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MALTRATO INFANTIL. REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA archivo del portal de recursos
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Dra. Mercedes Maria Dieguez Reyes
ESPECIALISTA PRIMER GRADO EN PEDIATRIA. PROFESORA ASISTENTE.
POLICLÍNICO CRISTÓBAL LABRA. LA LISA
Resumen: El maltrato
es una situación que bien puede presentarse en todas las clases
sociales, aunque la incidencia parece ser un poco mayor en niños que
viven bajo condiciones socioeconómicas de pobreza.
El
maltrato es una situación que bien puede presentarse en todas las
clases sociales, aunque la incidencia parece ser un poco mayor en niños
que viven bajo condiciones socioeconómicas de pobreza.
Hasta el momento existen diferentes explicaciones sobre este tipo
de actitudes por parte de los adultos y se ha visto la influencia en
alguna manera de las situaciones de gran estrés, que hacen que toda la
furia de la persona recaiga en el niño. Pero además, en muchos de los
casos, quien comete el abuso tiene antecedentes de haber sufrido el
mismo tipo de agresión durante su infancia o es una persona que tiene
muy poca capacidad de controlar sus impulsos.
Es obvio que por las diferencias de tamaño y fuerza entre adultos
y niños, estos últimos sufran grandes lesiones que pueden incluso
causarles la muerte. Condiciones como la pobreza, nivel educativo bajo,
paternidad o maternidad en personas que como tal no han consolidado un
hogar o que son solteras, el abuso de sustancias psicoactivas como las
drogas y el alcohol y otra serie de factores, se han relacionado con
estas agresiones, aunque siempre hay tener en cuenta que el maltrato
infantil, se puede dar en todas las clases sociales.
Los niños criados en hogares donde se los maltrata suelen mostrar
desordenes postraumáticos y emocionales. Muchos experimentan
sentimientos de escasa autoestima y sufren de depresión y ansiedad por
lo que suelen utilizar el alcohol u otras drogas para mitigar su stress
psicológico, siendo la adicción al llegar la adultez, mas frecuente que
en la población general.
Los efectos que produce el maltrato infantil, no cesan al pasar la
niñez, mostrando muchos de ellos dificultades para establecer una sana
interrelación al llegar a la adultez.
Algunos niños sienten temor de hablar de lo que les pasa porque piensan
que nadie les creerá. Otras veces no se dan cuenta que el maltrato a
que son objeto es un comportamiento anormal y así aprenden a repetir
este "modelo" inconscientemente. La falta de un modelo familiar
positivo y la dificultad en crecer y desarrollarse copiándolo, aumenta
las dificultades para establecer relaciones "sanas" al llegar a adulto.
Puede que no vean la verdadera raíz de sus problemas emocionales, hasta
que al llegar a adultos busquen ayuda para solucionarlos.
Para muchos niños que sufren de maltrato, la violencia del abusador se
transforma en una forma de vida. Crecen pensando y creyendo que la
gente que lastima es parte de la vida cotidiana; por lo tanto este
comportamiento se torna "aceptable" y el ciclo del abuso continúa
cuando ellos se transforman en padres que abusan de sus hijos y estos
de los suyos, continuando así el ciclo vicioso por generaciones.
1. Definición de maltrato infantil
Desde hace varios años, diversos
autores han tratado de definir desde diferentes puntos de vista y
diferentes perspectivas al maltrato infantil con el fin de buscar una
solución al problema y la definición más aceptada hasta ahora ha sido
la de Musito y García (1996) en la que se menciona que el maltrato es
cualquier daño físico o psicológico no accidental a un menor,
ocasionado por sus padres o cuidadores, que ocurre como resultado de
acciones físicas, sexuales o emocionales o de negligencia, omisión o
comisión, que amenazan al desarrollo normal tanto físico como
psicológico del niño"
2. Tipos de maltrato infantil.
El maltrato infantil se subdivide en dos grupos:
1) Pasivo:
Comprende el abandono físico, que ocurre cuando las necesidades físicas
básicas del menor no son atendidas por ningún miembro del grupo que
convive con él. También comprende el abandono emocional que consiste en
la falta de respuesta a las necesidades de contacto físico y caricias y
la indiferencia frente a los estados anímicos del menor.
