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EL
MALTRATO INFANTIL archivo del portal de recursos
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de origen
Dr Eduardo R. Hernández González
Pediatra y
Terapeuta de la Conducta Infantil.
Zona Pediatrica Staff
Caracas -
Venezuela
El maltrato a los niños es un problema universal que ha existido desde
tiempos remotos, sin embargo es en el siglo XX con la declaración de los
derechos del niño (O.N.U. 1959), cuando se le considera como un delito y un
problema de profundas repercusiones psicológicas, sociales, éticas, legales y
médicas.
La investigación norteamericana sitúa el comienzo de la
sensibilización mundial cuando investigadores como Kempe, Silverman, Steele, y
otros, en 1962 etiquetaron el llamado Sindrome del niño maltratado.
Definición y clasificación del maltrato
infantil
No existe una definición única de maltrato infantil,
ni una delimitación clara y precisa de sus expresiones. Sin embargo, lo más
aceptado como definición es todas aquellas acciones que van en contra de un
adecuado desarrollo físico, cognitivo y emocional del niño, cometidas por
personas, instituciones o la propia sociedad. Ello supone la existencia de un
maltrato físico, negligencia, maltrato psicológico o un abuso sexual. (NCCAN,
1988). Esta definición está en concordancia con la existente en el manual de
psiquiatría DSM-IV.
1. El maltrato
físico
Este tipo de maltrato abarca una serie de actos
perpetrados utilizando la fuerza física de modo inapropiado y excesivo. Es
decir, es aquel conjunto de acciones no accidentales ocasionados por adultos
(padres, tutores, maestros, etc.), que originan en el niño un daño físico o
enfermedad manifiesta. Aquí se incluyen golpes, arañazos, fracturas, pinchazos,
quemaduras, mordeduras, sacudidas violentas, etc.
2. La
negligencia o abandono
La negligencia es una falta de
responsabilidad parental que ocasiona una omisión ante aquellas necesidades para
su supervivencia y que no son satisfechas temporal o permanentemente por los
padres, cuidadores o tutores. Comprende una vigilancia deficiente, descuido,
privación de alimentos, incumplimiento de tratamiento médico, impedimento a la
educación, etc.
3. El maltrato emocional
Es
aquel conjunto de manifestaciones crónicas, persistentes y muy destructivas que
amenazan el normal desarrollo psicológico del niño. Estas conductas comprenden
insultos, desprecios, rechazos, indiferencia, confinamientos, amenazas, en fin,
toda clase de hostilidad verbal hacia el niño. Este tipo de maltrato, ocasiona
que en los primeros años del niño, éste no pueda desarrollar adecuadamente el
apego, y en los años posteriores se sienta excluido del ambiente familiar y
social, afectando su autoestima y sus habilidades
sociales.
4. El abuso sexual
Es uno de los
tipos de maltrato que implica mayores dificultades a la hora de estudiar.
Consiste en aquellas relaciones sexuales, que mantiene un niño o una niña (menor
de 18 años) con un adulto o con un niño de más edad, para las que no está
preparado evolutivamente y en las cuales se establece una relación de
sometimiento, poder y autoridad sobre la víctima.
Las formas más comunes
de abuso sexual son: el incesto, la violación, la vejación y la explotación
sexual. También incluye la solicitud indecente sin contacto físico o seducción
verbal explícita, la realización de acto sexual o masturbación en presencia de
un niño y la exposición de órganos sexuales a un niño.
El maltratador
habitualmente es un hombre (padre, padrastro, otro familiar, compañero
sentimental de la madre u otro varón conocido de la familia). Raramente es la
madre, cuidadora u otra mujer conocida por el niño.
Otro tipo de maltrato
infantil es el llamado Sindrome de Münchausen por poderes, consiste en inventar
una enfermedad en el niño o producirla por la administración de sustancias y
medicamentos no prescritos. Generalmente se trata de un niño en la edad de
lactante-preescolar (edad media de 3 años).
