La escuela de Chartres

 

1. Origen y características de esta escuela

Chartres es una ciudad situada a unos 80 kilómetros de París. Allí Fulberto fundó una escuela catedralicia. Fulberto había sido alumno del papa Silvestre cuando éste fue director de la escuela de Reims. Por eso como Gilberto de Aurillac (el papa Silvestre) había sido un científico, toda su enseñanza lleva siempre un matiz científico. Fulberto fue nombrado obispo de Chartres y funda la escuela. En ella siempre va a haber un matiz científico. Frente a París con su insistencia en el trivium, aquí se va a insistir en el quatrivium. Además tratan de unir, de coordinar, a aristóteles, a Platón y el Evangelio.

Entre los maestros vamos a fijarnos en Juan de Salisbury. Nace en el año 1110 y muere en el año 1180. Sus obras se encuentran en PL 199. Es natural de Sarum, en Inglaterra. Pasó a Francia y estudió en parís, en Chartres con Guillermo de Conches, retorna a Inglaterra, y en el año 1148 es secretario del arzobispo de Canterbury, consejero del papa Adriano IV, y secretario de santo Tomás Becket. Es desterrado por el rey de Inglaterra Enrique II. En el año 1176 es nombrado obispo de Chartres, en donde murió cuatro años después.

Sus obras son muy importantes, sobre todo en Historia. Tenemos entre ellas Metalogicus, que es como una metodología para hacer Filosofía, con lo que tenemos una Historia de la Filosofía del siglo XII. Otra obra es Enteticus o De dogmatae philosopharum, que es un resumen o texto de Filosofía. Y en tercer lugar Policraticus, que es una teoría o Filosofía del Estado.

 

2. Su concepto de Filosofía

¿Cuál es su pensamiento? ¿Cuál es su intencionalidad, su motivación? ¿Qué es lo que busca? Lo primero que hay que señalar es que busca prácticamente lo mismo que los otros autores medievales del siglo XII: formar o hacer un pensamiento cristiano, que la fe informe, que vivifique las obras de la inteligencia (no sólo la moral o el obrar). En segundo lugar, dentro de esa motivación general está el hecho de formarse en Chartres, más que crear cosas nuevas busca construir con los materiales que se le da, su obra es sistematizar (es ya en eso del siglo XIII), armonizar, relacionar las diversas ideas (lo que se dice, se piensa); es decir una reflexión sobre lo ya hecho, buscando en lo intelectual la unidad entre la multiplicidad. eso se ve en sus obras.

Un tercer punto es fundamentalmente el acentuar la voluntad más que la inteligencia, el obrar más que el reflexionar. o le interesa tanto lo que son las cosas ni cómo son, sino cómo se hacen, es decir, la técnica, la industria (la escuela catedral que se encuentra por tanto en la ciudad). Por esto lo que busca es dar un sentido cristiano a la técnica intelectual, la lógica, o a la técnica política.

 

3. Fuentes de su pensamiento

¿Cuáles son las fuentes de su pensamiento? ¿En dónde se apoya? La primera fuente es la Sagrada Escritura, no tanto en cuanto conocimiento de Dios (como para la Teología dogmática) sino en cuento moral.

En segundo lugar en Cicerón, que le fascina por su manera de pensar (que tiene como base la prudencia); la base de Cicerón son los académicos, que no niegan la verdad, pero son prudentes con los medios que tenemos no sea que la desfiguren. Esto le enseña la tolerancia absoluta de todas las ideas, es decir, nada de dogmatismo, con lo que es en esto un autor muy moderno. Se trata de dudar de  todas las opiniones, en el sentido de no dogmatizar.

