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SITUACIÓN DE AMÉRICA LATINA
Y EL CARIBE EN MATERIA DE PRODUCCIÓN Y TRÁFICO ILÍCITO
DE DROGAS Y DELITOS CONEXOS archivo del portal de recursos
para estudiantes |
Lic. Gustavo Druetta
Instituto
de Drogadependencia
Universidad del Salvador
Para elaborar un adecuado diagnóstico, en primer lugar
debe observarse cuáles son las cifras del tráfico ilícito
de estupefacientes para América Latina y el Caribe durante el primer
lustro de la década de 1990.
En primer lugar nos apoyaremos en
la base de datos del Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización
Internacional de las Drogas (PNUFID). Los mismos se calculan sobre el supuesto
de una proporción fija entre: a) las incautaciones comunicadas anualmente
por los países, y b) el tráfico hacia ellos, dentro de ellos
y desde ellos hacia otros países. Es decir, se trabaja aceptando
un porcentaje fijo de interceptación de drogas sobre el tráfico
real, con una variante optimista y la otra más moderada, ya que no
es posible saber con justeza las diferentes eficacias en la represión
de dicho tráfico que cada país ostenta, y cómo varía
esa eficacia interceptadora cada año.
Otra relación que
hay que tener en cuenta, es la proporción entre las incautaciones
declaradas y la producción potencial de drogas ilícitas en
cada uno de los países latinoamericanos y caribeños. En este
último punto, una fuente de datos apreciable para América
Latina y también el resto el mundo, son estimaciones de instituciones
especializadas de los EE.UU. Es de notar un primer dato: en el caso de la
cocaína, el porciento de incautaciones sobre la producción
total mundial, no ha superado en el primer lustro de los '90 el 35%; en
el caso de la heroína ese cociente desciende a menos del 9%. Y otro
dato a tener muy en cuenta es el de aquellos países donde se verifican
las mayores incautaciones en los distintos tipos de drogas. Por ejemplo,
cerca de un 45% de las incautaciones mundiales de cocaína ocurren
en los EE.UU., mientras en ese país sólo tiene lugar el 5%
de las incautaciones mundiales de heroína.
Los cálculos
más confiables sobre el movimiento de cocaína se realizan
sobre la base de las "importaciones" del conjunto de los principales
países consumidores, es decir, los miembros de América del
Norte y de Europa de la Organización de Cooperación y Desarrollo
Económico (OCDE), en los cuales la cocaína se vende más.
La vinculación de ello con América Latina es obvia: en ésta
se encuentran los principales países productores de clorhidrato de
cocaína y pasta base, es decir, es la principal exportadora de cocaína,
y a la vez, el consumo interno de la misma es relativamente escaso, salvo
en algunos países no productores del Cono Sur con creciente demanda,
como Argentina, Chile y Uruguay, más el sur del Brasil. Así,
podemos estimar a las cifras de producción de cocaína en Perú,
Colombia y Bolivia, y en menor medida Ecuador, como similares a las cantidades
que se "exportan".
No ocurre lo mismo con la heroína.
Sus productores y exportadores se distribuyen entre varias regiones del
mundo, como Asia sudoriental y sudoccidental, los países miembros
de la Comunidad de Estados Independientes (ex-URSS) del Asia Central, e
incluso algunas zonas de América Latina. Además, en muchas
de esas regiones, hay considerable consumo interno, por lo cual no puede
considerarse a las exportaciones de heroína como un correlato de
la producción en cada país poseedor de cultivos de amapola
para la extracción de látex de opio. Un método más
confiable es el de considerar a las incautaciones efectuadas en los puntos
de exportación e importación como un indicador del tráfico
internacional de heroína.
Por fin, la estimación de los
valores probables de las drogas que son objeto de tráfico ilícito,
se torna mucho más difícil pues:
a) los precios varían
enormemente dentro de un mismo país y entre un país y otro;
b) los precios van en aumento cuando más lejos esté el consumidor
del productor;
c) los precios cambian según la diferenciación
entre productos o según su calidad;
d) los precios son muy distintos
según las cantidades que sean objeto de transacción.
1. ANALISIS SEGUN SUSTANCIAS
1.1. Cocaína
Entre Bolivia, Colombia y Perú, se
cultivaron a razón de un promedio anual de 200.000 Ha. de coca entre
1990 y 1993, correspondiéndole 110.000 Ha. al Perú, 50.000
Ha. a Bolivia y 40.000 Ha. a Colombia, como promedio anual de cada uno de
estos países en el cuatrienio 1990/93. Lo que significó una
producción promedio anual de hojas de coca de 190.000 Toneladas en
Perú, 80.000 en Bolivia y 30.000 en Colombia durante el cuatrienio,
lo que hace un total promedio de 300.000 T. anuales de producción
de hojas de coca entre los tres países.
Y a pesar de que Perú
tiene una capacidad potencial de producir unas 500 T. anuales de clorhidrato
de cocaína, seguida de Bolivia con una capacidad potencial de 250
T. anuales, mientras que Colombia sólo podría producir unas
60 T. anuales por un rinde de hojas de coca/Ha. muy inferior a Bolivia en
una cantidad similar de tierras cultivadas, es Colombia la que concentra
casi totalmente la elaboración y exportación ilícita
de cocaína, para lo cual necesita importar cantidades ingentes de
insumos intermedios y precursores químicos, desde países vecinos,
entre ellos Argentina y Brasil, y desde otras regiones, especialmente algunos
países de la Unión Europea.
Un dato que explica la alta
tasa de beneficio de este negocio ilegal, es que la relación entre
el valor de la exportación desde Colombia y el valor de la importación
en los EE.UU., es de 1 a 10; la misma relación respecto de Europa
occidental es de 1 a 30.