Los signos y síntomas
aparecen solamente en presencia de la madre (habitualmente el perpetrador del
abuso), son de causa inexplicable y los exámenes complementarios no aclaran el
diagnóstico. Este sindrome presenta una mortalidad entre 10-20%, y su impacto a
largo plazo puede dar lugar a desórdenes psicológicos, emocionales y
conductuales.
Además se debe incluir el maltrato prenatal, definido como
aquellas circunstancias de vida de la madre, siempre que exista voluntariedad o
negligencia, que influyen negativa y patológicamente en el embarazo, parto y
repercuten en el feto.
Tales como: rechazo del embarazo, falta de
control y seguimiento médico del embarazo, negligencia personal en la
alimentación e higiene, medicaciones excesivas o no prescritas, consumo de
alcohol, drogas y tabaco, exposición a radiaciones, y otras.
En los
últimos tiempos se habla de maltrato institucional, que consiste en cualquier
legislación, programa o procedimiento, ya sea por acción o por omisión,
procedente de poderes públicos o privados, por profesionales al amparo de la
institución, que vulnere los derechos básicos del menor, con o sin contacto
directo con el niño.
Cada uno de estos tipos de maltrato infantil
presentan indicadores físicos y conductuales en el menor maltratado, así como
indicadores conductuales y actitudes del maltratador, lo cual ayuda en su
diagnóstico.
Las causas del maltrato
infantil
Los estudiosos del tema del maltrato infantil han
tratado de explicar su aparición y mantenimiento utilizando diversos modelos,
así tenemos: el modelo sociológico, que considera que el abandono físico es
consecuencia de situaciones de carencia económica o de situaciones de
aislamiento social (Wolock y Horowitz, 1984); el modelo cognitivo, que lo
entiende como una situación de desprotección que se produce como consecuencia de
distorsiones cognitivas, expectativas y percepciones inadecuadas de los
progenitores/cuidadores en relación a los menores a su cargo (Larrance, 1983);
el modelo psiquiátrico, que considera que el maltrato infantil es consecuencia
de la existencia de psicopatología en los padres (Polansky, 1985); el modelo del
procesamiento de la información, que plantea la existencia de un estilo peculiar
de procesamiento en las familias con menores en situación de abandono físico o
negligencia infantil (Crittender, 1993); y por último el modelo de afrontamiento
del estrés, que hace referencia a la forma de evaluar y percibir las situaciones
y/o sucesos estresantes por parte de estas familias (Hilson y Kuiper,
1994).
En la actualidad el modelo etiopatogénico que mejor explica el
maltrato infantil, es el modelo integral del maltrato infantil.
Este
modelo considera la existencia de diferentes niveles ecológicos que están
encajados unos dentro de otros interactuando en una dimensión temporal. Existen
en este modelo factores compensatorios que actuarían según un modelo de
afrontamiento, impidiendo que los factores estresores que se producen en las
familias desencadenen una respuesta agresiva hacia sus miembros.
La
progresiva disminución de los factores compensatorios podría explicar la espiral
de violencia intrafamiliar que se produce en el fenómeno del maltrato infantil.
Entre los factores compensatorios se señalan: armonía marital, planificación
familiar, satisfacción personal, escasos sucesos vitales estresantes,
intervenciones terapéuticas familiares, apego materno/paterno al hijo, apoyo
social, buena condición financiera, acceso a programas sanitarios adecuados,
etc.
Entre los factores estresores se cuentan: historia familiar de
abuso, disarmonía familiar, baja autoestima, trastornos físicos y psíquicos en
los padres, farmacodependencia, hijos no deseados, padre no biológico, madre no
protectora, ausencia de control prenatal, desempleo, bajo nivel social y
económico, promiscuidad, etc.
Consecuencias del maltrato
infantil
Independientemente de las secuelas físicas que
desencadena directamente la agresión producida por el abuso físico o sexual,
todos los tipos de maltrato infantil dan lugar a trastornos conductuales,
emocionales y sociales. La importancia, severidad y cronicidad de las estas
secuelas depende de:
Intensidad y frecuencia del maltrato.
