estas sustancias
químicas, la llamada TCH o delta-9-tetrahidrocanibinol, crea el estado
conocido como "estar colocado" afectando a las funciones normales
del cerebro. La potencia de la marihuana varía enormemente
de un caso a otro.
La planta de marihuana ha existido desde hace más
de 5.000 años y se ha utilizado de muchas maneras. En la antigua
China se utilizaban las fibras de esta planta para tejer cuerdas y ropa.
Los griegos y los romanos hacían medicinas con ellas. Otros
han utilizado el aceite para fabricar jabón e incluso se ha utilizado
como alpiste.
Como en la antigua China o Roma, los colonialistas americanos
utilizaban la planta de marihuana. En los siglos XVII y XVIII, utilizaban
las fibras de la planta para hacer cuerdas y tejer sus ropas. En el
siglo XIX la parte superior de la lona que cubría las armas estaba
a veces hecha con las fibras de la planta de marihuana.
La utilización
de la marihuana para "colocarse" llegó a ser muy popular
en los Estados Unidos durante los años 20 y 30. Muchas personas
tenían miedo de esta droga y se aprobaron leyes para controlar su
utilización. En 1937 el Congreso de los Estados Unidos aprobó
una ley que limitaba el uso de la marihuana en cualquier lugar del país.
En los años 60, la marihuana llego a ser más popular que nunca.
Los estudiantes universitarios y de las escuelas superiores comenzaron
a utilizar la droga como una forma de demostrar lo maduros e independientes
que eran. Los "hippies" y los "hijos de la flor"
hicieron de la marihuana parte de su manera de vivir.
En los años
70 y 80, los estudios sobre el uso de la marihuana han demostrado a los
científicos que es, de hecho, una droga muy perjudicial. Hoy
día, cada vez menos gente que consume marihuana e incluso menos que
la prueban aunque sea sólo una vez. Sin embargo, la marihuana
es todavía la droga ilegal más extendida.
El extracto
de cannabis, marihuana, fue en su tiempo utilizado médicamente de
forma extensiva y todavía tiene mínimas aplicaciones médicas
en algunos países. La marihuana es única en cuanto a
los efectos químicos y psicológicos que produce. El
desarrollo de la tolerancia a la marihuana requiere "sentirse bien"
o "llegar más alto". Se puede desarrollar una dependencia
psicológica tan fuerte como la que provoca la cocaína. Las
alucinaciones no son efectos secundarios de esta droga, pero con frecuencia
es un síntoma de sobredosis.
Generalmente la marihuana se fuma,
pero también se puede tomar por vía oral en las comidas o
en las bebidas. Se ha demostrado que provoca enfermedades en los pulmones
y en el corazón. El humo contiene gases químicos y venenosos
que provocan cáncer. También puede destruir los tejidos
pulmonares y disminuir el sistema inmunológico del organismo destruyendo
los glóbulos blancos.
Narcóticos
Los narcóticos
han sido las drogas fundamentales en las subculturas y en las sociedades
respetables a través de los años. En 1885, los opiáceos
estaban disponibles en preparados que no necesitaban prescripción.
Incluso en los refrescos más comunes presentaban derivados
del opio como ingredientes. Aunque algunos lo consideraban inmoral,
la utilización de los preparados de opio, -como el láudano
o fumar opio- estaba legalizado. En 1942 el Congreso Americano prohibió
a nivel nacional el cultivo de la amapola de opio o adormidera. En
el siglo XIX la adicción no se consideraba como la desgracia social
que se considera hoy. Las parejas no se divorciaban por causa de adicción
a los narcóticos y los trabajadores no eran despedidos por esta causa.
Sin embargo, desde entonces se ha descubierto la verdadera naturaleza
de la adicción y se han conocido sus terribles consecuencias, tanto
para los individuos como para la sociedad. Hoy en día la clase
de drogas denominadas "narcóticos" incluyen algunas de
las más peligrosas, con más adicción y más abuso
en la sociedad moderna.
Formalmente, el término "narcóticos"
se refiere a los derivados de la adormidera que actúan como hipnóticos
o tranquilizantes. Los derivados más conocidos incluyen el
opio, la morfina, la codeína y la heroína. Los tres
primeros aparecen de forma natural en la adormidera, mientras que el último,
la heroína, está hecha de morfina acetilada. Todos ellos
se han utilizado médicamente en algún momento de la historia,
la morfina y la codeína todavía se utilizan extensamente
como analgésicos. Se creyó que la heroína era
un tratamiento viable contra la adicción de la morfina (un problema
muy extendido a finales del siglo XIX y hasta la mitad del siglo XX). Como
resultado, la heroína produjo más reticencia, adicción
y daños psicológicos que la morfina a la que supuestamente
reemplazaba. La codeína es quizás la última de
estas drogas, siendo el opiáceo de acción más suave,
pero también crea adicción y presenta el potencial de su abuso.
