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CONTAMINACIÒN archivo del portal de recursos
para estudiantes |
Impregnación del aire,
el agua o el suelo con productos que afectan a la salud del hombre, la calidad
de vida o el funcionamiento natural de los ecosistemas. Sobre la contaminación
de la atmósfera por emisiones industriales, incineradoras, motores
de combustión interna y otras fuentes. Sobre la contaminación
del agua, los ríos, los lagos y los mares por residuos domésticos,
urbanos, nucleares e industriales
Contaminación atmosférica
CONTAMINANTE
PRINCIPALES
FUENTES
Monóxido de carbono
(CO) Gases de escape de vehículos
de motor; algunos procesos industrialesMáximo permitido: 10 mg/m3
(9 ppm) en 8 hr; 40 mg/m3 en 1 hr (35 ppm) Dióxido
de azufre (SO2)Instalaciones generadoras de calor
y electricidad que utilizan petróleo o carbón con contenido
sulfuroso; plantas de ácido sulfúricoMáximo permitido:
80 µg/m3 (0,03 ppm) en un año; 365 µg/m3 en 24 hr (0,14
ppm)
Partículas en suspensión Gases de escape de vehículos de motor; procesos industriales;
incineración de residuos; generación de calor y electricidad;
reacción de gases contaminantes en la atmósfera Máximo
permitido: 75 µg/m3 en un año; 260 µg/m3 en 24 hr; compuesto
de carbón, nitratos, sulfatos y numerosos metales, como el plomo,
el cobre, el hierro y el cinc
Plomo
(Pb) Gases de escape de vehículos de motor,
fundiciones de plomo; fábricas de bateríasMáximo permitido:
1,5 µg/m3 en 3 meses; la mayor parte del plomo contenido en partículas
en suspensión
Óxidos de
nitrógeno (NO, NO2) Gases de escape de
vehículos de motor; generación de calor y electricidad; ácido
nítrico; explosivos; fábricas de fertilizantesMáximo
permitido: 100 µg/m3 (0,05 ppm) en un año para el NO2; reacciona
con hidrocarburos y luz solar para formar oxidantes fotoquímicos
Oxidantes fotoquímicos (fundamentalmente ozono [O3]; también
nitrato peroxiacetílico [PAN] y aldehídos)Se forman en la
atmósfera como reacción a los óxidos de nitrógenos,
hidrocarburos y luz solarMáximo permitido: 235 µg/m3 (0,12
ppm) en 1 hr
Hidrocarburos no metánicos (incluye etano, etileno, propano, butanos, pentanos, acetileno)Gases
de escape de vehículos de motor; evaporación de disolventes;
procesos industriales; eliminación de residuos sólidos; combustión
de combustiblesReacciona con los óxidos de nitrógeno y la
luz solar para formar oxidantes fotoquímicos
Dióxido de carbono (CO2)Todas
las fuentes de combustiónPosiblemente perjudicial para la salud en
concentraciones superiores a 5000 ppm en 2-8 hr; los niveles atmosféricos
se han incrementado desde unas 280 ppm hace un siglo a más de 350
ppm en la actualidad; probablemente esta tendencia esté contribuyendo
a la generación del efecto invernadero Contaminación
de la atmósfera por residuos o productos secundarios gaseosos, sólidos
o líquidos, que pueden poner en peligro la salud del hombre y la
salud y bienestar de las plantas y animales, atacar a distintos materiales,
reducir la visibilidad o producir olores desagradables. Entre los contaminantes
atmosféricos emitidos por fuentes naturales, sólo el radón,
un gas radiactivo, es considerado un riesgo importante para la salud. Subproducto
de la desintegración radiactiva de minerales de uranio contenidos
en ciertos tipos de roca, el radón se filtra en los sótanos
de las casas construidas sobre ella. Se da el caso, y según recientes
estimaciones del gobierno de Estados Unidos, de que un 20% de los hogares
del país contienen concentraciones de radón suficientemente
elevadas como para representar un riesgo de cáncer de pulmón.
Cada año, los países industriales generan miles de millones
de toneladas de contaminantes. Los contaminantes atmosféricos más
frecuentes y más ampliamente dispersos se describen en la tabla adjunta.
