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EL LARGO ÉXODO DE LOS REFUGIADOS
Y DESPLAZADOS archivo del portal de recursos
para estudiantes |
Josep Ricart i Oller
Sumario
1. ¿Quiénes son y por qué huyen?
1.1. La población
mundial y las migraciones
1.2.
La lista de los refugiados
1.3.
¿Por qué huyen?
1.4.
Refugiado ¿quién eres?
2. La vida en los campamentos
2.1. Extranjeros
en tierra extraña
2.2.
Sin trabajo y sin rumbo
2.3.
El tedio de cada día
2.4.
La mujer-família
2.5.
Los niños-hombre
2.6.
Refugiados, desplazados y medio ambiente
2.7. Una organización
creciente
2.8.
La espera del retorno
Anexo 1. Las minas antipersonales
Notas
1. ¿QUIÉNES SON Y POR QUÉ HUYEN?
1.1. La población mundial y las migraciones
La Tierra ha llegado
en 1994, a una población de 5.700 millones de habitantes. A lo largo
de la historia humana el reparto de la población en los cinco continentes
se ha realizado, de forma turbulenta. Desde el principio de la corta historia
de nuestra especie (apenas 150 ó 200 mil años), el homo-sapiens
se ha distinguido más por sus migraciones que por sus asentamientos.
Culturas nómadas de cazadores-recolectores dieron paso a culturas
sedentarias-agrícolas, no sin grandes pugnas entre ellos. Los primeros
asentamientos datan apenas de unos 30 mil años a.C.
Hoy
en día, a las puertas de una humanidad urbanizada (1), los flujos migratorios se
han agigantado. El éxodo poblacional del siglo XIX en Europa, en
la primera revolución industrial, se ha visto incrementado
en este siglo, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. Hoy,
cuando el mundo se ha convertido en una aldea global, gracias sobre todo
a las telecomunicaciones y al neoliberalismo imperante, la complejidad
de los movimientos migratorios nos viene dada principalmente por motivos:
a) Socio-económicos:
con la libre circulación del capital, las empresas transnacionales
y las Bolsas financieras han configurado un nuevo mercado mundial -consagrado
con el Acta Final de la Ronda Uruguay (1994)- donde las inversiones van
al Sur, pero en busca de mano de obra barata y de paraísos fiscales,
mientras los pobres van hacia las ciudades y hacia el Norte, como siempre
en busca de trabajo y de unas condiciones de vida más dignas. La
migración económica es el resultado.
b)
Políticos: con la descolonización, la caída del
muro de Berlín y la venta de armas para alimentar las más
de 30 guerras activas hoy en el planeta -todas ellas, a excepción
del conflicto de la ex-Yugoslavia, en los países del Sur-,
se han creado las trágicas condiciones que originan el flujo de desplazados,
refugiados y demandantes de asilo.
En
el origen de todo movimiento migratorio, sin distinción de causas,
está el fenómeno llamado en sociología push-pull,
es decir, la concurrencia de dos fuerzas, una que empuja (push) a salir
del propio país por las condiciones inhumanas en que se vive, y otra
que atrae (pull) a ir hacia otro lugar mejor con la esperanza de rehacer
la vida. Aunque el factor determinante varie según los casos y dé
lugar a diversos tipos de migraciones (económicas o políticas),
la decisión de emigrar viene siempre dada -como muy bien señala
el demógrafo Fergany (2) - por la diferencia de bienestar, concepto operativo que incluye
aspectos culturales, sociopolíticos y económicos. Al comparar
entre dos estados de bienestar, la persona o el grupo se inclinan hacia
donde perciben una mayor ganancia y se desencadena el flujo migratorio.
En el caso de los refugiados, sin embargo, los factores push (conflicto
armado, persecución política, hambrunas,...) son sin duda
los determinantes.
1.2. La lista de los refugiados va en aumento
Nadie puede hacer un recuento preciso del número de refugiados pues se ve continuamente afectado por "entradas" y "salidas" conforme estallan nuevos conflictos o se solucionan otros. Todas las listas tienen una validez limitada. En los últimos años, sin embargo, la lista de refugiados no ha dejado de incrementarse pues, las causas que los generan permanecen.
Principales lugares de origen de refugiados
Palestina 3.136.800
Angola 344.000
Afganistán 2.835.300*
Burundi 330.000*
Ruanda 1.715.000*
Mozambique 325.000*
Bosnia-Herzeg.
863.300*
Vietnam 294.900
Liberia
784.000*
Sierra Leona 260.000*
Irak
635.900*
Armenia 229.000*
Sudán
510.000
Burma 203.300*
Somalia 457.400*
Etiopía 190.750*
Eritrea
384.500*
Tajikistán 165.000*
Azerbaiyán
374.000*
Togo 140.000
* Los datos con asterisco varian mucho según las fuentes
Fuente: World Refugee Survey, 1995
Se calcula
que hay actualmente 100 millones de personas desarraigadas, casi el 2% de
la población mundial. (3) De éstos, 19,7 millones se consideran refugiados
por haber tenido que cruzar la frontera de su país para escapar de
la persecucion, la violencia o la muerte. Otros 24 millones viven desplazadas
en el interior de sus propios países. El resto son víctimas
de la pobreza o de la destrucción del medio ambiente y son llamados
emigrantes, principalmente aquellos que abandonan zonas rurales para vivir
en la ciudad.
Principales países con poblaciones internas desplazadas
Sudan 4.000.000
Afganistán 1.000.000
Sudáfrica 4.000.000
Irak 1.000.000
Angola 2.000.000
Sierra Leona 700.000
Turquía 2.000.000
Ghana
174.400
Bosnia-Herzeg. 1.300.000
Azerbaiyán 630.000
Ruanda 1.200.000
Colombia
600.000
Liberia 1.100.000
Líbano 600.000
Fuente: World Refugee Survey, 1995.
Las cifras de l cuadro anteriors, no pueden transmitirnos la angustia de cada rostro humano que sufre esta tragedia. Pero quizás nos ayude a comprenderlo mejor si pensamos que, cada día, unas 10.000 personas pasan a aumentar la lista de refugiados; o que uno de cada cinco africanos está refugiado; o que uno de cada 130 habitantes del planeta se ve forzado a vivir en el exilio... ¿Sabíamos, por ejemplo, que Irán cuenta con el mayor número de refugiados de todo el mundo, más de cuatro millones, el 70% de los cuales provienen de la guerra de Afganistán? ¿O que hay refugiados en 28 países de Africa? ¿O que la superpoblada Bangladesh tiene 250 mil refugiados de la vecina Myanmar? ¿O que Malaui, con 10,3 millones de habitantes, acoge a más de un millón de refugiados mozambiqueños?
1.3. ¿Por qué huyen?
La Alta Comisionada
de Naciones Unidas para los Refugiados, Sra. Sadako Ogata, en el discurso
inaugural de la Conferencia Internacional para la protección
de las víctimas de la guerra, celebrada en Ginebra (31.8.93) decía:
"Desde
sus comienzos en 1951, los esfuerzos de mi Oficina han tenido el trasfondo
siniestro de las convulsiones humanas como consecuencia de la
guerra: en primer lugar, la lucha por la liberación del
dominio colonialista; más tarde, los conflictos internacionales
e internos basados en las diferencias ideológicas de la
Guerra Fría, y más recientemente, el brote de despiadadas
guerras ultranacionalistas"
Con este "trasfondo
siniestro" de la guerra, origen de buena parte de las turbulencias
migratorias, podemos señalar tres causas principales
de las migraciones.
1. Por razones
políticas: el siglo XX, escenario de dos guerras mundiales, ha llegado
a extremos de destrucción sin precedentes en la historia de
la humanidad. La producción de armamento convencional y nuclear,
la división ideológica entre dos bloques este-oeste, las zonas
de influencia geo-política con sus respectivas alianzas
militares OTAN-Pacto de Varsovia han mostrado al mundo -que creíamos
"civilizado"- imágenes de criminalidad e inhumanidad
donde "hemos superado el límite de lo tolerable en la guerra
moderna" (del discurso antes citado, de Sadako Ogata). El holocausto
judío, la guerra de Vietnam, los genocidios de Pol
Pot en Camboya o del pueblo Kurdo, la guerra del Golfo Pérsico,
las guerras de baja intensidad, las torturas, los desaparecidos,
las poblaciones arrasadas,... muestran el más absoluto
desprecio por los derechos humanos de los que tanto nos enorgullecemos
junto con la amarga verdad de que hoy las víctimas principales
de las guerras son la población civil. (4)
2. Por razones económicas: el neo-liberalismo de este final de siglo,
anunciado como "el fin de la historia", mantiene el sobredesarrollo
hegemónico de los países ricos a costa del subdesarrollo del
resto de la humanidad. La deuda externa (¿o eterna?), los megaproyectos
que alteran los frágiles ecosistemas (grandes embalses hidroeléctricos),
la explotación de los pulmones verdes de la Amazonia,... unido a
los desastres naturales y la desertización creciente de extensas
zonas, ensanchan cada vez más el abismo entre el Norte y el Sur y
hunden a sus pueblos en la miseria.
3.
