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PSICOSIS Y NEUROSIS archivo del portal de recursos
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INTRODUCCIÓN
En el siguiente trabajo trataremos
de explicar algunas de las enfermedades más complejas de la mente
humana. Ellas son la Psicosis y la Neurosis, de las cuales reconocemos no
saber mucho hasta que tuvimos que realizar esta investigación.
La mayoría de nosotros al escuchar la palabra Psicosis pensamos en
la película de Alfred Hitchkock del mismo nombre pero no nos imaginábamos
que fuera a ser una enfermedad tan compleja o mejor dicho un conjunto de
enfermedades tan complejas, porque eso es la psicosis un conjunto de enfermedades
mentales muy incapacitantes.
Y por el otro lado, muchos de nosotros
alguna vez hemos llamado a nuestros padres, amigos o conocidos "neuróticos"
sin saber lo que realmente eso significaba, y ese es el objetivo de nuestro
trabajo, ahondar un poco más en estos trastornos y tratar de explicarlos
y redactarlos lo mejor posible.
Confesamos que tuvimos muchas dudas
en el desarrollo de este trabajo ya que no teníamos suficiente conocimiento
sobre el tema, pero estas dudas se fueron disipando a medida que fuimos
consultando oportunamente con nuestro profesor y desarrollando la investigación.
Sería muy difícil dar una revisión completa de estas
enfermedades ya que sus ramificaciones son inmensas y para mayor entendimiento
decidimos concentrarnos y enfocarnos en aquello que considerábamos
lo más importante.
Esperamos que nuestro trabajo pueda explicar
un poco mejor lo que es Psicosis y lo que es Neurosis y que pueda tener
una buena acogida ya que lo hicimos con la intención de ser lo más
entendible y claro posible.
CONTENIDO
Introducción
1. Psicosis
1.1 Características
1.2 Tipos de Psicosis
1.2.1
Trastornos orgánicos
1.2.2
Trastornos funcionales
1.2.2.1
Trastornos afectivos
a)Depresión
b)Manía
1.2.2.2 Trastornos esquizofrénicos
1.2.2.3 Trastornos paranoides
2. Neurosis
2.1 Causas
2.2 Tipos
2.2.1 Trastornos por ansiedad
2.2.1.1 Trastornos fóbicos
2.2.1.2 Trastornos obsesivo-compulsivo
2.2.1.3 Trastornos de estres postraumático
2.2.1.4 Trastornos de ansiedad generalizada
2.2.2 Trastornos sematoformes
2.2.3 Trastornos disociativos
Conclusión
Bibliografía
1- PSICOSIS
Las psicosis son formas de enfermedades mentales
muy intensas e incapacitantes.
El término "locura"
se usaba antiguamente para referirse a esa clase de trastornos; todavía
en la actualidad la "locura" es un término legal empleado
para referirse a aquellos individuos que no pueden manejar sus propios asuntos
de manera adecuada, como resultado de trastorno mental grave.
La personalidad
del individuo psicótico por lo general es desorganizada, incapaz
de desenvolverse socialmente de manera normal, y en ocasiones debe ser internado
en un hospital. Algunos expertos en ese problema creen que existe continuidad
desde lo normal, o sea desde los bien adaptados, a través de la psiconeurosis,
hasta la psicosis. Las diferencias son consideradas en su mayor parte como
asunto de intensidad de los síntomas, más que de diferencias
de clases. Sin embargo no todos los psicólogos y psiquíatras
sostienen esta actitud . Algunos creen que las psicosis son diferentes de las neurosis.
1.1 Características de la Psicosis
- Marcada pérdida del control voluntario de pensamientos, emociones e impulsos.
Una psicosis puede compararse con el encendido automático de un conmutador maestro que
regula las percepciones, los sentimientos y las acciones del individuo.
- Capacidad menoscabada para diferenciar entre la realidad y experiencias subjetivas.
Las fantasías son aceptadas como hechos. La realidad puede ser alterada por la sustitución
de experiencias subjetivas (delirios y alucinaciones).
- El paciente acepta su estado. Puede que no comprenda o niegue que hay algo mal dentro
de él o en su conducta. Vive su psicosis.
- Marcada desorganización de la personalidad. La capacidad para funcionamiento
social afectivo y apropiado está particularmente afectada. Por lo
común se requiere hospitalización o cuidado supervisado en
el hogar.
¿Cierto tipo de personas son más propensas a
las psicosis? Se han hecho muchos estudios en los años recientes
para intentar encontrar relaciones entre los trastornos psicóticos
y otros factores como la edad, el sexo, la inteligencia y la ocupación.
Por estos estudios sabemos que la edad promedio de la primera admisión
a los hospitales mentales es aproximadamente 46 años. Sin embargo,
existen amplias variaciones respecto a la edad en que se inician las psiconeurosis.
Sabemos también que las personas del sexo masculino no sobrepasan
a las del femenino en lo que se refiere a las primeras admisiones a los
hospitales mentales, y que las enfermedades mentales no tienen relación
alguna con el grado de inteligencia. Estudios ulteriores indican que las
personas casadas no tienen las mismas probabilidades de desarrollar psicosis
que los solteros o los divorciados, y que las reacciones psicóticas
se encuentran en todos los grupos de ocupaciones o trabajos. La frecuencia
de las reacciones psicóticas es aproximadamente dos veces mayor entre
las personas que viven en las zonas urbanas que entre los habitantes de
las regiones rurales, y todos los grupos étnicos y raciales se ven
sujetos a estos trastornos.
1.2 Tipos de Psicosis
Es común distinguir entre dos tipos
generales de reacciones psicóticas: las funcionales y las orgánicas.
¿Cuál es la diferencia? En las psicosis orgánicas existe
alguna lesión orgánica cerebral que explica la reacción
psicótica, mientras que no existe ninguna alteración anatomopatológica
demostrable en el cerebro en relación con las psicosis funcionales.
1.2.1
Trastornos orgánicos mentales
La lesión del cerebro humano
puede dar como resultado pérdida de destreza del lenguaje, de la
memoria de hechos recientes, confusión, inteligencia menoscabada,
pérdida de a capacidad para almacenar nuevas memorias, trastornos
del estado emocional y cefaleas, pérdida de la capacidad para hacer
tareas manuales sencillas o ambas cosas.
Existen muchas enfermedades
y lesiones del sistema nervioso central que pueden dar como resultado trastornos
mentales y de la conducta. Estos pueden causar una amplia gama de síntomas
psicóticos, lo cual depende del tipo y extensión del daño
sufrido por el sistema nervioso central, y de la personalidad anterior del
paciente. Las enfermedades infecciosas del cerebro incluyen paresia general
(sífilis), paresia juvenil, sífilis cerebral epidémica
y meningitis cerebrospinal epidémica. Los tumores cerebrales algunas
veces dan como resultado conducta psicótica; y las lesiones del cráneo,
como resultado de caídas o de accidentes de automóvil o de
otra especie, ocasionalmente dan como resultado el desarrollo de psicosis.
Pocas lesiones craneales conducen directamente a la conducta psicótica,
aun cuando estas lesiones den por resultado pérdida temporal de la
conciencia. En algunos casos los trastornos metabólicos, incluidas
deficiencias nutritivas, desequilibrios endocrinos, etc., dan como resultado
perturbaciones de las funciones cerebrales y conducta psicótica subsecuente.
No cabe aquí examinar cada una de estas reacciones psicóticas
en detalle; una revisión tan extensa quedaría más allá
de los propósitos de este trabajo. Sin embargo vale la pena nombrar
una categoría de psicosis orgánica que ha tenido cada vez
mayor importancia en los años recientes; la psicosis de la vejez,
esta se presenta en dos tipos: 1) demencia senil y 2) trastornos en que
interviene la arteriosclerosis.
En relación con las psicosis
orgánicas debe señalarse que, de manera distinta a los trastornos
neuróticos y a las psicosis funcionales, el diagnostico exacto es
extraordinariamente importante. Por ejemplo, ningún terapeuta desearía
prescribir tratamientos constituidos por electrochoques o cierta clase de
medicamentos en el caso de pacientes que sufren de un tumor cerebral o de
algún otro estado crónico.
1.2.2 Trastornos funcionales mentales
Estos se dividen en tres tipos principales: 1)Trastornos afectivos,
2)Trastornos paranoides, y 3)Trastornos esquizofrénicos.