El nivel suele expresarse en términos de concentración atmosférica
(microgramos de contaminantes por metro cúbico de aire) o, en el
caso de los gases, en partes por millón, es decir, el número
de moléculas de contaminantes por millón de moléculas
de aire. Muchos contaminantes proceden de fuentes fácilmente identificables;
el dióxido de azufre, por ejemplo, procede de las centrales energéticas
que queman carbón o petróleo. Otros se forman por la acción
de la luz solar sobre materiales reactivos previamente emitidos a la atmósfera
(los llamados precursores). Por ejemplo, el ozono, un peligroso contaminante
que forma parte del smog, se produce por la interacción de hidrocarburos
y óxidos de nitrógeno bajo la influencia de la luz solar.
El ozono ha producido también graves daños en las cosechas.
Por otra parte, el descubrimiento en la década de 1980 de que algunos
contaminantes atmosféricos, como los clorofluorocarbonos (CFC), están
produciendo una disminución de la capa de ozono protectora del planeta
ha conducido a una supresión paulatina de estos productos.
Meteorología y efectos sobre
la salud
La concentración de los contaminantes
se reduce al dispersarse éstos en la atmósfera, proceso que
depende de factores climatológicos como la temperatura, la velocidad
del viento, el movimiento de sistemas de altas y bajas presiones y la interacción
de éstos con la topografía local, por ejemplo las montañas
y valles. La temperatura suele decrecer con la altitud, pero cuando una
capa de aire frío se asienta bajo una capa de aire caliente produciendo
una inversión térmica, la mezcla atmosférica se retarda
y los contaminantes se acumulan cerca del suelo. Las inversiones pueden
ser duraderas bajo un sistema estacionario de altas presiones unido a una
baja velocidad del viento.
Un periodo de tan sólo tres días
de escasa mezcla atmosférica puede llevar a concentraciones elevadas
de productos peligrosos en áreas de alta contaminación y,
en casos extremos, producir enfermedades e incluso la muerte. En 1948 una
inversión térmica sobre Donora, Pennsylvania, produjo enfermedades
respiratorias en más de 6.000 personas ocasionando la muerte de veinte
de ellas. En Londres, la contaminación segó entre 3.500 y
4.000 vidas en 1952, y otras 700 en 1962. La liberación de isocianato
de metilo a la atmósfera durante una inversión térmica
fue la causa del desastre de Bhopal, India, en diciembre de 1984, que produjo
al menos 3.300 muertes y más de 20.000 afectados. Los efectos de
la exposición a largo plazo a bajas concentraciones de contaminantes
no están bien definidos; no obstante, los grupos de riesgo son los
niños, los ancianos, los fumadores, los trabajadores expuestos al
contacto con materiales tóxicos y quienes padecen enfermedades pulmonares
o cardiacas. Otros efectos adversos de la contaminación atmosférica
son los daños que pueden sufrir el ganado y las cosechas.
A
menudo los primeros efectos perceptibles de la contaminación son
de naturaleza estética y no son necesariamente peligrosos. Estos
efectos incluyen la disminución de la visibilidad debido a la presencia
de diminutas partículas suspendidas en el aire, y los malos olores,
como la pestilencia a huevos podridos producida por el sulfuro de hidrógeno
que emana de las fábricas de papel y celulosa.
Fuentes y control
La
combustión de carbón, petróleo y gasolina es el origen
de buena parte de los contaminantes atmosféricos. Más de un
80% del dióxido de azufre, un 50% de los óxidos de nitrógeno,
y de un 30 a un 40% de las partículas en suspensión emitidos
a la atmósfera en Estados Unidos proceden de las centrales eléctricas
que queman combustibles fósiles, las calderas industriales y las
calefacciones. Un 80% del monóxido de carbono y un 40% de los óxidos
de nitrógeno e hidrocarburos emitidos proceden de la combustión
de la gasolina y el gasóleo en los motores de los coches y camiones.