Los EE.UU. siguen siendo el principal mercado
de la cocaína, la mayoría de las rutas de entrada pasan por
México, a veces con escala en Centroamérica, y por el Caribe,
aunque también salen de Colombia directamente a la costa occidental
de los EE.UU. y pasan por Venezuela para llegar a La Florida y la costa
sudoriental estadounidense. La Argentina y en rápida expansión
el sur de Brasil, son rutas alternativas de la cocaína de los países
andinos hacia el litoral oriental de los EE.UU.
El tráfico hacia
Europa se dirige mayormente a la península ibérica, ingresando
frecuentemente por Portugal con destino y tránsito por España,
países por los cuales pasa el 75% de la cocaína, antes de
seguir camino hacia Francia, Alemania y países de Europa Central
y Nórdica. A su vez, a Gran Bretaña hay reenvíos desde
los EE.UU., y a Italia y Grecia ingresa atravesando el África previa
escala en el sur brasileño.
También hay indicios de que
Aruba, Suriname, Jamaica y otras islas del Caribe son puntos de tránsito
de la cocaína andina, hacia los EE.UU. y Europa.
Europa central
y oriental junto a los Estados bálticos son mercados de tránsito
de creciente importancia hacia la Comunidad de Estados Independientes (ex-Unión
Soviética), con el consiguiente consumo interno por pago en estupefacientes
a los nuevos socios, entre los cuales se destacan los puertos polacos. En
1993 las incautaciones de cocaína en Polonia casi igualaron a las
de Portugal.
África, sobre todo los países de sus costas
occidental y meridional, reciben cocaína procedente del Brasil, destacándose
el caso de Nigeria como plataforma de reexportación a Europa. Sudáfrica
es abastecida de cocaína a través de Argentina y Chile, siendo
el segundo lugar de importancia en incautaciones después de Nigeria,
ambos países con montos de incautaciones muy inferiores a los EE.UU.
y Europa.
Se ha agregado el Líbano al club de los exportadores
de cocaína, una parte de la cual es elaborada en su territorio y
distribuida en todo el Oriente Medio, y la otra parte proveniente de Sudamérica
vía Brasil-Africa, siendo punto de tránsito para Europa, lo
cual conlleva crecientes vínculos entre los carteles de la droga
sudamericanos y las organizaciones delictivas libanesas.
Cocaína
en tránsito desde Brasil, luego de su escala en Sudáfrica,
ha sido incautada en Australia, el Japón y Hong Kong, adonde también
arriba por ruta marítima y aérea dentro de la Cuenca del Pacífico,
desde los países andinos de la costa occidental de sudamérica,
incluyendo como país de destino a la República de Corea.
Las incautaciones mundiales de cocaína que en la segunda mitad de
los años ´70 alcanzaron 4.500 Kg. en todo el mundo, en la segunda
mitad de la década del ´80 habían ascendido a más
de 160.000 Kg. En el primer lustro de la última década del
siglo, las incautaciones tuvieron un pico de más de 300.000 Kg. sólo
en 1991 para descender significativamente a unos 250.000 Kg. hacia mediados
de la década.
Mientras en América el número de
países que han comunicado incautaciones de cocaína se mantuvo
en el orden de 30 a 35 en la primera mitad de los '90, en Europa pasaron
de 22 (1990) a 34 (1993) los países que denunciaron haber incautado
cocaína, lo cual refleja el ingreso de los países de Europa
Central y Oriental en la "globalización" del tráfico
ilícito y el consumo indebido de estupefacientes. A su vez África
pasó de 13 a 17 países donde la cocaína ha logrado
hacer pie, en su mayoría en tránsito hacia Europa, Medio Oriente,
Oceanía, los países asiáticos de la Cuenca del Pacífico
y Japón.
Atendiendo al tonelaje de las incautaciones por región
y estimando el tráfico real de cocaína en base a la hipótesis
más optimista de un porcentaje de 39% de intercepción a las
importaciones de cocaína (postulado como límite máximo
de la eficacia de la represión del narcotráfico por los EE.UU.),
mientras que para 1993 se estimaba que las importaciones mundiales de cocaína,
tanto como destino de tránsito o para consumo final, rondaban las
661 toneladas, a los EE.UU. le correspondían 625 T. de aquellas importaciones
de cocaína. Es decir que, el resto de los cocainómanos del
mundo se conforman con sólo 36 T. o que, a raíz de una hipotética
menor eficiencia del resto de los países en capturar alijos de cocaína,
las 661 T. anuales mundiales de tráfico estimado fuesen en realidad
sólo una parte de un tráfico mucho mayor.
El cálculo
de 1993 resulta de una incautación mundial de 266 T., de las cuales
245 T. correspondieron a los EE.UU. y 19 T. a Europa. En 1991 las incautaciones
mundiales habían acusado 800 T., es decir, casi 300% más que
en 1993, tendencia que ha seguido levemente a la baja hacia 1995 como resultado
quizás de tres factores: los éxitos resonantes de Colombia
al desarticular los Carteles de Medellín y de Cali, el crecimiento
del mercado de la heroína en los EE.UU. con sus mayores beneficios
con menor volumen de carga, y la tenencia creciente al consumo de anfetaminas
y drogas de diseño como el "éxtasis" en sustitución
del más legalmente riesgoso y más costoso consumo de cocaína.
Como advierte el PNUFID, debe considerarse a las cifras totales sobre tonelajes
de tráfico señaladas, como los límites inferiores del
tráfico real, por dos razones: la elección de un índice
de interceptación elevado (39% hipótesis más optimista
en los EE.UU.) y falta de comunicación oficial de las incautaciones
realizadas en muchos países por ineficiencia y/o corrupción.
