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REFLEXIONES
SOBRE LA OBRA DE T. S. KUHN:"LA ESTRUCTURA DE LAS REVOLUCIONES
CIENTÍFICAS" archivo del portal de recursos
para estudiantes |
Leonardo Espinosa Quintero
Director del Departamento de Derecho Comercial de la Escuela de
Derecho
1. Reflexiones
previas.
Para efectos del ensayo que se escribirá a continuación,
considero oportuno hacer algunas reflexiones previas sobre los puntos estudiados
en el módulo titulado “Epistemología de la ciencia”, a cargo del profesor
Alfonso Florez.
Se partirá, en primer lugar, de un esbozo o ayuda de
memoria, de los aspectos que nos parecieron más relevantes en la lectura del
libro de T.S. KUHN , “La Estructura de las Revoluciones Científicas”; con base
en el cual se identificarán las ideas destinadas a edificar el ensayo en
mención, las cuales se complementarán con las notas de clase.
Así las
cosas, se proceden a destacar, como de especial interés, las siguientes
reflexiones de cada una de las partes de la obra mencionada:
1.1. Del
prefacio:
“Resultó para mí una sorpresa total el
que ese contacto con teorías y prácticas científicas anticuadas socavara
radicalmente algunos de mis conceptos básicos sobre la naturaleza de la ciencia
y las razones que existían para su éxito específico...”
“El resultado fue
un cambio drástico en mis planes profesionales, un paso de la física a la
historia de la ciencia...”
“Lo mas importante es que, el pasar un año en
una comunidad compuesta, principalmente, de científicos sociales, hizo que me
enfrentara a problemas imprevistos sobre las diferencias entre tales comunidades
y las de los científicos naturales entre quienes había recibido mi
preparación”.
“Principalmente, me asombré ante el número y el alcance de
los desacuerdos patentes entre los científicos sociales, sobre la naturaleza de
problemas y métodos científicos aceptados”.
“...llegué a reconocer el
papel desempeñado en la investigación científica por lo que, desde entonces,
llamo “paradigmas”. “Considero a éstos como realizaciones científicas
universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de
problemas y soluciones a una comunidad científica...”
“Mi objetivo
fundamental es demandar con urgencia un cambio en la percepción y la evaluación
de los datos conocidos, no ha de ser un inconveniente el carácter esquemático de
esta primera presentación...”
“...cada revolución científica modifica la
perspectiva histórica de la comunidad que la experimenta, entonces ese cambio de
perspectiva deberá afectar la estructura de los libros de texto y las
publicaciones de investigación posteriores a dicha revolución...”
Esta
idea, se convierte en vertebral para la estructuración y desarrollo del presente
ensayo. En efecto, en los posibles temas que he examinado para su elaboración,
me ha interesado en forma reiterada el aspecto correspondiente al papel de los
libros de texto en la enseñanza ( y no se si pudiera hablarse de progreso o
avance ) de las ciencias jurídicas, que es la disciplina en la que el autor se
desempeña como docente hace trece años, en particular, en el área del derecho
comercial.
“Es preciso estudiar un efecto semejante – un cambio de
distribución de la literatura técnica citada en las notas al alcance de los
informes de investigación – como indicio posible sobre el acaecimiento de las
revoluciones”
1.2. Del capítulo I.,
Introducción: Un papel para la historia:
“Si se considera a la
historia como algo más que un depósito de anécdotas o cronología, puede producir
una transformación decisiva de la imagen que tenemos actualmente de la
ciencia...”
En relación con esta afirmación y, teniendo en mente la
advertencia que los apuntes de clase nos indican, en el sentido de que la
propuesta de KUHN es pertinente aplicarla a las ciencias naturales y, su
extensión a las ciencias sociales o “ciencias del espíritu” de que hablan los
alemanes, debe hacerse con especial cuidado; me inclino por insistir en que
algunos elementos del ensayo de KUHN brindan excelentes puntos de reflexión
frente a las ciencias sociales.
Con esta advertencia, me valdré de las
ideas que KUHN expresa, en lo concerniente al papel histórico de los libros de
texto; para irradiarlas en la enseñanza del derecho comercial, con el objeto de
aportar algunas ideas que contribuyan o generen debate en lo que podría
insinuarse como una línea de investigación, cuyo propósito sería – inicialmente
- discurrir sobre si éstos han contribuido o no a lo que en forma caprichosa
llamaremos “progreso del derecho comercial”.
“Esa imagen fue trazada
previamente, incluso por los mismos científicos, sobre todo a partir del estudio
de los logros científicos llevados a cabo, que se encuentran en las lecturas
clásicas y, más recientemente, en los libros de texto con los que cada una de
las nuevas generaciones de científicos APRENDE A PRACTICAR SU
PROFESIÓN...”
“Si la ciencia es la constelación de hechos, teorías y métodos
reunidos en los libros de texto actuales, entonces los científicos son hombres
que, obteniendo o no buenos resultados, se han esforzado en contribuir con
alguno que otro elemento a esa constelación particular”.
“Los episodios
extraordinarios en que tienen lugar esos cambios de compromisos profesionales
son los que se denominan en este ensayo revoluciones científicas. Son los
complementos que rompen la tradición a la que está ligada la actividad de la
ciencia normal...”.