Otras importantes fuentes de contaminación son la siderurgia y las
acerías, las fundiciones de cinc, plomo y cobre, las incineradoras
municipales, las refinerías de petróleo, las fábricas
de cemento y las fábricas de ácido nítrico y sulfúrico.
Entre los materiales que participan en un proceso químico o
de combustión puede haber ya contaminantes (como el plomo de la gasolina),
o éstos pueden aparecer como resultado del propio proceso. El monóxido
de carbono, por ejemplo, es un producto típico de los motores de
explosión. Los métodos de control de la contaminación
atmosférica incluyen la eliminación del producto peligroso
antes de su uso, la eliminación del contaminante una vez formado,
o la alteración del proceso para que no produzca el contaminante
o lo haga en cantidades inapreciables. Los contaminantes producidos por
los automóviles pueden controlarse consiguiendo una combustión
lo más completa posible de la gasolina, haciendo circular de nuevo
los gases del depósito, el carburador y el cárter, y convirtiendo
los gases de escape en productos inocuos por medio de las partículas
emitidas por las industrias pueden eliminarse por medio de ciclones, precipitadores
electrostáticos y filtros. Los gases contaminantes pueden almacenarse
en líquidos o sólidos, o incinerarse para producir sustancias
inocuas.
Efectos a gran escala
Las altas chimeneas de las industrias no reducen la cantidad de
contaminantes, simplemente los emiten a mayor altura, reduciendo así
su concentración in situ. Estos contaminantes pueden ser transportados
a gran distancia y producir sus efectos adversos en áreas muy alejadas
del lugar donde tuvo lugar la emisión. El pH o acidez relativa de
muchos lagos de agua dulce se ha visto alterado hasta tal punto que han
quedado destruidas poblaciones enteras de peces. En Europa se han observado
estos efectos, y así, por ejemplo, Suecia ha visto afectada la capacidad
de sustentar peces de muchos de sus lagos. Las emisiones de dióxido
de azufre y la subsiguiente formación de ácido sulfúrico
pueden ser también responsables del ataque sufrido por las calizas
y el mármol a grandes distancias.
El creciente consumo de carbón
y petróleo desde finales de la década de 1940 ha llevado a
concentraciones cada vez mayores de dióxido de carbono. El efecto
invernadero resultante, que permite la entrada de la energía solar,
pero reduce la reemisión de rayos infrarrojos al espacio exterior,
genera una tendencia al calentamiento que podría afectar al clima
global y llevar al deshielo parcial de los casquetes polares. Es concebible
que un aumento de la cubierta nubosa o la absorción del dióxido
de carbono por los océanos pudieran poner freno al efecto invernadero
antes de que se llegara a la fase del deshielo polar. No obstante, los informes
publicados en la década de 1980 indican que el efecto invernadero
es un hecho y que las naciones del mundo deberían tomar medidas inmediatamente
para ponerle solución.
Medidas
gubernamentales
Muchos países tienen
normas sobre la calidad del aire con respecto a las sustancias peligrosas
que pueda contener. Estas normativas marcan los niveles máximos de
concentración que permiten garantizar la salud pública. También
se han establecido normas para limitar las emisiones contaminantes del aire
que producen las diferentes fuentes de contaminación. Sin embargo,
la naturaleza de este problema no podrá resolverse sin un acuerdo
internacional. En marzo de 1985, en una convención auspiciada por
las Naciones Unidas, 49 países acordaron proteger la capa de ozono.
En el Protocolo de Montreal, renegociado en 1990, se solicita la eliminación
progresiva de ciertos clorocarbonos y fluorocarbonos antes del año
2000 y ofrece ayuda a los países en vías de desarrollo para
realizar esta transición.
Contaminación
del agua.
Incorporación al agua de
materias extrañas, como microorganismos, productos químicos,
residuos industriales y de otros tipos, o aguas residuales. Estas materias
deterioran la calidad del agua y la hacen inútil para los usos pretendidos.
Principales contaminantes
Los principales contaminantes del agua son los siguientes:
Aguas residuales y otros residuos que demandan oxígeno (en su mayor
parte materia orgánica, cuya descomposición produce la desoxigenación
del agua).
Agentes infecciosos.