Características del niño (edad, sexo, susceptibilidad, temperamento, habilidades sociales, etc).
El uso o no de la violencia física.
Relación del niño con el agresor.
Apoyo intrafamiliar a la víctima infantil.
Acceso y competencia de los servicios de ayuda médica, psicológica y social.
En los primeros momentos del desarrollo evolutivo se observan repercusiones
negativas en las capacidades relacionales de apego y en la autoestima del niño.
Así como pesadillas y problemas del sueño, cambios de hábitos de comida,
pérdidas del control de esfínteres, deficiencias psicomotoras, trastornos
psicosomáticos.
En escolares y adolescentes encontramos: fugas del hogar,
conductas autolesivas, hiperactividad o aislamiento, bajo rendimiento académico,
deficiencias intelectuales, fracaso escolar, trastorno disociativo de identidad,
delincuencia juvenil, consumo de drogas y alcohol, miedo generalizado,
depresión, rechazo al propio cuerpo, culpa y vergüenza, agresividad, problemas
de relación interpersonal.
Diversos estudios señalan que el maltrato
continúa de una generación a la siguiente. De forma que un niño maltratado tiene
alto riesgo de ser perpetuador de maltrato en la etapa adulta.
Prevención del maltrato infantil y actuación del
pediatra.
Los pediatras, al ser los profesionales de salud
que están en mayor contacto con los niños, son los llamados a realizar la
prevención del maltrato infantil, además de establecer diagnósticos y junto con
un equipo multidisciplinario colaborar en su tratamiento.
Los pediatras
se encuentran en una posición favorable para detectar niños en situación de
riesgo (sobre todo en menores de 5 años, la población más vulnerable), a partir
de esta edad los maestros comienzan a tener un papel principal en la prevención
y diagnóstico.
La prevención del maltrato infantil se establece en tres
niveles:
Prevención Primaria: dirigida a la población general con el objetivo de
evitar la presencia de factores estresores o de riesgo y potenciar los factores
protectores del maltrato infantil.
Se incluyen:
Sensibilización y formación de profesionales de atención al menor.
Intervenir en la psicoprofilaxis obstétrica (preparación al parto).
Intervenir en las escuelas para padres, promoviendo valores de estima hacia la infancia, la mujer y la paternidad.
Prevenir el embarazo no deseado, principalmente en mujeres jóvenes, mediante la educación sexual en centros escolares y asistenciales.
Búsqueda sistemática de factores de riesgo en las consultas de niño sano. Así como evaluar la calidad del vínculo afectivo padres-hijos, los cuidados del niño, actitud de los padres en la aplicación del binomio autoridad-afecto.
Intervenir en las consultas y exponer los derechos de los niños y la inconveniencia de los castigos físicos. Ofrecer la alternativa de la aplicación del castigo conductual.
Identificar los valores y fortalezas de los padres, reforzando su autoestima.
Prevención Secundaria: dirigida a la población de riesgo con el objetivo de realizar un diagnóstico temprano y un tratamiento inmediato. Atenuar los factores de riesgo presentes y potenciar los factores protectores.
Se incluyen
· Reconocer
situaciones de maltrato infantil, estableciendo estrategias de
tratamiento.
· Reconocer situaciones de violencia doméstica o de abuso a la
mujer y buscar soluciones.
· Reconocer las conductas paternas de maltrato
físico o emocional, considerando la remisión de la familia a una ayuda
especializada en el manejo de la ira y la frustración.
· Remitir a centros de
salud mental a padres con adicción a alcohol y drogas.
Prevención Terciaria: consiste en la rehabilitación del maltrato infantil, tanto para los menores víctimas como para los maltratadores. Para ello se debe disponer de un equipo interdisciplinario (pediatras, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, orientadores familiares, terapeutas, jueces de menores, cuerpos policiales, etc.).
EL MALTRATO INFANTIL ES UN PROBLEMA DE TODOS.