Aquí nos formulamos la siguiente pregunta: ¿Es
posible una revolución científica en las ciencias jurídicas, en particular la
del derecho comercial?. En otros términos: ¿Puede hablarse de un rompimiento en
la TRADICIÓN a la que está ligada el surgimiento y desarrollo histórico del
derecho mercantil o comercial?. O estamos resignados a registrar impasiblemente
lo que las fuerzas sociales, con fundamento en las costumbres, usos y prácticas
sociales, van elevando a la categoría de normas mediante su consagración
positiva?. Algunas de las respuestas que demos a los interrogantes formulados,
constituirán el aporte de este ensayo.
1.3. Del capítulo II. El camino hacia la ciencia
normal:
“Ciencia normal significa investigación basada firmemente en
una o más realizaciones científicas pasadas, realizaciones que alguna comunidad
científica particular reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su
práctica posterior”.
“En la actualidad, esas realizaciones son relatadas,
aunque raramente en su forma original, por los libros de texto científicos,
tanto elementales como avanzados”.
“Esos libros de texto exponen el
cuerpo de la teoría aceptada, ilustran muchas o todas sus aplicaciones
apropiadas y comparan éstas con experimentos y observaciones de condición
ejemplar...”
Aquí me surge el siguiente interrogante: ¿Podemos hablar de
LIBROS DE TEXTO CIENTÍFICOS en las ciencias jurídicas; en particular en el
derecho mercantil?
Indudablemente, los libros que se emplean para el
estudio de las ciencias jurídicas, aunque no se refieren a experimentos, si
contienen o recogen un buen número de observaciones sobre instituciones
jurídicas, su historia, interpretación, cambio y comportamiento en las
relaciones por ellas reguladas. ¿Reflejan ellos una constelación de hechos,
teorías y métodos reunidos en los libros de texto, a que se refiere la propuesta
de KUHN?. Una respuesta tentativa y fácil sería la de afirmar que el modelo de
KUHN no aplica a las ciencias del espíritu. Ya hemos dicho que este aspecto lo
tendremos en cuenta; pero que no obstante el mismo, insistiremos en valernos de
sus ideas para sembrar algunas en el campo del derecho mercantil.
“Pero,
aunque este tipo de reunión de datos ha sido esencial para el origen de muchas
ciencias importantes, cualquiera que examine, por ejemplo, los escritos
enciclopédicos de Plinio o las historias naturales baconianas del siglo xvii,
descubrirá que el producto es un marasmo. En cierto modo, uno duda en llamar
científica a la literatura resultante...”.
De esta aseveración, nos
preguntamos: ¿Han estado las ciencias jurídicas inmersas en un MARASMO?. Sobre
este particular y, específicamente en el área del derecho mercantil, citaremos
algunos pasajes de la historia de roma (la conquista de la Galia ),
remontándonos 78 años antes de cristo, que nos dejan preocupados ( o
satisfechos?) – no sabría contestar ahora - , contrastándolos con instituciones
vigentes 2.000 años después, para encontrar que si borramos la distancia del
tiempo, prácticamente están regulando situaciones e intereses económicos
iguales. Pareciere que el tiempo ha pasado en vano, o mejor aún, no ha
pasado?.
“Pero hay siempre hombres que se aferran a alguna de las viejas
opiniones y, simplemente, se les excluye de la profesión que, a partir de
entonces, pasa por alto sus trabajos...” Nos preguntamos: ¿Cuándo se pasa por
alto, o cuándo se considera “vieja” una opinión en las ciencias
jurídicas?.
“En las ciencias (aunque no en campos tales como la medicina,
la tecnología y el derecho, cuya principal razón de ser es una necesidad social
externa), la formación de periódicos especializados, la fundación de sociedades
de especialistas y la exigencia de un lugar especial en el conjunto, se han
asociado, habitualmente, con la primera aceptación por un grupo de un paradigma
simple...”
“Sin embargo, con un libro de texto, el investigador creador
puede iniciar su investigación donde la abandona el libro y así concentrarse
exclusivamente en los aspectos más sutiles y esotéricos de los fenómenos
naturales que interesan a su grupo...”
“En la actualidad, en las
ciencias, los libros son habitualmente textos o reflexiones retrospectivas sobre
algún aspecto de la vida científica...”
“El científico que escribe uno de
esos libros tiene mayores probabilidades de que su reputación profesional sea
dañada que realzada...”.
Sobre este particular, en lo atinente a las
ciencias jurídicas, me viene a la memoria un pasaje magistral, escrito por el
Dr. Jorge Vélez García, actual decano de la escuela de derecho de la Universidad
Sergio Arboleda, exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia y presidente en
ejercicio de la Academia Colombiana de Jurisprudencia, en cuya revista número
311 de junio de 1998, expresó: “También a veces ( ¿acaso, las más de las
veces?), hay quienes emplean la ilustración de los autores como quien empuña un
mazo para golpear a un contendor en la lucha forense...A esto y a mucho más se
halla expuesto el escritor de cuestiones jurídicas. A predisponer en su contra a
aquellos que en la obra no encontraron su caso nítidamente perfilado y resuelto,
o hallan una solución inconveniente a su pretensión, o se topan con un punto de
vista en desarmonía con sus intereses; a padecer el aguijón, no por inane menos
molesto, de los críticos y libelistas de oficio, para quienes nada de los demás
está bien hecho, panfletarios incapaces de escribir la página de un folleto,
pero que en cocteles y corrillos asumen de oráculos infalibles e implacables
frente al ensayo o el libro de un colega...”