2) Activo:
Comprende el abuso físico que consiste en cualquier acción no
accidental por los padres o cuidadores que provoquen daño físico o
enfermedad al menor. La intensidad puede vari sta una lesión mortal.
También comprende el abuso sexual, que consiste en cualquier tipo de
contacto sexual con un menor por parte de un familiar, tutor o
cualquier otro adulto. La intensidad del abuso puede ir desde el
exhibicionismo hasta la violación. El abuso emocional también entra en
esta categoría de abuso activo y se presenta bajo la forma de
hostilidad verbal, crónica (insultos, burlas, desprecios, críticas,
amenazas de abandono, etc.) y el bloqueo constante de las iniciativas
infantiles (puede llegar hasta el encierro o confinamiento) por parte
de cualquier miembro adulto del grupo familiar.
Otra forma de maltrato infantil es el caso de los niños testigos de
violencia, "cuando los niños presencian situaciones crónicas de
violencia entre sus padres. Los estudios comparativos muestran que
estos niños presentan trastornos muy similares a los que caracterizan a
quienes son víctimas de abuso (Corsi, 1994).
Respecto a lo que se refiere a las agresiones psíquicas o psicológicas,
que están dirigidas a dañar la integridad emocional del niño comprenden
todo tipo de manifestaciones verbales y gestuales, así como actitudes
que los humillan y degradan pero esto no es lo más grave, pues las
heridas del cuerpo duelen pero tienden a cicatrizar pero las heridas
del alma –que no dejan evidencia física- tardan mucho más en sanar si
es que sanan antes de que se le acumule otra herida más, estas generan
sentimientos de desvalorización, baja estima e inseguridad personal,
los cuales más tarde pueden manifestarse en violencia social.
Antecedentes históricos del problema del maltrato infantil
El maltrato infantil es un
fenómeno que surge con el hombre, por lo que es tan antiguo como la
humanidad. El maltrato infantil no se presenta de forma aislada, sino
que involucra una gran variedad de factores biopsicosociales.
Durante siglos la agresión al menor ha sido justificada de diversas
formas. Se les ha sacrificado para agradar a los dioses, o para mejorar
la especie, o bien como una forma de imponer disciplina. 5,6 En la
historia encontramos mitos, leyendas y descripciones literarias
referentes a la actitud de exterminio y maltrato hacia los menores. 7,8
El síndrome del niño golpeado fue descrito por primera vez en 1868 por
Ambrosie Tardieu. Posteriormente, en 1946 Caffey describió la presencia
de hematomas subdurales asociados con alteraciones radiológicas de los
huesos largos en los pequeños. Henry Kempe y Silverman8 en 1962,
crearon la expresión síndrome del niño golpeado, concepto este que fue
ampliado por Fontana6 al indicar que estos niños podían ser agredidos
no solo en forma física, sino también emocionalmente o por negligencia,
de modo que sustituyó el término golpeado por el de maltratado.
Los estudios realizados en varios países señalan que el maltrato
infantil es un problema multicausal, en el que intervienen las
características del agresor, el agredido, el medio ambiente que les
rodea y un estímulo disparador de la agresión (Ramírez Amador V. La
poca fuerza familiar como factores de riesgo para el maltrato infantil.
Tesis de Terminación de la Maestría en Psiquiatría Social. 1999.).
Desde hace varias décadas se han manejado cifras verdaderamente
alarmantes de niños que son objeto de la violencia de sus padres, lo
que proporciona una idea general de la dimensión del problema. Por
ejemplo, los estudios realizados en E.U. por Kempe y Kempe en 1985
indicaron que en 6 de cada 1 000 nacimientos se pueden presentar malos
tratos, lo que daría un número total de 30 mil a 50 mil niños
maltratados por año en aquel país. Más recientemente aún se sabe que
los casos de maltrato infantil han alcanzado la cifra de 24 millones al
año.
En América Latina y el Caribe hay 185 millones de personas menores de
18 años, de ellos el 50 % son niños y adolescentes. Cerca de 6 millones
de niños y niñas adolescentes sufren agresiones físicas severas, y 80
000 mueren al año.
El maltrato infantil aparece como una forma de interacción humana muy
difundida. Hoy en día la violencia hacia los niños reviste formas más
sutiles, se ejerce de manera silenciosa en el hogar, la calle o la
escuela, y se ha convertido en una práctica común y socialmente
aceptada.
