La Riqueza de las Naciones fue escrita a comienzos del proceso
de industrialización, en un ambiente donde todavía existía un fuerte predomino
de la agricultura. Una agricultura, no como la de EEUU después de la guerra
civil, altamente capitalizada y mecanizada, sino con gran preponderancia del
trabajo manual. Por otra parte, la industrialización dependía entonces de
condiciones educativas previas muy esparcidas y complejas. En este medio, los
gastos en educación, relativamente grandes, se justifican con bases no
económicas, ya que no es de esperar que esta inversión en educación produzca
grandes frutos y por ende debería considerarse como consumo. Es decir, el medio
ambiente agrícola del siglo XVII era ya un factor limitativo a los gastos en
educación, ya que restringía la rentabilidad esperada de los mismos. Este hecho
llevó a Smith a restar importancia a la educación. Las limitaciones que el
predominio de agricultura imponían a los beneficios económicos de la educación
son la mejor explicación de por qué Smith, ferviente creyente de la Igualdad de
las Dotes Humanas, no justificó su apoyo a un vasto programa de educación
pública basándose en las ganancias que la sociedad puede obtener de elevar
enormemente la capacidad de la misma con un proceso educacional.
Si su psicología educacional no lo llevó a sostener un plan de
educación pública, entonces ¿cuál fue el motivo? Smith remarca en su libro la
gran ventaja que la sociedad obtiene de la división del trabajo. Sin embargo no
todos los efectos de la misma son positivos, existe una secuela dañina sobre la
clase trabajadora, que él denomina "embrutecimiento progresivo" y que Smith
considera el costo ineludible del progreso. Este costo se origina porque la
división del trabajo hace que las tareas de la masa trabajadora se reduzcan a
unas pocas operaciones muy sencillas. Esto causa que un hombre pase su vida
ejecutando siempre las misma tareas, no ejercite su capacidad inventiva,
"pierda el hábito de esa potencia y se haga todo lo estúpido e ignorante que
puede ser una criatura humana. " Según Smith, además el hombre "adquiere
la destreza de su oficio particular a expensas de sus virtudes intelectuales,
sociales y marciales. " Este costo es especialmente alto, cuando se asume la
igualdad de las dotes intelectuales. Por esto, Smith concluye que estas
consecuencias nocivas, subproducto necesario del progreso económico, pueden ser
contrarrestadas por la educación pública. Por esta razón, él consideraba de
segunda importancia los detalles del plan de estudio, ya que se interesaba por
la educación mas por la búsqueda de la moral, la paz social y de las mejoras
cívicas que por la búsqueda de habilidades en desarrollo.
Esto ultimo se ve bien explicado en su libro, La Riqueza de las
Naciones, en donde expresa: "[...] Aun cuando el Estado no obtuviese ventaja
de la instrucción de las clases inferiores del pueblo, merecería su atención al
propósito de lograr que no fuesen del todo ignorantes; pero nadie duda que saca,
y además considerables ventajas de la instrucción de aquellas gentes. Cuanto más
instruidas estén, menos expuestas se hallarán a las desilusiones traídas por la
ligereza y la superstición, que frecuentemente ocasionan los más terribles
trastornos entre las naciones ignorantes.
Fuera de esto, un pueblo inteligente e instruido será siempre
mas ordenado y decente que uno ignorante y estúpido. [...]es más capaz de
penetrar en los íntimos designios de los facciosos y de los descontentos,
vislumbrando lo que haya de cierto en sus manifestaciones y, por eso, se halla
menos predispuesto a dejarse arrastrar por cualquier oposición indiscreta o
infundada contra las ordenes del gobierno."
THOMAS ROBERT MALTHUS (1766-1834)
El por qué del interés de los clásicos en la educación pública
estaba relacionado con el problema de la responsabilidad cívica y la virtud sólo
puede comprenderse ante el fondo histórico en que ellos vivieron. El fundamento
central era la debilidad de la superioridad de las fuerzas de orden y ley, aun
en los primeros tiempos del siglo XIX. Tanto la organización como la
superioridad de una fuerza policial ante una multitud alborotada depende de
desarrollos históricos muy recientes, como las armas livianas y las
comunicaciones. La experiencia de la revolución francesa y la creciente
concentración urbana del proletariado agravaron continuamente la inseguridad
básica de la propiedad y creaba un temor bien justificado al levantamiento.