1.4. Del capítulo III. Naturaleza de la ciencia
normal.
“En su uso establecido, un paradigma es un modelo o
patrón aceptado...”
“En lugar de ello, tal y como una decisión judicial
aceptada en el derecho común, es un objeto para una mayor articulación y
especificación, en condiciones nuevas o más rigurosas”.
“La ciencia
normal consiste en la realización de esa promesa, una realización lograda
mediante la ampliación del conocimiento de aquellos hechos que el paradigma
muestra como particularmente reveladores, aumentando la extensión del
acoplamiento entre esos hechos y las predicciones del paradigma y por medio de
la articulación ulterior del paradigma mismo”.
“Estas tres clases de
problemas – la determinación del hecho significativo el acoplamiento de los
hechos con la teoría y la articulación de la teoría – agotan, creo yo, la
literatura de la ciencia normal, tanto empírica como teórica. Por supuesto, no
agotan completamente toda la literatura de la ciencia”.
Trasladada esta
idea a las ciencias jurídicas, no está lejos la utilidad del postulado en
mención. En efecto, las ciencias jurídicas trabajan igualmente con hechos
sociales (que serían los “hechos significativos”); que aplicados a los intereses
prevalentes en el derecho mercantil, podríamos identificarlos como hechos
económicos, los que a su turno, se articulan con las teorías que prevalecen en
el derecho comercial, las cuales giran básicamente sobre las teorías de la
empresa, empresario, establecimiento de comercio y actividad económica
organizada, como principales protagonistas de la concepción ( si se quiere
moderna ) del derecho económico.
En consecuencia, nos preguntamos.
¿Debemos desertar de estas concepciones tradicionales fundadas en la empresa y
la actividad económica desarrollada a través de la misma, para visualizar un
derecho comercial distinto hasta el ahora elaborado con fundamento en hechos
sociales y económicos?
1.5. Del capítulo IV.
La ciencia normal como resolución de enigmas.
“Los enigmas son, en el
sentido absolutamente ordinario que empleamos aquí, aquella categoría especial
de problemas que puede servir para poner a prueba el ingenio o la habilidad para
resolverlos”.
“Por el contrario, los problemas verdaderamente
apremiantes, como un remedio para el cáncer , o el logro de una paz verdadera,
con frecuencia no son ningún enigma, en gran parte debido a que pueden no tener
solución alguna”.
Nos preguntamos, entonces: ¿Existen en las ciencias del
espíritu problemas que tengan la categoría de enigmas, a los cuales se refieran
los libros de texto, como categoría especial de problemas, que pongan a prueba
el ingenio o la habilidad para resolverlos por parte del investigador de esta
disciplina ?
1.6. Del capítulo V. Prioridad
de los paradigmas.
“Una investigación histórica profunda de una
especialidad dada, en un momento dado, revela un conjunto de ilustraciones
recurrentes y casi normalizadas de diversas teorías en sus aplicaciones
conceptuales, instrumentales y de observación”.
“Esos son los paradigmas
de la comunidad revelados en sus libros de texto, sus conferencias y sus
ejercicios de laboratorio”.
“Estudiándolos y haciendo prácticas con ellos
es como aprenden su profesión los miembros de la comunidad
correspondiente”.
Algo similar es lo que sucede con los estudiosos de las
ciencias jurídicas, cuyo fundamento teórico está representado por los libros de
texto a cuyo estudio dedican un buen número de años y en los cuales fundamentan
toda su experiencia o ejercicio profesional. Surge, la pregunta: ¿Cuándo
comienzan a aportar algo novedoso a su ciencia, si siempre están apegados a sus
libros de texto?.
“Como resultado de ello, la búsqueda de un cuerpo de
reglas pertinentes para constituir una tradición de investigación normal dada,
se convierte en una fuente de frustración continua y profunda”.
“ Sin
embargo, el reconocimiento de la frustración hace posible diagnosticar su
origen”.
“Una nueva teoría se anuncia siempre junto con aplicaciones a
cierto rango concreto de fenómenos naturales; sin ellas ni siquiera podría
esperar ser aceptada. Después de su aceptación, esas mismas aplicaciones u otras
acompañarán a la teoría en los libros de texto de donde aprenderán su profesión
los futuros científicos”.
1.7. Del capítulo
VI. La anomalía y la emergencia de los descubrimientos
científicos.
“El descubrimiento comienza con la percepción de la
anomalía; o sea, con el reconocimiento de que en cierto modo la naturaleza ha
violado las expectativas, inducidas por el paradigma, que rigen a la ciencia
normal”.
“...el descubrimiento involucra un proceso extenso, aunque no
necesariamente prolongado, de asimilación conceptual. ¿Podríamos decir también
que incluye un cambio en el paradigma?.