Por razones étnico-religiosas: Los brotes de "despiadadas guerras
ultra nacionalistas" (como muestran los casos más recientes
de Bosnia-Herzegovina o de Ruanda y Burundi) han adquirido esta década
un relieve inesperado, donde lo étnico-religioso aparece como la
punta del iceberg que oculta el sustrato político omnipresente.
1.4. Refugiado ¿quién eres?
1. En 1951 se firmó la Convención de las N.U. sobre el Estatuto de los Refugiados y Apátridas (116 países adheridos; 66 no se adhirieron). En 1967 se completó con el Protocolo de Nueva York (117 países adheridos). Su artículo 1 define como refugiado:
"Toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentra fuera del país de su nacionalidad y no puede o, a causa de dichos temores, no quiere acogerse a la protección de su país; o bien que, sin tener nacionalidad o encontrándose fuera de su país de residencia, no puede o no quiere regresar" (Art.1,A.2)
La persecución
y el temor fundado marcan las coordenadas del refugiado.
La lectura atenta de la Convención muestra que: a) se trata
de garantizar los derechos civiles y políticos, no los socio-económicos
(en plena Guerra Fría, convenía visibilizar las razones
de los disidentes del bloque soviético); b) se trata
de un documento europeo (en la postguerra había que
repartir la carga de refugiados); c) se trata de situacionesindividuales,
no colectivas, con exclusión de aquéllos que huyen hoy por
causa de una "violencia generalizada".
El Protocolo adicional de 1967 suprimió la limitación a los
"estados europeos".
2.
En 1969, el creciente número de refugiados llevó a la
Organización para la Unidad Africana (OUA) a la Convención
que trata los aspectos específicos del problema
de los refugiados en África. donde se dice:
"El término refugiado se aplicará a toda persona que, debido a una agresión externa, ocupación, dominación extranjera o sucesos que alteran gravemente el orden público en una parte o en todo el país de origen o nacionalidad, se ve obligada a dejar su lugar habitual de residencia para buscar refugio en otro lugar fuera de su país de orígen o nacionalidad" (Art. 1,2).
Se adapta el marco
jurídico del Primer Mundo a la realidad del Tercero. Se amplía
la definición: a las personas desprotegidas por las autoridades
debido a una agresión externa, ocupación, dominación,
etc.; se reconoce la legitimidad de la huída en circunstancias
de peligro generalizado; se enfatiza más la gravedad del
desorden público que los motivos personales de la
huída; se incorpora a los "desplazados".
3.
La Declaración de Cartagena (1984), aprobada por la OEA al año
siguiente, contempla sobre todo la realidad de Centroamérica
y dice:
"Todas las personas que han tenido que abandonar su país porque sus vidas, su seguridad o su libertad están amenazadas por una violencia generalizada, la agresión externa, los conflictos internos, la masiva violación de los derechos humanos u otras circunstancias que alteran gravemente el orden público" (Concl. 3).
Tres categorías y una nueva definición de refugiado
A partir de estos
documentos, de valor jurídico diverso, podemos distinguir tres
categorías de refugiados.
El
refugiado legal que se ajusta a la Convención de Ginebra de
1951 y al Protocolo de Nueva York de 1967. El refugiado "de facto",
víctima de: conflictos armados, políticas económicas
erróneas o calamidades naturales. En todos estos casos, la emigración
es involuntaria y deben ser tratados, en la práctica, como refugiados
tanto en Europa como en los países de primer asilo. Los
desplazados dentro del propio país. En realidad, deberían
ser asimilados a los refugiados ya que su desplazamiento reponde a
las mismas causas.
A
los motivos de violencia racial, religiosa o política que pone en
riesgo la vida de una persona, parece hoy necesario añadir otro
tipo de violencia como la extrema pobreza y así lo ha destacado
el Consejo Mundial de las Iglesias en su nueva definición de
refugiado:
"Todas
las personas forzadas a abandonar sus hogares sin poder o sin querer regresar
por causa de la persecución o del temor bien fundado de persecución
por motivos de raza, étnicos, nacionalidad, pertenencia
a un grupo social particular o por sus opiniones políticas
y también por la sistemática privación económica
u otras circunstancias relacionadas con la guerra".
Esta definición ampliada
no tiene aún el consenso de los organismos internacionales,
pero abarca mejor a los grupos que comparten el riesgo común
de la propia vida, por cualquier tipo de violencia, sin pretender asimilar
al resto de migraciones que van a otro país en busca de unas mejores
condiciones de vida, (caso de los emigrantes económicos).
La separación entre
refugiado político y emigrante económico no es fácil
de establecer puesto que las razones políticas y económicas
son a menudo interdependientes. El refugiado no es la persona que emigra
simplemente para mejorar su nivel de vida. Y en consecuencia, "los
que huyen de condiciones económicas que ponen en peligro su vida
e integridad física deben ser tratados de una manera distinta
a la que se emplea con aquéllos que emigran para mejorar su
propia situación". (5)
2. LA VIDA EN LOS CAMPAMENTOS
Los refugiados,
-"quizás la mayor tragedia de todas las tragedias humanas
de nuestro tiempo" (Juan Pablo II)- amenazan en convertirse
en uno de los problemas más explosivos de las próximas
décadas. Un mundo donde se violan impunemente los derechos humanos,
seguirá engendrando refugiados de todas clases.
El
número total de desarraigados -refugiados o desplazados internos-
supera, como vimos, los cuarenta millones (equivalente a la población
de Tokio, Nueva York y Sâo Paulo). Para intentar comprender el
drama humano hemos de mirar los rostros de estos ancianos que fijan sus
ojos semicerrados en un horizonte que ya no existe, en estas madres
que protegen con su regazo exánime a sus hijos dormidos
en un gesto de infinita tristeza, en esos hombres cargados con
cuatro cachivaches rescatados de una huída hacia ninguna
parte, en estos adolescentes que han visto truncado su futuro, en estos
niños-hombre de ojos asustados y abiertos... El drama humano
inabarcable, profundo, desgarrador...
El
reportaje de televisión, con el impacto de las imágenes,
nos permite captar el desolador paisaje de un campo de refugiados en
tiendas de campaña o protegidos con plásticos o hacinados
en galerones o viviendo en chabolas sin agua potable,
sin luz, sin letrinas, casi sin comida... Pero el paisaje interior
de las personas es todavía más desolador. Sólo
podemos acercarnos a él, con temblor y respeto, de
la mano de quienes lo sufren. Oigamos algunos testimonios de cómo
transcurre su vida.
2.1. Extranjeros en tierra extraña
"No hay mayor
tristeza que perder el lugar donde uno ha nacido", escribía
Eurípides en el siglo V antes de Cristo. Y la tradición
bíblica de Israel, pueblo que conoció tantas deportaciones
y exilios, se hace eco de esta tristeza en el salmo 137: "Sentados
a las orillas de los ríos de Babilonia, llorábamos al
acordarnos de Sión, las cítaras colgadas de los
álamos. Nos decían nuestros deportadores: 'Cantadnos
un cántico de Sión!' ¿Cómo podíamos cantar
un canto de Yahvéh en una tierra extraña?". La llegada
a los campos es en total desamparo:
"Sólo podíamos
llevar lo que alcanzaba en una pequeña bolsa. Nos avisaron,
además, que no cargáramos muchas cosas. Durante varios
días fui quemando documentos, papeles y escritos, sin pensar
en otra cosa que deshacerme de todo cuanto pudiera comprometerme...
A medida que las cenizas volaban con el viento, yo sentía que
había quemado mi vida" (Tran Thi Nga, Vietnam).
"Mi
padre era un soldado del ejército de Lon Nol. Después del
triunfo de Pol Pot, se marchó lejos para esconderse de los Khmer
Rojos. Antes de dejarnos, le dijo a mi madre: 'Vende todas las joyas y los
vestidos. Cuando llegue la paz, nos veremos de nuevo'. Fue la última
vez que vi a mi padre. Yo tenía entonces cinco años (...)
Después de esperar en vano su regreso durante cuatro años,
decidimos escapar a Tailandia y aunque era muy peligroso
y mucha gente había sido asesinada, llegamos por fin al
campamento de Khao I Dang. Los primeros seis meses fueron muy
duros porque estábamos sin papeles, no nos daban la ración
de comida y había que tener mucho cuidado con los guardias"
(Amrong Chia, Camboya).
Los refugiados empiezan
su nueva vida con un pasado a cuestas, un pasado del que jamás
podrán liberarse: el miedo y la incertidumbre antes de partir,
el recuerdo de la violencia, las huellas de la muerte en su propia
familia, las circunstancias de la huída,... junto con la falta
de noticias de los familiares que quedaron allá y la inquietud
de no saber si estarán vivos, es el trauma que reflejan en sus miradas
ansiosas y recelosas al visitante de los campos de refugiados,
en sus largos silencios y en sus respuestas evasivas.
2.2. Sin trabajo y sin rumbo
Los campos son
zonas de protección especial y los refugiados necesitan
una autorización para salir. Dentro de los campamentos, tienen
plena libertad de movimiento, pero ¿dónde van a ir?