Esto no significa para nada que la idea de que un aumento de la
alfabetización contribuiría a lograr la armonía social y la paz económica, tenía
aceptación general. Por el contrario existían muchas personas que opinaban lo
opuesto y se resistían a la difusión de la alfabetización. En este sentido
también, los economistas clásicos fueron reformadores, en parte no podía ser de
otra forma dada su posición extremadamente racionalista.
Quienes se oponían a la extensión de la educación pensaban que
si al pueblo se le daba la capacidad de leer se tendrían consecuencias fatales
para el gobierno, ya que podrían leer obras "peligrosas". Malthus, que reconocía
su acuerdo con Smith en el tema, opinaba que un pueblo bien informado e
instruido descubriría mucho mas fácilmente a los demagogos interesados y
ambiciosos y por ende estarían menos dispuestos a desviarse por escritos
enardecedores. Él justificaba esta opinión diciendo que cuando solo unos pocos
tienen la capacidad de leer, estos pueden seleccionar los pasajes que mejor
calzan a sus oyentes y así hacer circular cualquier cantidad de sedición. Si en
lugar de esto, cada integrante del pueblo es capaz de leer y juzgar por si mismo
la obra completa, la oratoria de estos manipuladores no tendrían mayor efecto.
La importancia que Malthus dio a la educación fue mas allá de
sólo ser necesaria para frenar el crecimiento de la población, también debía
ilustrar a las clases más bajas sobre las causas verdaderas de su malestar. A
tal punto fue una parte fundamental en su modelo de crecimiento, que en ausencia
de educación, tanto la presión popular como la intranquilidad del "populacho"
ignorante, imposibilitaría el crecimiento económico. Además estaba convencido
que el mismo tipo de educación que era requisito parar frenar el crecimiento de
la población y estimular la prudencia, controlaría a la vez la intranquilidad
social e induciría a la paz cívica.
Malthus es bien conocido por su oposición a la "Ley de Pobres",
pero a la vez apoyaba una poderosa ayuda Pública a la educación. Él creía que
las sumas de dinero destinadas a auxiliar a los pobres solo habían colaborado a
aumentar su miseria. En cambio, educarlos, en su opinión, era la única manera
que el gobierno dispone para elevar su situación y para hacer de ellos hombres
más felices y pacíficos. Dado que los pobres no son visionarios, y desconocen
las causas reales de su miseria, se les debía enseñar a discernir qué parte de
esta podía atribuirse al gobierno y cuál no. De esta forma el descontento y la
irritación de esta clase social aparecerían con menos frecuencia y serían menos
terribles.
NASSAU W. SENIOR (1790-1864)
Fue tal vez el economista clásico que mayor interés explícito
mostró por la educación. Fue también un autor que se hizo muy reconocido después
de su tiempo y cuyas opiniones acerca de la educación tienen una base más
empírica por haber sido asiduo consejero del gobierno. Entre otras cosas tuvo
una gran participación en la reforma de la ley de pobres (Poor Law) en 1834.
Además, comparte con John Stuart Mill el privilegio de haber sentado las bases
de la transigencia teórica y política.
Los pensamientos de Senior fueron producto de una época
bastante más industrializada. Las interferencias mercantilistas o la posición de
los terratenientes ya no eran una preocupación. La derogación de la ley de
granos en 1846 es una muestra de esto. Senior, en cambio, temía que la clase
trabajadora amenazase los derechos de propiedad, lo que para él implicaría el
final de la acumulación del capital y por ende del crecimiento económico. Este
cambio en la sociedad inglesa también se reflejó en sus ideas acerca de la
educación.