De estas reflexiones, nos
preguntamos: ¿Podemos hablar de descubrimientos en las ciencias jurídicas y de
cambios de paradigmas? Reiteramos que no se ha perdido la observación de que dan
fe los apuntes de clase, en el sentido de que el modelo en estudio no puede
aplicarse rígidamente a las ciencias del espíritu. Lo que se desea es aprovechar
sus reflexiones para generar inquietudes sobre la forma como se ha venido
trabajando en las ciencias en mención, en las que es evidente un grado extremo
de rigidez en sus libros de texto, que continúan predicando sin grandes cambios
un cuerpo teórico inmemorial.
1.8. Del capítulo
VII. Las crisis y la emergencia de las teorías científicas.
“El
fracaso de las reglas existentes es el que sirve de preludio a la búsqueda de
otras nuevas”.
“El fracaso con un problema nuevo es, a veces,
decepcionante; pero nunca sorprendente. Ni los problemas ni los enigmas ceden
generalmente ante los primeros ataques”.
1.9. Del capítulo VIII. La respuesta a la
crisis.
“...las crisis son una condición previa y necesaria para el
nacimiento de nuevas teorías...”
“Como tal, si mi argumento es correcto,
pueden contribuir cuando mucho a crear una crisis o, de manera más exacta, a
reforzar alguna que ya exista”.
“Pero los estudiantes de ciencias aceptan
teorías por la autoridad del profesor y de los textos, no a causa de las
pruebas”.
“Las aplicaciones mencionadas en los textos no se dan como
pruebas, sino debido a que el aprenderlas es parte del aprendizaje del paradigma
dado como base para la práctica corriente”.
“Cuando la transición es
completa, la profesión habrá modificado su visión del campo, sus métodos y sus
metas. Un historiador perspicaz, al observar un caso clásico de reorientación de
la ciencia mediante un cambio de paradigma, lo describió recientemente como
“tomar el otro extremo del bastón”, un proceso que involucra “manejar el mismo
conjunto de datos anteriores, pero situándolos en un nuevo sistema de relaciones
concomitantes al ubicarlos en un marco diferente” “.
“Creo que es, sobre
todo, en los periodos de crisis reconocida, cuando los científicos se vuelven
hacia el análisis filosófico como instrumento para resolver los enigmas de su
campo”.
De las reflexiones hechas, en forma lacónica nos preguntamos: ¿No
es hora en las ciencias jurídicas de “tomar el otro extremo del bastón”; de
virar hacia el “análisis filosófico”, como instrumentos para aportar ideas
nuevas, frescas, que cambien sustancialmente la visión comunicada por los libros
de texto hasta ahora empleados en la enseñanza de las ciencias en
mención?.
1.10. Del capítulo IX. Naturaleza
y necesidad de las revoluciones científicas.
“Las revoluciones
científicas se consideran aquí como aquellos episodios de desarrollo no
acumulativo en que un antiguo paradigma es reemplazado, completamente o en
parte, por otro nuevo e incompatible”.
“Frente a las diferencias tan
grandes y esenciales entre el desarrollo político y el científico, ¿qué
paralelismo puede justificar la metáfora que encuentra revoluciones en ambos?
“Las revoluciones políticas se inician por medio de un sentimiento, cada
vez mayor, restringido frecuentemente a una fracción de la comunidad política,
de que las instituciones existentes han cesado de satisfacer adecuadamente los
problemas planteados por el medio ambiente que han contribuido en parte a
crear”.
“Tanto en el desarrollo político como en el científico, el
sentimiento de mal funcionamiento que puede conducir a la crisis es un requisito
previo para la revolución”.
“Las revoluciones políticas tienden a cambiar
las instituciones políticas en modos que esas mismas instituciones prohíben. Por
consiguiente su éxito exige el abandono parcial de un conjunto de instituciones
a favor de otro y, mientras tanto, la sociedad no es gobernada completamente por
ninguna institución”.
“En números crecientes, los individuos se alejan
cada vez más de la vida política y se comportan de manera cada vez más
excéntrica en su interior. Luego, al hacerse más profunda la crisis, muchos de
esos individuos se comprometen con alguna proposición concreta la reconstrucción
de la sociedad en una nueva estructura institucional”.
“En este punto, la
sociedad se divide en campos o partidos enfrentados, uno de los cuales trata de
defender el cuadro de instituciones antiguas, mientras que los otros se
esfuerzan en establecer otras nuevas”.
“Aunque las revoluciones tiene una
función vital en la evolución de las instituciones políticas, esa función
depende de que sean sucesos parcialmente extrapolíticos o
extrainstitucionales”.
Nos preguntamos: ¿Al igual que en las revoluciones
políticas que menciona Kuhn , se puede hablar de revoluciones en las ciencias
jurídicas?
1.11 Del capítulo X. Las
revoluciones como cambios del concepto del mundo.
“El historiador de
la ciencia puede sentirse tentado a proclamar que cuando cambian los paradigmas,
el mundo mismo cambia con ellos”.
“Es algo así como si la comunidad
profesional fuera transportada repentinamente a otro planeta, donde los objetos
familiares se ven bajo una luz diferente y, además, se les unen otros objetos
desconocidos. Por supuesto , no sucede nada de eso...”
“En lugar de ser
un intérprete, el científico que acepta un nuevo paradigma es como el hombre que
lleva lentes inversores. Frente a la misma constelación de objetos que antes, y
sabiendo que se encuentra ante ellos, los encuentra, no obstante, transformados
totalmente en muchos de sus detalles”.