Para estimar el valor del tráfico de cocaína, se consideran
que los precios de compra/venta en los puertos de destino en los EE.UU.
y en once países de Europa occidental, es igual al valor mínimo
de los precios al por mayor en el interior de esos países. Para 1992,
fueron 11.000 dólares por Kg. en los EE.UU. y 47.000 dólares
por Kg. en Europa. Y éstos precios se multiplican por las cifras
del volumen total de las importaciones en EE.UU. y e Europa, estimadas sobre
la base de considerar que se incauta un 39% del tráfico real (correspondiente
al último año para el que se tengan datos de incautaciones).
Agregando los datos del resto de los países que importan cocaína
(una cantidad que ronda las 5 toneladas) se llega al valor mínimo
probable del tráfico mundial.
El costo mínimo de las importaciones
de cocaína en el año 1992 -un año bastante representativo
del tráfico promedio del primer lustro de los '90- habría
sido de 7.205 millones de dólares en los EE.UU., 2.250 millones en
Europa y 55 millones de dólares en el resto de los países
importadores. Lo que da un total de 9.500 millones de dólares para
el total de las importaciones mundiales de cocaína. Aún manteniendo
como indicador de los precios mínimos mayoristas los valores de compra/venta
en los puertos de destino de EE.UU. y Europa -que son con seguridad demasiado
bajos-, pero aplicando el límite inferior para el índice de
interceptación, dado por la Dirección de Lucha contra la Droga
de los EE.UU., de 24%, las importaciones mundiales de cocaína para
el año 1992, habrían sido de 14.500 millones de dólares.
Todos estos guarismos estimados pueden sufrir sustanciales variaciones según
sea la pureza de la droga traficada, además de los avances o retrocesos
en los índices de interceptación.
1.2.
Heroína
Es sabido que los llamados
"Triángulo de Oro" del Asia sudoriental (Lao, Tailandia
y Myanmar) y "Media Luna de Oro" del Asia sudoccidental (Afganistán,
Pakistán e Irán) producen conjuntamente el 94% de la cosecha
de resina de opio. Tres estados latinoamericanos, Colombia, México
y en menor medida Guatemala, y cinco países del Asia central, aportan
el pequeño resto.
Colombia cultiva 20.000 Ha. de amapola y potencialmente
puede producir 20 T. de opio y 2 T. de heroína; México, a
pesar de que sólo cultiva unas 4.000 Ha. puede producir 50 T. de
opio y 5 T. de heroína por el alto rinde de sus sembradíos;
y Guatemala no supera a las 500 Ha. sembradas de amapola con capacidad para
producir 4 T. de opio y 300 Kg. de heroína. La producción
potencial mundial de opio es de 3.700 T. y la de heroína unas 340
T., según estudios del Departamento de Estado de los EE.UU. para
1993, con una tendencia al aumento del 2% anual desde 1990. Otros cálculos
consideran esa producción como mucho más voluminosa.
Cada
8 a 10 Kg. de resina de opio se produce 1 Kg. de heroína, según
la tecnología que se utilice. Lo que ha variado desde la década
de 1980 a la actualidad es la pureza de la heroína producida, que
pasó del 7% a cerca del 40%. Tanto el aumento de la oferta que reduce
los precios y la hace más accesible, como la calidad del producto
que lo hace más apetecible por los heroinómanos, explican
que desde comienzos de la década de 1990 el consumo mundial de heroína
se haya expandido.
Los mercados de oferta y demanda de heroína
se han expandido por todo el mundo en la última década, con
excepción de América del Sur, salvo Colombia, especialmente
hacia los países en desarrollo o subdesarrollados, además
de extenderse dentro de las zonas de mayores ingresos económicos
de los países de la OCDE. Los puntos de entrada de la heroína
que eran alrededor de 350 en todo el mundo en 1990, a mediados de la década
superan los 500 puntos de ingreso, ya sea en tránsito o como destino
final. Algo similar a lo ocurrido con la cocaína pero en mayor magnitud
y a propósito de la habilitación del continente africano como
vía de tránsito desde los variados mercados productores del
Asia y el extremo Oriente, hacia Europa y hacia los EE.UU. y Canadá.
La heroína producida en Colombia y México, sigue para su entrada
en los EE.UU. rutas similares a las de la cocaína. No se registran
envíos desde esos países a Europa. La ruta terrestre desde
Colombia a los EE.UU. recorre todo Centroamérica y las rutas marítimas
y aéreas también pasan por las islas del Caribe hacia Florida
y la costa oriental, o directamente desde Colombia a la costa occidental
de los EE.UU.
Las incautaciones mundiales de heroína se estiman
en alrededor de unas 30 Toneladas. En 1993 habían comunicado incautaciones
de heroína 11 países de América, mientras sólo
5 países americanos lo habían denunciado en 1990. Pero los
dos tercios de las comunicaciones sobre incautaciones mundiales de heroína
siguen teniendo lugar en Europa y Asia. En los últimos años,
el mayor incremento en el volumen de la heroína incautada se registra
en África.
A su vez, el porcentaje de heroína incautada
sobre el total del tráfico se estima como muy inferior al índice
de interceptación de la cocaína, siendo su límite superior
de un exiguo 11%. Por lo cual el tráfico mundial de heroína
se calculaba en 240 T. en 1993.
El valor anual del tráfico de
heroína en todo el mundo en el primer lustro de la década
de 1990, se calculaba en 6.800 millones de dólares, correspondiéndole
2.500 millones a Europa; 2.100 millones al Cercano y Medio Oriente; 1.500
millones al Asia, y 700 millones de dólares a América, si
se toma los precios mínimos al por mayor como indicadores de los
precios de importación en el puerto de destino y sabiendo que esos
precios varían considerablemente entre las cuatro regiones consumidoras
señaladas.