Nutrientes vegetales que pueden
estimular el crecimiento de las plantas acuáticas. Éstas,
a su vez, interfieren con los usos a los que se destina el agua y, al descomponerse,
agotan el oxígeno disuelto y producen olores desagradables.
Productos químicos, incluyendo los pesticidas, diversos productos
industriales, las sustancias tensioactivas contenidas en los detergentes,
y los productos de la descomposición de otros compuestos orgánicos.
Petróleo, especialmente el procedente de los vertidos accidentales.
Minerales inorgánicos y compuestos químicos.
Sedimentos
formados por partículas del suelo y minerales arrastrados por las
tormentas y escorrentías desde las tierras de cultivo, los suelos
sin protección, las explotaciones mineras, las carreteras y los derribos
urbanos.
Sustancias radiactivas procedentes de los residuos producidos
por la minería y el refinado del uranio y el torio, las centrales
nucleares y el uso industrial, médico y científico de materiales
radiactivos.
El calor también puede ser considerado un contaminante
cuando el vertido del agua empleada para la refrigeración de las
fábricas y las centrales energéticas hace subir la temperatura
del agua de la que se abastecen.
Efectos
de la contaminación del agua
Los efectos
de la contaminación del agua incluyen los que afectan a la salud
humana. La presencia de nitratos (sales del ácido nítrico)
en el agua potable puede producir una enfermedad infantil que en ocasiones
es mortal. El cadmio presente en los fertilizantes derivados del cieno o
lodo puede ser absorbido por las cosechas; de ser ingerido en cantidad suficiente,
el metal puede producir un trastorno diarreico agudo, así como lesiones
en el hígado y los riñones. Hace tiempo que se conoce o se
sospecha de la peligrosidad de sustancias inorgánicas, como el mercurio,
el arsénico y el plomo.
Los lagos son especialmente vulnerables
a la contaminación. Hay un problema, la eutrofización, que
se produce cuando el agua se enriquece de modo artificial con nutrientes,
lo que produce un crecimiento anormal de las plantas. Los fertilizantes
químicos arrastrados por el agua desde los campos de cultivo pueden
ser los responsables. El proceso de eutrofización puede ocasionar
problemas estéticos, como mal sabor y olor, y un acúmulo de
algas o verdín desagradable a la vista, así como un crecimiento
denso de las plantas con raíces, el agotamiento del oxígeno
en las aguas más profundas y la acumulación de sedimentos
en el fondo de los lagos, así como otros cambios químicos,
tales como la precipitación del carbonato de calcio en las aguas
duras. Otro problema cada vez más preocupante es la lluvia ácida,
que ha dejado muchos lagos del norte y el este de Europa y del noreste de
Norteamérica totalmente desprovistos de vida.
Fuentes y control
Las principales
fuentes de contaminación acuática pueden clasificarse como
urbanas, industriales y agrícolas.
La contaminación urbana
está formada por las aguas residuales de los hogares y los establecimientos
comerciales. Durante muchos años, el principal objetivo de la eliminación
de residuos urbanos fue tan sólo reducir su contenido en materias
que demandan oxígeno, sólidos en suspensión, compuestos
inorgánicos disueltos (en especial compuestos de fósforo y
nitrógeno) y bacterias dañinas. En los últimos años,
por el contrario, se ha hecho más hincapié en mejorar los
medios de eliminación de los residuos sólidos producidos por
los procesos de depuración. Los principales métodos de tratamiento
de las aguas residuales urbanas tienen tres fases: el tratamiento primario,
que incluye la eliminación de arenillas, la filtración, el
molido, la floculación (agregación de los sólidos)
y la sedimentación; el tratamiento secundario, que implica la oxidación
de la materia orgánica disuelta por medio de lodo biológicamente
activo, que seguidamente es filtrado; y el tratamiento terciario, en el
que se emplean métodos biológicos avanzados para la eliminación
del nitrógeno, y métodos físicos y químicos,
tales como la filtración granular y la adsorción por carbono
activado. La manipulación y eliminación de los residuos sólidos
representa entre un 25 y un 50% del capital y los costes operativos de una
planta depuradora.