En tercer lugar, por reacción, en los llamados cornificios. Estos reciben su nombre de Quinto Cornificio, que fue un poeta latino del siglo I a.C., enemigo de Virgilio, famoso por su elocuencia y fundamentalmente por sus críticas (era prácticamente un sofista). En el siglo XII Reginaldo Gualó le toma como modelo y realiza críticas implacables a los hombres más notables del siglo XII; viene a ser una reminiscencia de los sofistas. Su idea es que hay que retornar a lo natural frente a lo cultural. La verdadera ciencia viene de la experiencia, no del estudio. Toda la cultura y estudio es inútil. Lo que interesa es lo útil, lo práctico, lo inmediato. Por esto, busca el decir lo que piensa sin ninguna educación, norma o control. Por ello le denominan cornificio. Las llamadas carmina burana son obras de este grupo. Frente a ello reacciona Juan de Salisbury.

 

4. El problema de los universales

Los problemas que intenta resolver Juan de Salisbury son dos fundamentalmente, el problema de los universales y el de la política, dejando además de lado las síntesis.

En cuanto al problema de los universales, frente a este problema adopta la actitud de un análisis de todo lo dicho sobre este tema. hace una gran síntesis. Además rechaza tanto el nominalismo (la solución gramatical) como el conceptualismo (la solución lógica) como el realismo (la solución metafísica), porque plantean el problema mal.

Dice que los universales son fruto de la razón, de la inteligencia, por eso hay que plantear el problema a la luz de cómo los construye nuestra mente. Los universales no son connaturales al alma, su origen está en el obrar del alma. El alma los construye a través de las ideas recibidas de los sentidos. ¿Cómo los construye? Por la abstracción.

Cuando tenemos las ideas prescindimos de lo que diferencian a unas de las otras, y se presta atención a lo que tienen de común. A eso le llamamos universal. El modelo es el árbol de Porfirio pero partiendo de abajo, abstrayendo. Por tanto la solución que da es psicológica.

 

5. La filosofía política

En cuanto a la política, se encuentra con toda la influencia de las guerras de las investiduras (la Iglesia quiere liberarse del poder político) y entonces apoyándose en la Tradición (sobre todo en Pablo Orosio) propone el agustinismo político. Todo poder procede de Dios, que habla en Cristo, el cual delega todo a san Pedro. Toda autoridad la tiene pues el papa, y delega a unos u otros, a los obispos y a los reyes. Es una reacción fuerte contra las investiduras (contra la concepción de que todo el poder la tiene el rey), se pasa al otro extremo. Esta visión se dará hasta que surge en el siglo XIII la teoría de los dos poderes.

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La escuela de Nôtre Dame de París

 

1. Características filosóficas de esta escuela

Tenemos en París la escuela catedralicia o escuela de Notre-Dame. París es un centro comercial e industrial. Allí se asienta la nueva corriente. Es una escuela especializada en Dialéctica (la Filosofía, que diríamos hoy). Pedro Abelardo es su representante más importante (1079-1142). Sus obras se encuentran en PL 178. En el siglo XIX el filósofo francés Victor Cousin hizo la edición crítica. Hoy se encuentran casi todas en Corpus Christianorum.

 

2. Pedro Abelardo: la vida

Nace en el año 1079 y muere en el año 1142. Nace en Pallet, Bretaña, a unos 20 kilómetros de Nantes. es el hijo primogénito (el heredero). Rompe con ese derecho, que conllevaba la carrera de las armas, y quiere dedicarse al estudio. Se da ya una ruptura. Como se podrá ir viendo a lo largo de su vida, lo importante es el trasfondo filosófico de su vida.

Pasa a estudiar a Chartres con Thierry de Chartres, que fue el que le dio el nombre de Abelardo, parece ser que por la agudeza de su inteligencia. Pasa luego a la escuela de Santa María de Loches y estudia allí con Roscelino. Luego va a la escuela de París con Guillermo de Champeaux.