De hecho, haciendo la consideración que muchas más personas
tienen acceso legal a la codeína (con receta) que a la heroína
(que no se prescribe), es muy posible que el número de adictos y
el abuso de la codeína sean superiores a los de heroína, que
es más difícil de conseguir.
Aunque el abuso de los narcóticos
se centra en sus efectos, que proporcionan un placer momentáneo,
muchas personas se han introducido en ese mundo a través de tratamientos
médicos. El valor medicinal de los narcóticos es inestimable.
La morfina y la codeína se han utilizado como analgésicos
en pacientes para los que sería cruel tratarlos con calmantes más
suaves, como la aspirina y el paracetamol. Para los dolores postoperatorios,
crónicos y los traumatismos agudos inductores de dolor, la codeína
ha encontrado muchos partidarios y con frecuencia se combina con analgésicos
más suaves que proporcionan a los pacientes un alivio de amplio espectro.
El principal efecto de los narcóticos es deprimir las funciones
del sistema nervioso central disminuyendo la transmisión de los signos
de dolor al cerebro. Sin embargo, resultan comprometidas otras funciones
del SNC (Sistema Nervioso Central) como el control involuntario de los músculos,
del sistema motriz y la coordinación. Una sobredosis de cualquier
narcótico ocasiona confusión, delirio, pérdida de fluidez
verbal, estado de coma y muerte. Por consiguiente, es absolutamente
indispensable seguir las indicaciones del médico al tomar cualquier
narcótico o sustancia sintética análoga bajo
prescripción facultativa. El efecto a largo plazo de los narcóticos,
incluso recetados, es una dependencia física.
Esta dependencia
física no va siempre acompañada de degradación hepática,
renal o neurológica rotunda u observable, se manifiesta mediante
invariables síntomas de abstinencia que incluyen graves dolores de
cabeza (que para calmarlos requieren fuertes dosis de narcóticos),
convulsiones o temblores, fiebre y/o escalofríos y delirio. Lo
que hace que la heroína sea particularmente una terrible droga, es
su capacidad para crear adicción después de una única
dosis. Los síntomas de abstinencia descritos, pueden ocurrir
incluso después de la primera experimentación con heroína,
aumentando las posibilidades de una fuerte adicción. Además,
la adicción plantea un dilema incluso a las personas con más
sentido moral: deben decidir entre practicar el robo para proveerse de una
dosis de heroína o sufrir la angustia del síndrome de abstinencia
en su estado más terrible. En muchos casos forzados (como cuando
no se encuentra otra dosis o se está encarcelado), el síndrome
de abstinencia es tan fuerte que llega a ocasionar la muerte.
Estos
casos ilustran el grave peligro de la heroína, aunque los casos de
adicción que puede provocar una única dosis de heroína
son excepcionales, del 3 al 5%. Muchos han sido consumidores ocasionales
de opio o de morfina que se han pasado a la heroína, generalmente
por vía intravenosa. Después de varias semanas, en que
la frecuencia de consumo se incrementa de una vez al mes a los fines de
semana, pronto se llega a consumir heroína diariamente y no se puede
dejar sin pasar por una grave experiencia debilitando los síntomas
de abstinencia. El heroinómano tiene que comprar droga continuamente
y permanecer fuera del colegio o trabajo mientras esté bajo sus efectos.
Los adictos a la heroína generalmente pierden sus amistades,
trabajos, no descansan lo suficiente, no tienen una seguridad financiera
u otras comodidades que proporciona un estilo de vida autosuficiente mientras
estén dominados por esa adicción.
Se ofrecen varias vías
para el que desee "deshacerse del vicio" del consumo de los narcóticos.
Una sería abandonarlo rotundamente y de repente, lo que ocasiona
el denominado "mono". Sin embargo, este método es
casi imposible para la mayoría de los adictos pues los síntomas
de abstinencias que tienen lugar son tan fuertes e intensos, que es probable
que el adicto elija volver a la utilización de la droga en vez de
sufrir esa agonía. Además, enfrentarse al síndrome
es sólo la primera parte de la lucha contra la adicción. Seguidamente
aparecen los síntomas de abstinencia más intensos, lo que
se conoce como "síndrome de postadicción". Es
durante este período, que puede durar varias semanas o meses, cuando
los adictos en fase de recuperación experimentan depresión,
ansiedad y anhelo. Con frecuencia, durante este tiempo vuelven a caer
en el consumo de la droga. Otra opción son los programas de
mantenimiento, aunque a muchos adictos no le solucionan su problema.
La metadona (una sustancia sintética análoga a la heroína)
se prescribe con frecuencia como droga a utilizar para apartar la adicción
a la heroína. Los programas de mantenimiento con metadona están
prosperando en la ayuda del síndrome de abstinencia y de postadicción
para miles de adictos a la heroína. Por sus efectos análogos,
aunque más suaves que los de la heroína, se puede llegar a
abusar de la metadona, y de hecho se abusa. Con todo, el sistema de
soporte que acompaña a los programas de mantenimiento con metadona
ayudan a prevenir la recaída de los adictos y es, pensándolo
bien, una bendición para muchos miles de ex-adictos.