Las características de las aguas residuales
industriales pueden diferir mucho tanto dentro como entre las empresas.
El impacto de los vertidos industriales depende no sólo de sus características
comunes, como la demanda bioquímica de oxígeno, sino también
de su contenido en sustancias orgánicas e inorgánicas específicas.
Hay tres opciones (que no son mutuamente excluyentes) para controlar los
vertidos industriales. El control puede tener lugar allí donde se
generan dentro de la planta; las aguas pueden tratarse previamente y descargarse
en el sistema de depuración urbana; o pueden depurarse por completo
en la planta y ser reutilizadas o vertidas sin más en corrientes
o masas de agua.
La agricultura, la ganadería comercial y las
granjas avícolas, son la fuente de muchos contaminantes orgánicos
e inorgánicos de las aguas superficiales y subterráneas. Estos
contaminantes incluyen tanto sedimentos procedentes de la erosión
de las tierras de cultivo como compuestos de fósforo y nitrógeno
que, en parte, proceden de los residuos animales y los fertilizantes comerciales.
Los residuos animales tienen un alto contenido en nitrógeno, fósforo
y materia consumidora de oxígeno, y a menudo albergan organismos
patógenos. Los residuos de los criaderos industriales se eliminan
en tierra por contención, por lo que el principal peligro que representan
es el de la filtración y las escorrentías. Las medidas de
control pueden incluir el uso de depósitos de sedimentación
para líquidos, el tratamiento biológico limitado en lagunas
aeróbicas o anaeróbicas, y toda una serie de métodos
adicionales.
Contaminación marina
Los vertidos que llegan directamente al mar
contienen sustancias tóxicas que los organismos marinos absorben
de forma inmediata. Además forman importantes depósitos en
los ríos que suponen a su vez un desarrollo enorme de nuevos elementos
contaminantes y un crecimiento excesivo de organismos indeseables. Estos
depósitos proceden de las estaciones depuradoras, de los residuos
de dragados (especialmente en los puertos y estuarios), de las graveras,
de los áridos, así como de una gran variedad de sustancias
tóxicas orgánicas y químicas.
Vertidos
de petróleo (mareas negras)
Las descargas
accidentales y a gran escala de petróleo líquido son una importante
causa de contaminación de las costas. Los casos más espectaculares
de contaminación por crudos suelen estar a cargo de los superpetroleros
empleados para transportarlos, pero hay otros muchos barcos que vierten
también petróleo, y la explotación de las plataformas
petrolíferas marinas supone también una importante aportación
de vertidos. Se estima que de cada millón de toneladas de crudo embarcadas
se vierte una tonelada. Entre las mayores mareas negras registradas hasta
el momento se encuentran la producida por el petrolero Amoco Cádiz
frente a las costas francesas en 1978 (1,6 millones de barriles de crudo)
y la producida por el pozo petrolífero Ixtoc I en el golfo de México
en 1979 (3,3 millones de barriles). El vertido de 240.000 barriles por el
petrolero Exxon Valdez en el Prince William Sound, en el golfo de Alaska,
en marzo de 1989, produjo, en el plazo de una semana, una marea negra de
6.700 km2, que puso en peligro la vida silvestre y las pesquerías
de toda el área. Por el contrario, los 680.000 barriles vertidos
por el Braer frente a la costa de las islas Shetland en enero de 1993 se
dispersaron en pocos días por acción de las olas propias de
unas tormentas excepcionalmente fuertes.
Los vertidos de petróleo
acaecidos en el golfo Pérsico en 1983, durante el conflicto Irán-Irak,
y en 1991, durante la Guerra del Golfo, en los que se liberaron hasta 8
millones de barriles de crudo, produjeron enormes daños en toda la
zona, sobre todo por lo que se refiere a la vida marina.
Contaminación acústica.