Intenta abrir después una escuela sin la licentia docendi, por lo que se lo impiden y abre en Melun, fuera de París, pero sin licencia, porque se la tiene que dar Guillermo de Cahmpeaux. Cae enfermo y regresa a París, y sigue las clases de Guillermo de Champeaux. Éste explica la retórica y sobre todo la dialéctica, y estaba explicando el tema de los universales, Abelardo se le opone con multitud de objeciones y según Abelardo le aburre y se retira a un eremitorio (la abadía de San Víctor) y dejó la cátedra a un alumno, para que le sustituyese, pero el alumno le cedió las clases a Abelardo. se entera Guillermo y vuelve y echa a Abelardo y coge sus clases. Abelardo entonces como quiere enseñar pasa a la escuela de Santa Genoveva (un monasterio a las afueras de París), donde lo admiten como maestro, dependiendo del abad no del obispo. Quita los alumnos a Guillermo y ante ello según Abelardo se retiró definitivamente (siendo nombrado obispo de Chalon). Y ante la falta de enemigo se retira de la enseñanza, se va a casa de sus padres (porque ambos entrar en el monasterio) y tiene que arreglar el problema de la herencia.

Después de ir a casa de sus padres fue a Laon para estudiar divinitas (la Teología); Abelardo es el primero en utilizar la palabra teología. Su maestro fue Anselmo de Laon, que seguía la corriente tradicional. Iba explicando la Sagrada Escritura mediante la glosa ordinaria. Esto para Abelardo que había estudiado la Dialéctica no es admisible y trata de meterla en los estudios bíblicos. Dice que él puede explicar mejor que el maestro y los alumnos le dan uno de los libros más difíciles, el de Ezequiel. Los partidarios de Anselmo de Laon se levantan y tiene que huir.

Regresa a París y dado que Guillermo de Champeaux era obispo ya no tenía allí enemigo alguno. Tuvo gran éxito y enseña la Teología con un nuevo método. Y en medio de toda esa fama ocurre que el canónigo Fulberto envía a sus clases a su sobrina de 18 años, que es muy inteligente, y de nombre Eloisa; ella había estudiado en un monasterio a las afueras de París. esto era algo extraordinario, las mujeres no solían estudiar.

Viendo Abelardo su inteligencia se enamora de ella, y entonces se ofrece a su tío Fulberto a dar clases particulares a Eloisa; Fulberto dice que no tiene dinero con lo que Abelardo le sugiere que como pago le acoja en su casa.

Todo esto corre por París; no prepara bien las clases y abandona el estudio. Y los alumnos sacan cantinelas que se cantan por todo parís, y el único que no se entera es su tío. Pero al final se entera y le echa. pero se siguen viendo en secreto. Eloisa se queja de que su tío la maltrata, y revestida de religiosa llega a Bretaña, a la casa paterna de Abelardo. El tío busca matar a Abelardo.

 

En Bretaña nació su hijo Astrolabio. Abelardo pide una entrevista con Fulberto y promete casarse con Eloisa. Los profesores eran en esa época célibes, porque el estudio acapara toda la vida. Fulberto entonces consiente, pero Eloisa no quiere porque sería hundir a Abelardo. Entonces deciden casarse en secreto. regresan a París y les casa Fulberto, pero el tío lo publica y Eloisa lo niega, Fulberto maltrata a Eloisa, y Abelardo la lleva al monasterio donde fue alumna a las afueras de París.

Fulberto paga a unos esbirros para que capen a Abelardo, quedando deshonrado, y entra en la abadía benedictina de San Dionisio. Eloisa por su parte profesa en el monasterio como religiosa así como él también hace la profesión. En San Dionisio (o Saint Denis) se da cuenta de la corrupción de los monjes y se enemista con todos al mostrarla. Los alumnos le piden que abra una escuela, la abre y rompe con la tradición monástica última. Tuvo que retirarse a un priorato para abrir la escuela y tuvo gran éxito.

