Este artículo pretende mostrar cómo la anorexia -la elección voluntaria de no alimentarse- representa más que una patología individual y mental (o nerviosa), una patología cultural propia de la modernidad. Se quiere así evidenciar las dimensiones culturales de la anorexia que la propia sociedad transmite a través de la socialización. La anorexia aparece aquí como la búsqueda, el reclamo justamente de la desaparecida dimensión cultural, en su sentido etimológico original, que la modernidad ha puesto tanto empeño en anularla a través de la sinrazón de la razón como único bastión de la conformación de lo social.