1.2.2.1 Trastornos
afectivos: Los trastornos esquizofrénicos y paranoide se manifiestan
principalmente por alteración de los procesos ideacionales y se advierte
además disminución de las emociones. En cambio los trastornos
afectivos consisten sobre todo en perturbaciones muy serias de tipo emocional.
En este trabajo veremos dos de los más comunes: trastorno afectivo
bipolar o manía y trastorno depresivo mayor o depresión.
a)
Trastorno depresivo mayor o depresión
- La depresión es el problema de salud mental más corriente en los EE.UU. en la actualidad,
con unos 20 millones de americanos que necesitan tratamiento para este estado incapacitante,
aunque sólo el 25% de ellos pide ayuda.
El peligro más grande de la depresión es el suicidio: un 15%
de las personas deprimidas se suicidan, y cuanto más viejos son,
más probable es que estén dispuestos a dar este paso. Es difícil
saber cuántas personas ancianas están deprimidas, pues los
síntomas de depresión en los ancianos a menudo son mal diagnosticados,
confundiéndolos con un síndrome orgánico cerebral.
Las mujeres tienden a deprimirse dos veces más que los hombres, con
una tasa que va de 18 al 23% en las mujeres y del 8 al 11% en los varones
que han tenido al menos un episodio depresivo grave. Un 6% de mujeres y
un 3% de varones han sido hospitalizados por depresión.
Los
episodios depresivos mayores pueden darse a cualquier edad, incluso en la
infancia y los síntomas de depresión son algo diferente en
personas de distintas edades. Los niños deprimidos, por ejemplo,
tienen tendencia a experimentar ansiedad ante la separación y ante
el hecho de estar demasiado apegados a alguien, no quieren ir al colegio,
y tienen miedo de que los padres mueran. La depresión dístimica
normalmente tiene lugar en los primeros años de la vida adulta, aunque
puede darse en la infancia, en la adolescencia o en la edad adulta tardía,
algunas veces a continuación de un episodio depresivo mayor. El comienzo
de un episodio depresivo es variable, desarrollándose a veces durante
un período de días o semanas y otras como una reacción
repentina a un estrés grave.
¿Cómo es la Depresión?
Los síntomas varían según los diferentes niveles de
depresión. No sólo se presenta un estado de ánimo triste
y desesperado, sino otros tipos de conducta. Las personas deprimidas experimentan
con frecuencia algún tipo de cambio: dormir y comer mucho más
o mucho menos de lo corriente, tener de pronto problemas de concentración,
sufrir pérdidas de energía o de interés por actividades
que previamente les gustaban, perder todo deseo sexual o buscarlo constantemente.
De hecho, algunas veces estos síntomas están presentes sin
la tristeza, pero, a pesar de ello, llevan un diagnóstico de depresión.
En las depresiones mayores con características psicóticas
aparecen con frecuencia síntomas adicionales: ideas delirantes de
persecución (en las que el paciente se siente pecador, culpable y
merecedor de castigo), ideas delirantes de tipo somático (en las
que la persona cree que le faltan determinadas partes de su cuerpo o éstas
no le funcionan), alucinaciones auditivas (oyen voces) y pensamiento desordenado
y confuso.
Las depresiones difieren en varios aspectos. Pueden ser bipolares
o unipolares y pueden variar en gravedad desde una interferencia muy leve
del estado normal hasta un estado psicótico extremo que demanda hospitalización.
Pueden ser reactivas o exógenas, es decir, se dan como respuesta
a algún acontecimiento en la vida de una persona que sería
preocupante para casi todo el mundo La muerte de un pariente próximo, la pérdida de empleo o el final de una relación amorosa
Esta clase de depresión tiene un pronóstico terapéutico mucho mejor que la de proceso o
endógena, que surge sin razón aparente. No puede calificarse de "depresión,
como es lógico, cualquier etapa de infelicidad. Reacciones normales
a las tensiones de la vida, como las que acabamos de mencionar, suponen
un período de tristeza y pena. Sólo cuando un estado de ánimo
semejante persiste durante largo tiempo, interfiriendo el funcionamiento
ordinario, se califica de "depresión".
Causas de la
Depresión. Al tratar de localizar la causa de la depresión
los investigadores han considerado el cuerpo, la psique, la mente y el ambiente.
¿Qué han descubierto?
a) Causas genéticas y fisiológicas.
Cuando el psiquiatra Larry Pardue, que había sufrido una depresión
siendo estudiante universitario y médico en período de formación,
empezó a darse cuenta de que un número anormalmente grande
de parientes suyos estaban deprimidos, indago en su árbol genealógico.
Tras encontrar 19 parientes próximos con signos depresivos, publicó
sus descubrimientos, apoyando la teoría de que la depresión
o la tendencia a padecerla puede ser hereditaria.
Confirman la base
hereditaria de la depresión varios estudios de familia. Si gemelos
idénticos, que tienen la misma herencia genética, tienen más
posibilidades de ser concordantes en un rasgo (esto es, presentarlo ambos)
que los gemelos fraternos que no se parecen entre sí más que
dos hermanos cualesquiera, parece haber mayor probabilidad de que el rasgo
sea, al menos en parte, hereditario. Esto es lo que ocurre con los trastornos
afectivos. Los gemelos idénticos tienen una tasa de concordancia
del 70%, mientras que el riesgo desciende al 15% para los fraternos y otros
hermanos, padres e hijos y sólo llega a un 7% para los nietos, sobrina
y sobrinos. Puesto que la tasa de concordancia no es del 100%, el trastorno
tiene también un componente ambiental.
Un mayor apoyo a la heredabilidad
de los trastornos afectivos proviene de un reciente informe según
el cual se han localizado uno o más genes asociados a la depresión
en un punto especifico del cromosoma 6. Están localizados junto a
un grupo de genes que controla el sistema HLA, una parte del sistema inmunológico
corporal. Así pues, la depresión puede estar relacionada con
el sistema inmunológico de un individuo afectado.
La bioquímica
es otra explicación fisiológica de la depresión y atribuye
la enfermedad a un mal funcionamiento de los neurotransmisores, sustancias
químicas del cerebro que tanto estimulan como inhiben a otras células.
Un grupo de neurotransmisores en particular, serotomina, dopamina y norepinefrina,
conocidos como aminas biógenas, se consideran implicadas en el origen
de la depresión, la escasez de estas aminas enviadas a través
del cerebro puede causar depresión, mientras que un exceso puede
producir un estado maníaco. Las investigaciones que apoyan esta teoría
concuerdan con el descubrimiento de que si se estimulan con corriente eléctrica
ciertas partes del cerebro de los animales y de los seres humanos, se puede
producir una sensación muy placentera, mientras que extrayendo las
ánimas biógenas del cerebro se logra disminuir los efectos
de este tipo de estimulación.
Otros cambios fisiológicos
relacionados con la depresión son un aumento de la tensión
muscular y la aceleración de la tasa cardíaca y de la respiración,
un desequilibrio de la carga eléctrica del sistema nervioso, fruto
de un aumento de la retención de sal y aumentos en la producción
de una hormona, el cortisol. Todavía no sabemos qué es lo
primero. ¿Producen depresión los cambios bioquímicos?,
¿o es el trastorno el que causa los cambios bioquímicos?
b) Explicaciones psicoanalíticas. Aunque no existe "una teoría
psicoanalítica unificada, global y precisa de la depresión",
si se ha ofrecido una serie de explicaciones.
En el enfoque libidinal,
Freud y sus seguidores explican la depresión como resultado de la
baja autoestima producida por el fracaso en las relaciones amorosas adultas,
que es a la vez resultado de una fijación oral provocada por problemas
en la relación madre-hijo. La teoría ego-psicológica
de la depresión contempla la depresión como resultado de que
una persona advierte que es incapaz de cumplir las aspiraciones que esperaba.