Por indicación de sus alumnos escribe De unitate et trinitate divina (Sobre la unidad y la trinidad divina). La obra cae en manos de Roscelino, le ataca y responde con toda su energía. El resultado es que lo acusa ante el concilio de Soissons, y allí es atacado por dos condiscípulos enemigos a muerte, Alberico e Ilotulfo, que lo acusan de herejía. Él llega a Soissons pero no le condenan, sobre todo gracias al obispo de Chartres, que le defendió, diciendo que las acusaciones eran fruto de la ignorancia. Sus enemigos hacen intrigas y le obligan a quemar la obra en público.

Beato Pedro el Venerable, abad de Cluny, le llama a su monasterio, pero el abad de su abadía de San Dionisio le dice que vuelva. Allí problematiza la identidad de san Dionisio, diciendo que no es una misma persona el Dionisio del Nuevo testamento, el mártir de París y el escritor místico conocido hoy como PseudoDionisio; esto crea un gran problema, pues era un asunto de Estado el tema, ya que era la abadía panteón real. Le procesan, pero un conde le ofreció una mula y escapó. Su abad le entrega un priorato porque no quiere desaprenderse de él y le da permiso para que se retire donde quiera fuera del claustro.

 

Se retira a Troyes en la soledad, pero los alumnos le buscan y le piden que siga enseñando. les pide dinero y edifica la capilla al Espíritu santo, y el obispo de Troyes le ordena sacerdote. estando allí los monjes de la abadía de San Gildas le nombran abad y acepta, pero se informa, se viste de pobre y va pidiendo hospitalidad y le echan a las cuadras, y al día siguiente se viste de abad y pone orden, por lo que le quieren envenenar. Eloísa le escribe que el obispo de París las expulsa de su monasterio, a todas las monjas, ella era la priora, y las traspasa allí, a la capilla del espíritu santo. San bernardo pasa por ahí donde Eloísa y se da cuenta de que rezan unos himnos y una tradición latina del padrenuestro rara. San Bernardo escribe una carta dura a Abelardo y la respuesta es más dura aún. Abelardo puso orden y se retira a Santa Genoveva, en París. Hay un gran entusiasmo entre los estudiantes.

Publica Introducción a la Teología y Teología Cristiana. Caen en las manos del monje Guillermo de Saint-Thierry y san Bernaro escribe una carta al obispo de Chartres acusando los errores de Abelardo. Abelardo busca a san Bernardo con una actitud arrogante (tratándole de ignorante). San Bernardo escribe a hombres importantes para que influyan ante el papa y que éste le condene. Abelardo se entera y desafía a san bernardo en Sens, en la octava de Pentecostés. Escoge esa fecha porque era de las más concurridas en el año, ya que había la costumbre de entregar las alhajas a las iglesias y ese día se enseñaban junto con las reliquias.

San Bernardo acepta pero la víspera por la noche, san bernardo va a visitar a los obispos en privado para que obliguen a Abelardo a que se explique. Abelardo se va a presentar y encontrar con un tribunal, se entera un poco antes y no va. Los obispos le condenan. Apela al papa. San Bernardo envía emisarios a Roma para que el papa le condene. Abelardo va a Roma a defenderse. Entonces llega a Cluny, el abad Pedro el Venerable le acoge, y escribe asan bernardo para que vaya allí, va y se piden perdón. Abelardo opta por retirarse a un priorato de Cluny y escribe una carta a Eloísa sobre su profesión de fe.

Murió en el año 1142. El abad Pedro se lo anuncia a Eloísa y pide que le lleven el cuerpo a su monasterio como fundador que fue. Cuando muere Eloísa es enterrada a su lado. Durante la revolución francesa son trasladados a la capilla de la Trinidad de Montmartre, y luego al famoso cementerio de Père-Lachaise.

Pedro Abelardo en su Historia mearum calamitatum narra su propia vida.