ACNUR
y las ONG intentan paliar esta situación, mediante acuerdos con los
gobiernos locales. México, por ejemplo, ha ofrecido tierras de cultivo
a los refugiados guatemaltecos de los Estados de Chiapas, Campeche
y Quintana Roo, repartidos en campamentos de 3 a 5 mil personas.
Pero en los inmensos campos de Africa central o del Sudeste Asiático
donde malviven 50 ó 100 mil refugiados apenas se puede
organizar la subsistencia.
Esta
falta de ocupación y de trabajo acentúa más aún
el drama de estas vidas en detención que les impide desarrollarse
normalmente y hacer ningún proyecto de cara al futuro.
No hay más que un presente lleno de ansiedad y vacío
de sentido. Un ghetto sin holocausto.
2.3. El tedio de cada día
Los días
de un campamento no son como los del calendario. Todos son
iguales, la vida se hace monótona y aburrida.
"En Tailandia, vivíamos
miserable y monótonamente en un campo vallado
con alambre de espino y patrullado por los Thai Rangers
de la Brigada especial 80, con uniforme negro, sin hacer nada
porque no teníamos ningún derecho. Eramos
un pueblo sin patria, sin representación, como prisioneros
olvidados detrás de unas rejas. Pero los refugiados
también somos seres humanos y tenemos derecho a hacer
las cosas que hacen los demás, la libertad de ir a donde van
los demás. Entonces, por desgracia, sólo podíamos
tener esta libertad en sueños". (6)
Pasan los años y
un día es igual al siguiente. Y se va perdiendo hasta
la capacidad de asombro por lo que pueda ocurrir. Esa
monotonía se refuerza porque los refugiados no tienen ninguna capacidad
de decisión sobre su presente ni su futuro. Su vida está en
manos ajenas -organismos internacionales, países de acogida, ONG-
que son quienes se responsabilizan de ellos y quienes deciden sobre ellos.
Atendidos minimamente en sus necesidades básicas (alimentación,
salud, educación), aunque no siempre, según los campamentos,
apenas les queda la posibilidad de responsabilizarse de su esfera privada.
"Aquí
no pasamos hambre y sabemos que hay mucha gente solidaria que nos ayuda
desde el exterior y les estamos muy agradecidos. Sin embargo, no es normal
depender de los demás, pues uno quiere decidir por sí mismo
y hacerse cargo de su familia, como lo ha hecho siempre. Esto es algo en
lo que continuamente pienso" (Saineng, Laos).
En estas condiciones, no
es extraño que prolifere entre los refugiados el alcoholismo, el
juego, las reyertas o cualquier otro síntoma de deterioro humano
(7) . La libertad
de movimiento limitada, la falta de ocupación, el círculo
social cerrado, la provisionalidad, el miedo, la incertidumbre, el aburrimiento
desembocan en una creciente angustia. "La mayoría de los refugiados
-nos comentaba el Delegado de ACNUR para Centroamérica- exigen
más de lo que permite la vida en un campamento. Y es lógico,
porque vivir en un campamento es verte obligado a aceptar lo que te
dan y cuando te lo dan; es ir a donde te mandan, sin poder ir a donde quieres.
El simple hecho de llegar a un campo de refugiados anula la voluntad
de superación de la persona que se expresa, a menudo, en
el rechazo a toda colaboración. Y a pesar de todo, es impresionante
el nivel de cooperación de la gente".
Los
efectos de estas condiciones inhumanas se manifiestan también a nivel
de salud. El personal médico que atiende los campamentos están
convencidos que la mayoría de síntomas diagnosticados -vértigos,
migrañas, insomnios, dolores gástricos, transtornos mentales,...
-son de origen psicosomático.
2.4. La mujer-familia
En los campamentos,
la familia es la mujer -madre y padre a la vez- como es habitual en las
culturas de muchos pueblos del Tercer Mundo. Al fenómeno cultural,
se sobrepone aquí un elemento nuevo: en la familia, faltan personas
importantes (esposo, hijos varones mayores) asesinadas o desaparecidas.
Familias que han quedado truncadas y desestructuradas.
"Tengan
en consideración no sólo cómo somos ahora, sino cómo
éramos antes", nos comentaba, casi nos suplicaba, una mujer
de un campamento. Sentirse arrancada de su propia cultura es quizás
una herida que nunca cicatrizará.
"¿Por qué
nos han rodeado con alambradas? Yo soy una mujer libre. Ahora, en cambio,
se estremece mi corazón y lloran mis ojos cuando las montañas
nos devuelven el eco de nuestros cantos como una llamada a la
libertad. Somos un pueblo con miles de años de existencia, tenemos
nuestra propia historia, nuestro idioma, nuestra cultura,
nuestra música... ¿Por qué ahora así? ¿Por
qué? ¿Por qué?" (mujer refugiada del Kurdistán,
1988).
Una
mujer sola, en muchas culturas del Sur, no tiene capacidad para desenvolverse
ante la administración de los campamentos si no va acompañada
del esposo o de un varón. Sólo la necesidad le obliga
a sobreponerse con valor a esta situación: "Al llegar,
experimentas un gran trauma y te resulta difícil seguir adelante.
Te sientes impotente y sola. Una mujer en el exilio ha de sacar
adelante a su familia y tiene que ser fuerte, más fuerte
que un hombre. Hay que dejar a un lado la tristeza y la nostalgia de estar
lejos de tu patria y mirar siempre adelante y hacer lo que convenga.
Sólo tienes dos opciones: o te superas o te quiebras" (Marta,
Chile, 1987).
2.5. Los niños-hombre
"¿Sabían
ustedes -nos pregunta Sadako Ogata, Alta Comisionada de las
Naciones Unidas para Refugiados- que centenares de miles de niños
refugiados se van a la cama hambrientos cada noche? ¿O
qué sólo un niño refugiado de cada ocho va al colegio?
La mayoría de estos niños nunca han ido al cine, ni al
parque, ni mucho menos a un museo. Muchos de ellos crecen detrás
de una alambrada, o en campos aislados. Nunca han visto una vaca
o un perro. Creen que la hierba es para comer y no para jugar o correr.
Los niños refugiados son la parte más triste de
mi trabajo, pero es a lo que le doy cada vez más prioridad".
Los niños refugiados
son, junto con las mujeres, el sector más vulnerable. Niños
sin infancia, sin país, sin hogar. Todos los días, en algún
lugar del mundo, hay niños que se convierten en refugiados. Escapan
sin que haya tiempo para coger ni un juguete, sólo con sus sueños.
Más de la mitad de la población refugiada en el mundo son
niñas y niños. En el camino hacia el refugio, han conocido
el terror, el hambre, la separación o la pérdida de las personas
más queridas, de todo lo que amaban y les daba seguridad. La mirada
perdida de los niños refugiados que han sido abandonados
o cuyos padres han muerto es una de las cosas más tristes del mundo.
En los campamentos,
encontrarán lo indispensable para sus necesidades
más inmediatas: refugio, seguridad, agua limpia,
comida, cuidados médicos y educación. Pero esto no debe
engañarnos. La mayoría de estos niños y niñas
tienen cicatrices escondidas y miran el mundo a través
de una alambrada. No nos tiene que extrañar que estos
niños crezcan sintiendo que el mundo no ha sido bueno
con ellos. A menudo, presentan graves problemas emocionales
(retraimiento, depresiones, pesadillas). Su crecimiento
físico y emocional es anormal.
2.6. Refugiados, desplazados y medio ambiente
La degradación
medioambiental puede ser causa y consecuencia de los
flujos de refugiados y desplazados. Como causa (refugiados medioambientales)
el deterioro ecológico -sequía, plagas,
desastres naturales, accidentes industriales y nucleares
(8) -
acompaña a menudo a otras ya mencionadas con anterioridad
como las hambrunas y los conflictos armados. Es importante
resaltar que estos últimos per se tienen unas repercusiones
medioambientales de enorme gravedad (bombardeos, destrucción
de cosechas, utilización de armas químicas, etc.).
Así mismo, grandes
números de desplazados y refugiados, especialmente cuando se
concentran en zonas ecológicamente frágiles, pueden tener
un impacto muy negativo sobre el ecosistema local vía deforestación
(utilización de madera como material de construcción,
leña para cocinar, etc.), erosión, utilización
excesiva de agua y su contaminación. Refugiados mozambiqueños
en Zimbabue o liberianos en los alrededores de Accra (Ghana) desforestaron
cientos de hectáreas. No obstante, como argumentaba una refugiada
ruandesa: "No tenemos más remedio que conseguir madera allí
donde podamos. Somos conscientes de los estragos que causamos pero
poder cocinar es nuestra necesidad inmediata".
En
algunos campos de refugiados las organizaciones internacionales
proveen de leña y carbón vegetal traído de zonas sin
riesgo de deforestación.
2.7. Una organización creciente
Por último
describamos el nivel organizativo que con esfuerzo se va consiguiendo. "Mi
pueblo es como un bambú -decía una anciana vietnamita.
Una planta sola, por fuerte que sea, puede quebrarse; muchas plantas
juntas pueden resisitir cualquier embate". Y así es. Sólo
unos ejemplos:
- El pueblo Saharaui, abandonado
por todos, lleva 17 años en medio del desierto y allí ha creado
un mini-estado con su Parlamento, sus Tribunales de Justicia, su policía,
su red de salud, educación, servicios sociales,etc.,
en espera del retorno a su patria.