Un último dato: la heroína ha tenido
un incremento importante aunque mucho más moderado que la cocaína.
Desde la segunda mitad de la década de 1970 (2.236 Kg. incautados),
pasando por el segundo lustro de la década de 1980 (19.000 Kg. incautados)
hasta un promedio de 25.000 Kg. incautados sólo en cada año
del primer lustro de los '90.
1.3. Cannabis
No hay más de 20 países en el mundo
donde se cultiva la hierba de cannabis y en la mayoría de ellos la
parte de la producción propia que se consume es muy alta y por tanto,
pocos países intervienen significativamente en el tráfico
internacional. Y aunque el volumen, es decir el peso de los alijos ilícitos
de cannabis es mucho mayor que los de cocaína y heroína, el
valor en términos monetarios es menor y hay más escasa relación
entre la producción mundial y el volumen o tonelaje del tráfico.
Además, si bien la hierba de cannabis da marihuana y la resina de
cannabis se conoce con el nombre de hachís, al requerirse poca elaboración
antes de su llegada al consumidor, no se complica la misma por insumos de
precursores químicos ni especiales instalaciones de elaboración.
Las ganancias relativamente escasas el tráfico de cannabis,
sumado a la dispersión de los países productores y a las proporciones
limitadas de su comercio ilícito internacional, han hecho que toda
una serie variada de grupos lo comercialicen en una estructura abierta y
no oligopólica como la del tráfico de cocaína o la
heroína.
La producción de Marruecos, México y Sudáfrica
representa cerca de la tercera parte de la oferta mundial comunicada de
marihuana, excluyendo la de América del Norte que es significativa
pero de la cual no hay suficientes estudios concluyentes.
Tomando la
evolución hasta 1993, a la cabeza con 50.000 Ha. cultivadas y 15.000
T. de producción de marihuana, y 85 T. de hachís figura Marruecos.
Lo sigue México con 16.650 Ha. y 13.300 T. El tercer lugar lo ocupa
Sudáfrica con un cultivo de 5.000 Ha. con un alto rinde que acusa
12.700 T. de producción de marihuana. Luego siguen los EE.UU. con
una cantidad de Ha. sembrada no comunicada al PNUFID y una producción
estimada en 6.500 T. de marihuana. En quinto lugar aparece Colombia con
5.000 Ha. sembradas y 4.100 T. Casos aparte son Kazajstán que tiene
170.000 Ha. de cannabis silvestre y una producción estimada en 5.000
T. y el del Líbano que tiene en cultivo 9.000 Ha. sin datos sobre
producción.
Hasta 1993 habían comunicado incautaciones
de marihuana 71 países, de los cuales la mitad se encuentran en Europa,
y habían aumentado con mayor rapidez las incautaciones en América.
Aplicando un índice de interceptación del 30% da un volumen
de tráfico de 2.860 T. (calculado como el 100% al que se le han incautado
ese 30% o sea 858 T.) De esta última cifra de incautación
mundial de resina de cannabis en 1993, es decir 858 T., que comparada con
la incautación mundial de cocaína de 264 T. y de heroína
de 27 T. en el mismo año 1993, significa un volumen muy superior
a esos dos estupefacientes más "duros", y en la cual Europa
participa con 437 T., Cercano y Medio Oriente con 225 T., África
con 108 T. y América con 74 T.
Respecto de los EE.UU., en abril
de 1990, una autoridad del Instituto Nacional de Padres de Familia para
la Educación Antidrogas, afirmó que la cosecha e marihuana
había llegado a 4 millones de toneladas en 500.000 Ha. sembradas,
lo cual significó un valor de 19 millones de dólares, mientras
la cosecha de maíz sólo llegó a los 11 millones, hallándose
en el note de California la mayor concentración de marihuana por
metro cuadrado. A su vez, William J. Bennett, el "ex-zar" de la
droga durante el gobierno de Bush, había explicado que el 25% del
mercado norteamericano de marihuana lo abastecía la producción
nacional a comienzos de los años '90.
1.4.
Sustancias psicotrópicas
Como en la
fabricación de sustancias psicotrópicas es necesaria la presencia
de una industria química relativamente desarrollada, incluso sin
mayor grado de sofisticación en el caso de algunas sustancias, los
países de la OCDE junto a otros países muy industrializados,
proporcionan el grueso de una producción de amplia gama.
Es muy
escasa la información estadística disponible, pero sí
se sabe que la mayor parte de las exportaciones e importaciones tiene lugar
entre los principales país de la OCDE, los cuales a su vez suministran
cierto número de sustancias a los países en desarrollo o con
economías en transición, como es el caso de muchos países
de América Latina y el Caribe, por lo cual se invierte la relación
de proveedor de estupefacientes a los países desarrollados de América
del Norte, Europa, Oceanía y Japón.
Asimismo, entre algunas
de esas economías en transición y sobre todo entre algunos
de esos países en desarrollo, se da un volumen apreciable de tráfico
de psicotrópicos.
Las incautaciones comunicadas son muy difíciles
de interpretar, ya que muchos países utilizan categorías muy
amplias como "sedantes" o "estimulantes" demasiado amplias,
lo cual se suma a serias deficiencias en materia de detección del
trafico ilícito, ya que al tener múltiples empleos en medicina
e investigación farmacológica dichas sustancias pueden ingresar
a un país o ser producidos con fines lícitos pero ser desviadas
hacia fines ilícitos para cubrir las demandas de su uso indebido
en el mercado negro.
Gran Bretaña encabezaba en 1993 la lista
de países que incautaron anfetamina (995 Kg.) seguida de Tailandia
(396 Kg.). En cuanto la metanfetamina, las mayores cantidades incautadas
corresponden a los EE.UU., Japón y la República de Corea.