Sintiéndose fracasado, se deprime. Según la teoría de las relaciones objetales (en la que la palabra
"objeto"se usa normalmente con referencia a una persona), la depresión proviene del fracaso del indivduo
en reconciliar sus buenos y malos sentimientos hacia
su madre. La ambivalencia resultante produce culpabilidad y tensión,
y puede, más tarde, provocar depresión en el momento de perder
algún objeto importante (una persona, un "status" social,
la salud física o algún otro atributo). En aparente contraste
con este planteamiento, que contempla la depresión como una reacción
ante una perdida, una revisión reciente de la literatura sobre la
relación entre la depresión en la edad adulta y la perdida
del padre en la infancia, no demuestra suficientemente la existencia de
una relación de causa efecto entre tales sucesos.
c) Trastornos
en el pensamiento. Tanto la teoría cognictiva de Aaron Beck como
la teoría de la indefensión aprendida de Martin E.P. Seligmann
se apoyan en la manera como interpretamos las experiencias de la vida.
Beck descubrió que las personas deprimidas tienen un pobre concepto
de sí mismas, se autocritican, se sienten desgraciadas, exageran
sus problemas y cobijan ideas de suicidio. En su opinión, el depresivo
sufre un trastorno básico de pensamiento: exageran los fallos, interpreta
mal las afirmaciones sobre su ser para llegar a creer que es malo, ve el
lado negativo de las experiencias ordinarias y ve con pesimismo el futuro.
¿Por qué la gente deprimida piensa así? Según
Beck, porque sufren una disfunción cognitiva y emocional.
Las
personas depresivas, por ejemplo, tienen problemas para interpretar los
refranes porque tienden a pensar de forma concreta más que abstracta.
Contemplan la vida como "todo o nada", viendo las cosas o
negras o blancas. Interpretan mal las afirmaciones, se centran en detalles
irrelevantes, sacan conclusiones globales sobre la base de un solo incidente
y evalúan las experiencias de forma no realista tanto al hacer una
montaña de un suceso sin importancia como una bagatela de una cosa
importante.
Como las personas deprimidas se aferran a sus pensamientos,
se perturban todavía más, desarrollando una sensación
de falta de decisión y de esperanza que les hace actuar de manera
que empeoran aun más su depresión. Un hombre de negocios deprimido,
por ejemplo, deja de ver a sus amigos y colegas pensando "¿Para
qué sirve?, estarán mejor sin mí". Al aislarse
pierde la oportunidad de recibir estímulos positivos que podrían
elevar su nivel de autoestima; al mantenerse apartado de sus negocios contribuye
a su decadencia y así su pensamiento trastornado se ve justificado
por la experiencia, creando un círculo vicioso.
Esta falta de
convicción en la propia eficiencia es el núcleo de la teoría
de la indefensión aprendida, de Seligman. Esto se puede ver con claridad
en las depresiones reactivas, que normalmente siguen a acontecimientos tales
como la muerte de un ser querido, el rechazo del ser querido, una enfermedad
o daño físico, o problemas de dinero, las malas calificaciones
en los exámenes, el ser despedido del trabajo, el envejecer o el
enfrentarse con cualquier problema que parezca irresoluble. Es la aparente
irresolubidad del problema, la convicción de que nada de lo que se
haga podrá superar el terrible golpe que ha traído tal sufrimiento, lo conduce a la depresión. Las personas que creen que han desplegado sus mayores esfuerzos
-y que éstos no han sido suficientemente eficaces-se deprimen, sintiendo que no hay nada más que hacer.
El éxito también puede causar depresión cuando las personas
creen que no forjaron sus propios éxitos, sino que éstos les
vinieron dados. ¿Qué es lo hizo creer, por ejemplo, a Marilyn
Monroe que no vale la pena vivir? La depresión de personas como ella
podría resultar de la sensación de que se consigue la atención,
el amor, la fortuna y otras recompensas no por lo que se es o lo que se
hace, sino sólo por su aspecto, una condición con la cual
ella "tuvo poco que ver".
¿Y la prevención?
Parece consistir en aprender, desde temprana edad, a controlar los factores
importantes de la propia vida.
Tipos de Depresión. Las depresiones
pueden ser reactivas o exógenas y de proceso o endógenas.
Endógena significa que se origina y proviene de dentro, de la misma
estructura celular. La melancolía endógena hunde, pues su
raíz es la constitución hereditaria.
a) Depresión
reactiva o exógena. Reactiva -en cuanto que es una reacción
- significa que ha sido provocada por causas ajenas al individuo. Estas causas pueden ser
externas a la persona, como los factores, acontecimientos, contrariedades. La muerte de una
persona amada, sobre todo cuando durante el luto, se
ha reprimido el dolor con un estricto control sobre los nervios, puede provocar
una alteración depresiva. Puede también derivar de un grave
fracaso en un propósito fundamental de la vida: se puso tanta ilusión
durante tantos años en aquel proyecto económico o profesional,
de cuyo resultado dependía el futuro de la familia..., y todo se
vino abajo. Una separación matrimonial, que supone el colapso de
una larga historia de grandes ilusiones, días felices, tantos años
de lucha para formar un hogar..., y ahora todo se acabó; una considerable
fatiga nerviosa; las presiones sociales que desafían y asedian porfiadamente
al ser humano, las incertidumbres, el desplome de la escala de valores que
cimentaba nuestra seguridad..., pueden determinar la aparición de
trastornos depresivos.
b) Depresión de proceso o endógenas.
Hay sujetos que nacieron con inclinaciones tan marcadas a la melancolía,
que, sin mediar ningún agente exterior ni motivo interno, caen periódicamente
en terribles crisis. Son las depresiones endógenas, y, por cierto,
las más temibles. Tienen múltiples variaciones en cuanto a
la periocidad de su aparición, duración, intensidad y otros
elementos. Donde no existe variedad es en lo referente a los síntomas:
éstos son notablemente regulares y uniformes. Estas personalidades
genéticamente depresivas funcionan normalmente en el ambiente general
de su vida, cuando de pronto, y sin que haya mediado ninguna circunstancia
exterior inductora, caen en las garras de un disturbio depresivo, con la pesadez de todos sus síntomas. Las crisis pueden tener la más variada durabilidad: una horas,
unos días, varias semanas, muchos meses. Si la crisis son prolongadas, los depresivos sufren
-digámoslo a modo de comparación- oscilaciones similares a las del clima:
ahora hay nubes bajas, negras y oprimentes; mas tarde, continua nublado,
pero con nubosidad alta y débil; luego aparecen pequeños resquicios
de azul; horas después el horizonte se cubre de nuevo de nubes plomizas;
pero, de todas formas, el cielo está siempre nublado. De manera semejante,
durante unas prolongadas crisis de melancolía los afectados pasan
por múltiples fluctuaciones de intensidad.
En cuanto a la frecuencia,
hay sujetos a quienes les sobreviene la crisis una o dos veces por mes,
pero con breve duración. Otros la sufren una o dos veces al año,
con duración más prolongada. Finalmente, a otros les sobreviene
cada varios años, pero con una temible intensidad y duración.
En cuanto cesa la crisis (así como vino sin explicación ni
motivo, de la misma manera se va) las personas vuelven a ser completamente
normales. Incluso amanece en sus rostros un aire de fiesta.
Tratamiento
farmacológico para la depresión. El descubrimiento de la cloropromacina
inspiró el desarrollo de una clase importante de medicamentos usados
para tratar la depresión, los tricíclicos. Habían sido
sintetizados antes de final de siglo, pero no se emplearon hasta finales
de la década de 1950, cuando los químicos se dieron cuenta
de su parecido químico con la cloropramacina. Las primeras pruebas
tuvieron éxito al comprobar que elevaban el animo de las personas
y se han recetado en profusión para trabajar la depresión
clínica y otros trastornos psicológicos. Los compuestos tricíclicos
más comunes son Mutabase, Tofranil, Sinequan, Anafranil y Nobritol.
Otro tipo de antidepresivos de uso común hoy en día son los
inhibidores de la monoamino-oxidasa (IMAO) (como el Nerusil, Nardelzime
y Parnate), también desarrollados en la década de 1950, cuando
un medicamento nuevo para la tuberculosis "hizo que algunos ancianos
tuberculosos bailaran por los pasillos de sus sanatorios".
Existen
limitaciones en el uso de los antidepresivos. Aunque son muy efectivos para
tratar este tipo de desesperación que parece no surgir de ninguna
parte, ayudando a un 70% de las personas con depresión endógena,
producen poco o ningún efecto en las personas deprimidas por un acontecimiento
vital que les trastorna, como la muerte de un miembro de la familia o la
pérdida del empleo. Es más, incluso cuando funcionan bien,
no producen efecto hasta después de una semana o más. Si una
persona está tan desesperadamente baja de moral que es un suicida
potencial, es peligroso confiar sólo en los antidepresivos; puede
que haya que aplicarle de inmediato terapia de shock eléctrico hasta
que el fármaco tenga oportunidad de producir su efecto.