Sin embargo, hasta hace muy poco se le ha puesto el interés debido al
problema, se le ha clasificado y considerado como tal y ha incrementado
la atención en éste, como lo menciona "El fenómeno de la violencia y el
maltrato dentro del ámbito familiar no es un problema reciente. Los
análisis históricos revelan que ha sido una característica de la vida
familiar tolerada, aceptada desde tiempos remotos. Sin embargo, algunas
décadas atrás, expresiones tales como niños maltratados, mujeres
golpeadas o abuso sexual tal vez habían sido comprendidos pero no
consideradas como sinónimo de graves problemas sociales" Corsi (1994),
según este autor, la violencia familiar comenzó a abordarse como
problema social grave a comienzos de los 60, cuando algunos autores
describieron el "síndrome del niño golpeado", redefiniendo los malos
tratos hacia los niños; también el abordaje periodístico de estos
casos, contribuyó a generar un incremento de la conciencia pública
sobre el problema. También Cortés y Cantón (1997) mencionan que el
abuso infantil ha existido siempre aunque ha sido durante los últimos
150 años cuando ha ido emergiendo como un problema social y una
considerable cantidad de instituciones sociales y legales se han
ocupado de él y que en un principio, este fenómeno no recibió atención
como tal, sino que dentro del esfuerzo por acabar con el problema de
los niños vagabundos e indigentes se encontraron diversos casos de
maltrato infantil.
Berk (1999) señala un aspecto muy importante y decisivo en la
aceptación del problema del maltrato infantil como tal y señala que
este problema es tan viejo como la historia humana, pero solo
recientemente ha habido aceptación amplia de que el problema existe,
investigación centrada en entenderlo, y programas dirigidos a ayudar al
niño maltratado y a las familias y quizá este aumento de interés
público y profesional es debido al hecho de que el maltrato infantil es
muy común en grandes naciones industrializadas o desarrolladas como las
no desarrolladas y en vías de desarrollo, es decir que la incidencia de
este problema se ha incrementado tanto mundialmente que se ha salido
del control social. Esto resaltó claramente cuando Marcovich(1981)
señaló que cada minuto un niño sufría maltrato físico o verbal por
parte de alguno de sus padres.
Por otro lado, "tanto el maltrato infantil como la violencia
intrafamiliar son fenómenos sociales que han gozado de aceptación en
nuestra cultura, a pesar de que en los últimos tiempos estas conductas
han sido condenadas por constituir algunas de las formas de violencia
más comunes penetrantes en nuestra sociedad todavía miles de niños y
mujeres sufren de manera permanente actos de maltrato físico,
psicológico y sexual en su propio hogar. Hasta ahora ha habido una
separación histórica entre la violencia doméstica y el maltrato
infantil, la primera salió a la luz pública debido al trabajo de las
organizaciones de protección a las mujeres".
La revista Boletín (1996) en el artículo llamado el castigo corporal en
la niñez: ¿endemia o epidemia?, afirma que los años sesenta marcan un
hito en la historia referente a la violencia contra los niños, ya que
durante este ese periodo se describió el síndrome del niño maltratado y
se le acuño este nombre y desde entonces se han multiplicado los
trabajos sobre el tema pero a pesar de las investigaciones realizadas,
aún queda mucho por aclarar sobre la epidemiología de la violencia
contra los niños, sus causas y sus mecanismos y las medidas más
eficaces para prevenirla. Sin embargo, los conocimientos acumulados
hasta ahora constituyen suficientes bases para la acción y justifican
la formulación de programas de intervención sobre las bases científicas.
Por tanto, cabe aclarar que este tema en la actualidad ha cobrado
interés pero no el necesario para actuar de manera participativa, es
decir, para implementar nuevos programas de prevención y ayuda
psicológica para padres así como poner en marcha los ya existentes.
5. Causas del maltrato infantil
Las fuentes revisadas concuerdan
en que el maltrato infantil es un problema multi factorial, es decir
multi causal y multi disciplinario y de todos ellos, los que aborda el
tema exhaustivamente y de manera más acertada son el II Congreso sobre
Maltrato Infantil (1998) y Cantón y Cortés (1997) quienes determinan lo
siguiente.
