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DEBATE EDUCATIVO: LA ESCUELA PÚBLICA ES MEJOR QUE LA PRIVADA archivo del portal de recursos
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Jorge Berguier y Enrique Samar
/ Docentes
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Dos conceptos centrales señalan los autores:
1. la escuela pública es de todos y todos los niños y niñas son aceptados sin hacer ningún tipo de selección, ni de diferencias;
2. La educación privada es para quienes pueden pagar o sea, unos pocos y nos segmenta, fomentando el individualismo y la competencia.
El concepto que subyace es el del paradigma consumista: ser es tener. La posición de los firmantes, docentes en actividad, invita a una reflexión, o al debate.
En la Ciudad de Buenos Aires, la mayoría de las familias opina que
la escuela privada es mejor que la pública y, por lo tanto, hacen el
esfuerzo económico, los que pueden, por enviar a sus hijos allí. ¿Por
qué la mayoría de las familias porteñas cree que la escuela privada es
mejor que la pública? Se trata de una batalla cultural que debemos
librar todos los días: nosotros decimos que la escuela pública porteña
es mejor que la privada y a continuación explicaremos nuestro punto de
vista.
Los docentes se designan por puntaje. Se intenta promover la
solidaridad, la educación intercultural, la formación integral en
derechos humanos y ciudadanía. La educación pública nos equipara, nos
coloca como ciudadanos en un mismo plano, nos enseña que todos tenemos
los mismos derechos, nos ayuda a fortalecer la integración y a
reconstruir el tejido social.
Para acceder debo pagar y como pago soy
un cliente, y cuanto más pago mejor es el servicio. En la escuela
privada si algún alumno tiene problemas, al año siguiente se le niega la
vacante. ¿Enseñar a ralear al diferente es calidad educativa? ¿Eso es
lo que quieren los padres/clientes? Lamentablemente hay que decir que
muchas veces sí, muchas veces los padres quieren que todos los alumnos
“sean iguales” y echan al diferente. En las escuelas públicas, los
docentes hemos aprendido que somos todos diferentes y que esa diferencia
nos nutre y enriquece, y que si un alumno presenta dificultades de
aprendizaje, hay que enseñar solidaridad, rodearlo con los chicos para
que entre todos lo ayudemos a salir adelante. Y los contenidos se
aprehenderán mucho más así, porque no hay mejor forma de comprender
realmente un contenido que tratar de ayudar a un compañero a aprenderlo.
Y si hay conflictos, hay un consejo de convivencia en el aula, o una
asamblea de grado para debatir el tema. ¿En qué escuela privada ocurre
semejante cosa? Y, si con todo esto no alcanza, están los Equipos de
Orientación Escolar (EOE) en primaria y los de Asistencia Socioeducativa
(ASE) en secundaria, para ayudar... con los alumnos dentro de la
escuela...
Las escuelas públicas intentan enseñar de forma
constructivista. A veces lo logran más, a veces menos, pero luchan por
aplicar el diseño curricular, fuertemente constructivista, que es ley y
por lo tanto debería aplicarse en todas las escuelas.
"En la escuela privada si algún alumno tiene problemas, al año siguiente se le niega la vacante. ¿Enseñar a ralear al diferente es calidad educativa? ¿Eso es lo que quieren los padres/clientes?"
En
las escuelas privadas, muchos padres añoran el conductismo que mamaron
como alumnos. Por eso la mayoría de las escuelas privadas son
conductistas (justamente porque los padres son clientes y suelen,
explícita o implícitamente, reclamar eso). Los supervisores de educación
privada deberían controlar este tema. En algunos casos, la cuestión es
escandalosa: la educación sexual es obligatoria por ley en todas las
escuelas de todos los niveles. En muchísimas escuelas privadas
confesionales, el único método anticonceptivo que se enseña es la
abstinencia.
Alumnos críticos y reflexivos
Uno
de los pilares de la calidad educativa es la construcción de
ciudadanía. Muchas familias sostienen todavía que “a la escuela se va a
estudiar” (¡rémora de la dictadura!), por lo tanto exigen, explícita o
implícitamente, que no haya centros de estudiantes, por ejemplo, porque
esto “distraería” a los alumnos, “sería hacer política” y un sinfín de
etcéteras. Las escuelas privadas (casi en un ciento por ciento) no
tienen centros de estudiantes, verdaderos constructores de ciudadanía.
En las escuelas públicas, cada vez –felizmente– hay más centros de
estudiantes, porque cada vez son más los jóvenes que vuelven a
interesarse por lo público. Se apunta a que los alumnos sean críticos y
reflexivos, activos defensores de la democracia participativa desde el
ejemplo, no desde escribir cien veces en el pizarrón “la Constitución
debe regir”.
Y acá entramos en otro terreno clave: “Lo que pasa es
que en la escuela pública se hacen paros y en la privada no”, y se dice
que eso mejora la calidad educativa de la escuela privada, cuando la
cosa es justamente al revés. Cuando los docentes de escuelas públicas
hacemos paros, enseñamos el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.
Cuando los dueños de las escuelas privadas presionan a sus docentes a
no hacer paros, enseñan que los patrones pueden impunemente incumplir la
Constitución Nacional y les enseñan a los alumnos a ser sumisos y
obedientes, porque así se conservan los trabajos. Lo mismo ocurre con el
derecho a la libre agremiación. En las escuelas privadas casi no hay
delegados sindicales. O sea que allí se enseña, nuevamente, que el
patrón puede incumplir impunemente el artículo 14 bis.
Dicen: “No hay
que perjudicar a los chicos con los paros”. Nosotros pensamos al revés.
Se “perjudica” a los chicos enseñándoles a ser “sumisos y obedientes”
en lugar de “críticos y reflexivos”. Se los perjudica cuando se impide a
los docentes ejercer sus derechos constitucionales. En momentos en que
en Chile millones de ciudadanos cuestionan el sistema educativo, en
momentos en que miles de docentes de la Ciudad de Buenos Aires resisten
el intento de borrar de un plumazo la columna vertebral de un sistema
democrático de designaciones en los cargos, repetimos, plenamente
convencidos, que la escuela pública de la Ciudad de Buenos Aires es
mejor que la privada y será mucho mejor cuando logremos derrotar las
políticas macristas tendientes a su destrucción.
“No hay que perjudicar a los chicos con los paros”. Nosotros pensamos al revés. Se “perjudica” a los chicos enseñándoles a ser “sumisos y obedientes” en lugar de “críticos y reflexivos”.
Por
supuesto que hay mucho para mejorar. Los docentes de las escuelas
públicas, a partir de la reflexión colectiva sobre nuestras prácticas y
luchando por una profunda horizontalización del sistema, lograremos
avanzar hacia una educación popular, democrática, emancipadora e
intercultural.
Jorge Berguier:
Profesor de Matemática EEM Nº 5 Distrito Escolar 19 y delegado sindical UTE-Ctera.
Enrique Samar:
Director Escuela 23 Distrito Escolar 11.
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