Como
todos los fármacos, tienen también efectos secundarios. Los
producidos por los tricíclicos son de relativamente poca importancia,
como estreñimiento, sequedad de boca y mareos, pero los IMAO pueden
provocar peligrosas subidas de la tensión arterial si el paciente
toma ciertos alimentos, como chocolate o queso, que contienen un determinado
aminoácido
El trastorno bipolar o maníaco depresivo es
tratado con el carbonato de litio y aunque este no crea hábito, si que tiene efectos secundarios. Puede afectar al tiroides y a los riñones
y puede producir ligeros temblores en las manos y aumento de peso, así como otros efectos leves.
Algunos testimonios. · "Un viernes de Agosto amanecí rara. Pero not
enía ninguna razón para sentirme incomoda, insegura. Traté
de olvidar. Pasaban las horas y cada vez me sentía peor: angustiada,
oprimida, asustada. En la noche fuimos a la fiesta y el miedo me empezó
a desesperar como si algo me fuera a suceder. Tenía el pecho apretado.
Me faltaba el aire. Fue terrible, porque no tenía ningún motivo
personal para sentirme así".
"La depresión me comenzó a los cuarenta años. Entonces diagnosticaron que se trataba de
cansancio mental, pero más tarde ratificaron ese diagnóstico. Las crisis me vienen aproximadamente
cada cuatro meses. Es imposible expresar lo que se siente. Para que alguien
lo entendiera, tendría que experimentar en su propia carne. Se acaba
la felicidad, aun del deber cumplido. Se piensa que uno es un estorbo para
todos, pues el vigor de la actividad se anula. En la mañana, al despertar,
siento gran pavor de pensar que tengo que vivir un día más;
no tengo ilusión para nada. El queacer, desde el arreglarse y arreglar
la habitación, es como una montaña que pesa enormemente. Todo
esto resulta dificilísimo, trabajoso, aunque no sea más que
coger una escoba para barrer".
"Una tristeza sin límites. Me digo: ¿cómo haré hoy la clase? No puedo dominar a los niños como
antes. No sé cómo comenzar la clase, pues toda capacidad de iniciativa, tan necesaria para
enseñar, desaparece. Y los niños, como si lo adivinaran se aprovechan. Voy al recreo
sin desearlo, y no tengo nada de que hablar. Permanezco en silencio. Contesto
con monosílabos. Y en medio de todas mis compañeras me siento sola, infinitamente sola".
b) Trastorno afectivo bipolar o manía: Esta psicosis afecta a 1 de cada 200 individuos.
Los síntomas pueden comprender exceso de agitación, depresión
grave, o alternancia entre los dos fenómenos. La fase de la enfermedad
llamada "maníaca" o de excitación, comprende excitación
general, elación del carácter o euforia, sobreactividad, como
caminar de un lado a otro sin cesar cantando, etc., y "fuga de ideas",
durante la cual la conversación de la persona brinca de un tópico
a otro con el que no tiene conexión evidente. En la fase depresiva
los síntomas son casi exactamente lo inverso de la fase maníaca:
retardo general, depresión grave y habla escasa.
El pronóstico
general para ellos es favorable si reciben tratamiento. Alrededor de 70%
de los pacientes hospitalizados que reciben tratamiento, aunque no sea especializado,
se recuperan en un año o menos. Con los métodos modernos de
tratamiento, aproximadamente 90% de estos casos se recuperan. Sólo
uno de cada cinco pacientes, sin embargo, queda completamente libre de episodios
psicóticos futuros durante el resto de su vida.
Las reacciones
depresivas psicóticas, descritas anteriormente, guardan semejanza
con la fase de depresión de la psicosis maniacodepresiva en los síntomas.
No tiene caso, pues, describir por separado sus síntomas en forma
amplia. Sin embargo, ambos trastornos difieren en que la depresión
es precipitada por cambios en el ambiente del sujeto. En cambio, no puede
casi nunca identificarse el factor desencadenante de la manía. Los
síntomas de la fase depresiva del trastorno bipolar son:
®
Expresiones de desesperanza y desamparo.
® Expresiones de inutilidad y culpa.
® Pensamiento de muerte o suicidio.
® Actividad psicomotora
Retardo, indicado por lenguaje y movimientos lentos, voz baja monótona, desinterés por el
medio que lo rodea, o
Agitación, hiperactividad nerviosa, escritura a manos, pasos
®Aspecto deprimido, incluidos expresión triste llanto, descuido en el vestido y en el cuidado personal.
® Para algunas personas: 1) molestias físicas, 2) pérdida del apetito, 3) trastorno del sueño.
Y los síntomas de la fase maníaca son:
®Estado de animo, clásicamente "eufórico, pero inestable". Sin embargo, algunas personas muestran
un predominio de la impaciencia, irritabilidad y enojo.
®Presión del lenguaje, a veces progresa del volumen o la velocidad, hasta vuelo de ideas con
pensamiento demasiado rápidos para poder hacer conexiones.
® Incremento de la actividad motora; incluye locomoción, escritura, fonación.
® Grandiosidad o confianza excesiva en sí mismo.
® Lenguaje, acciones o vestidos inapropiados.
® Conducta intrusiva, provocativa o manipulativa, que frecuentemente demanda atención al yo.
Los impulsos suicidas en las personas que sufren reacciones psicóticas involutivas son relativamente
frecuentes y por lo regular hay signos de delirio
de naturaleza paranoide.
1.2.2.2. Trastornos esquizofrénicos:
En primer lugar, la esquizofrenia se considera
claramente una psicosis, alteración psicológica caracterizada
por la pérdida de contacto con la realidad. Un psicótico sufre
delirios, alucinaciones y otros trastornos de pensamiento que le sitúan
tan fuera de la realidad que le es extremadamente difícil desenvolverse
con normalidad. La esquizofrenia es una de las más graves e incapacitantes
de todas las perturbaciones psicológicas. ¿Cómo muestran
los esquizofrénicos esta ruptura con la realidad?
Síntomas
de la esquizofrenia. Los esquizofrénicos presentan perturbaciones
en el contenido de sus pensamientos: pueden creer que se les persiguen,
creer que otras personas oyen sus pensamientos, estar convencidos de que
les han extraído de la cabeza sus pensamientos, o manifestar otros
extraños procesos mentales. Muestra una pérdida de la capacidad
asociativa: pasando de un tema a otro que no tiene relación con él,
sin advertir la naturaleza disociada de sus pensamientos. Su discurso es
frecuentemente vago, y cuando no encuentran la palabra adecuada a veces
la inventan. Experimentan alucinaciones en las que oyen voces, ven apariciones
o tienen sensaciones (tales como serpientes trepando dentro del cuerpo).
Sus respuestas emocionales no son normales: abatidas (muestran un nivel
emocional muy bajo), planas (prácticamente no muestra ninguna emoción)
o inadecuadas (ríen cuando se habla de una experiencia triste o aterradora).
Otras características de la esquizofrenia son el sentido trastornado
del propio yo, un alejamiento del mundo real hacia un universo dominado
por la fantasía, la incapacidad de dirigirse hacia un objeto y anormalidades
en la postura y en toda conducta motora (rigidez, saltos, muecas). Aunque
no todos los síntomas están presentes siempre, algunos de
estos tres; delirios, alucinaciones o trastornos de pensamiento aparecen
siempre en alguna fase de la enfermedad.
Curso de la enfermedad. Los
trastornos esquizofrénicos normalmente empiezan durante la adolescencia
o en los comienzos de la edad adulta. Como ejemplo típico tenemos
el de una persona que pasó de ser una niña brillante y de
gran éxito a ser una mujer incapaz de realizar ninguna actividad
ni siquiera de forma marginal.
Esta enfermedad pasa generalmente por
una fase preliminar, llamada prodrómica, que señala un deterioro
en el funcionamiento antes de que la enfermedad entre en su fase activa.
Durante la fase activa aparecen los síntomas psicóticos. Sigue
luego una fase residual durante la cual algunos de los síntomas psicóticos
persisten mientras que otros remiten y desaparecen, al menos por el momento.