Existen laboratorios clandestinos en Australia, Filipinas, Tailandia, además
de los tradicionales centros de elaboración en la provincia china
de Taiwán. En África aumenta la disponibilidad de sustancias
psicotrópicas "desviadas" de importaciones lícitas
desde Europa y Asia, y en Sudáfrica existen laboratorios clandestinos
de metacualona. También Europa oriental participa en esos suministros
luego desviados.
Con la difusión geográfica y el perfeccionamiento
tecnológico creciente de la industria química, el desvío
de sustancias psicotrópicas sufrió un incesante aumento, y
en ciertos países de la OCDE fue reemplazando en alguna proporción
al consumo de estupefacientes como la cocaína, aunque su tráfico
fuese todavía claramente menor.
2.
CONCLUSIONES SOBRE EVOLUCION DEL TRAFICO 1986-1993
De
lo expuesto hasta aquí pueden extraerse conclusiones parciales sobre
la evolución del tráfico desde mediados de la década
de 1980 hasta 1993, a nivel mundial.
1. El fin de la guerra fría
y la liberalización y globalización de la economía
internacional y en especial transnacional, han disparado la magnitud y complejidad
del tráfico ilícito de drogas, a partir de la distensión
iniciada por la perestroika soviética
2. Muchos países
en desarrollo o con economías en transición, tal es el caso
de Argentina, Brasil, Chile, Venezuela, México y Uruguay en América
Latina, han comenzado a aumentar el consumo de una variedad creciente de
drogas.
3. La destrucción en la primera mitad de la década
de los '90 del principal cartel de la cocaína en Colombia, el de
Medellín, al que sucedería también la disgregación
del cartel de Cali, no parece haber afectado en demasía el tráfico
ilícito de cocaína salvo una leve disminución en el
número de incautaciones y una estabilización de la oferta.
4. Aumentaron rápidamente las incautaciones registradas en opio y
resina de cannabis, al mismo tiempo que el tráfico de cocaína
quedaba en gran medida estacionario en lo que respecta a las importaciones
en América el Norte y Europa, mientras se advertía una ofensiva
para abrir nuevos mercados en África y el Cercano y Medio Oriente.
5. En la hipótesis muy moderada sobre el valor de las importaciones
totales anuales de cocaína, heroína, cannabis y sustancias
psicotrópicas, se estimaba que era de 20.000 millones de dólares
en 1993. En las hipótesis menos moderadas sobre volúmenes
y precios al por mayor, esa cifra podía ser elevada a 60.000 millones
de dólares.
6. Teniendo en cuenta las grandes diferencias de
precios entre el tráfico al por mayor y el comercio al por menor,
el valor mundial de la venta ilícita callejera podría haberse
fijado en 300.000 millones de dólares en 1993.
7. Se insinuaba
ya, entre 1990 y 1993, el inicio de una evolución en el consumo,
sobre todo en los países de la OCDE, parcialmente sustitutiva (pero
sin eliminar los consumos mixtos) de las drogas ilícitas tradicionales
por las drogas sintéticas.
3. EVOLUCION
DEL TRAFICO ENTRE 1994 y 1995
El informe correspondiente
a 1995 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes
(JIFE) instaba a los gobiernos de América del Sur que todavía
no lo habían hecho, a sentar las complejas bases jurídicas
de la lucha contra el blanqueo de dinero, incluyendo el congelamiento de
las cuentas, la incautación de bienes de origen ilícito, la
vigilancia de los mercados financieros y la detección rápida
de actividades sospechosas.
Señala que la cannabis, que sigue
cultivándose en Brasil, Colombia y crecientemente en Paraguay, es
la principal droga de uso indebido en la mayoría de sudamérica.
Alerta sobre las repetidas incautaciones de heroína procedente de
Colombia en algunos países de Europa y en América del Norte,
utilizando las mismas redes de distribución de cocaína. Confirma
que el mayor productor de hojas de coca es el Perú, seguido de Bolivia.
Insiste en que, en la Argentina, Bolivia y Perú se sostienen opiniones
y prácticas respecto al cultivo de arbustos de coca y la producción
y consumo de hojas de coca, divergentes con las disposiciones de la Convención
de 1961.
Bolivia y Perú son los principales productores de pasta
de coca de la cual se provee Colombia para elaborar clorhidrato de cocaína,
el cual también es cada vez más fabricado, en menor escala,
en Bolivia y Perú. Respecto a la pasta de coca que se fuma en general
mezclada con tabaco, ésta se obtiene fácilmente en Bolivia,
Colombia y Perú. En los países de tránsito como Venezuela,
sur de Brasil, Argentina, Chile y Uruguay, la cocaína que se entrega
como medio de pago a los asociados del narcotráfico por los servicios
de transportación a los lugares de reexportación para EE.UU.
y Europa, deja una oferta interna disponible a precios relativamente bajos
que ha provocado la generación de políticas de prevención
y asistencia con una gran carga social. El consumo de opiáceos es
aún bajo, aunque existe el riesgo de que el aumento de la producción
de heroína en la región presione hacia mayores niveles de
consumo. El terreno ya está preparado por el consumo de cannabis,
cocaína y psicotrópicos, además de los elevados índices
de alcoholismo adulto y juvenil.
Respecto al uso indebido de psicotrópicos,
se ha informado sobre el creciente uso indebido de ansiolíticos (tranquilizantes)
y pastillas de anfetamina en las zonas urbanas y suburbanas de América
del Sur, favorecidos por el expendio sin receta médica o por prescripción
irracional de preparados farmacéuticos con sustancias psicotrópicas
de poder adictivo, especialmente en la Argentina, Brasil y Chile.