1.11. Del capítulo XI. La invisibilidad de las
revoluciones.
Es este el capítulo que, según los apuntes de clase,
más tiene relación con el papel de los libros de texto, en las revoluciones
científicas, veamos:
“Como fuente de autoridad, acuden a mi imaginación,
sobre todo, los libros de texto científicos, junto con las divulgaciones y las
obras filosóficas moldeadas sobre ellos. Estas tres categorías – hasta hace poco
no se disponía de otras fuentes importantes de información sobre la ciencia,
excepto la práctica de la investigación – tienen una cosa en común. Se dirigen a
un cuerpo ya articulado de problemas, datos y teorías con mayor frecuencia que
al conjunto particular de paradigmas aceptado por la comunidad científica en el
momento en que dichos libros fueron escritos. Los libros de texto mismos tienen
como meta el comunicar el vocabulario y la sintaxis de un lenguaje científico
contemporáneo. Las obras de divulgación tratan de describir las mismas
aplicaciones, en un lenguaje que se acerca más al de la vida
cotidiana”.
“En el caso de los libros de texto, por lo menos, existen
incluso razones poderosas por las que, en esos temas, deban ser sistemáticamente
engañosos”.
“Por el momento, demos por sentado que, hasta un punto sin
precedente en otros campos, tanto los conocimientos científicos de los
profesionales como los de los profanos se basan en libros de texto y en unos
cuantos tipos más, de literatura derivada de ellos. Sin embargo, puesto que los
libros de texto son vehículos pedagógicos para la perpetuación de la ciencia
normal, siempre que cambien el lenguaje, la estructura de problemas o las normas
de la ciencia normal, tienen, íntegramente o en parte, que volver a escribirse.
En resumen, deben volverse a escribir inmediatamente después de cada revolución
científica, una vez escritos de nuevo, inevitablemente disimulan no sólo el
papel desempeñado sino también la existencia misma de las revoluciones que los
produjeron”.
“Sin embargo, la tradición derivada de los libros de texto,
en la que los científicos llegan a sentirse participantes, nunca existió
efectivamente”.
“No es extraño que tanto los libros de texto como la
tradición histórica que implican tengan que volver a escribirse inmediatamente
después de cada revolución científica”.
“ Whitehead captó el espíritu no
histórico de la comunidad científica cuando escribió: “Una ciencia que vacila en
olvidar a sus fundadores está perdida”. Sin embargo, no estaba completamente en
lo cierto, ya que las ciencias, como otras empresas profesionales, necesitan a
sus héroes y preservan sus nombres”.
“Puesto que su finalidad es la de
enseñar rápidamente al estudiante lo que su comunidad científica contemporánea
cree conocer, los libros de texto tratan los diversos experimentos, conceptos,
leyes y teorías de la ciencia normal corriente, hasta donde es posible,
separadamente y uno por uno. Como pedagogía, esta técnica de presentación es
incuestionable”.
“La presentación de un libro de texto implica que, desde
el comienzo de la empresa científica, los profesionales se han esforzado por las
objetividades particulares que se encuentran incluidas en los paradigmas
actuales. En un proceso comparado frecuentemente a la adición de ladrillos a un
edificio, los científicos han ido añadiendo uno por uno, hechos, conceptos,
leyes y teorías al caudal de información que proporciona el libro de texto
científico contemporáneo”. “Pero no es así como se desarrolla una
ciencia”.
1.12. Del capítulo XII. La
resolución de las revoluciones.
“Los libros de texto que hemos estado
examinando solo se producen inmediatamente después de una revolución científica.
Son las bases para una nueva tradición de ciencia normal”.
“Hasta el
grado en que se dedique a la ciencia normal, el investigador es un solucionador
de enigmas, no alguien que ponga a prueba los paradigmas...será como el jugador
de ajedrez que, frente a un problema establecido y con el tablero, física o
mentalmente ante él, ensaya varios movimientos alternativos para buscar la
solución...”
“Es justamente lo incompleto y lo imperfecto del ajuste
entre la teoría y los datos existentes, lo que, en cualquier momento, define
muchos de los enigmas que caracterizan a la ciencia normal.
1.13. Del
capítulo XIII. Progreso a través de las revoluciones.
“Por qué debe progresar
continuamente la empresa bosquejada antes ( que entiendo Kuhn se refiere al
desarrollo científico ), cuando, por ejemplo, el arte, la teoría política y la
filosofía no lo hagan?
“Por qué es el progreso una condición reservada
casi exclusivamente a las actividades que llamamos ciencia?
“Puede
notarse, inmediatamente, que parte de la pregunta es absolutamente semántica. En
medida muy grande, el término “ciencia” está reservado a campos que progresan de
manera evidente. En ninguna parte se muestra esto de manera más clara que en los
debates repetidos sobre si una u otra de las ciencias sociales contemporáneas es
en realidad una ciencia”.
“Con frecuencia se gastan grandes energías, se
despiertan grandes pasiones y los observadores exteriores tienen grandes
dificultades para saber por qué. “¿Hay mucho que pueda depender de una
“definición de ciencia”?”. ¿Puede una definición indicarle a un hombre si es o
no un científico?”. En ese caso, Por qué no se preocupan los artistas o los
científicos naturales por la definición del término?”