Los síntomas han de permanecer al menos seis semanas para poder asegurar
un diagnóstico del trastorno esquisofrénico.
El curso
de la esquizofrenia puede ser agudo o crónico. La aparición
aguda, o repentina, de los síntomas de la esquizofrenia normalmente
se produce como reacción a una situación específica
y es más probable que aparezcan en épocas relativamente tardías
en personas que previamente mantenían una conducta adecuada. La esquizofrenia
crónica aparece pronto, como dijimos en la adolescencia o en la edad
adulta temprana, saliendo a la superficie en individuos que de alguna manera
ya eran diferentes en la infancia.
Cuando una persona diagnosticada
como esquizofrénica no muestra ya ningún síntoma de
la enfermedad, se considera que está en remisión. Lo más
corriente es que los esquizofrénicos tengan ataques cada vez más
graves, y que su conducta esté cada vez más deteriorada entre
episodio y episodio. Los que parecen tener mejor oportunidad para un buen
pronóstico son las personas que parecían muy sanas antes de
que mostraran ningún síntoma esquisofrénico, aquellas
cuyas enfermedades parecen haber sido precipitadas por acontecimientos estresantes,
aquellas cuyas enfermedades aparecieron repentinamente y en la mediana edad,
en contraposición a los que les apareció en la adolescencia
o en la edad adulta
temprana, y aquellos cuyos parientes han sufrido de trastornos
depresivos o maníacos. En otras palabras, los que presentan la forma
aguda tienen una oportunidad mayor de recuperarse que los que padecen la
forma crónica de la enfermedad.
Varones y mujeres tienen igual
posibilidad de ser esquizofrénicos; por eso el sexo no se considera
un factor. Sin embargo, el status socioeconómico sí lo es,
pues es más común entre los pobres que entre las clases medias
y altas: un 6% de los que viven en barrios humildes tienen la probabilidad
de ser diagnosticados como esquizofrénicos al menos una vez, frente
al 1 ó 2% de la población general.
Causas de los trastornos
esquizofrénicos. Aunque hay muchas teorías sobre la esquizofrenia,
la mayor parte de la investigación disponible parece apuntar a la
combinación de una predisposición bioquímica para la
esquizofrenia, que se dispara luego por situaciones de estrés ambiental.
a) Explicaciones fisiológicas: monstruos de la marcha, o personas
que toman sobredosis de estimulantes, a menudo desarrollan un trastorno
conocido como psicosis inducida por anfetaminas. Este estado es tan parecido
a la esquizofrenia paranoide que sólo puede diagnosticarse con certeza
después de hacer un análisis de orina para diferenciar los
dos tipos de trastornos. Este es precisamente uno de los muchos aspectos
ya evidenciados por los científicos para dibujar un cuadro de la
esquizofrenia como un trastorno que comporta una alteración química
en el cerebro.
La dopamina puede ser el factor crítico. La dopamina
es un neurotransmisor del cerebro. Las anfetaminas, tal como acabamos de
señalar, pueden provocar o empeorar las psicosis esquizofrénicas
al liberar la dopamina en las sinapsis cerebrales. Los fármacos neuroelpticos
(como la toracina y la cloropromacina), que reduce la agitación y
por ello son ampliamente utilizados en el tratamiento de la esquizofrenia,
funcionan bloqueando los receptores sinápticos e impidiendo la transmisión
de la dopamina. Así pues, conociendo cómo actúan estos
fármacos, podemos llegar a la conclusión de que un exceso
de dopamina en el cerebro puede producir síntomas esquizofrénicos.
Sin embargo, todavía no podemos llegar a una conclusión definitiva,
porque, aunque un número impresionante de investigaciones señala
a la dopamina como factor causante, los investigadores no han podido encontrar
ninguna modificación consistente en los metabolitos o enzimas relacionados
con el grupo de neurotransmisores que incluyen la dopamina. Es posible,
pues, que la dopamina desempeñe un papel secundario, más que
principal, en la etiología de la esquizofrenia. Por otra parte, estudios
recientes han revelado otra vinculación con la dopamina: la existencia
de casi del doble del número normal de receptores de dopamina en
el cerebro de los esquizofrénicos. Esto puede indicar que los esquizofrénicos
tienen un efecto doble en un mismo nivel de dopamina.
La investigación
ha establecido otra diferencia fisiológica entre esquizofrénicos
y personas normales. Usando un scanner TAC los investigadores han descubierto
que más o menos uno de cada cinco esquizofrénicos tiene amplios
ventrículos dentro del cerebro. Los ventrículos amplios son
un signo típico de enfermedad neurológica. Es mas, aquellos
casos en que el scanner TAC muestra cambios en el cerebro, parecen estar
afectados más severamente que otros con ese trastorno. No responden
también al tratamiento y es menos probable que se recuperen de la
enfermedad. Es posible que exista una lesión permanente en el cerebro,
lo que explicaría la imposibilidad de curar algunos casos de esquizofrenia.
De otro lado muchos esquizofrénicos no presentan tan grandes ventrículos
y muchas personas normales los tienen tan grandes o más que los que
padecen este trastorno. Queda clara, pues, la necesidad de mas investigaciones
en esta área.
Otra técnica resiente ha descubierto diferencias
fisiológicas en la actividad cerebral de las personas con esquizofrenia
y trastornos maníacos depresivos. A través del scanner PETT,
los científicos pueden actualmente observar la actividad química
del cerebro. Usando esta técnica se han descubierto diferencias del
metabolismo de la glucosa (que proporcionan mas del 80% de la energía
del cerebro) en los pacientes psicóticos. Los que sufren de esquizofrenia
muestran un nivel de metabolismo de la guclosa mas bajo en la corteza frontal,
y junto a los maníacos depresivos muestran un nivel de actividad
más alto en la región temporal derecha durante las fases maníacas.
El scanner PETT puede ayudar a diagnosticar a un paciente aunque los síntomas
no sea absolutamente claros, así como ofrecer una clave para descubrir
el origen de estas psicosis.
Es más, hay otras diferencias físicas
no explicadas tales como el aspecto peculiar de los capilares, descubierto
en los cerebros de los esquizofrénicos, especialmente en los casos
crónicos. El hecho de que también se encuentren la peculiaridad
capilar en personas con retraso mental, en ancianos con demencia senil y
en epilépticos, señalan otro posible campo de estudio. Casi
todas las líneas de investigación han descubierto diferencias
entre personas normales y al menos algunos esquizofrénicos. Como
alguna de estas diferencias como tazas más altas de tuberculosis
se explicaron más tarde como consecuencias de la enfermedad más
que como su causa, debemos ser muy cautelosos al interpretar el significado
de cualquier diferencia.
Una pregunta que los investigadores deben
plantearse constantemente es la diferencia entre correlación y causalidad.
Supongamos que se descubre una alteración enzimática o diferencia
en los niveles de enzimas entre gente esquizofrénica y gente normal.
¿Es posible que la conducta esquizofrénica cambiara de alguna
manera el equilibrio químico y no que hubiera sido causada por él?
Transmisión genética. ¿Pueden los padres transmitir
la esquizofrenia a sus hijos? ¿Hay un gen esquizofrénico que
viaja a través de generaciones como un rasgo hereditario más?
Existen pruebas suficientes que señalan la probabilidad de una predisposición
genética para los trastornos esquizofrénicos. ¿De dónde
proviene esta evidencia? Principalmente de estudios con niños adoptados,
con gemelos y con familias.
a) Estudios de adopción: ¿Qué
les ocurre a los niños nacidos de mujeres esquizofrénicas
y que son apartados de éstas a edad muy temprana y adoptados por
familias que no tienen miembros esquizofrénicos? Niños así
tienen más probabilidades de desarrollar una esquizofrenia que los
niños de madres no esquizofrénicas adoptados. Otro estudio
descubrió resultados similares, pero sólo en el caso de hijos
de madres con esquizofrenia crónica, y no así cuando éstas
padecían esquizofrenia aguda. Estos mismos investigadores localizaron
un reducido número de niños de madres biológicamente
normales que fueron adoptados por familias en las que el padre adoptivo
se había vuelto esquizofrénico, y descubrieron que la tasa
de esquizofrenia de estos adoptados no era más alta de lo que se
espera en una población normal. Así pues, todos estos estudios
señalan hacia un factor hereditario.
b) Estudio con gemelos:
Una serie de estudios han descubierto que el índice de concordancia
entre gemelos monocigóticos es mayor que entre gemelos dicigóticos,
aunque incluso entre los primeros la tasa de concordancia no es del 100%.