La
prevención de la producción en laboratorios clandestinos en
sudamérica, está obstaculizada por la corriente no reglada
ni controlada de precursores químicos y solventes necesarios para
la fabricación ilícita de pasta de coca y cocaína,
que llegan desde Europa y los EE.UU. utilizando la importación a
empresas legales o "de fachada" en los países de tránsito
o en los mismos países productores, y desviando una parte de la mercadería
hacia la producción ilícita interna o la de otro país.
La cuenca amazónica es privilegiada para la provisión de químicos
por vía terrestre a través de las fronteras del Brasil con
los países andinos.
Se advierte que los países de América
del Sur deberían definir unos marcos jurídicos adecuados y
consensuados, y políticas coherentes a cargo de organismos eficientes,
para limitar severamente ese flujo de inmenso de productos químicos
y solventes, tal como se reconoce haberlo iniciado Colombia de acuerdo al
modelo de la CICAD/OEA.
Con respecto a América Central y el Caribe,
se define a sus países como afectados por el tráfico a gran
escala de drogas ilícitas, y donde las lagunas legislativas y administrativas
existentes y la falta de coordinación al interior de algunos países
y entre ellos, son aprovechadas para establecerlos como lugares de tránsito
de cocaína y heroína con bajo riesgo de interceptación,
entre América del Sur y América del Norte, sobre todo en zonas
de la costa atlántica, en la cual se producen grandes incautaciones
de cocaína y cannabis.
Se evidencia el aumento de la violencia
relacionada con la lucha por el control de rutas y de mercados, y los narcotraficantes
adquieren cada vez más poder en el Caribe, planteando amenazas a
la estabilidad política de la subregión. La zona oriental
del Caribe es la preferida últimamente por el tráfico ilícito
por la debilidad de los controles, y Puerto Rico y las Islas Vírgenes
de los EE.UU. son los puntos de entrada de los mayores alijos de drogas
en ruta hacia América del Norte.
Por otra parte, las Antillas
Neerlandesas, Aruba, las Islas Vírgenes Británicas y Martinica
se usan como puntos de entrada en Francia, Países Bajos y el Reino
Unido.
Dos iniciativas favorables a la coordinación regional
se apuntan: la creación de un centro jurídico regional en
Costa Rica para el mejoramiento de la legislación sobre drogas en
América Central y el apoyo de Honduras al funcionamiento de una comisión
permanente en América Central para la prevención del uso indebido,
la producción y el tráfico ilícito de estupefacientes.
El sistema de integración de América Central en desarrollo
y la asociación de Estados del Caribe, son instancias fundamentales
para encarar conjuntamente la problemática subregional de las drogas.
Una de las más importantes es la del lavado de dinero que aprovecha
la debilidad de las estructuras bancarias y financieras en la región.
Por lo cual urge promulgar leyes y establecer las instituciones fiscalizadoras,
a ejemplo de lo avanzado por Panamá, las medidas adoptadas por Trinidad
y Tobago en la banca comercial y sector financiero, y en la evolución
de proyectos legislativos contra el blanqueo de dinero en las Bahamas y
Jamaica. Costa Rica por su parte, ha asegurado que los bienes confiscados
de origen ilícito se vuelquen a la lucha contra las drogas.
Cultivos de cannabis existen en todo centroamérica y el caribe, destinándose
en gran parte al uso indebido local. Jamaica, importante productor, provee
cannabis a Europa y América del Norte. En Guatemala se cultiva la
adormidera en sus zonas remotas. Y pequeños cultivos de hoja de coca
han aparecido en el sur de Panamá (el Darién). Al mismo tiempo
que se reporta un aumento continuo del consumo de cocaína en varios
países de la región centroamericana y caribeña. Finalmente,
en la mayoría de los países de la región, los preparados
farmacéuticos con sustancias psicotrópicas no se recetan,
venden ni distribuyen de acuerdo a las disposiciones del Convenio de 1971.
Los dos factores que más influyen para que en América Central
y el Caribe se haya expandido el uso indebido de cannabis y cocaína
(más accesibles que la heroína y las anfetaminas por disponer
de producción autóctona de la primera y por el pago en especies
a los colaboradores por los grandes traficantes), es el aumento constante
de la utilización de centroamérica y el caribe como lugares
de almacenamiento clandestino y rutas de comunicación con los grandes
demandantes mundiales: EE.UU. y Europa occidental, y por otro lado, la marginalización
extrema de grandes segmentos de la población, sobre todo en las zonas
metropolitanas, que encuentran en la "trafiadicción" un
modo de sobrevivir y soportar la indigencia. Este fenómeno es común
con el de las megalópolis de sudamérica como Caracas, Bogotá,
Lima, Santiago de Chile, San Pablo, Río de Janeiro y Buenos Aires,
incluidos sus cordones suburbanos, y obviamente, también el de la
inmensa ciudad de México.
Finalmente, también grandes
cantidades de efedrina se transportan desde Asia y Europa a través
de Guatemala a México y los EE.UU. para la fabricación ilícita
de metanfetamina. A pesar de ello, no ha habido ninguna comunicación
de incautación de alguna cantidad de ese precursor o sustancias similares
en la región, señal de la falla de controles en la exportación,
en la importación y en la reexportación de los mismos.
4. TENDENCIAS ACTUALES
En el avance del informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización
de Estupefacientes (JIFE) para 1996, cuyo reporte completo acaba de publicarse
en la reunión de Viena de marzo de 1997, se dibujan las tendencias
actuales que se han venido incubando desde comienzos de la década
y que se han venido manifestado crecientemente entre 1994 y 1996.