-
Las Comisiones Permanentes (CC.PP.) son la red organizativa
que funciona entre los distintos campamentos de refugiados guatemaltecos
del sur de México. Los organismos oficiales reconocen su
función de interlocutor en todo lo relacionado con la vida de
los campos y el retorno. Las CC.PP. han hecho posible la trama social,
la educación de adultos, las escuelas, las cooperativas artesanales,
la animación de jóvenes y niños, la atención
de salud, etc. y la planificación del regreso a Guatemala.
- El MOLU (Mozambique Open
Learning Unit) es un programa innovador, una especie de enseñanza
a distancia, que prepara a estudiantes -desde los 15 a los 45 años-
para que puedan pasar sus exámenes hasta obtener el título
de bachiller. ACNUR sólo tiene un programa de educación
primaria entre los refugiados mozambiqueños de Malaui. La idea
del "open learning" consiste en que los estudiantes disponen
de materiales adaptados para estudiar por sí mismos y cuentan
con el apoyo de tutores repartidos en varios centros de educación.
A veces, padres e hijos van a la misma clase. La ausencia de mujeres
es un reflejo de la organización social en los campamentos.
La supervivencia es lo primero y la mujer juega ahí un papel
fundamental.
2.8. La espera del retorno
"La gente
vive con la esperanza de poder regresar a sus casas. Aunque es cierto
que los refugiados mozambiqueños que conozco están
desplazados, no se sienten perdidos! Cada quien conoce muy
bien el pueblo y la casa de sus padres y esperan poder regresar. La
gente se preocupa con cariño por los huérfanos e investigan
el lugar donde vivían sus padres para que también
estos niños puedan un día regresar a sus casas.
Los refugiados están muy orgullosos de ser mozambiqueños,
a pesar de que algunos hace más de diez años que no han
vuelto y muchos otros han nacido en Malaui. Pero les une el mismo
sentimiento patrio" (M. Chilinda, del SJR en Malaui).
Ni la dureza de vida en
los campamentos, ni los años pasados en ellos apagarán
esa llamita de esperanza con la que llegaron.
"Llegamos sin nada,
sólo con la esperanza de que pronto podríamos
volver a nuestro país. Y todos habíamos traído
la llave de la casa" (Nuha Nafal, Palestina).
"Mis
dos pequeños nacieron en el campamento y los otros dos habían
venido conmigo en 1987. Mi sueño es regresar a mi patria. Allá
cultivábamos mandioca y anacardo y nunca nos había faltado
comida hasta que nos vimos obligados a partir a causa de la violencia.
Aquí no tenemos tierras ni nada que hacer. No podemos sembrar,
ni tejer, ni coser. Pero estamos muy agradecidos con la ayuda que recibimos.
Sin embargo, nuestro mayor deseo es volver a casa y empezar de nuevo,
mirando por nuestros hijos como siempre he hecho" (mujer mozambiqueña).
Por
el tronco del deseo y la esperanza va trepando también la madreselva
del miedo y la inseguridad ante el futuro.
"Llegamos a Zimbabue
en 1984, cuando se abrió este campamento. Ahora nos dicen
que ya podremos regresar a casa. Pero los caminos allá
están sembrados de minas. ¿Cómo podremos
andar por lugares minados? ¿Cómo podré conducir un
camión si en cualquier momento puedo saltar por los aires?. Mucha
gente en Mozambique ha perdido una pierna al tropezar con una mina
anti-personal. Queremos regresar, a condición de que
haya paz. Yo quiero rehacer mi vida, necesito dinero, comida,
pero sobre todo seguridad y paz duraderas" (Simone y
Zacarías, Mozambique).
No les será fácil
volver a empezar. Cuando Tev Soeun llegue a su pueblo, en Camboya,
recibirá de ACNUR la alimentación durante un año,
el armazón de su casa y herramientas para sembrar una manzana de
tierra. Y como ella, miles y miles de retornados. Los primeros guatemaltecos,
que en enero de 1993, llegaron a la selva de Ixcán, dejando los campamentos
del sur de México, se encontraron aislados en medio de trochas
intransitables, bajo unos galerones sin muros, techados de zinc y rodeados
por el ejército. ACNUR y los demás organismos oficiales se
desentienden de ellos porque ya regresaron a su país. Sólo
las ONG y grupos internacionales solidarios continúan a su lado
para compartir la dureza del retorno.
3. EL DERECHO DE ASILO
Desde hace 3.500
años, la civilización occidental ha reconocido el derecho
de asilo. El huído que llegaba a refugiarse a ciertas ciudades
o al altar de las iglesias era intocable mientras permaneciera
allí. "Cuando fallan todas las demás protecciones,
el asilo en un país extranjero es el último derecho humano"
(9) .
Hasta aquí, hemos
seguido un poco y desde lejos la situación de esos más
de 40 millones de refugiados y desplazados internos que hay en el mundo.
Pero esos rostros morenos o negros o asiáticos que nos cruzamos cada
día por las calles de nuestro pequeño mundo ¿quiénes
son? ¿Refugiados? ¿Emigrantes? De los 20 millones de
refugiados, menos del 5% se encuentran en los países de Europa
occidental. El 95% restante viven en países del Sur, es decir, en
el propio Tercer Mundo donde se generan los refugiados. Este 5% ¿cómo
ha conseguido llegar a un país del Norte para hacer valer su derecho?
La Convención de
las Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados (1954)
y el Protocolo posterior (1967) son el marco general que salvaguarda los
derechos de los refugiados en diversos aspectos:
- no discriminación
(raza, religión o país de origen)
-
igualdad ante la ley
-
bienestar (vivienda, educación, trabajo, seguridad social)
- derechos de reunión
y libre circulación
-
no ser devuelto a su país, en caso de expulsión, sino a un
tercer país
Pero desde 1967 hasta hoy,
el rostro geopolítico del mundo ha cambiado y los 117 países
que firmaron ambos documentos han adaptado sus políticas
a las nuevas circunstancias. Los acontecimientos decisivos que más
han influído en las nuevas políticas hacia los refugiados
son:
- la caída
del muro de Berlín, en l989, y la consiguiente avalancha
de ciudadanos del antiguo bloque soviético hacia la Alemania
reunificada
- el Acuerdo
de Shengen (10.6.90) y la Convención complementaria que
establecen la armonización y endurecimiento de las
políticas migratorias en Europa (condiciones de acceso
al territorio para los no-europeos: exigencias de visados; determinación
del país responsable del examen de una demanda de asilo; creación
de un Sistema Informático (SIS) de "personas non gratas")
- la Convención de
Dublín (15.6.90) que ratifica los acuerdos de Shengen
- el Tratado de Maastricht
(7.2.93) que sella la Unión Europea (UE)
El final de la
Guerra fría y el aumento del armamentismo, traen nuevas situaciones
a la tragedia, al tiempo que permanecen los problemas antiguos. Mrs. Sadako
Ogata (ACNUR) lo denunciaba: "Después del hundimiento del mundo
comunista, los occidentales no tienen ya interés ideológico
en acoger a los refugiados". Así lo reconoce también
G. da Cunha, representante de ACNUR en España: "Europa occidental
aplica rigurosamente y de manera cada vez más restrictiva la definición
del refugiado que figura en el artículo 1.A de la Convención
de Ginebra (...) Así nos enfrentamos a una situación algo
paradójica, según la cual el número de refugiados
aumenta globalmente en el mundo, mientras disminuye el número
de personas reconocidas como refugiados bajo la Convención en
el mundo occidental". (10)
La solución,
según el mismo autor, no pasa por el aumento del control o de la
represión arbitraria, sino por una voluntad política
a nivel europeo: "El problema de los inmigrantes en general, y de los
refugiados en particular, no es tanto una cuestión de garantías
legales, sino sobre todo una cuestión de política gubernamental
que debe ser resuelta en un marco regional, si nos referimos a los países
de la Unión Europea y del Norte de Europa. En este sentido, dichos
Estados deben hacer frente al problema de los desplazamientos
de la población, mediante políticas migratorias definidas
y leyes reguladoras del derecho de Asilo, de acuerdo con la esencia
del Estado de Derecho".
3.1. El derecho de asilo en la Unión Europea
"Francia
no puede acoger toda la miseria del mundo" (Mr. Pasqua, en una rueda
de prensa). Francia iniciaba, en 1989, la reforma de su política
de asilo destinada a salvaguardar el derecho para los refugiados "verdaderos"
y evitar así manipulaciones de procedimiento. En realidad, todos
los Estados europeos participan en la misma carrera.
En
1992, y por orden de importancia numérica, los solicitantes de asilo
en países de la UE procedieron de: Europa (64,1%), Africa (18,6%),
Asia (11,5%), Oriente medio (4,6%) y América (1,2%).
Peticiones de asilo en los países de la U.E. (1994)
Austria* No
disponible Italia
1.755
Bélgica
14.353 Luxemburgo
165
Dinamarca
6.654 Holanda 52.576
Finlandia
836 Portugal
614
Francia
26.044 España 11.992
Alemania 127.210 Suecia 18.640
Grecia
1.277 Reino
Unido 32.830
Irlanda
355
* En Austria,, 4.474 personas solicitaron asilo en 1993.