Incluso en los raros casos en los que los gemelos monocigóticos se
han criado separados, existe la misma probabilidad de que sean concordantes
en el trastorno esquizofrénico que los educados juntos.
c) Estudio
de riesgo: Otra manera de investigar la herencia de un rasgo es considerar
el árbol genealógico de la familia y preguntar: ¿Cuáles
son los riesgos de que los parientes de este enfermo desarrollen el trastorno
en comparación con la población en conjunto?
Cuando se
han realizado tales estudios de consanguinidad, los investigadores han descubierto
que los parientes de las personas con alteraciones esquizofrénicas
tienen mayor probabilidad de desarrollar el trastorno que las personas que
no tienen ese parentesco, y cuanto más cercana sea la relación
sanguínea, más alto es el riesgo. En la población general,
por ejemplo, el riesgo de desarrollar esquizofrenia es de 1%; el riesgo
para una persona con uno de los padres esquizofrénico es del 11 al
12%, y para una persona con ambos padres esquizofrénicos se halla
en el 40%.
¿En qué medida son hereditarios los trastornos
esquizofrénicos? En ninguna de estas líneas de investigación,
los estudios de adopción, los estudios de gemelos y los de consanguinidad,
el índice de riesgo es del 100%. No todos los hijos de padres esquizofrénicos
desarrollan la esquizofrenia, ni tampoco todos los gemelos monocogóticos
de personas afectadas padecen la enfermedad. Es esta correlación
imperfecta lo que conduce a asumir que puede que no se manifieste nunca
a no ser que suceda algo que la haga surgir.
La predisposición
puede mostrarse de otras maneras. Por ejemplo, los parientes de pacientes
esquizofrénicos a veces muestran excentricidades que podrían
considerarse como formas mudas de síntomas esquizofrénicos,
timidez, insociabilidad, frialdad, sensibilidad, fanatismo, militancia que
a menudo llevan a que se les diagnostique como neuróticos. Es posible
que un rasgo esquizoide pueda realmente ser deseable en algunos contextos.
Este rasgo, cuando lo lleva una persona muy inteligente que ha crecido en
un ambiente seguro y gratificante, puede llevar una creatividad inusual.
Este rasgo puede conducirle a usar el lenguaje de formas poco corrientes,
a inventar palabras, a unirlas en expresiones nuevas y a establecer conexiones
novedosas y creativas entre las ideas. En circunstancias menos favorables
el rasgo puede conducir a alguien a la locura de la esquizofrenia.
Todavía
no sabemos de qué forma la tendencia heredada hacia la esquizofrenia
interactúa con el ambiente para producir la enfermedad. Gottesman
sugiere que la herencia explica un 80% de la esquizofrenia, pero que el
20% del factor ambiental es import
ante a la hora de determinar si una persona que tiene un alto
riesgo por razones genéticas se va a derrumbar. Por ejemplo, una
persona con una predisposición muy leve hacia la esquizofrenia puede
desenvolverse normalmente hasta muy avanzada su vida, cuando experiencias
graves de estrés como por ejemplo, la combinación de la muerte
de un cónyuge y el comienzo de su sordera, ambas productoras de aislamiento
social pueden disparar una reacción esquizofrénica aguda.
Más aún lo que una persona experimenta como acontecimientos
muy estresantes, otra puede tomarlo con calma, y no reaccionar excesivamente
a ellos, y, en consecuencia, no experimentar efectos perniciosos. Esto puede
explicar por qué dos personas con la misma predisposición
genética (como los gemelos idénticos) puede que no reaccionen
de manera idéntica a lo que parecen ser los mismos factores ambientales.
Teorías ambientales. En contraste con las explicaciones fisiológicas,
genéticas y psicoanalíticas, que buscan las respuestas en
el interior del propio individuo afectado por la esquizofrenia, un planteamiento
completamente diferente radica en observar el mundo en el que vive el individuo.
Theodore Lidz, por ejemplo, considera la patología familiar, en familias
que tienen un acusado nivel de desorganización y que están
enfermas por conflictos entre los padres o a causa de la enfermedad mental
de uno de los padres o de ambos.
El antropólogo Gregory Batson
hace hincapié en lo que él ha llamado madre esquizofrenógena
(causante de esquizofrenia), que vuelve loco a su hijo al decirle una cosa
verbalmente, pero enviándole mensajes contradictorios con el lenguaje
del cuerpo, expresiones faciales o acciones. Llamó a estos mensajes
mixtos de doble lazo, porque sea cual sea la reacción del receptor,
siempre será culpado por una madre así.
El psiquiátrico
británico R. D. Laing ha hecho de la esquizofrenia un asunto político
al mantener el punto de vista de que la conducta esquizofrénica es
la manera más cuerda de vivir en un ambiente loco. Lo que llamamos
normal dice Laing es un producto de la represión, negación,
separación, proyección, introyección y otras formas
de acción destructiva sobre la experiencia. Para él, la persona
esquizofrénica es la que sabe que tiene que explorar su yo íntimo
para superar el yo que le permite vivir en un mundo imposible.
El problemas
con todas estas teorías es que no explican suficientemente bien por
qué personas que crecen en familias caóticas y en un mundo
patas arriba no se vuelven esquizofrénicas, sino que, al contrario,
son capaces de llevar vidas satisfactorias, plenas y normales. Ni por qué
algunas personas que crecen en hogares en apariencia cariñosos y
ordenados desarrollan después ese trastorno. Además, volvemos
al anteriormente citado problema de la diferencia entre causalidad y correlación.
Es muy posible que los padres se perturben y que los hogares se desorganicen
por la presencia de un miembro de la familia esquizofrénico, en otras
palabras, que la causalidad va en otra dirección. ¿Qué
les ocurre, por ejemplo, a los padres al no saber nunca cuándo van
a ser llamados por la policía para que recojan a un chico o adolescente
que se esta desnudando en público? ¿Cómo se sienten
los padres cuando sus intentos de ser afectuosos son rechazados continuamente
por un niño? ¿Cómo reaccionan cuando sus propios hijos
les atacan violentamente?
¿Hasta qué punto es importante
el estrés como causa?. Relativamente poco, según una revisión
de la literatura sobre la relación entre acontecimientos estresantes
y esquizofrenia. Las personas que padecen este trastorno no presentan más
acontecimientos de estrés en su vida, al menos de forma significativa,
durante el año o los dos años anteriores a ponerse enfermos,
que otros pacientes psiquiátricos, aunque parecen experimentar más
estrés que la gente normal antes de la enfermedad, si bien esta evidencia
tampoco es concluyente. Existe, sin embargo, una relación entre el
número de acontecimientos estresantes y la probabilidad de recaída.
En general, pues, tales sucesos estresantes parecen ser la gota que colma
el vaso. Los acontecimientos que producen estrés no causan esquizofrenia,
pero pueden provocar un ataque, no influyendo en su causa, pero sí
en el momento en que se producen.
Es un tópico científico
que cuantas más teorías se tienen sobre algo menos sabemos
de ellos. Esto es verdad en la esquizofrenia. Quizás uno de los problemas
radica en tratar de descubrir una causa única para todo tipo de esquizofrenia.
Quizás debamos buscar muchas causas diferentes. Con este punto de
vista tal vez podamos encontrar respuestas parciales aquí y allá,
y eventualmente podremos encajarlas todas juntas para formar un dibujo completo.
1.2.2.3.
Trastornos paranoides:
Se incluyen dos tipos de reacciones paranoides como subtipos bajo el término
general de trastornos paranoides.
La paranoia, el primero de estos, es un estado caracterizado por
:
El delirio de persecución
El delirio de grandeza
Ambos
Estas ilusiones son generalmente bien sistematizadas y, además, íntimamente bien entretejidas.
La personalidad de este tipo de pacientes no está gravemente desorganizada, y de esta manera
se diferencia este estado de la esquizofrenia paranoide.
El trastorno paranoide agudo , segundo de esta categoría, se manifiesta por:
Delirios temporales caracterizados por incongruencia y sistematización de la paranoia.