Entre las causas principales que generan el maltrato a menores, se pueden mencionar las siguientes:
Personalidad o modelo
psiquiátrico/psicológico (Cantón y Cortés, 1997) postulaba una relación
entre el abuso/abandono infantil y la presencia de enfermedades
mentales o de algún síndrome o desorden psicológico específico, en la
actualidad varios autores admiten que solo entre un 10 y un 15% de los
de los padres abusivos ha sido diagnosticado con un síntoma
psiquiátrico específico. Estudios que se han hecho, indican que los
padres abusivos tienen dificultades para controlar sus impulsos,
presentan una baja autoestima, escasa capacidad de empatía, así mismo,
se ha encontrado que el abuso infantil se relaciona con la depresión y
con la ansiedad de los padres, entre otras características y rasgos de
personalidad como el alcoholismo y la drogadicción.
Económicas.
Esto es a partir de la crisis que prevalece en nuestra entidad
federativa y el desempleo que trae consigo que los padres que se
encuentran en esta situación desquiten sus frustraciones con los hijos
y los maltraten ya sea física o psicológicamente, el maltrato infantil
se presenta en mayor medida en los estratos de menores ingresos, aunque
se ha encontrado en diversas investigaciones que esta conducta no es
propia de determinada clase social y se suele dar en todos los grupos
socioeconómicos, estas características se encuentran dentro del modelo
sociológico mencionado por Cantón y Cortés (1997).
Culturales.
En este rubro se incluye a las familias donde los responsables de
ejercer la custodia o tutela de los menores no cuenta con orientación y
educación acerca de la responsabilidad y la importancia de la
paternidad y consideran que los hijos son objetos de su propiedad. A
estos tutores les falta criterio para educar a sus hijos. La sociedad
ha desarrollado una cultura del castigo, en la cual al padre se le
considera la máxima autoridad en la familia, con la facultad de normar
y sancionar al resto de los miembros, en esta concepción, el castigo se
impone como una medida de corrección a quien transgrede las reglas,
además no se prevén otros medios de disciplina y educación de los
hijos, además de que la información existente acerca de este problema
social no se hace llegar a los padres de familia ni se promueven los
programas de ayuda para éstos y así, estos a su vez son ignorantes pues
carecen de información, orientación y educación al respecto (modelo
sociológico).
Sociales.
Cuando entre los padres se produce una inadecuada comunicación entre
ellos y sus hijos, se da pie a la desintegración familiar (modelo
psiquiátrico/psicológico). En la mayoría de los casos, esta causa va
paralela al nivel socioeconómico de los padres y el ambiente que rodea
a la familia. Así mismo, es inducida por la frustración o la
desesperación ante el desempleo, los bajos ingresos familiares y la
responsabilidad de la crianza de los hijos. El estrés producido por
estas situaciones adversas provoca otras crisis de igual o mayor
magnitud (modelo sociológico). Por otro lado, los conflictos que son
ocasionados por el nacimiento de los hijos no deseados o cuando la
madre se dedica a la prostitución y deja en la orfandad a sus hijos. En
consecuencia el maltrato que se genera en estos casos provoca un daño
irreversible por la carencia de afecto durante esta etapa de la vida
del individuo(modelo psiquiátrico/psicológico).
Emocionales.
La incapacidad de los padres para enfrentar los problemas, su inmadurez
emocional, su baja autoestima, su falta de expectativas y su
inseguridad extrema motivan que desquiten su frustración en los hijos y
no les proporcionen los requerimientos básicos para su formación y
pleno desarrollo. Los estilos negativos de interacción que generan la
violencia doméstica; se ha comprobado que en los lugares donde existe
agresión y violencia entre el padre y la madre suele haber también
maltrato infantil y esto produce a su vez incapacidad de socialización
en los padres con el medio en que se desenvuelven. No hay que olvidar
que a través de la familia se transmiten las reglas y costumbres
establecidas por la sociedad (modelo psiquiátrico/psicológico).
La historia del maltrato de los padres. De acuerdo con múltiples
estudios, es muy alto el promedio de padres agresores que sufrieron
maltrato en su infancia. Además, en la mayoría de estos casos, los
progenitores no reciben instrucción alguna acerca de la forma de tratar
a sus hijos y aunque la recibieran, sin una intervención psicológica
adecuada caerían de nuevo en la misma forma de tratar a sus hijos; a
esto se le llama transmisión intergeneracional, malas experiencias en
la niñez, etc. (modelo psiquiátrico/psicológico).