Fuente:ECRE,
mayo 1995,
Es evidente
el aumento de demandantes de asilo que se ha producido en Europa a partir
de 1990. En el período 1991 y 1992 se registró un aumento
muy significativo en Alemania (de 256 a 438 mil demandas) y disminuciones
importantes en Francia (de 46,5 a 28,9 mil), Italia (de 26,5 a 2,6 mil)
y el Reino Unido (de 44,7 a 24,6 mil). (11) Aunque algunos flujos sean coyunturales (de la
ex-Yugoslavia o de Albania, principalmente), la tendencia
es claramente alcista. En consecuencia, las nuevas disposiciones
o revisiones del derecho de asilo apuntan a un doble objetivo:
-
disuadir por medio de procedimientos expeditivos, por la supresión
de beneficios sociales, por una interpretación restrictiva
o elitista de la Convención de Ginebra y por la expulsión
de los rechazados
-
impedir el acceso al territorio por medio de la política de visados,
las sanciones contra las compañías de transporte aéreo,
marítimo o terrestre, la selección en la propia frontera o
el reenvío al país de primera acogida
Las adaptaciones que la
mayoría de países comunitarios están haciendo en su
legislación sobre el derecho de asilo giran alrededor de:
-
condiciones de entrada y circulación de extranjeros (acuerdos de
Schengen sobre visados)
-
creación de una "zona internacional" en puertos y aeropuertos,
verdadero filtro de selección
-
razones "bien fundadas"
-
procedimiento de urgencia (48 ó 72 horas)
-
control judicial
- repatriación
voluntaria
- concepto
de "tercer país seguro"
No
se puede medir bien el alcance de todo este andamiaje jurídico
sin percibir el trasfondo que intenta proteger: una opinión pública
cada día más adversa a la aceptación de extranjeros
en su seno, con un discurso civilizadamente correcto ("no podemos cargar
con toda la miseria del mundo", "el derecho de asilo se ha desvirtuado",
"falsos refugiados", "por aquí cuela todo"...).
Sin embargo el impacto de estas medidas restrictivas sobre el número
de solicitantes ya se dejó sentir en 1993, año en que no sólo
disminuye el número total de solicitudes, sino que sólo
en tres países se dan aumentos significativos (Bélgica
y Holanda, y fuera de la UE, en Noruega) para mantenerse o disminuir
significativamente en los restantes países de la UE.
Aunque no podemos hablar
propiamente de un olvido de la Convención de Ginebra, es fácil
constatar que su aplicación se hace cada vez más marginal
o, de hecho, resulta imposible. Una muestra es el descenso drástico
de la concesión del estatuto de refugiado cuyo promedio oscila
hoy, en Europa, entre el 5% y el 10% de los demandantes. (12) Diversos factores explican esta
nueva situación:
1.
El hundimiento del imperio soviético y el fin de la guerra fría,
como ya señalamos antes. Con estas nuevas coordenadas,
la Convención de Ginebra (1951) pertenece a un período
histórico de confrontación Este-Oeste superado y, por consiguiente,
ha caído en desuso su función de amparar a las víctimas
del comunismo.
2.
La distancia cada vez menor entre las nociones de "refugiado"
y "emigrante". La diversificación actual de las causas
del exilio y del origen geográfico de los exiliados hace
irrelevante el etiquetar como "refugiado" o "emigrante"
a personas que huyen de situaciones de desorden o de violencia generalizada
(política, económica o social). Además, al
cerrarse los países del norte a la inmigración, muchos emigrantes
utilizan los procedimientos de asilo como único medio para regularizar
su situación.
3.
El aumento alarmante del racismo y los sentimientos de xenofobia.
Esta obsesión por la seguridad del estado endurece las políticas
de control y está subyacente en la actual harmonización
de las políticas europeas en materia de asilo que llevan a cabo los
Ministros del Interior de los Estados asociados (grupo de Schengen,
grupo Ad Hoc immigration)
Las
verdaderas soluciones deben ser claramente alternativas, fundadas en
razones humanitarias más que en distinciones legales, con el objetivo
de avanzar hacia una respetuosa integración social o preparar
un retorno y/o repatriación voluntarias cuando hayan cesado las causas
del exilio. Por eso, hoy se van abriendo camino dos nuevos conceptos:
el de asilo humanitario que va de la mano con el de protección
temporal.
3.2. EL derecho de asilo en España
La Ley Reguladora
del Derecho de Asilo y Condición de Refugiado fue promulgada el 26/3/84,
pero sólo desde 1988 se nota un mayor movimiento. En este año,
y según datos del Ministerio del Interior, los solicitantes de asilo
fueron 4.504, para aumentar a 8.647 en 1990, 11.708 en 1992 y 11.942 en
1994. España -con el 5% de concesión del Estatuto de Refugiado-
se sitúa muy por debajo del promedio de la UE -alrededor del 10%-
y con el agravante de que la ley española no contempla ni el asilo
por razones humanitarias, ni el recurso judicial suspensivo.
De
acuerdo con la política de la UE de armonizar a la baja las leyes
sobre refugiados, el Congreso ha aprobado una nueva ley más restrictiva
en diversos conceptos, especialmente en lo que afecta a los trámites
de la petición.
El
principal problema que debe enfrentar hoy una persona demandante de asilo
en nuestro país es presentar pruebas (motivos por los cuales tuvo
que abandonar su país y no puede volver). La minoría de solicitantes
a quienes se concede asilo, viven situaciones de extrema carencia los primeros
meses de su llegada pues se han reducido las prestaciones económicas
de seis a tres meses y, en sustitución, son enviados a centros de
acogida temporales hasta que van consiguiendo las condiciones mínimas
de vivienda y trabajo.
ANEXO 1
LAS
MINAS ANTIPERSONALES: UNA GUERRA QUE NO TIENE FIN
"La semilla
del diablo": Así anunciaba el semanario Time en su portada
del n. 50 (13.12.93), un reportaje sobre las minas anti-personales,
la secuela más horrenda de las guerras que asolan los países
del Sur. Para completar esta introducción al problema de los refugiados
el tema es de gran importancia si tomamos en consideración que,
tanto entre las poblaciones desplazadas como entre retornados y refugiados,
las consecuencias del minado son trágicas.
Desde
que en 1992 fue lanzada la Campaña internacional para la prohibición
de las minas (International Campaign to Ban Landmines), docenas
de organizaciones no gubernamental de todo el mundo la han secundado.(
)La necesidad de dicha prohibición queda de manifiesto
por los datos que facilitamos a continuación.
Datos sobre un negocio infame (13)
Producción mundial
-
se fabrican cada año entre 15 y 50 millones de minas.
-
se calcula que hay un stock almacenado de unos 100 millones.
-
los principales países productores son, por orden de importancia:
China, Italia (la empresa Fiat es uno de los primeros fabricantes mundiales),
la ex-URSS y los EE.UU. Otros productores importantes son: Francia,
Reino Unido, Alemania, Austria, Suecia, Suiza y la ex-Yugoslavia. Algunos
países del Tercer Mundo también juegan un importante
papel: Suráfrica, India, Chile, Pakistán, Corea del Norte
y Vietnam.
- las más
modernas son de plástico, con detonador químico, indetectables
y se pueden lanzar desde un helicóptero o mediante un cañón
de artillería.
-
el coste de la mayoría de las minas oscila entre los 10 y los 20
dólares por unidad, pero algunas tiene un precio inferior a los tres
dólares (no en balde ha sido llamada "el arma de los pobres").
- su tamaño y forma
es parecido al de una lata de conservas o de bebida. Las tristemente
célebres "mina mariposas" son más pequeñas
y fueron utilizadas masivamente por el ejército soviético
en Afganistán; por su aspecto, con alitas coloreadas, los
niños se sienten atraídos al creer que son juguetes.
Minas sembradas
-Unos
100 millones en 62 países. Los países más castigados
son: Afganistán (10 millones), Camboya (10 millones), Angola
(10 millones), Irak (territorio kurdo, 5-10 millones). Permanecen activas
de 25 a 50 años.
El negocio de las minas
-
El negocio no es la venta de las minas, sino, por una parte, la adquisición
de los modernos sistemas de colocación de las minas (siembra-minas
aéreos y terrestres) y, por otra, las millonarias concesiones
que las empresas obtienen de la ONU para el desminado de los campos
ya que, además de las minas, fabrican también las sofisticadas
máquinas y componentes para desminar. Se estima que el coste
de desminado, por unidad, es de 300 a 1000 dólares.
- En ocasiones la misma
empresa productora de minas, mediante filiales diferentes, vende los sistemas
de colocación y el material necesario para el desminado, cerrándose
así un auténtico ciclo de la ignominia.
-
Para desminar una superficie equivalente a un campo de fútbol se
tarda tres meses, y casi siempre hay algún accidente de muerte o
herido (según una estimación, una víctima por
cada cinco mil minas desactivadas).