Ilusiones y alucinaciones de naturaleza religiosa entre otros síntomas
se encuentran con frecuencia en ambos tipos de trastornos paranoides.
Los trastornos paranoides, como las otras psicosis funcionales, han sido
atribuidos tanto a factores biológicos como psicológicos y,
como en el caso de las otras reacciones psicóticas, no podemos señalar
de modo definido en este momento la extensión que tiene cualquiera
de estos factores en la precipitación de esta clase de enfermedad.
2 - NEUROSIS
- Meses después del horrible accidente
de automóvil que causó la muerte de sus dos amigas más
íntimas, Mercedes, una joven de 17 años, sufría pesadillas
relacionadas con el accidente, aunque no podía recordarlo cuando
estaba despierta. No lograba concentrarse en su trabajo escolar, se sentía
alejada de su familia y de sus compañeros de clases y le abrumaban
sentimientos de culpabilidad porque ella había sobrevivido y sus
amigas no.
- Jorge, un alumno de II°año de universidad, tiene
que despertarse dos horas antes que sus compañeros de habitación,
aunque ambos tienen el mismo horario de clases por la mañana. Necesita
despertarse pronto a causa de los complicados rituales por los que pasa
cada mañana: cepillarse los dientes exactamente 150 veces, tomar
un baño, cambiar las sabanas, comprobar que sus libros estén
en orden alfabético, etc.
Muchas personas sufren en distintos
grados experiencias de este tipo u otras similares. Todo el que ha sufrido
un trauma sufre efectos post-traumáticos; la mayor parte de nosotros
hemos estados decaídos durante algún periodo de tiempo ¿Quien
de nosotros no a comprobado por segunda vez algo que estamos seguros que
habíamos acabado de hacer unos minutos antes (como parar un despertador
o poner el freno de mano de un auto)? Pero cuando ideas como éstas
no afectan a nuestra manera de pensar de una manera regular y durante un
cierto período de tiempo, nos las tomamos como algo no preocupante.
No ocurre esto con las personas que acabamos de describir, dado que en ellas
su funcionamiento se encuentra gravemente deteriorado. Padecen unas alteraciones
que Sigmund Freud llamó neurosis para descubrir aquellos trastornos
mentales que surgen de la ansiedad, y cuyos síntomas interfieren
la actividad normal, pero no la bloquean completamente. Los estados que
solían calificarse como neurosis incluyen fobias, obsesiones y compulsiones,
algunas depresiones y amnesias.
Una neurosis no representa una ruptura
con la realidad, y, aunque interfiere el funcionamiento normal no requiere
hospitalización.
2.1 Causas de los trastornos neuróticos
Hay muchas explicaciones
para las causas de los trastornos neuróticos. Las teorías
específicas que intentan explicar el desarrollo de la neurosis han
surgido tanto del psicoanálisis como de la teoría del aprendizaje
y de los modelos médicos.
Los psicoanalistas consideran la neurosis
como una secuencia de cuatro elementos, siguiendo estas líneas:
un conflicto interno entre los impulsos del id y los temores generales por
el super ego
la presencia de impulsos sexuales
la incapacidad
del ego a través de su influencia racional y lógica, para
ayudar a la persona a superar el conflicto
Las profundas galerías
de la mente en la que habitan poderosos impulsos que al no ser negados buscan
su expresión a través de la ansiedad neurótica.
No todos los psicoanalistas apoyan esta explicación de cuatro niveles.
Varios de los seguidores de Freud rompieron con él a causa del papel
clave que adjudicaba a los sentimientos sexuales. Alfred Adler, por ejemplo,
sostenía que las neurosis surgen de sentimientos de inferioridad.
Tales sentimientos tienen sus raíces en la infancia, cuando el niño
se encuentra mal a causa de su baja estatura y de una relativa incapacidad
de arreglárselas por sí mismo.
Los teóricos del
aprendizaje mantienen
que las neurosis provienen del aprendizaje de las conductas
alteradas (como por ejemplo: Al observar un niño a su padre fóbico)
o al ser reforzada por ella. Algunos teóricos del aprendizaje asumen
un punto de vista muy mecanicista al creer que el pensamiento no es más
que un tipo de conducta gobernado por las mismas leyes fundamentales que
dirigen los otros tipos de conductas. Por otra parte, Bandura acentúa
la importancia de la influencia esencial del pensamiento a la hora de producir
modificaciones en la conducta humana.
Los médicos a menudo explican
la neurosis en términos bioquímicos. Por ejemplo, investigaciones
recientes han demostrado que los barbitúricos facilitan la transmisión
de una sustancia inhividora del cerebro, que inhibe la actividad cerebral.
Es posible que las drogas ansiolíticas estimulen la producción
o transmisión de esta sustancia, teniendo como resultado la reducción
de la activación y disminuyendo la ansiedad. Si de verdad funcionan,
así cabe concluir que la ansiedad puede deberse a la presencia o
ausencia de tales sustancias químicas en el cerebro.
2.2 Tipos de Neurosis
El término neurosis no se utiliza. Estas alteraciones se clasifican
ahora como:
Trastornos por ansiedad
Trastornos somatoformes
Trastornos disociativos
Trastornos afectivos
2.2.1 Trastornos por ansiedad
En
este grupo de trastornos la ansiedad o bien es el síntoma principal,
a parece cuando las personas tratan de dominar sus síntomas (al enfrentarse
a aquello a lo que son fóbicos o al resistir una compulsión
por ejemplo). ¿Qué entendemos por ansiedad? Puede definirse
como un estado de aprensión, de temerosa incertidumbre o de miedo
producido por una amenaza anticipada.
Frecuentemente va acompañada
de síntomas físico como problemas de respiración, palpitaciones,
aceleración de la tasa cardíaca, sudor y temblores. Los trastornos
por ansiedad-fóbicos, crisis de angustia, obsesivo-compulsivos, de
ansiedad generalizada y los trastornos de estrés postraumáticos
son muy comunes y afectan de un 2 a un 4% a la población americana.
Las crisis de angustia, los trastornos fóbicos y los trastornos obsesivo-compulsivos
son más comunes entre los familiares de los individuos que los padecen
que entre la población general.
2.2.1.1 Trastornos fóbicos: La
agorafobia es la fobia mas grave y la más común entre las
personas que buscan tratamiento; se expresa generalmente como una incapacidad
para salir de casa, permanecer en lugares con los que no están familiarizados
(como teatro y grandes almacenes), conducir o viajar en autobús o
en tren. Este estado afecta unas 4 veces más frecuentemente a las
mujeres que a los varones y lo sufre alrededor de un 0,5% de la población.
Otras dos fobias son la fobia social, por la que individuo se siente aterrorizado
ante una situación en la que puede hallarse expuesto a observación
por otros, y la fobia simple, la más común de las fobias,
en la que la persona siente un miedo persistente e irracional a un aspecto,
evento u objeto concreto de su ambiente. Una persona así puede tener
tanto miedo a los animales que no visitará a una familia que tenga
un cachorro, tanto miedo de los truenos y los relámpagos que bajará
al sótano del edificio de apartamentos cada vez que halla una tormenta,
tanto miedo de los lugares cerrados que no subirá en ascensor, o
tanto miedo a la altura que no subirá al tercer piso.
2.2.1.2 Trastorno
obsesivo-compulsivo: Jorge, un estudiante universitario, exageradamente
meticuloso, está abrumado por sus obsesiones (ideas persistente,
pensamientos, imágenes o impulsos que parecen carentes de sentido
incluso para él, pero que invaden su conciencia contra su voluntad)
y por compulsiones (conductas repetitivas e irracionales que se siente obligado
hacer, aunque ni siquiera él mismo conoce su finalidad).
Las
obsesiones más comunes se centran en torno a la violencia (miedo
a matar al propio hijo), la contaminación (infectarse al estrechar
la mano de alguien o comer con utensilios sucios) y a la duda. Las compulsiones
más frecuentes llevan al individuo a contar (pasos, actos, las figuras
del papel de la pared), a lavarse las manos o a tocar (todo los muebles
de una habitación o todas las prendas de un armario). Los adultos
obsesivos-compulsivo casi siempre se dan cuenta del poco sentido que tienen
estos pensamientos y actos, tratan normalmente de resistirse a ellos. La
resistencia les produce tal ansiedad que les es más fácil
dejarse llevar por los síntomas, aunque él hacerlo pueda distorsionar
sus vidas hasta tal punto que no sean capaces de ir al colegio o de conservar
un empleo.