Término
que hace referencia al ruido cuando éste se considera como un contaminante,
es decir, un sonido molesto que puede producir efectos fisiológicos
y psicológicos nocivos para una persona o grupo de personas. La causa
principal de la contaminación acústica es la actividad humana:
el transporte, la construcción de edificios y obras públicas,
la industria, entre otras. Los
efectos producidos por el ruido pueden ser fisiológicos,
como la pérdida de audición, y psicológicos, como la
irritabilidad exagerada. El ruido se mide en decibelios (dB); los equipos
de medida más utilizados son los sonómetros. Un informe publicado
en 1995 por la Universidad de Estocolmo para la Organización Mundial
de la Salud (OMS), considera los 50 dB como el límite superior deseable.
Además, cada país ha desarrollado la legislación específica
correspondiente para regular el ruido y los problemas que conlleva.
Contaminación por crudos.
Contaminación de cualquier hábitat por cualquier
hidrocarburo líquido. Se trata de una de las formas más graves
de contaminación del agua, y el término se emplea sobre todo
en relación con el vertido de petróleo al medio ambiente marino;
en este caso, la masa que se produce tras el vertido y que flota en el mar
se conoce con el nombre de marea negra.
Los naufragios más famosos
de grandes petroleros han sido los del Torrey Canyon, que vertió
860.000 barriles (107.000 toneladas) de petróleo frente a las costas
de Cornwall, Inglaterra, en 1967, y el del Exxon Valdez, que vertió
unos 240.000 barriles (30.000 toneladas) en el Prince William Sound, Alaska,
en marzo de 1989. El mayor vertido totalizó unos 2.160.000 barriles,
y se debió a la colisión de dos petroleros, el Aegean Captain
y el Atlantic Empress, cerca de Trinidad y Tobago en 1979. En enero de 1997
un petrolero ruso causó el mayor vertido en Japón en más
de 20 años, y derramó unos 5 millones de litros de denso combustible
en el mar de Japón. Cientos de kilómetros de la costa occidental
japonesa se cubrieron de amplias manchas muy densas, causando graves daños
en la industria pesquera, playas, reservas naturales y reactores nucleares.
No obstante, sólo un 10% del petróleo que va a parar al mar
procede de accidentes marinos. Otras fuentes son la atmósfera, la
filtración natural, la contaminación de los ríos y
las escorrentías urbanas, las refinerías de petróleo
situadas en la costa, las plataformas petrolíferas marinas (su peor
vertido hasta la fecha, de unas 540.000 toneladas, se produjo en el campo
de Nowruz, en el golfo Pérsico, en 1983), las descargas operativas
de los petroleros (este tipo de vertidos, responsables de un 22% del total,
constituye la mayor aportación individual a la contaminación
por crudo), y otras causas (como el vertido en el golfo Pérsico durante
la Guerra del Golfo en 1991, que se estima en unas 460.000 toneladas).
Las descargas operativas se deben al lavado de los depósitos en el
mar y al vertido de lastre en forma de agua contaminada antes de la carga.
Estas operaciones son las responsables de la contaminación crónica
de las playas públicas con depósitos similares a la brea.
Este tipo de contaminación ha disminuido significativamente desde
mediados de la década de 1970 gracias a la Organización Intergubernamental
de Consulta Marítima y a los requerimientos de la Convención
internacional para la prevención de la contaminación por parte
de los buques (MARPOL 73/78). Las mejoras introducidas incluyen el sistema
de "cargar encima", que elimina la necesidad de efectuar descargas
contaminantes, la creación de instalaciones portuarias para la recepción
y tratamiento del agua del lastre y otros efluentes, la instalación
de separadores petróleo/agua y de equipos de monitorización
del contenido en petróleo del agua en los barcos, y el requisito
de incorporar tanques de lastre separados en los nuevos petroleros.
El petróleo vertido en el medio ambiente marino se degrada por procesos
físicos, químicos y biológicos. Al principio, un vertido
de petróleo se extiende con rapidez sobre la superficie del mar,
y se divide en una serie de "hileras" paralelas a la dirección
del viento dominante. La evaporación se produce rápidamente:
los compuestos volátiles se evaporan en unas 24 horas. Las manchas
de petróleo ligero pueden perder hasta un 50% en cuestión
de horas. Las fracciones remanentes del petróleo, más pesadas,
se dispersan en el agua en forma de pequeñas gotas, que terminan
siendo descompuestas por bacterias y otros microorganismos. En algunos casos
se forma una emulsión de agua en petróleo, dando lugar a la
llamada mousse de chocolate en la superficie.