-
La investigación sobre este tipo de armas continua. En el Reino Unido,
por ejemplo, existe un programa para el desarrollo de minas ultrasofisticadas,
conocido por las siglas MINX ("Mines Into the Next Century").
Consecuencias humanas y económicas
-
Las víctimas anuales: 800 muertes mensuales y un gran número
de heridos. Son civiles, no militares, y especialmente mujeres
y niños, mutilados de por vida o muertos al volver a sus quehaceres
cotidianos: buscar agua, labrar sus campos, ir a la escuela, jugar,
...
- 35.000 refugiados
afganos no pudieron abastecerse de agua por haber sido minado el recorrido
de canalización.
-
En Camboya, hay un promedio de 300 heridos/mes por explosión de minas,
sin contar los que no llegan al centro de salud y mueren por el camino.
- En todos los países
minados aumenta el número de discapacitados y mutilados, jóvenes
en su mayoría, con el consiguiente gasto de atención
hospitalaria, prótesis, rehabilitación y programas de integración
laboral y social.
-
La inseguridad y el terror incide en la psicología de la gente ya
muy golpeada por los años pasados de guerra o de permanencia en los
campamentos.
- Los campos
minados impiden las labores agrícolas y retrasan o comprometen el
desarrollo de la economía en estos países que han
quedado arruinados después de largas guerras.
La fabricación y comercio de minas en España
Gran parte de la fabricación de minas y submuniciones en España corre a cargo de EXPAL (Explosivos Alaveses S.A.), empresa vinculada a Unión Española de explosivos del grupo ERCROS y por tanto a la multinacional kuwaití KIO (tras la crisis de KIO en España, EXPAL está sondeando otras multinacionales). Como sucede con las restantes industrias armamentísticas, el acceso a la información sobre producción, venta y destino final de la misma es prácticamente imposible. Diversas fuentes informan de la utilización de minas españolas en el conflicto entre el frente Saharaui y el ejército de Marruecos, así como en la guerra Irán/Irak. El gobierno español debe hacer suyos los objetivos de la Campaña internacional y defenderlos en la revisión de la Convención de N.U. (Tomado de Greenpace: EXPAL: La fabricación y el comercio de minas en España, 1994)
Conclusión: hacia la completa prohibición de
las minas
En 1980, las N.U.
aprobaron la Convención internacional para la prohibición
o la limitación de ciertas armas clásicas (minas, trampas
explosivas y otros sistemas), que en 1994 había sido ratificada por
sólo 41 países -entre ellos se encuentra España- y
algunos de los signatarios ya la han inclumplido. Dicha Convención,
entre otras restricciones sobre armamento, en su Protocolo II prohibía
el uso de minas contra la población civil.
Sin
embargo, este documento no contempla ni la producción ni la venta
de minas, dejando así mismo de lado su utilización en conflictos
internos (no internacionales). Francia y los EE.UU. han aplicado una moratoria
provisional sobre la exportación de minas desde sus países.
A petición de varios
gobiernos, la revisión del texto de la Convención debe aprobarse
en septiembre 1995. Por este motivo, está en marcha la Campaña
mundial de apoyo a la prohibición total de minas en el mundo. Según
declara uno de los portavoces (14) : "El Protocolo sobre minas de tierra es un completo fracaso
y ha sido rutinariamente ignorado por casi todos los que utilizan minas.
No es posible fortalecerlo. Debe ser reemplazado por una prohibición".
La Campaña debe conseguir
que la Convención contemple la completa prohibición de la
producción, la venta y el uso de todo tipo de minas.
ANEXO 2
TESTIMONIOS
DE CAMPOS DE REFUGIADOS
LA HISTORIA DE CHREUK
Soy Chreuk,
un camboyano de 35 años, con las dos piernas amputadas. Fuí
soldado en la provincia de Battambarg. Un día, durante un enfrentamiento
militar, caminaba con cautela por un bosque hacia nuestro objetivo. Por
desgracia, no me di cuenta de la mina sembrada cuidadosamente sobre el suelo.
Ya la había pisado cuando de repente mis dos piernas volaron antes
de que pudiera retroceder. Sólo me quedan los dos muñones.
No puedo moverme sin una silla de ruedas.
Provengo
de una familia de siete hermanos. A mi padre lo mataron durante el régimen
de Pol Pot. Durante aquella época, trabajé en los campos comunales
de Mongul Boreiy. Más tarde me convertí en soldado, hasta
que perdí las dos piernas. Me recuperé y estudié en
la escuela técnica COERR del Campamento de Refugiados Site 2, en
la frontera con Tailandia.
Estoy
casado. En el año 1992 conocí a mi mujer en el campamento,
justo antes de ser repatriados hacia Camboya. Ahora tenemos un precioso
bebé de dos meses. Trabajo en el taller de Producción de Sillas
de Ruedas Bantey Prieb, dirigido bajo los auspicios del Servicio Jesuíta
para los Refugiados de Camboya. Doblo las barras de hierro que harán
de frenos en las sillas que construimos. Hacer este trabajo destinado a
compañeros camboyanos minusválidos me hace feliz. Si ellos
tuvieran una silla de ruedas, también podrían ir a todas partes
y serían felices.
Por
otra parte, ya no puedo soportar ver cada día más gente perdiendo
la vida o algún miembro. Es por eso que le quiero decir al mundo:
basta de fabricar minas, basta de sembrarlas. Por favor, ayudadnos a sacar
las minas de nuestros campos. La vida de los minusválidos es muy
difícil. Mientras haya minas, habrá quien pierda las piernas
como yo... si es que no acaban muriendo.
LA VISIÓN DE UN COOPERANTE EN ÁFRICA
Apreciados
amigos: Muchas gracias por vuestras noticias. Ciertamente alegra recibir
noticias de los compañeros, sobretodo cuando uno se encuentra un
poco lejos. Debo confesaros que estos inicios han sido difíciles.
Lo que puedo asegurar es
que en medio de esta noche oscura he experimentado la fuerza de la oración
y de la eucaristía. Ambas han dado sentido a los momentos oscuros
por los que he ido pasando.
Hace
10 días que dejé de trabajar en el campo XX. Ha sido una decisión
difícil para mi, puesto que me encontraba bien con aquellos refugiados
y empezaba a tener amistades. Me di cuenta de que si no podía funcionar
con un mínimo de libertad y de claridad en las relaciones con el
equipo directivo no podía trabajar a gusto, cosa que acabarían
pagando los refugiados. He querido huir de toda clase de protagonismos personales
o institucionales, dejándome llevar por el único objetivo
que me ha traído hasta aquí: el servicio a los refugiados,
intentando andar junto a ellos, acompañándoles en estos difíciles
momentos de exilio.
También
me duele especialmente tener que deciros que he quedado algo decepcionado
por el papel que hacen algunas ONGs, su estilo de trabajar, su manera de
estar. De la experiencia vivida hasta la fecha pienso que lo que más
cuenta son las personas concretas y no las ONGs. ¡Pensad que en los
primeros meses de la tragedia se movían por la zona más de
120 ONGs diferentes! Cada una plantando su bandera. Realmente se han gastado
muchos millones en infraestructuras innecesarias. Millones quitados a los
refugiados.
Pero prefiero
olvidar el tema y volver a hablaros del campo que ahora dejo y de sus personas.
Aunque me marche no podré borrar de mi corazón nombres y rostros
concretos: Jean Claude, un joven minusválido de 20 años que
vive con su hermano pequeño de 10. El resto de su familia está
en Ruanda, aunque él me decía que estaba seguro de que el
FPR ya habría matado a sus hermanos. Pensad que en el interior de
Ruanda desaparecen muchos hutus, una gran mayoría en las cárceles.
Los tutsis son más discretos que los hutus y matan sin hacer ruido,
para que la opinión internacional no se entere de lo que está
pasando y continue su ayuda. Tampoco quiero olvidar a Jean Baptiste, un
joven de 19 años que ha quedado solo, sin noticias de su familia.
Me decía un día que quería huir andando de África
hasta Europa. Me comentaba que África no tenía futuro. ¡África,
el continente más joven! Destrás de sus palabras se escondía
la desesperación de un joven, siempre con la mirada triste. Desánimo
que también se reflejaba en Janvier, otro de los jóvenes del
campo. Tampoco puedo olvidarme de Laurent, agrónomo, que trabajaba
en la mini-biblioteca del campo. Este aún tenía suerte, me
decía, por haber podido reunir a toda su familia. Rose es una de
las personas que más me ha impresionado por su coraje. Tiene cuatro
hijos pequeños y el 28 de diciembre murió su cuñada
dejando otros cuatro pequeños. Ella los ha adoptado, y ahora está
sola con ocho hijos, y sin noticias de su marido que parece estar en Ruanda.
Ella tiene difícil la entrada en el país puesto que trabajaba
en la Presidencia del Gobierno de Habyarimana. Rose es una mujer que nunca
me ha negado la sonrisa. ¡Cuánto he aprendido de esta mujer!
Y de tantas otras como ella.