“De manera
inevitable, llegamos a sospechar que lo que se encuentra en juego es algo más
fundamental. Es probable que, en realidad, se hagan preguntas como las
siguientes: ¿Por qué no progresa mi campo del mismo modo que lo hace, por
ejemplo, la física?. ¿Qué cambios de técnicas, de métodos o de ideología lo
harían capaz de progresar en esa forma?”
“Debemos aprender a reconocer
como causas lo que ordinariamente hemos considerado efectos. Si logramos hacer
esto, las frases “progreso científico” e incluso “objetividad científica” pueden
llegar a parecer en parte redundantes”...¿Progresa un campo debido a que es una
ciencia, o es una ciencia debido a que progresa?”
“A diferencia de los
ingenieros y de muchos doctores y la mayor parte de los teólogos, el científico
no necesita escoger problemas en razón de que sea urgente resolverlos y sin
tomar en consideración los instrumentos disponibles para su resolución. También
a ese respecto, el contraste entre los científicos naturalistas y muchos
científicos sociales resulta aleccionador. Los últimos tienden a menudo, lo que
los primeros casi nunca hacen, a defender su elección de un problema para su
investigación, por ejemplo, los efectos de la discriminación racial o las causas
del ciclo de negocios, principalmente en términos de la importancia social de
lograr una solución. ¿De qué grupo puede esperarse entonces que resuelva sus
problemas a un ritmo más rápido?
“En la música, en las artes gráficas y
en la literatura, el profesional obtiene su instrucción mediante la observación
de los trabajos de otros artistas, principalmente artistas anteriores. Los
libros de texto, excepto los compendios o los manuales de creaciones originales,
solo tienen un papel secundario. En la historia, la filosofía y las ciencias
sociales, los libros de texto tienen una importancia mucho
mayor...”
2. Ha progresado el derecho comercial o mercantil, según
las evidencias que arrojan la lectura de los libros de texto tradicionales en
dicha materia?
2.1. Para efectos del presente ensayo, tal como lo
advertimos en sus páginas iniciales, tomaré unos pasajes de la obra clásica del
profesor Guglielmo Ferrero, titulada: “Grandeza y Decadencia de Roma” I, La
Conquista, II Julio César”, Ediciones siglo veinte, Buenos Aires, 1959, que
constituye un libro de texto, para la enseñanza del derecho en general, ya que
en sus páginas se encuentran excelentes referencias a las instituciones
jurídicas que rigieron en Roma en un periodo específico, en este caso, los años
78 al 59 antes de Cristo.
2.2. Acto seguido, se contrastará lo
enseñado por la obra o libro de texto en mención; con lo que enseñan los libros
de texto actuales, tomando algunos puntos de referencia específicos, para
establecer si han existido cambios sustanciales en las situaciones económicas
reguladas en el periodo histórico reseñado, con la normativa que actualmente las
rige.
2.3. Se podría entonces, afirmar que, el método o procedimiento
que seguiré en las líneas que a continuación me propongo redactar busca
evidenciar si en el punto específico que se adopta en relación con el derecho
comercial, las instituciones que se mencionen han estado inmersas en el marasmo
que denuncia Kuhn; o si por el contrario, es evidente que se hayan reescrito
brindando bases para una nueva tradición en el derecho comercial acotado.
2.4. En otros términos: Asumimos, regulamos, interpretamos o afrontamos
-en materia comercial o mercantil- los hechos y situaciones jurídicas con
contenido patrimonial o económico, en forma idéntica o similar a como se hacia
78 años antes de Cristo?
2.5. Algunos pasajes tomados de la obra en
mención, pueden dejarnos sorprendidos. Veamos lo que refiere el autor: “ A la
expansión militar sucedió la expansión mercantil. Con este motivo se abrieron en
Roma los primeros baños públicos, poco después de la segunda guerra púnica;
luego, en el 174, los primeros hornos públicos para los obreros y mercaderes
célibes, que no podían fabricarse el pan en casa por medio de esclavos. Los
generales condujeron muchos artesanos griegos para organizar sus fiestas y
triunfos; numerosos orfebres se hicieron cambistas, pues tantas eran las monedas
extranjeras que afluían a Roma, y gran número de estos cambistas, estimulados
por la ganancia y la abundancia del capital, se transformaron en banqueros,
aceptaron depósitos, hicieron préstamos. Numerosos extranjeros e italianos
acudieron a abrir sus tabernas, baños, tintorerías, zapaterías, orfebrerías,
sastrerías; se hicieron empresarios de teatros o autores de
comedias...”