¿Qué hay detrás de todo esto? Tenemos una carta de san Bernardo a Pedro Abelardo muy significativa. Nos dice: “Sea de ello lo que fuere, dinos aquello que tú has pensado y ningún otro ha pensado antes que tú.” Por que en toda la tradición la verdad es Cristo y su Cuerpo místico. Hereje es el que dice algo nuevo. “Hablas desde lo que has hallado por ti mismo, y lo que enseñas no lo has recibido de nadie. Guarda para ti lo que es tuyo, yo sólo quiero seguir a los apóstoles.” Como se ve uno apela a la autoridad y el otro tiene como fuente la razón; es el choque de dos mentalidades.

Además hay una oposición entre la concepción monástica del mundo y la concepción moderna. Abelardo dice que las auctoritates se contradicen, como lo muestra en su obra Sic et non. Ahí hace una apología de la duda. La duda conduce a la investigación y ésta a la verdad. Por eso es otro camino diferente al de san Bernardo. La verdad hay que descubrirla por medio de la investigación, no porque esté dicha en un libro.

 

3. La obra

Las obras de Pedro Abelardo podemos agruparlas en varios grupos:

1. De Teología: De unitate et trinitate divina, Theologia summi boni, Theologia christiana (que es una refundición de la anterior), Theologia scholarum (que es una introducción a la Teología y es citada ordinariamente como Introductio ad theologiam), Sic et non (Sí o no, que es una colección de textos contradictorios), Diálogo entre un judío, un filósofo y un cristiano (obra de ecumenismo en el que el filósofo es musulmán, obra muy moderna viendo cómo se puede entrar en comunicación con los otros), Apologia confessio fidei.

2. De Filosofía: Logica ingredientibus (Lógica para los que comienzan), Logica nostrorum sociorum petionis (Lógica a petición de nuestros amigos), De speciebus.

3. De Ética: Scito teipsum (Conócete a ti mismo).

4. Biográfica: Historia mearum calamitatum.

5. Cartas: Entre Abelardo y Eloísa, aunque se dudan de su autenticidad.

Las obras se encuentran en PL 178, y hay una edición crítica del siglo XIX hecha por Victor Cousin, y muchas de ellas están publicadas en Corpus Christianorum.

 

4. La problemática filosófica

Su pensamiento hay que situarlo en la época. El siglo XII es un siglo de divisiones, de oposiciones:

en primer lugar hay luchas entre cristianos y árabes (las Cruzadas),

en segundo lugar entre cristianos y judíos (hay persecuciones en el valle del Rhin, en una confrontación entre los valores del don y del comercio),

en tercer lugar las luchas entre los reyes cristianos,

en cuarto lugar las luchas entre los reyes y los obispos (las guerras de las investiduras),

en quinto lugar la oposición entre los sistemas políticos (el feudalismo y el régimen parlamentario),

en sexto lugar las luchas entre las escuelas y los maestros. Son como dos culturas en choque, de una parte la tradicional y de otra la nueva.

 

5. Su vivencia filosófica

Abelardo es sensible a estas oposiciones y luchas. Él va contra todos. Abelardo busca la paz, y para ello busca la raíz o fundamento de estas oposiciones para buscar la paz consciente y reflexiva. No niega la diversidad, pero busca una relación. Ante esto se enfrenta en y desde la vivencia de la fe, es un clarividente; da solución a partir de la fe, y sobre todo desde el misterio de la Trinidad. Dios es Uno y Trino, tres personas distintas y sin embargo formando una unidad; ahí tenemos el problema de los universales.

Abelardo dice que Dios ha creado este mundo, y lo ha creado a su imagen y semejanza. Si Dios es uno y trino, en las cosas hay una imagen de la Trinidad, con lo que no hay tres dioses (como en el nominalismo de Roscelino) ni todo es igual (como en el realismo), sino tres personas relacionadas formando un solo Dios. Esto es clave para resolver los problemas.

 

6. El problema de los universales

El tema filosófico clave de Abelardo es el de los universales, que hay que verlo desde dos aspectos: el aspecto cognoscitivo (desde la teoría del conocimiento) y el aspecto ético o moral.