Las
tendencias actuales detectadas son las siguientes:
a) El surgimiento
de mercados ilícitos para anoréxicos o "reductores de
peso" que son a su vez estimulantes nerviosos, y un abuso en la prescripción
de otras drogas para el tratamiento de problemas de conducta en los niños.
b) La expansión de cultivos de cannabis en gran escala en varias
regiones, expansión del abuso de cocaína hacia el oeste de
África y Europa del Este, y una rápida propagación
del abuso de anfetaminas, principalmente en forma de "éxtasis".
c) La comprobación de la eficacia de controles internacionales coordinados
para hacer más difícil a los laboratorios clandestinos de
cualquier continente, obtener los productos químicos que necesitan
para elaborar cocaína, heroína y estimulantes como anfetaminas,
metanfetaminas y "éxtasis"; como lo demostró la
incautación de 300 T. métricas de anhídrido acético
para hacer un billón de dosis callejeras de heroína, y de
1.800 T. de precursores químicos, con destino a la elaboración
de 100 T. de cocaína.
d) La ausencia de medidas adecuadas nacionales
e internacionales para fiscalizar el cultivo de amapolas, con la consecuencia
de la introducción y expansión del consumo de heroína
en nuevos mercados como el de Europa del Este; medida que no deban perjudicar
un suministro adecuado de morfina y otros opiáceos para paliar el
dolor.
e) La expansión de la distribución de ciertos preparados
farmacéuticos psicoactivos para mercados ilícitos de producción
de estupefacientes y otras drogas, se imputa a serias fallas en los controles
pautados a causa del fracaso de ciertos países de la OCDE como Bélgica,
Canadá, Luxemburgo y Nueva Zelandia, en el cumplimiento de la Convención
sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971. Suiza, importante país
de manufactura y exportación de sustancias psicotrópicas,
ha introducido un sistema de control de ese comercio internacional cuyos
frutos se aguardan. Y Austria es el único país industrializado
y único miembro de la Unión Europea que no ha ratificado aquel
tratado.
f) La no implementación de ciertos controles recomendados
para psicotrópicos que son exportados por Austria, Bélgica,
Dinamarca, Francia, Irlanda y el Reino Unido, provoca que los traficantes
tomen ventaja comprando esas sustancias necesarias para sus laboratorios,
como el caso de una firma dinamarquesa que envió más de 1.700
Kg. de materia prima para la producción de un tranquilizante (diazepam)
a Nigeria, a pesar de que la necesidad legítima anual de diazepam
es de apenas 700 Kg.
g) Varios países africanos están
comunicando tráfico ilícito de preparados farmacéuticos
con efedrina, y en el otro extremo, Camerún, Senegal y Myanmar (éste
último perteneciente al "triángulo de oro" de producción
de heroína) no respondieron pedidos de confirmación de legitimidad
sobre órdenes de importación de partidas de químicos
psicoactivos con destino sospechoso, mientras varios millones de tabletas
conteniendo diazepam y otras sustancias peligrosas producidas en Asia fueron
incautadas en rutas de contrabando a Nigeria.
h) La integración
económica global, la apertura de fronteras y la desregulación
del comercio facilitan el tráfico ilícito de narcóticos,
psicotrópicos y químicos precursores o esenciales, a través
de las zonas de libre comercio; como el ejemplo del "khat", una
planta estimulante originaria del este de África, que ha sido incautada
repetidamente en Europa, América del Norte y en el sur del Pacífico;
o de la efredina, la cual en grandes cantidades es contrabandeada desde
Asia y Europa, a través de Guatemala, y vendida dentro de México
pero especialmente en los EE.UU. para producir una metanfetamina conocida
como "speed" (sustituto de la cocaína y de efecto más
veloz).
i) Con la expansión de la producción, el tráfico
y/o el abuso de drogas dentro de mercados nuevos a partir de mediados de
la década de 1980, los juzgados y centros policiales están
saturados de casos de pequeños delincuentes del tráfico al
por menor, que desvían el esfuerzo central de la represión
contra los grandes narcotraficantes.
j) El inmenso poder económico
de los narcotraficantes ha generado una ola de corrupción, delincuencia
e intimidación que involucra a políticos, miembros de la justicia,
policías, militares, autoridades impositivas y aduaneras, para lo
cual la JIFE sugiere que los países den prioridad a la legislación
sobre drogas y su correcta ejecución; y que se enfoque principalmente
la persecución judicial de narcocriminales de alto nivel, mientras
para los que poseen drogas en pequeñas cantidades se debe evitar
el encarcelamiento; y se recomienda una acelerada y mutua ayuda legal entre
Estados en materia de investigaciones, procesamientos, extradiciones y procedimientos
judiciales, así como también la constitución de fuerzas
internacionales conjuntas anti-narcotráfico y anti-mafias.
Para
finalizar este panorama de la situación Latinoamericana y Caribeña
en el contexto mundial del tráfico ilícito de drogas, destacaremos
algunas otras tendencias identificadas en 1966, según lo expuesto
en el avance del informe de la JIFE a la Comisión de Estupefacientes
del Consejo Económico y Social de la ONU.
4.1.
Áreas claves de preocupación a nivel global
- La proliferación de clubes de salud, centros de belleza,
etc. en gran número de países, donde pueden obtenerse ilícitamente
los reductores de apetito o "píldora adelgazante" que contienen
propiedades estimulantes de tipo anfetamínico con riesgo de reacciones
violentas, presión sanguínea elevada y hasta de síntomas
paranoides, destacándose en el continente americano la Argentina,
Brasil, Chile y los EE.UU., donde son consumidos en grandes cantidades.