No adhería en forma total a la teoría de la población de
Malthus, ya que creía en la existencia de un elemento que actuaría como control
automático del crecimiento de la población. Para Senior el deseo de las clases
obreras de adquirir decencia y las posibilidades que estas tienen de lograrlo,
funcionan como un freno a la expansión de la población. Por esta razón él creía
que incluir en la enseñanza Pública la función de inculcar la abstinencia sexual
era totalmente innecesario.
Senior pensaba que la educación debía enseñar al pueblo a
abstenerse, pero no sexualmente, sino a abstenerse de consumir ahora en aras de
obtener un mayor consumo futuro. Esta opinión se debe a que desarrolló una
"teoría de la abstinencia" como explicación del proceso de ahorro, la cual fue
una importante contribución a la teoría moderna del capital. Simplificando un
poco su aporte, formuló una teoría de costo de producción que admite la
productividad del capital, cambio que refleja también el grado mas avanzado del
capitalismo industrial. El efecto de estas nuevas doctrinas fue legitimar al
capital como fuente de ingresos, tal como lo era el trabajo. Y aunque la palabra
"abstinencia" haya tenido moderaciones posteriores por los economistas,
evidentemente el propósito de Senior era darle a la palabra una cierta
connotación moral.
Pero, ¿por qué para Senior la educación podría favorecer la
acumulación de capital? Su creencia era que un pueblo compuesto de salvajes era
incapaz de acumular, en esta situación todo el trabajo dirigido a ese fin es
comprado o forzado. Por lo tanto, la educación debería mostrar el valor de los
bienes futuros y así inculcar el deseo de trabajar para el bienestar futuro. Por
ende, la acumulación de capital es proporcional al avance moral logrado por la
educación de un país. "...la clara percepción del valor de un bien futuro y
el deseo de proveer lo necesario para la felicidad futura de nuestros
descendientes –los dos motivos más grandes para abstenerse- son generalmente
débiles en proporción a la ausencia de la educación."
Como todos los clásicos, fue un defensor a ultranza del laissez
faire, sin embargo abogó por una vasta intervención estatal en el campo de la
educación. El hecho de que no creyera necesario incluir campañas educacionales
para bregar por la abstinencia sexual no significa que no se haya preocupado por
el crecimiento desmedido de la población. Por esta razón luchó por establecer la
educación obligatoria como medida de control automático sobre la tasa de
crecimiento de la población. ¿Por qué la escolaridad obligatoria limitaría el
aumento de la población? Porque según Senior lo que determina la oferta laboral
es el salario familiar y no el individual. Por esto, los niños aparecen como
individuos activos, pero a la vez, no capaces de jugar correctamente su propio
bienestar, y aunque pudiesen, no son agentes enteramente libres. Y como los
salarios de los niños generalmente son gastados por los padres, el interés
inmediato de estos se opone a los intereses permanentes de sus niños, por lo que
las decisiones de los niños respecto a su educación no podrían delegarse a los
padres. Es decir, los padres apreciaban inapropiadamente las necesidades
educativas de sus hijos no solo por su miseria, ya que en épocas de alto empleo
se enviaban menos niños al colegio, sino que también por su propia falta de
educación.
Senior decía que cuando un niño de seis años o menos, adquiere
un trabajo precoz se perjudica intelectual y moralmente, sin otro futuro posible
mas que seguir el destino de sus padres, casándose antes de ser adultos y dando
vida a una prole igualmente perjudicada. Esto produce un crecimiento de la
población veloz, causado por la ignorancia, los hábitos y generalmente la
pobreza.
Finalmente, una ultima conexión que Senior destacó entre
educación y crecimiento de la población fue que la primera produce un
refinamiento de los deseos y gustos, y también una mayor productividad. Estas
mejoras en la civilización, junto con el aumento en la propiedad privada,
conforman otro gran control sobre la tasa de natalidad.
JOHN R. McCULLOGH (1789-1864)
Este autor escribió a fines de 1840 y principios de 1850. Si
bien no es conocido como uno de los grandes constructores del sistema clásico,
vale la pena repasar sus ideas respecto a la educación.