2.6. “El espíritu mercantil se difundió en todas partes, en
el bajo pueblo como en la aristocracia, triunfando paulatinamente, aun en las
familias más conservadoras, de los prejuicios y de las repugnancias de la era
agrícola. Catón, por ejemplo, el primero que ingresó en el Senado perteneciendo
a una familia de medianos propietarios de la Sabina, quiso ser desde luego el
perseguidor de los usureros y el prototipo del landlord antiguo; pero se arrojó
en seguida en los negocios, y también él se convirtió en un hombre de su tiempo,
se asoció a los mercaderes armadores, ejerció la usura, traficó con las tierras
y el comercio de esclavos”
2.7. “Y sin embargo, bajo esta prosperidad se
elaboraba un cambio inmenso y terrible en todo, pues en todas partes alteraba la
composición de las clases el violento contraste entre el antiguo y el nuevo
orden de cosas. Si la plebe romana, que continuaba en el campo, aun vivía a la
manera antigua y era sobria, sencilla, honrada, respetaba a la nobleza y a la
ley, al contrario, los ciudadanos que iban a establecer su residencia en Roma
para ejercer los oficios, el comercio, la navegación, el tráfico, contraían
todos los vicios de la plebe que vivía en las ricas ciudades mercantiles: la
embriaguez, la codicia, la pereza, el deseo de las diversiones, la indisciplina,
el egoísmo del célibe, la fanfarronería...”
2.8. En la actualidad,
podemos preguntarnos si no es evidente que el nuevo orden de cosas, una vez
soportados los cambios históricos transcurridos desde la época citada, a la
fecha; con algunos cambios de redacción, no es la misma?. Es decir, el
mercantilismo nos mantiene, todavía, sumidos en la noche oscura y sin fin que el
profesor Ferrero describe en su obra.
2.9. Si todavía subsistieren dudas
del desolador panorama, el autor dice: “En los campos de Italia la usura se
propagaba a la manera de una plaga; ...La lucha por la vida empezó a ser dura en
Roma y en Italia; en todos los oficios y empresas que podían abordarse con poco
capital, aumentó la competencia y disminuyó la ganancia; la miseria empezó a
fermentar en todas partes cual grandes pantanos que, como siempre ocurre, pronto
emponzoñaron con sus miasmas el aire respirado por los ricos. En Roma, adonde
todos acudían atraídos por el rumor de la opulencia de la metrópoli, el hambre
fue un tormento y una humillación de todas las horas. En su creciente grandeza,
y a medida que la población aumentaba, la ciudad tenía que buscar en mercados,
cada vez más distantes, el trigo para sustentarse; pero cuanto más remotos los
mercados, más se encarecía el pan en Roma, y en cuanto venía un año malo, el
pueblo bajo sufría hambre y contraía deudas con el panadero”
2.10. “A
esto vino a sumarse otro mal, todavía más grave, el empobrecimiento, la
corrupción y la desaparición de la antigua aristocracia romana; la decadencia
progresiva, física, económica y moral de la clase dirigente de Roma. En las
familias nobles, enriquecidas durante el período próspero de los comienzos del
siglo, el orgullo y la crápula corrompieron a muchos jóvenes, que se criaron
perezosos, estúpidos y viciosos...Muchos jóvenes se llenaron de
deudas...vendieron la casa de sus antepasados...otros intentaron obtener dinero
consagrándose a la política...”
2.11. “Polibio, el gran pensador...había
comprendido que el imperialismo concluiría por destruir al imperio; que el
orgullo, la concupiscencia, la sed de placeres, el celibato, todas las pasiones
de la era mercantil y de la política conquistadora, que era su secuela,
destruirían el poder militar de Roma, el orden interno, el acuerdo de las
clases, y desencadenarían en la metrópoli del imperio la anarquía demagógica, en
la que habían fenecido tantas repúblicas de Grecia...”
2.12. “Las tierras
públicas convertidas en propiedad privada aumentaron inmediatamente de valor;
los propietarios endeudados pudieron vender los campos, que antes solo tuvieron
en usufructo; los que habían empezado a invertir capitales en las tierras se
tranquilizaron y las transacciones sobre ellas recomenzaron
activamente”.
2.13. “Durante el año 66 las cosas no hicieron más que
empeorar en Italia...la crisis financiera se exacerbó; la miseria producida por
las deudas, la exasperación de los deseos no satisfechos y de las esperanzas
malogradas, perturbaban a todas las clases...en el fondo no había más que un
gran problema, de interés verdaderamente nacional: el de las
deudas...”
2.14. “Se discutía, se intrigaba mucho; pero, fuera de las
rivalidades de hombres y bandos, sólo había un peligro, un solo sufrimiento: las
deudas. En la impaciencia que se experimentaba por gozar y poseer, muchas
personas contraían deudas que luego no podían pagar, y la democracia dueña del
mundo, desde los senadores que ostentaban un gran nombre hasta los humildes
cultivadores, desde Julio Cesar hasta los pequeños mercaderes de Roma,
pertenecía a un escaso número de usureros...la tempestad debía estallar cuando
apareciera un hombre audaz que agitase entre acreedores y deudores esta cuestión
candente, que temían por igual los dos partidos”.
2.15. Como se observa,
dos mil años después, la situación sigue siendo similar. Hoy encontramos
hombres, empresas y países endeudados en extremo, en cifras impagables y, como
sucedía en Roma 66 años antes de Cristo; las deudas siguen siendo el sufrimiento
diario y el instrumento de compra de conciencias sin consideración de la
categoría social en la que se aplique.