La
vida en los "sheetings" es muy dura. Bajo estos plásticos
que sirven de vivienda, durante el día el calor se hace asfixiante,
y por la noche se siente mucho el frío. Por este motivo muchos niños
padecen problemas respiratorios y llevan la cara llena de mocos. El otro
día estuve 10 minutos bajo un "sheeting" a la una de la
tarde, y al salir estaba empapado de sudor. Otro problema grave es la falta
de alimentos en los campos. Un problema de cantidad y cualidad que afecta
de manera especial a la población infantil y a los ancianos. Ciertamente
es inhumano vivir en estas condiciones, y lo más grave es que habrá
refugiados durante años.
En
el transcurso de este tiempo me he podido dar cuenta de que lo más
apreciado por los jóvenes es la amistad, la confianza, la comprensión.
Tode ello les da esperanza para luchar contra todas las dificultades que
deben afrontar día tras día. En la relación personal
es donde podemos hacer un mejor servicio.
Estos
inicios difíciles me muestran cómo es el Señor quien
me da fuerzas para seguir haciendo camino.
José,
a pesar de estos difíciles inicios, te aconsejo firmemente que vengas
a África. Ciertamente y a pesar de los momentos difíciles
que he vivido, de oscuridad, de no ver luz por ningún lado, si tuviera
que volver a empezar repetiría todo lo vivido hasta ahora. Creo que
es una gracia de Dios pasar una parte de nuestra juventud en este continente.
Aquí la vida, la muerte, el tiempo, las relaciones... tienen unos
valores completamente diferentes a los nuestros. Para que no pases las dificultades
con que yo me he encontrado, sí que te aconsejo que vayas al Chad
con un proyecto definido, con una "composición de lugar"
de lo que harás tan clara como te sea posible. Después ya
tendrás que improvisar y adaptarte sobre la marcha, pero pienso que
es muy importante disponer de un norte. También me parece importante
tener claros los motivos de la venida a África. Pienso que te puede
ser de gran ayuda en los inicios. Me parece muy importante lo que dice el
artículo 15 de la Constitución Zaireña: "Debrouillez-vous",
opino que sierve para toda África.
P.D.:
Por estas tierras nos falta material y ropa de deporte. Es de gran importancia
que los jóvenes hagan deporte, puesto que pasan todo el día
encerrados en el "sheeting". Si podéis hacer alguna campaña
por las escuelas o conocéis algún empresario del sector que
disponga de restos de serie o quiera colaborar en la ayuda a los refugiados,
será siempre bienvenida. Especialmente nos hacen falta camisetas,
pantalones, balones de futbol, baloncesto,... ¡Gracias!
RELATO DE UNA NIÑA CAMBOYANA
Hola, me
llamo Nai. Tengo trece años y estudio tercero de EGB en la escuela
del campo de refugiados "Site 8". Somos una familia numerosa,
aunque muchos de mis hermanos han muerto o desaparecido. Yo soy la penúltima
y detrás tengo otra hermana. Algunos de mis hermanos mayores ya están
casados y con hijos. Todos vivimos en la misma zona del campo y a mí
muchas veces me toca cuidar a mis queridos sobrinitos.
Mi
familia huyó de Camboya a Thailandia cuando yo tenía tres
años. Primero estuvimos en un campo de refugiados que se llamaba
"Sakeo" y luego nos trasladaron a otro que se llama "Khao-i-Dang".
Un día, gente recién
llegada al campo desde Camboya, le contaron a mi padre que habían
visto a algunos de mis hermanos mayores y a mis abuelos con vida en nuestro
país; mi padre se asombró mucho, porque creía que estaban
muertos. Entonces mi padre decidió que volveríamos a Camboya
para buscarlos y reunirnos con ellos, pues ya hacía muchos años
que no los veíamos. Pero en nuestro camino de vuelta a Camboya, en
los bosques de la frontera, nos encontramos con guerrilleros de Khmer Rojo,
que nos hicieron prisioneros, (los guerrilleros del Khmer Rojo son peligrosos,
tan peligrosos como su jefe, que se llama Pol Pot. Cuando se hicieron con
el poder en Camboya, establecieron un régimen comunista pro-chino,
que se dedicó a masacrar a miles de camboyanos, solamente porque
no pensaban como ellos. Eso pasó el año 1975, y fue horrible.
Todas las personas tenían miedo y los que podían huían
aterrorizados. Eso es lo que hicieron mis padres, aunque yo no me acuerdo).
Cuando nos cogieron prisioneros los del Khmer Rojo, estaban en guerra con
Vietnam; pero somos nosotros los que sufrimos los bombardeos de las tropas
vietnamitas. Nos fueron cambiando por diversos campos, hasta que llegamos
a este campo de refugiados "Site 8", donde estamos desde hace
más de dos años.
"Site
8" es un lugar en Thailandia a dos kilómetros de la frontera
con Camboya. Todas las casitas del campo son cabañas de bambú
y paja y en muchas de ellas viven dos o más familias. Los alimentos
los recibimos gratis de la ONU: arroz y pescado enlatado fundamentalmente.
También nos dan mantas y mosquiteros. Algunas personas plantan maíz
o papaya y eso ayuda a variar un poco la comida, porque comer siempre lo
mismo se hace muy aburrido.
Tenemos
un pequeño hospital donde trabajan muchos médicos extranjeros.
Siempre está lleno de gente. Pero, cuando los vietnamitas bombardean
el campo, a los heridos hay que sacarlos de aquí.
Cuando
lo paso peor es durante los ataques de los vietnamitas, que son los que
mandan ahora en Camboya y están en guerra con Thailandia, porque
todo retumba y parece que el mundo se va a terminar. Nos metemos en los
agujeros que todas las casas tienen a la puerta, cavados en la tierra para
protegernos, y hasta que los ruidos no se terminan no podemos levantar la
mirada y salir a ver los destrozos. Nadie se acostumbra a los bombardeos,
siempre se produce una gran confusión, porque hay muchos heridos
y muertos. Al día siguiente de la batalla tenemos funerales en la
pagoda del campo para incinerar a las personas fallecidas y rezar por ellas.
Mi padre es "achha"
(maestro) en la pagoda del campo. Un hermano mío es monje desde el
año pasado. Mi madre tiene una pequeña tienda en el mercado.
Otro hermano mío trabaja en el centro de rehabilitación con
unos extranjeros haciendo piernas ortopédicas para los mutilados.
De mis otros hermanos y de mis abuelos no sabemos nada.
Todas
las mañanas voy cuatro horas a la escuela. No podemos estar más
tiempo, porque no hay profesores suficientes en el campo y somos muchos
niños. Sólo en mi clase somos más de sesenta, hay muchísimos
niños que no han ido nunca a la escuela. Yo ya sé leer y escribir,
aunque quiero mejorar, porque tengo muchas faltas de ortografía.
Después de almorzar
un poco de arroz hervido, salgo otra vez con mis compañeros y compañeras
de clase a vender objetos de artesanía, hechos por gente del campo,
a los extranjeros que vienen a trabajar y a ayudarnos o a los que vienen
a visitar "Site 8" y tienen mucho dinero.
Hace
unos días un extranjero me preguntó de dónde era mi
familia y en qué pueblo había nacido. Le tuve que contestar
que no lo sabía. Esa misma noche le pregunté a mi madre y
me dijo de qué pueblo procedíamos y me contó muchas
historias de mi familia y de lo bonito que es nuestro país. Me gustaría
volver a vivir allí; pero primero tiene que haber paz. ¿Será
posible vivir en paz en Camboya algún día?
TESTIMONIO DE UN COOPERANTE EN CAMBOYA
A finales
de enero de 1991 me incorporé al Servicio Jesuita a los Refugiados
(SJR) en Camboya. Tres meses antes se había firmado el acuerdo de
paz que permitía poner fín a más de 20 años
de guerra. Uno de los objetivos del acuerdo era la repatriación de
los casi 400.000 camboyanos que en los anteriores 12 años habían
conseguido escapar a Tailandia y ocupaban los ocho campos de refugiados
establecidos en su frontera.
Durante
la escala obligada en Tailandia tuve la oportunidad de visitar tres de aquellos
campos. Fue mi "aterrizaje" en Asia. (...) A la mañana
siguiente temprano, me trasladé con mi compañero Felipe a
"Site Two", el mayor de los campos, con una población de
190.000 habitantes. Al llegar, las alambradas que lo rodeaban y los sucesivos
controles policiales transformaron la emoción acumulada el día
anterior en un silencio cada vez más denso. Me azotó la sensación
de que el mundo real se había quedado fuera y que me encontraba en
una situación humana llevada al límite de la supervivencia.
Tenía ante mí a miles de personas apiñadas en pequeñas
casas de bambú, prácticamente sin nada, y sin poder salir
de aquel recinto cuadrado de 4 kilómetros de lado. Más de
la mitad eran niños menores de 12 años, que no habían
conocido otra realidad y que sólo conocían de su país
lo que les habían contado sus mayores.
Con
Felipe visité muchas familias y él me iba introduciendo en
la historia de cada una de ellas. Muy pronto aquel silencio se fue llenando
de vida. Lo primero que te da el camboyano es la sonrisa más amplia
que uno se pueda imaginar y una acogida de corazón que traspasa las
barreras del idioma. En cada casa que visitamos me sentía recibido
como el amigo que llega. A menudo me daban las gracias por algo que yo aún
no podía entender pero que se me quedaba grabado. Felipe me traducía:
"te dan las gracias porque vas a trabajar a Camboya. Tu trabajo les
ayudará a volver a su país".