A diferencia de los autores tratados anteriormente, McCullogh
no estaba muy convencido de que una mayor difusión de la educación redundaría en
una mayor paz cívica. La razón de este pensamiento radica en que para él, un
individuo ignorante generalmente se resigna a las privaciones de su situación y
las considera efecto de hechos ajenos al control humano. Un ser instruido, en
cambio, conoce la constitución de la sociedad y no aceptará tan fácilmente su
situación.
Otro punto importante que lo destaca entre los demás autores
citados, es su interés en los aspectos vocacionales. Discutió extensamente las
inversiones de capital en educación, indicando así su preocupación por la
relación entre la educación y el aumento de la productividad, mas que por los
aspectos morales y cívicos de la misma. Este cambio de énfasis que se encuentra
en McCullogh refleja, una vez mas, la metamorfosis del ambiente, la continua
transformación de la sociedad inglesa hacia una sociedad industrial.
JOHN STUART MILL (1806-1873)
Su opinión en este aspecto es relevante no solamente por su
posición preeminente entre los economistas clásicos, sino por su educación
única. En realidad, la formación de J. S. Mill fue producto de una especie de
"experimento educativo" que realizó su padre, James Mill. Este sorprendente
proceso al que fue sometido es descripto por el mismo en su
Autobiografía. Escribió entre 1840 y 1870, época en que ya la revolución
industrial estaba bastante avanzada y la agricultura había disminuido
notablemente su importancia. Este hecho se tradujo en cambios de las opiniones
del rol de la educación en esta nueva sociedad. Por esto, J. S. Mill presenta
opiniones distintivas respectos a sus predecesores en algunos aspectos, aunque
conserva las preocupaciones acerca de la educación cívica.
La primer cuestión revolucionaria de sus ideas sobre la
educación fue el lugar que le asignaba a las mujeres, no sólo respecto a su
formación, sino también en toda la sociedad. En este sentido fue un ferviente
defensor de la igualdad entre hombres y mujeres. Pero sus fundamentos de esta
opinión iban mucho mas allá de ser simples argumentos morales.
Como Malthus, pensaba que la clase trabajadora debía ser
educada como medida primordial para instalar en ellas conductas previsoras, y de
esta manera lograr disminuir el crecimiento desmedido de la población. Esta era
la manera de obtener una mejor relación población - capital y oportunidades de
empleo. Pero discrepaba con Malthus en los medios para logra esto. Mientras el
primero defendía la continencia, J. S. Mill no se oponía al uso de
anticonceptivos y bregaba por una medida indirecta de reducción de la tasa de
natalidad: la igualdad de responsabilidades y oportunidades cívicas y
ocupacionales para ambos sexos. Esto también lo diferenció mucho de Adam Smith,
quien no tenía una opinión tan favorable a cerca de la educación que debían
recibir las mujeres. "Me limitare por ahora, a indicar entre las
consecuencias probables de la independencia social y económica de la mujer una
gran disminución del mal de la sobrepoblación. Consagrando la mitad de la
especie humanan a la función exclusiva de la procreación, haciendo que esta
llene la vida entera de uno de los sexos y que entre en casi todos los objetivos
del otro, se ha fomentado el instinto animal hasta adquirir la preponderancia
desproporcionada que hasta hoy ha ejercido en la vida humana."
En segundo lugar, y respecto al logro de la paz cívica vía
difusión de la alfabetización, sus ideas se acercaban mas a las de McCullogh.
Estaba persuadido de que reorganizar la sociedad patriarcalmente o paternalmente
era una fantasía idealista totalmente inalcanzable. Esto se debía a su
convicción de que las clases obreras veían los intereses de sus patrones como
totalmente opuestos a los de ellos, y por esto los pobres ya no aceptarían una
religión y una moral prescritas por otros. Para Mill esta tendencia a la
divergencia de los intereses de las clases ya no se podía revertir con una
educación religiosa y por ende no tenía sentido tampoco frenar la difusión de
los conocimientos y el acceso a los diarios. Mas bien la solución para él
consistía en reorganizar la sociedad de forma cooperativa. El éxito de este fin
dependía en ultima instancia de que el pueblo llegara a ser mas educado y
racional. Estas ideas se deben a que el propio Mill sentía una simpatía
emocional por el incipiente movimiento de la clase obrera. Según él, la división
de la especie humana en dos clases hereditarias: patronos y trabajadores, no
puede mantenerse indefinidamente. Esta relación antagónica sería sustituida por
una de estas dos asociaciones: trabajadores con capitalistas y, en la mayoría de
los casos, trabajadores entre sí.