2.16. “Según el derecho
hipotecario, harto severo, que a la sazón estaba en uso, si expiraba el plazo y
el deudor no había pagado, el acreedor se apoderaba de la propiedad hipotecada,
aunque implicara dos o tres veces el valor de la suma prestada; y muchas
personas que ya no podían encontrar fuera dinero a préstamo para pagar los
intereses o reembolsar el capital, tenían que vender a precios irrisorios sus
tierras, sus casas, sus alhajas y sus obras de arte. En todo se produjo una baja
rápida, de cuyos efectos nadie se eximía, ni los ricos senadores, que ya no
gozaban de la facilidad de los grandes créditos necesarios para la complicada
administración de los vastos patrimonios...”
2.17. Al repasar estos
pasajes descritos, que se remontan a 70 años antes de Cristo y compararlos con
la situación actual, es increíble la coincidencia de los hechos e instituciones
que los rigen. En efecto, nuestro derecho hipotecario sigue siendo el mismo que
regía en el año 66 antes de Cristo y, sus injusticias, continúan – dos mi años
después – siendo iguales. En efecto, actualmente las personas se ven
imposibilitadas para pagar los altos intereses de los créditos obtenidos y por
supuesto avocadas a perder sus casas, sus tierras y los demás bienes de valor,
tal como lo describe la obra citada.
2.18. Ahora bien, la pregunta que
surge es si la institución en mención (el derecho hipotecario) que hoy en día se
aplica en términos prácticamente idénticos a como lo fue en la época histórica
aludida; frente a hechos iguales debe tener consecuencias similares. O, si por
el contrario, es hora de que su estructura se reemplace o cambie, para evitar
que siga siendo un instrumento de expoliación de los bienes de los particulares
por parte de los usureros (ahora organizados en la forma de Bancos y
Corporaciones), que desde los remotos tiempos referidos, han venido
históricamente cumpliendo el mismo papel.
2.19. Qué decir de otras
instituciones similares a la mencionada, que históricamente han sido refinados
como sutiles instrumentos de esclavitud, que empleando el endeudamiento,
encarcelan la libertad de los más ilustres hombres. En la obra en mención, dice
el profesor Ferrero: “Cicerón contrajo una deuda inmensa con inseguras
probabilidades de pagarla, y cometía el mismo error que César, pues esclavizaba
su libertad personal con una cadena que ya no lograría romper...”
2.20.
“...Sobornados por sus enemigos políticos, muchos acreedores exhibieron un buen
manojo de antiguas syngraphae (hoy diríamos letras de cambio) sin pagar...
seguramente que estas amenazas eran resultado de las intrigas
políticas...”
2.21. En la actualidad no solo el derecho hipotecario, la
letra de cambio y otras figuras del derecho mercantil que tuvieron su origen en
Roma, o que se perfeccionaron en los siglos XII y siguientes, si bien sirven de
marco jurídico institucional para regir las relaciones comerciales o mercantiles
entre los particulares e, incluso, entre éstos y el Estado; también constituyen
instrumentos de presión política y social, ya que sus contornos básicos no han
sufrido cambios drásticos o sustanciales; quizás porque en últimas lo que
regulan son relaciones entre los hombres, que transcurridos más de dos mil años
del César; Cicerón; Craso; Pompeyo y demás personajes de la historia del
profesor Ferrero, siguen siendo muy similares en su acciones y pasiones a los
hombres de hace dos mil sesenta años.
2.22. Entonces, podemos afirmar que
le ha faltado creatividad al derecho mercantil para regular las situaciones en
mención. Por qué no ha creado otros instrumentos jurídicos que se aparten
sustancialmente de los heredados (el término heredado lo tomamos de los apuntes
de clase, cuando se habló de la concepción heredada ), que eviten el empleo de
las instituciones mercantiles como instrumentos de esclavitud y presión
política? Por qué las personas siguen perdiendo sus bienes, consumidos por el
pago de intereses y agobiados por las deudas adquiridas – aun a sabiendas – de
que no podían pagarlas?. Los modernos mecanismos de estudios de factibilidad,
niveles de endeudamiento, estudios de crédito, etc., solo han constituido
intrincados mecanismos de burocracia de papel, ya que al final del camino, la
historia en un circulo inagotable, se repite día a día. Muchos hombres del común
y de negocios, endeudados hasta el tope, dilapidan los bienes heredados u
obtenidos con tesón y trabajo, los cuales en cantidades alarmantes pasan
nuevamente a banqueros y usureros como los que en antaño irrumpieron hace ya
varios siglos.
2.23. Por supuesto que las reflexiones hechas no
constituyen un problema exclusivo del derecho mercantil o comercial. Concurren
allí un sinnúmero de variables que alimentan el caos ancestral citado. Pero,
indudablemente el derecho mercantil, está llamado a jugar un papel crucial en la
situación descrita. No obstante, se ha resignado a tratar el tema tal como se
hacía entre los Romanos y demás culturas de las que hemos recibido influencia
notable en esta materia.
2.24. Si bien es cierto, como lo sostiene KUHN,
el derecho tiene como principal razón de ser, una necesidad social externa, ésta
puede ser influencia por la normativa que la regula; propiciando nuevos
esquemas, si se quiere distintos o revolucionarios, con relación a los
reiteradamente comunicados o enseñados a través de los libros de texto hasta el
momento producidos; que se han limitado a recoger e ilustrar con inocultable
orgullo la tradición heredada principalmente de los Romanos.