Para comprender a Abelardo en este problema, hay que tener en cuenta que su formación es sobre todo lógica (dialéctica). No espera nada de la Matemática ni de la Ciencia; tampoco es un metafísico. Su solución va a ser fundamentalmente lógica.

El problema de los universales es el de la relación entre lo uno y lo múltiple. Sólo se puede solucionar a partir del análisis de la razón o de las relaciones lógicas o predicaciones o atribuciones. Pero a la hora de analizar la razón hay que partir del sujeto, del hombre que piensa.

En el siglo XII el hombre se descubre como sujeto, como interioridad y conciencia. Y esto porque la iniciativa personal (comercio, política, religión...) pasan a ocupar un primer plano. Abelardo toma como punto de partida el sujeto, lo considera capaz de pensar y querer.

Por otra parte Abelardo está formado sobre todo en letras (trivium) y por esto se va a cercar al tema de los universales a partir del análisis del lenguaje, y en concreto a partir de la reflexión del sentido de las palabras. ¿Por qué las palabras significan algo? Eso es clave para él.

 

7. Gramática y Dialéctica

Al tratar el tema del sentido se pregunta: ¿El sentido de las palabras es convencional (por la voluntad del hombre) o el sentido es independientemente de nuestra voluntad o libertad, es decir, por naturaleza? Para resolver este problema distingue entre lo natural y lo instituido (la naturaleza y la cultura, si se quiere). El lenguaje para él es algo cultural, instituido por el hombre; no es natural. Precisa, “es cierto que la Gramática tiene leyes propias, pero estas leyes no reflejan la constitución de las cosas”. No es Aristóteles como se puede ver. De las etimologías no sacamos nada. Pero si las palabras tienen un sentido, si hacen referencia a las cosas es gracias a la intelección, que da sentido a las palabras. Por eso la Gramática es estudiada a la luz de la intelección (de la Dialéctica).

 

8. El problema de la “suppositio”

Las palabras significan siempre dentro de un contexto. El sentido de las palabras depende del contexto, que denomina suppositio, que es una relación que hace referencia a las cosas, pero dentro de un contexto.

La intelección se nos revela fundamentalmente en las enunciaciones. Por eso las palabras tienen sentido dentro de las enunciaciones (en el atribuir un predicado a un sujeto). El sentido es esa relación del sujeto y el predicado en una enunciación. Esta relación lógica está dependiendo de nuestra voluntad. Para que algo signifique se requiere una intentio significativa, una voluntad. Por esto si una palabra tiene un sentido es por una decisión nuestra.

Abelardo se enfrenta con este tema a partir de la Gramática, y dentro de ella a partir del sentido de las palabras. ¿por qué significan esto o lo otro (en sentido eidético)? ¿Las palabras pueden ser por convención o por voluntad o iniciativa de la persona, o tiene un sentido natural? Si es convencional ¿por qué nos entendemos, pues cada uno daría un sentido diferente? Si es natural ¿por qué no nos entendemos?

Frente a estas dos actitudes se plantea que sólo tiene sentido por el contexto en la que se emplea. Toda palabra forma parte de una enunciación (un sujeto y un predicado); el predicado tiene sentido en función del sujeto. Comprender el sentido es comprender la palabra en su contexto, a esa comprensión llama intelectio.

Esta relación de unas palabras con otras dependen de nosotros, pues nosotros construimos una frase. Así que las palabras tienen su sentido no por naturaleza ni por pura convención, sino por el puesto en las que las colocamos. Según esto, los términos universales son palabras con sentido universal, éste son atribuciones lógicas que dependen de la voluntad del que las emplea. Por ello los universales no son nomen, flatus vocis, como decía Roscelino, pero tampoco res como decía Guillermo de Champeaux, sino sermo o sermones, que es la palabra con sentido en un contexto.

Con ello Abelardo pasa de la intelección a la volición, porque el sujeto compone una frase, su intención hace que tenga un sentido u otro.