Lo que se ha llamado comer compulsivo, la actividad sexual,
jugar o beber compulsivamente no son verdaderas compulsiones, porque las
actividades en sí mismas pueden ser placenteras la única razón
por la que una persona que se siente atraída por ellas intenta resistirse
es a causa de sus consecuencias.
Las llamadas preocupaciones obsesivas
por problemas en el trabajo, por una aventura amorosa no correspondida,
o en cualquier otro terreno, son verdaderas obsesiones, porque no importa
lo mucho que la persona las esté dando vueltas. Los problemas son
reales en sí mismo y, por eso, sus pensamientos tienen un significado,
aunque sean exagerados.
2.2.1.3 Trastornos de estrés postraumatico: Ordinariamente todo
el que sufre un suceso traumático padece algún efecto posterior.
Sólo cuando estos efectos son más severos y duraderos de lo
normal se considera que el individuo sufre trastornos de estrés postraumático,
un estado muy corriente entre veteranos de guerra y entre supervivientes
de secuestros y de desastres naturales.
Cuando los síntomas aparecen
dentro de los 6 meses a partir del trauma y no duran más de 6 meses,
el pronóstico es más favorable que en los casos en que los
síntomas surgen después de un período latente de meses,
o incluso años, y permanecen durante más tiempo.
2.2.1.4 Trastorno
de ansiedad generalizada: Es un tipo de ansiedad más difuso que dura
al menos un mes, sin los síntomas específicos de cualquiera
de los trastornos de ansiedad precedente. Las personas afectadas normalmente
no pueden adscribir su malestar a ninguna situación o suceso en concreto;
sólo saben que se sienten ansiosas y pueden mostrar síntomas
físicos tales como inestabilidad, temor, sudor, sequedad de boca,
insomnio, falta de atención.
2.2.2 Trastornos somatoformes.
Cuando Tomás de 10 años
ve cómo el amante de su madre mata a su padre, Tomás sumisamente
se vuelve sordo, mudo y ciego. El médico tratante informa que a las
pruebas que le hizo no señalan defecto alguno. Sus ojos reaccionaban
a la luz, oye, pero no puede responder a la llamada.
Nadie pudo ayudar
al muchacho, que finalmente recobra sus capacidades sólo después
de que su madre, en un violento arrebato, estrella un espejo delante de
él.
Tomás es un dramático ejemplo de alguien que
sufre histeria de conversión, uno de los trastornos somatoformes.
Estos estados, cuyo nombre deriva de la palabra griega "soma",
que significa "cuerpo", se caracterizan por la manifestación
de síntomas físicos para los que no puede hallarse ninguna
base orgánica. Hay razones para creer que tales síntomas,
surgen de necesidades psicológicas.
Las víctimas de histeria
de conversión pueden quedar paralíticas, pueden perder el
sentido del olfato o del dolor, sufren convulsiones e incluso experimentan
falsos embarazos. El DSM- III ofrecen dos explicaciones para este estado.
El caso de Tomás parece estar dentro de la primera categoría,
en la que una persona encubre un conflicto interno o algo que necesita eliminar
de su consciente mediante la pérdida de la capacidad de percibir.
Una segunda razón para desarrollar una sintomatología grave
podría ser el beneficio secundario conseguido al evitar la actividad.
Así un cantante de ópera, que en realidad tiene miedo de cantar
ante el público, pierde la voz y así no puede realizar su
actuación.
2.2.3 Trastornos disociativos.
Una chica de 22 años, consultó
por primera vez a un psiquiatra para aclarar por qué había
períodos en su vida en los que sufría una amnesia temporal,
olvidando totalmente lo que había hecho durante largos intervalo
de tiempo. Poco después de empezar con la terapia, sufrió
un drástico cambio de personalidad en mitad de una sección,
lo que llevo a su psiquiatra a sospechar que era un raro ejemplo del trastorno
disociativo de personalidad múltiple. En este estado una persona
presenta varias personalidades distintas, cada una de las cuales adquiere
prominencias en un momento determinado tapando totalmente a la otra. Las
personalidades generalmente son muy diferentes la una de la otra y el individuo
puede no ser consciente de su otro ser.
Sin embargo el caso de la niña
demostró ser mucho más complicado aún de lo que su
psiquiatra sospechó al principio, pues en el transcurso de la terapia
sacó a relucir un total de 16 personalidades separadas que aparecían
en momentos diferentes en la mente de ella. Estas personalidades diferían
mucho una de otras. Eran tanto personalidades correspondientes a la edad
infantil como a la mediana edad; dos eran varones, y todas tenían
talentos, capacidades, formas de hablar y de moverse, y diferentes imágenes
de sí mismas.
La primera personalidad adicional de la niña
había nacido cuando a los tres años de edad encontró
esta ruta de escape, al menos mental, de los horrendos castigos que le infligía
su cruel madre. A partir de ese momento ella creó nuevas personalidades
siempre que hubo de tratar con una situación insoportable en su vida.
Afortunadamente, el caso tuvo un final feliz. Después de más
de once años de psicoanálisis pudo integrar todas sus personalidades
en una, que fue, por fin, la de una mujer completa, capaz de arreglárselas
sola en la vida.
La personalidad múltiple, el trastorno que
sufría la niña por fortuna, es
muy infrecuente, como también lo son los trastornos disiociativos:
La fuga psicógena
Los trastornos de personalización
El trastorno disiociativo atípico.
En todos estos estados
el individuo experimente una alteración repentina y temporal tanto
de conciencia e identidad como de conducta motora.
Una persona con
amnesia localizada puede olvidar sucesos que tuvieron lugar durante un cierto
periodo de tiempo, a menudo durante unas cuantas horas antes durante un
proceso perturbador. Es el caso de Mercedes, la chica que tuvo el accidente
de automóvil, que olvidó los acontecimientos acaecidos en
el momento antes de la colisión. Esta clase de amnesia normalmente
empieza después de un suceso que produce un estrés extremo
y concluye repentinamente sin aparecer de nuevo. La amnesia generalizada
puede hacer que una persona olvide quién es, obligándola a
asumir una nueva identidad o bien puede perder su sentido de la realidad.
CONCLUSIÓN
La Psicosis y la
Neurosis son enfermedades que afectan a gran numero de la población
mundial.
La Psicosis son formas de enfermedades muy intensas e incapacitantes,
estas se caracterizan por una marcada perdida del control voluntario de
pensamientos. Las Psicosis se dividen en trastornos orgánicos y funcionales.
Una de las psicosis más comunes es la depresión, el peligro
más grande de la depresión es el suicidio, las causas de esta
pueden ser variadas. El trastorno afectivo bipolar afecta a una de cada
200 personas. La esquizofrenia es considerada claramente una psicosis. La
paranoia es un estado caracterizado por el delirio de persecución
y de grandeza.
Según Freud las neurosis son trastornos mentales
que surgen de la ansiedad y cuyos síntomas interfieren la actividad
normal, pero no la bloquean completamente. Los tipos de neurosis son: por
ansiedad, somatoformes, disociativos y afectivos. Los trastornos sematoformes
pueden presentarse con sordera, ceguera o imposibilidad para hablar. En
el estado disociativo de personalidad múltiple una persona presenta
varias personalidades distintas muy diferentes una de la otra.
En este
trabajo hemos podido concluir que este tipo de enfermedades son muy frecuentes
y muchas veces no nos damos cuenta de su real importancia, y muchos personas
las subestiman hasta que por alguna o otra razón las padecen y comprenden
que de verdad son serias e incapacitantes ya que la salud mental es indispensable
en la vida por lo que debemos cuidarla, hay casos en que es necesario acudir
a un terapeuta, psicólogo o psiquiatra, o tal vez internarse en un
sitio especializado, que nos ayude a encontrar la solución para poder
llevar una vida más placentera.
BIBLIOGRAFÍA
WHITTAKER, James
O. Psicología Traducido por José C. Pecina H.
Editorial
Interamericana, México D.F. 1984 4° edición
PAPALIA
Diane E., WENDKOS Sally Psicología Traducido por Anne Marie Holmn
Editorial Mc Graw-Hill, España 1987 2° edición