Uno
de los encuentros me impresionó especialmente. Jugábamos con
unos niños. Uno de ellos intentaba enseñarme a contar del
1 al 5, organizando un gran alboroto con sus risas ante mi torpeza al pronunciar
lo que para mí eran sonidos totalmente nuevos. Se acercó su
madre para decirme que su hijo estaba contento conmigo y que me lo regalaba
para que me lo llevase. Tras varios titubeos por mi duda sobre el humor
de la anécdota, le dije que su hija de 2 años era más
guapa y por lo tanto me llevaría a la niña. Ella no aceptaba
el cambio y tras un tira y afloja le pregunté el por qué de
su insistencia en quedarme con su hijo pero no con la niña. Su respuesta
disipó toda duda sobre la seriedad de la conversación: "Mi
hija estará bien aquí conmigo, sin embargo cuando mi hijo
tenga 12 ó 13 años, un día desaparecerá porque
se lo llevarán para que sea soldado y probablemente nunca más
lo volveré a ver. Tal vez con suerte me lo devolverán sin
un brazo o una pierna. Mi corazón no puede vivir con esta angustia.
Seré mucho más feliz si tú te lo llevas porque sabré
que mi hijo tendrá una educación y podrá vivir lejos
de la guerra".
Un
día pude visitar el hospital, si es que a aquel amasijo de personas
yaciendo en camastros se le puede llamar así. Uno de los pacientes
era un niño de 12 años que hacía tres meses había
tenido noticias sobre el paradero de su padre en Camboya y se escapó
del campo para encontrarse con él. En el camino pisó una mina
y en la explosión perdió las dos piernas por encima de la
rodilla. Nunca se me olvidará su sonrisa y su expresión de
dulzura cuando me pidió que compartiese con él su comida:
un plato de arroz y un trozo de pescado. Estando allí llegó
la ambulancia con tres heridos de unos 20 años. Tenían sus
piernas destrozadas por haber pisado unas minas. Nos dijo una de las enfermeras
que en las últimas tres semanas habían llegado 25 casos en
las mismas condiciones. En los campos había unos 4.000 amputados,
y se decía que en Camboya pasaban de los 30.000, la mayoría
de ellos ex-soldados. Aquello no era más que una parte de una realidad
muy compleja.
Aparentemente,
la monotonía era la nota dominante de los campos. Un día igual
a otro día. El abastecimiento diario de la ración de agua
y la distribución semanal del arroz y las latas de pescado, fijaban
el calendario. Las calles estaban concurridas de gente moviéndose
silenciosamente, andando hacia ninguna parte. Pero era una monotonía
rota a menudo por un incendio o una inundación que arrasaba a su
paso cientos de casas; rota por la violencia que su misma situación
generaba: robos, peleas, venganzas y muertes.
Vivir
en un campo de refugiados significa únicamente intentar sobrevivir.
La palabra futuro tiene un contenido que no alcanza más allá
de unas horas, o a lo sumo unos días. No puedo olvidar el relato
de un estudiante birmano que, perseguido a muerte, estuvo semanas perdido
en la selva intentando llegar al campo. Cuando al final le pregunté
sobre sus planes sobre el futuro, me contestó: "Yo no puedo
pensar en lo que haré en el futuro porque yo no tengo un mañana.
Lo único que me preocupa es si cenaré esta noche".
La mañana del domingo
asistí a la Eucaristía que celebraba una comunidad de católicos.
Le dije al celebrante que había sido ordenado diácono hacía
un mes y me invitó a acompañarle y a leer el evangelio. Ese
día tocaba el relato de Lucas en el que Jesús lee en la sinagoga
el libro de Isaías: "El Espíritu del Señor me
ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Noticia, me ha enviado a proclamar
la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad
a los oprimidos..." Leído entre aquella gente, adquirió
una nueva dimensión y fue tal la emoción que se apoderó
de mí que no pude contener las lágrimas. Al darles la paz
y la comunión sentí a Dios amando a cada uno de ellos con
especial ternura.
Dejé
los campos llevando dentro de mí esas caras sonrientes, esas historias
y situaciones que gritaban en silencio el horror de la guerra y el derecho
a la vida. Esta vez, el viaje de vuelta fue muy diferente al de ida. Había
sido testigo de las consecuencias a que puede llevar la falta de amor entre
los hombres. El silencio de la llegada se había llenado de unas vidas
que transformaron mi corazón en una actitud contemplativa que no
se separó de mí en los dos años siguientes en Camboya.
Me había encontrado con un nuevo rostro de Jesús, clavado
en la cruz de bambú de los campos de refugiados.
NOTAS
1. Según
estimaciones de NN.UU., en el año 2000 aproximadamente un 50
% de la población mundial residirá en ciudades. En los países
occidentales y en gran parte de Latinoamérica el porcentaje
actual supera el 70 %. En 1960, siete de las diez ciudades más pobladas
estaban en los países desarrollados; en el 2000, ocho de las
diez estarán en países del Sur.
2. Nader: The international migration
process as a dynamic system, pp. 149-150, en Actas del Congreso Internacional
sobre la Población, New Delhi, del 20 al 27 de Sep.1989.
3. FNUAP:
Estado de la Población Mundial 1993. Sin embargo, el PNUD, en su
"Informe especial sobre los desarraigados", Opciones, 8/92,
calcula la población migratoria en 75 millones.
4. Así
lo destaca también con valentía Sadako Ogata, en el discurso
antes mencionado: "Los conflictos internos, ya sea en Bosnia-Herzegovina,
Asia Central, Cáucaso, Somalia u otras partes de Africa, traen consigo
imágenes cotidianas de criminalidad e inhumanidad. Los
civiles se ven privados del acceso a comida, agua y asistencia médica.
Los niños se convierten en el blanco deliberado de los francotiradores.
Actos horrorosos de violaciones, asesinatos y expulsiones masivas
de minorías -la muy censurable práctica de la "limpieza
étnica"- continúan. Hemos superado el límite
de lo tolerable en la guerra moderna y, en especial, en lo que respecta
a la población civil".
5. Los Refugiados, un desafío a la Solidaridad, nº
4. Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.
6. Refugee
voices from Indochina, Refugee Participation Network, Oxford,
1990.
7.
Este deterioro alcanza, en algunos casos, todos los niveles y convierte
el lugar en un campo-prisión, en manos de bandas de mafiosos y criminales.
Tal es el caso de "Whitehead Vietnammese Detention Centre", en
Hong Kong: "Es un lugar horrible -explica un líder budista-
donde se prescinde de las mínimas normas de justicia.El campamento
está controlado por gansters y mafiosos. La corrupción
es total. Hay confidentes pagados, espías, ladrones, violencia
(...) Para cualquier cosa que necesiten, los internos tienen que recurrir
a las organizaciones del hampa".
8. Como consecuencia de esta explosión del reactor n. 4
de la Central nuclear de Chernobil (Ucrania) en abril de 1986, que contaminó
una zona de 131.000 Km2 (equivalente a la cuarta parte del territorio español)
en Ucrania, Bielorrusia y la región rusa de Bryansk, habitada por
unos cuatro millones de habitantes, 160.000 personas han sido reasentadas.
Esta es una cifra insignificante si consideramos que el desplazamiento sólo
afectó a los asentamientos más contaminados (como la ciudad
de Pripyat abandonada por sus 45.000 habitantes). Sin embargo sólo
en la región rusa de Bryansk se calcula que unos 2,6 millones de
personas viven en 7.608 poblaciones contaminadas.
9. Atle Grahl-Madsen. Territorial
Asylum (1980), vii. cit. en U.S. Committee for refugies: World Refugee
Survey, 1993, p.5.
10. "El Derecho de Asilo. Un problema de política gubernamental",
EL PAIS, 4.3.94.
11. ECRE (European Consultation on Refugees and Exiles): datos
de la Asamblea General bianual.
12. La política restrictiva del derecho de asilo se muestra
eficaz. En Francia, por ejemplo, va descendiendo el número de
demandantes, desde 1989: 61 mil en el 89, 54 mil en el 90, 46,5 mil
en el 91, 28,9 mil en el 92 y 27,6 mil en 1993; así como la tasa
de concesión del estatuto de refugiado: de casi el 80 % en 1981,
a apenas el 30 % en 1992. Sólo Dinamarca destaca del resto de países
europeos con un 50 % de concesiones. En tercer lugar, estaría Holanda
con un 14 %, más un 22% "de facto" y Suecia, con un 5 %,
más una 49 % por razones humanitarias y un 19 % por especial
necesidad. España va a la cola, con apenas un 5 % de concesión
del estatuto de refugiado.
13. Datos extraídos de diversos documentos, entre los que
destacamos: Claire Brisset, "Meurtrière ingéniosité",
Le Monde Diplomatique, mars 1994; Claire Brisset, "Les enfants
victimes des mines", La Lettre, No 41, mai 1994; Guardian Weekly, 22/5/94;
International Campaign to Ban Landmines, Press release, 11/5/94.
14. Rae McGrath, Mines
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