¿Por qué esto? Toda concepción o comprensión se fundamenta en el concepto que tengamos de la razón. Para Abelardo la razón es la imagen de Dios en el hombre. o si se prefiere, lo que hace que el hombre sea hombre. El hombre es racional y a la vez imagen de Dios, y la razón del hombre es imagen del Logos (La Razón) de Dios. Abelardo se fundamenta en el prólogo del evangelio de san Juan. Por esto conocer la razón del hombre exige conocer el Logos de Dios.

Hace de la Filosofía como una imagen de la Cristología. Pero el Logos de Dios, el Verbo, es creador (todo fue hecho por Él). la razón del hombre es también creadora (por lo que se diferencia de Aristóteles), no es pasiva, porque es a imagen del Verbo de Dios. La razón humana tiene una función creadora, que es relacionar unos términos con otros para formar una enunciación, atribuir unos predicados a un sujeto libremente. Pero esta creatividad no es absoluta porque es imagen (y depende la copia del original); la razón humana es recta cuando se conforma con la ratio divina. En último extremo las leyes humanas son las leyes divinas.

Los universales no son pues pura convención, porque depende de la voluntad limitada. La palabra debe estar conforme con el logos divino (que limita las posibilidades de la razón humana). Además no hay oposición ni puede haber entre fe y razón; la fe es aceptar la revelación de Dios, y la razón es conformarse a Dios, luego ambas son expresiones de una misma verdad. Por esto entre la fe y la razón tiene que haber una conformitas. Y dice: “Cuando usamos rectamente de la razón (siguiendo las leyes de la razón) podemos conocer en cierto modo los mismos misterios de Dios. Tal es lo que hicieron Platón y Aristóteles que llegaron a conocer e intuir el misterio mismo de la trinidad.” Por ello llegaron a conocer el fundamento de la fe cristiana. casi es Scoto Eurégena que decía que la fe es para los sencillos y la contemplación para el filósofo. Esto va a chocar con san Bernardo y toda la doctrina tradicional.

“Cuando se discute racionalmente (se aplica la recta razón) no hay problema para que el filósofo árabe, judío o cristiano se entiendan en la misma fe.” Hay diferentes religiones porque no se piensa con rectitud. Es como hay prácticamente. Son en este sentido modernos.

En conclusión, puesto que todos los hombres son imagen y semejanza del Logos, todos los hombres nos unimos cuando hacemos recto uso de nuestra razón. Y como la Dialéctica es el arte que nos permite usar con rectitud de la razón la Lógica será la fuente de unidad entre todos los hombres. Ella es la fuente de la paz; hablando se entienden los hombres, que diríamos. Y las oposiciones surgen del mal uso de la razón.

Su sistema se podría llamar conceptualismo, tomando concepto como relación. es la suppositio. Así toma desde la Lógica el problema de los universales.

 

9. Fe y Filosofía

 

10. El problema de la Ética

El segundo problema que se plantea es el de los universales a nivel ético. Para él lo mismo que la lógica estudia la capacidad de relacionar de la razón, la ética va a estudiar la capacidad de relacionar de la voluntad. Por eso ética y lógica son paralelas. La una se refiere al obrar y la otra al querer. Se puede hablar así de una ética de la razón y de una Lógica de la voluntad. Es lo que se da hoy día. La lógica de la voluntad es la ética.

El planteamiento es pues el mismo en los universales respecto a la razón que a la moralidad, a la voluntad. Moralidad es el sentido de las acciones o comportamientos; por eso hablar de moralidad es lo mismo que hablar de lo universal en la razón.

 

11. La “intentio”

Las acciones humanos tienen una connotación o sentido ético. Es una intentio significativa, como las palabras. El problema de la moralidad es el problema del origen de ese sentido ético. ¿por qué los comportamientos son buenos o malos, tienen un sentido moral?