Insistió en que las personas no debían mirarse como riqueza
porque la riqueza existe solo para la ventaja de los seres humanos. En esto
equivocó su visión, ya que no hay nada en el concepto de la "riqueza humana"
contrario a su idea de que la riqueza existe solamente para el bienestar de la
gente. Invirtiendo en si mismos los individuos pueden incrementar el rango de
elecciones disponibles que tienen, y esta es una manera en que los hombres
libres pueden aumentar su bienestar.
Finalmente, y considerando que Senior fue una de las grandes
influencias en materia económica que tuvo Mill, compartía con él la idea de que
los niños eran incapaces de saber donde está su mejor interés. La educación y la
legislación relativa al trabajo de los niños eran, por lo tanto, materias
propias para la acción del gobierno, y por ende excepciones a la regla general
de no intervención.
Conclusiones:
En primer lugar, y en respuesta a la primera pregunta planteada
al introducir el trabajo, se puede decir que el interés de los economistas por
la educación no es para nada reciente. De hecho, los clásicos han estudiado el
tema con mucho interés pero enfatizando cuestiones distintas a la educación como
inversión en capital humano. En realidad, cada uno de los autores analizados
aquí se interesó en la educación por una razón particular, dependiendo del
contexto histórico en que les tocó vivir. Es decir que, en respuesta al segundo
interrogante, se observa que la mayoría de los clásicos se
concentraron en los aspectos morales y cívicos de la educación, dejando de lado
los aspectos vocacionales y el efecto de la educación en la productividad de la
mano de obra. La mayor preocupación era la disciplina de la clase trabajadora
mas que su especialización. Pero a la vez se advierte, en la evolución histórica
del pensamiento económico, que a medida que pasaba el tiempo se le daba cada vez
mas atención al aspecto vocacional.
Los economistas clásicos en general, y los aquí analizados
particularmente, se han caracterizado por ser fervientes defensores del laissez
faire. Esto implica que asumían una identidad entre el interés individual y el
general. No obstante, al menos todos los clásicos aquí citados, comprendieron
bien que este principio no es aplicable en le campo de la educación. En general,
la educación Pública era defendida, en gran parte, por su teoría psicológica y
por sus influencias racionalistas. Sin embargo, si bien todos defendían la
Educación Pública, cada uno se fundamentó en motivos distintos. Los diversos
argumentos en su favor se deben a los marcos históricos específicos en que vivió
cada uno de estos autores, que los llevó a preocuparse por aceptos particulares
y distintivos del tema.
Para los clásicos los aspectos morales de la educación
van de la mano de otros dos problemas: por un lado, la ley y el orden y por
otro, el control del crecimiento de la población. Respecto al primero se deseaba
evitar una "lucha de clases" y alcanzar la paz social. Sin embargo respecto a
este tema había opiniones contrapuestas. Smith, Malthus y Senior tenían la
certeza de que difundir la alfabetización conduciría a la preservación pacifica
del status quo, mientras que McCullogh y Mill no estaban tan seguros al
respecto. En el segundo aspecto es donde más claramente se observa el cambio
gradual de énfasis con le paso del tiempo. Malthus abogaba por la instauración
de una mayor continencia sexual vía educación. Senior pensaba que sustraer los
niños del mercado laboral amortiguaría el crecimiento de la población. Mill
opinó que introduciendo a la mujer al mercado laboral, en igualdad de
oportunidades que el sexo opuesto, se retardaría el crecimiento de la
población.