La velocidad a la que
se producen los procesos mencionados arriba dependerá del clima,
el estado del mar y el tipo de petróleo. Así, cuando el petrolero
Braer naufragó en la costa de las Shetland en enero de 1993, liberando
680.000 barriles (85.000 toneladas) de petróleo, los daños
quedaron restringidos a las piscifactorías locales y a las poblaciones
de aves marinas debido a que el mar estaba muy agitado, el viento era favorable
y el petróleo era relativamente ligero.
En el mar, la contaminación
por crudo es sobre todo dañina para los animales de superficie, en
especial para las aves marinas, pero también para los mamíferos
y reptiles acuáticos. El petróleo daña el plumaje de
las aves marinas, que también pueden ingerirlo al intentar limpiarse.
En la costa hay ciertos hábitats especialmente vulnerables y sensibles
a este tipo de contaminación. Estos incluyen los corales, las marismas
y los manglares. La contaminación por crudo también puede
ser muy dañina para piscifactorías costeras (en particular
para las jaulas de salmones y las bandejas de ostras) y para los centros
recreativos, como las playas y los centros de deporte acuáticos.
En el pasado, las manchas de petróleo se fumigaban con dispersantes.
No obstante, la experiencia demuestra que los propios dispersantes, o las
emulsiones que forman, pueden ser más tóxicos que el propio
petróleo. La filosofía actual es contener el petróleo
con barreras flotantes y recuperarlo empleando diversos tipos de mecanismos.
Sólo si el peligro de que alcance la playa es inminente se recurre
a los dispersantes. De modo similar, es mejor dejar que el petróleo
que alcanza la costa se degrade de modo natural, a menos que se trate de
una playa pública. Incluso en este caso, la eliminación física
es preferible al uso de dispersantes, que pueden hacer que el petróleo
penetre aún más en la arena. Los dispersantes se reservan
para limpiar instalaciones esenciales, como las rampas de botadura de los
astilleros.
Se han realizado algunos experimentos, consistentes en
rociar el petróleo con cultivos de bacterias seleccionadas para digerirlo.
No obstante, es necesario añadir también nutrientes para favorecer
el crecimiento bacteriano, lo que puede resultar perjudicial para la calidad
de las aguas costeras.
La mayoría de las refinerías y
terminales petrolíferas situadas en las costas disponen hoy de planes
de contingencia contra la contaminación. En ellos se listan las medidas
que deben adoptarse en caso de vertidos, el equipo que conviene utilizar
y la protección o tratamiento que deben recibir determinadas áreas
especialmente delicadas.
La contaminación por crudo debida a
la prospección y la explotación petrolíferas en tierra
firme también puede ser muy dañina para el medio ambiente.
En la mayor parte de los casos la contaminación por crudo se debe
a defectos de diseño, mantenimiento y gestión. Por ejemplo,
en la Amazonia ecuatoriana se ha producido una contaminación generalizada
de los suelos y los cauces de agua por culpa de los reventones, o eliminación
descuidada del petróleo residual y las disfunciones de los separadores
petróleo-agua. En la antigua Unión Soviética se ha
producido contaminación a gran escala por la corrosión y el
abandono a la que se ven sometidos los oleoductos. Se estima que en octubre
de 1994, se vertieron entre 60.000 y 80.000 toneladas de petróleo
por la rotura de un oleoducto cerca de Usinsk, al sur del Círculo
Polar Ártico. En latitudes tan extremas los ecosistemas de la tundra
y la taiga son altamente sensibles a la contaminación por crudo,
y los procesos naturales de degradación, físicos y biológicos,
son muy lentos. También se producen daños en los trópicos:
en la región del delta del Níger, en Nigeria, los oleoductos,
dispuestos en la superficie de tierras agrícolas, mal construidos
y con pobre mantenimiento, sufren fugas regulares; los intentos de quemar
los residuos a menudo dejan una corteza de tierra sin vida de hasta 2 m
de profundidad, lo que hace que ésta quede inutilizable durante un
tiempo imprevisible. Los efectos de este tipo de contaminación por
crudo seguirán siendo patentes, por lo tanto, durante décadas.