Este sentido ético (que una acción sea buena o mala) radica en la intencionalidad del que los hace, como el sentido de las palabras depende de la intención del que habla. Abelardo descubre el valor de la intención. La moralidad de nuestras acciones no depende tanto de los objetos, que sean buenos o malos; esa es la línea de Aristóteles y de la moral tradicional, para los que el sentido de una acción depende del objeto.

¿Una cosa es buena porque Dios la quiere o Dios la quiere porque es buena? En la ética de los mandamientos tenemos que algo es bueno porque Dios lo manda, por ejemplo matar (Dios manda a Abrahán matara a su hijo Isaac). ¿Dios lo manda porque es bueno? ¿Qué es antes? ¿Dios puede mandar una cosa mala? ¿Puede Dios hacer que un círculo sea cuadrado?

Pasa de la ética de la naturaleza, como la tradicional, en la que Dios está sometido a los principios fundamentales porque Dios no puede hacer absurdos; Dios la quiere porque son buenos, hay un predominio del objeto. San Bernardo representa esa línea. Lo primero es la bondad porque sino Dios se negaría a sí mismo.

Abelardo rompe con eso, y surge el llamado voluntarismo (con Ockham como representante del siglo XIV) y que hoy tenemos. Abelardo dice que el sentido ético depende de la voluntad del sujeto, no es el hecho de matar en sí lo que es malo, lo que es malo es la intención con que se hace, queriendo o no queriendo (parecido a los pluralistas griegos que hablan de akon y ekon).

Con ello se cae en el subjetivismo, no hay ley moral, sino que todo depende de la voluntad del sujeto. “¿Queréis amar a Dios? No améis como yo a Eloísa, sino como ella me ama a mí (desinteresadamente).” Esta concepción (interesada) de la ética chocó con la tradición que se fundamentaba en la ley objetiva, y de forma particular al analizar el sacramento de la reconciliación. San Bernardo ve las consecuencias y por ello queire condenarlo.

En la moral tradicional se analizan los hechos (como en el derecho), hay que probar hechos. De internis nec Ecclesia. Nada más que los hechos. por eso no se tiene en cuenta la intencionalidad o la responsabilidad. para Abelardo lo importante era la intención del penitente, el arrepentimiento. Dios perdona si estás arrepentido, y deja la absolución como algo secundario. ¿Qué es más importante, la absolución o el arrepentimiento? Para Abelardo el arrepentimiento, mientras que para toda la tradición es la absolución, porque del arrepentimiento no se puede juzgar ya que es interno.

A esto se opuso san Bernardo en Sens: el hombre se salva por su voluntad o esfuerzo (pelagianismo), esto es, que el amor del sujeto califica sus obras y la gracia queda aparte. Así se ve que en esta época se da el descubrimiento del sujeto.

 

12. El problema de la conciencia errónea

Con todo esto Abelardo se constituye en el defensor de la conciencia errónea, porqie dice que no es que el obra mal creyendo obrar bien haga el bien sino que no es responsable, porque el error involuntario quita la culpabilidad (es la doctrina actual). Con esto se opone a la corriente agustiniana, donde las causas del error ( surge el desorden de la voluntad), el fundamento del error está en la voluntad.

Según esto para Abelardo lo primero es conocer, y esto determina el obrar. Para san Agustín lo primero es el obrar, y éste determina el conocer. hay dos antropologías diferentes: la de Abelardo está con los griegos (y santo Tomás de Aquino), y la de san Agustín. Para san Agustín el hombre es imagen de Dios en la libertad, para Abelardo el hombre es imagen de Dios en la razón. En san Agustín Dios es dominus, mientras que en Abelardo Dios es logos. La razón determina la voluntad y la voluntad el obrar.

Abelardo abre un camino totalmente nuevo a la Filosofía,. es el principal representante de la corriente nueva, hasta desarrollarse al máximo en el siglo XIV y en toda la modernidad. 

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