- La suba de 3 a 10 Toneladas entre 1990 y 1995 del consumo de otro estimulante,
el metilfenidate, cuya prescripción altamente frecuente para el tratamiento
de niños con problemas de conducta, lidera EE.UU. Los casos de emergencia
por intoxicación y trastornos adictivos por abuso de metilfenidate
en niños de 10 a 14 años, han aumentado 10 veces desde 1990
y han igualado a los casos vinculados a la cocaína entre niños
coetáneos.
- La recomendación de vigilar los movimientos
de las sustancias psicotrópicas antedichas y de algunas otras en
especial, como el anhídrido acético que se usa para la transformación
del opio en heroína; la efedrina, ingrediente de los descongestivos
que se usa en la producción ilícita de estimulantes; y los
solventes comunes como la acetona y el metiletilketona, utilizados para
transformar la pasta base en clorhidrato de cocaína.
4.2. Otras tendencias y hechos significativos por región
América Central y el Caribe
- En la región
centroamericana y caribeña, se ha verificado un compromiso por parte
de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México,
Nicaragua y Panamá para desarrollar una legislación convergente
y armónica en materia de lavado de dinero, control de precursores
otros asuntos sobre drogas.
- Costa Rica, El Salvador, Guatemala y
Honduras han introducido medidas para fiscalizar la exportación e
importación de efedrina y otros precursores anfetamínicos,
que pueden ser un modelo de aplicación en todas las subregiones de
América.
- Hay una gran facilidad en América Central
y el Caribe para obtener productos farmacéuticos que contienen sustancias
psicotrópicas, situación que podría comenzar a revertirse
si se adoptan sistemas de provisión farmacéutica según
la Convención de 1971.
- Con la reciente adhesión de Belice,
Cuba y Jamaica, todos los 22 Estados centroamericanos y caribeños
son signatarios de la Convención Internacional contra el Tráfico
Ilícito de Drogas de 1988.
América
del Sur
- Sudamérica es aún
la única región del globo que provee cocaína a otras
partes del mundo, en especial a EE.UU. y Europa.
- El cultivo ilícito
de amapola y la producción clandestina de opiáceos en Colombia,
han determinado que grandes cantidades de heroína son contrabandeadas
a EE.UU., pero habría habido una sobreestimación sobre la
extensión de los cultivos en años recientes; hasta el momento
sólo se ha comunicado la erradicación de 5.000 Ha
- Un
hecho auspicioso es la firma de una Convención Interamericana en
Contra de la Corrupción, realizada en Caracas en marzo de 1996, la
cual espera la ratificación e implementación por los Estados
americanos partes de la citada convención.
- Argentina, Brasil,
Chile, Paraguay y Uruguay han intensificado los operativos para el cumplimiento
de las leyes antidroga, incluso mediante acuerdos fronterizos conjuntos.
- Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela acordaron crear el
junio de 1996, una unidad de inteligencia andina anti-drogas, para intercambiar
información sobre embarques de precursores químicos y financiar
proyectos de desarrollo alternativo.
- Chile, Bolivia y los EE.UU. han
cooperado exitosamente en el desmantelamiento de una red de provisión
ilícita de químicos adquiridos legalmente en Chile, a manufactureros
de cocaína en Bolivia.
- También ha sido reportado el
cultivo de amapola en el Perú y Venezuela; éste último
país erradicó 1.660 Ha. cerca de la frontera con Colombia
en 1995.
- Bolivia erradicó 5.500 Ha. de plantas de coca en 1996
y Colombia capturó 300 Toneladas de hojas de coca en el mismo año.
Los esfuerzos del Perú, el mayor productor de hojas de coca, son
intensos pero de éxito incierto.
Europa
- Mientras grandes cantidades de heroína,
cocaína y hashish ingresan en la región europea, la prevalencia
en el abuso de la heroína y la cocaína en muchos países
de Europa occidental está declinando.
- Existe una tendencia
ascendente en el abuso de drogas sintéticas producidas en laboratorios
clandestinos de la propia Europa, que proveen de anfetaminas y "éxtasis"
también a mercados fuera de Europa.
-Los avances técnicos
en Hydroponics y otras tecnologías, los cultivadores internos de
variedades de cannabis se han convertido en los proveedores más importantes
de los propios mercados negros europeos.
- Si bien los precursores
y químicos esenciales que se utilizan en la manufactura ilícita
de varias sustancias se producen en muchos países europeos, sólo
ciertos precursores están siendo decomisados y sólo en un
número limitado de países de Europa del Oeste.
- Han sorprendido
los anuncios de un proyecto suizo de distribución de heroína,
a evaluar por la OMS, notándose una fuerte presión de grupos
políticos hacia la ampliación de la distribución de
heroína.
- Luxemburgo ha contribuido con 200.000 dólares
capturados a narcotraficantes a proyectos de las Naciones Unidas, mientras
España creó un fondo de dinero y bienes incautados al narcotráfico
que será utilizado para la represión del tráfico ilícito,
la prevención y rehabilitación de la drogadependencia, y la
promoción de la cooperación internacional en materia de drogas,
mientras los estados Bálticos carecen de eficiencia razonable en
el control de las drogas.
-En Ucrania el número de infectados
con HIV subió de 183 en 1994 a 5.360 en 1996, siendo el 705 de los
enfermos de SIDA abusadores de drogas en forma intravenosa; en Croacia,
República Checa, Hungría, Eslovaquia y Eslovenia ha sido reportado
un rápido incremento de abusadores de heroína, como resultado
de que el 75 % de la heroína que desde el Medio Oriente y Asia viaja
a Europa, lo hace a través de la ruta balcánica ingresando
por Bulgaria, Hungría y Rumania.
- En Gran Bretaña se
detectó un laboratorio ilegal de anfetaminas con una capacidad de
600 Kg. por semana, y en Austria se capturó durante 1995, una cantidad
de "éxtasis" en una proporción 10 veces mayor al
año anterior.