Contaminación producida por el
tráfico.
Contaminación debida
al exceso de circulación rodada y provocada sobre todo por la quema
de combustibles fósiles, en especial gasolina y gasoil.
Los
contaminantes más usuales que emite el tráfico son el monóxido
de carbono, los óxidos de nitrógeno, los compuestos orgánicos
volátiles y las macropartículas. Por lo que se refiere a estas
emisiones, los transportes en los países desarrollados representan
entre el 30 y el 90% del total. También hay compuestos de plomo y
una cantidad menor de dióxido de azufre y de sulfuro de hidrógeno.
El amianto se libera a la atmósfera al frenar. El tráfico
es también una fuente importante de dióxido de carbono.
El monóxido de carbono es venenoso. A dosis reducidas produce dolores
de cabeza, mareos, disminución de la concentración y del rendimiento.
Los óxidos de nitrógeno y azufre tienen graves efectos sobre
las personas que padecen asma bronquial, cuyos ataques empeoran cuanto mayor
es la contaminación, pues además estas sustancias irritan
las vías respiratorias, si bien aún no hay una explicación
médica precisa. Entre los compuestos orgánicos volátiles
está el benceno, que puede provocar cáncer, al igual que el
amianto, aunque su efecto sólo está claramente establecido
a dosis más altas que las debidas al tráfico. Las macropartículas
son partículas sólidas y líquidas muy pequeñas
que incluyen el humo negro producido sobre todo por los motores diesel y
se asocian a una amplia gama de patologías, entre ellas las enfermedades
cardíacas y pulmonares. El plomo dificulta el desarrollo intelectual
de los niños. El dióxido de carbo
no no siempre se clasifica como contaminante, pero sí guarda
relación con el calentamiento global.
La mayor preocupación
por la contaminación que produce el tráfico rodado se refiere
a las zonas urbanas, en donde un gran volumen de vehículos y elevadas
cifras de peatones comparten las mismas calles. Ciertos países controlan
ya los niveles de contaminación de estas zonas para comprobar que
no se sobrepasan las cifras establecidas internacionalmente. Los peores
problemas se producen cuando se presenta una combinación de tráfico
intenso y de calor sin viento; en los hospitales aumenta el número
de urgencias por asma bronquial, sobre todo entre los niños. Las
concentraciones son más elevadas en las calzadas por donde circulan
los coches, o cerca de éstas (es probable que el máximo se
alcance de hecho dentro de los vehículos, donde las entradas de aire
están contaminadas por los vehículos que van adelante) y se
reducen con rapidez incluso a poca distancia de la calzada sobre todo si
sopla el viento. Sin embargo, aparte de los efectos directos sobre la salud
de las personas que respiran los humos del tráfico, los productos
químicos interactúan y producen ozono de bajo nivel, que también
contribuye al calentamiento global, así como lluvia ácida,
la cual tiene efectos destructores sobre la vida vegetal, aun en países
alejados de las fuentes de emisión.
Los catalizadores limpian
parte de las emisiones, pero no así el plomo, el dióxido de
carbono ni las macropartículas. Hay plomo porque se añade
a la gasolina para mejorar el rendimiento del motor. Es posible reducir
su empleo aplicando diferenciales de precios. El dióxido de carbono
es inevitable en los combustibles fósiles; su reducción depende
de la utilización de otros combustibles, de mejorar la eficacia del
combustible o de reducir el volumen de tráfico. En muchos países,
reducir la contaminación que provoca el tráfico es una de
las grandes prioridades y, en la mayoría de los casos (aunque no
siempre), se reconoce que ello puede pasar por restringir en cierta medida
el aumento del volumen total de tráfico, ya sea con medidas de urgencia
durante algunos días, cuando la contaminación es demasiado
alta, o mediante políticas más completas a largo plazo. La
calidad del aire es uno de los motivos de políticas como la implantación
de zonas peatonales en el centro de las ciudades, la limitación del
tráfico y la creación de autopistas de peaje.