Biológicas.
Se trata del daño causado a los menores que tienen limitaciones
físicas, trastornos neurológicos o malformaciones. Por sus mismas
limitaciones, estos niños son rechazados por la sociedad y por
consiguiente sus padres o tutores los relegan o aceptan con lástima. En
estas circunstancias, el daño que se ocasiona a los menores con
discapacidad es mayor, pues agrede a un ser indefenso que no puede
responder en forma alguna (modelo centrado en el niño, Cortés y Cantón,
1997).
Prevención. La prevención del abuso puede ser primaria (universal) y prevención secundaria (selectiva), antes de que ocurra el maltrato.
Los esfuerzos universales tienen que ver con toda la población, tales
como todos los niños que reciben cuidados pediátricos primarios. La
prevención secundaria selectiva se ocupa de los grupos de alto riesgo.
Esta labor de prevención debe ser jerarquizada por el medico de la
familia y los servicios de atención primaria (policlínicos) en la
comunidad, junto con todas las organizaciones de masas existentes y los
nuevos programas sociales actualmente en desarrollo por el Estado.
La visita prenatal a la familia y su seguimiento posterior al parto, es
considerada como un proceder educativo con buenos resultados en la
prevención del maltrato.
El papel del pediatra debe ser el de identificar los padres con alto
riesgo de maltrato, que sean capaces de, aceptar, amar y establecer la
disciplina y cuidados de sus descendientes. La historia educativa para
todos los padres, debe incluir información acerca del embarazo,
planificación familiar, salud física y emocional, violencia doméstica y
actitudes acerca del niño.
Los factores de riesgo sobre los que hay que actuar para realizar la
prevención primaria y secundaria del abuso, pertenecen a 4 categorías.
· Niño
· Incapacidad física.
· Minusvalía.
· Inhabilidad.
· Temperamento y conducta "difícil".
· Padres o parientes
· Abuso de sustancias (drogas, alcohol).
· Depresión.
· Otras enfermedades mentales.
· Poca habilidad para hacerle frente a los problemas.
· Inteligencia limitada.
· Poco control de la ira.
· Mal carácter
· Historia de haber sido maltratado.
· Padres jóvenes
· Embarazos múltiples.
· Comentarios despectivos sobre el recién nacido.
· Familia
· Violencia doméstica.
· Pobreza.
· Pariente único.
· Situaciones de estrés.
· Alimentación inadecuada.
· Falta de apoyo.
· Comunidad
· Pobreza.
· Crimen.
· Violencia.
· Abuso de sustancias.
· Aislamiento social.
· Falta de apoyo.
Pronóstico
Estudios realizados sobre el
seguimiento de los niños que son abusados y que retornan al hogar con
sus padres, sin ninguna intervención, indican que el 5 % son asesinados
y el 25 % severamente remaltratados.
Con un tratamiento integral intensivo el 80-90 % de las familias pueden
rehabilitadas capaces de brindar una atención al niño adecuada.
Aproximadamente el 10-15 % de las familias que maltratan, sobre todo
aquellas con historia de abuso de sustancias, solamente pueden ser
estabilizadas y requieren de un seguimiento indefinido, que incluya
monitoreo de drogas, hasta que el niño sea suficiente de adquirir
individualidad que le permita dejar el hogar.
El término del derecho de los padres y la adopción se hace necesario en 2-3 % de los casos.
Los niños con lesiones del sistema nervioso central, pueden
desarrollar: retardo mental, problemas de aprendizaje, sordera,
ceguera, problemas motores, daño cerebral orgánico, convulsiones,
hidrocefalia yo ataxia.
El estado emocional del niño abusado incluye: temor, timidez, miedo,
agresión, sobre- vigilancia, negación, falta de confianza, baja
autoestima, delincuencia juvenil y consumidores de drogas, alcohol y
otras.
Un tratamiento no adecuado puede convertir al niño en un bravucón, en
un delincuente juvenil, en un adulto antisocial y violento que abusa a
su familia y una nueva generación de abusadores.
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Trabajo de Anderina Martinez Sol martinez@hotmail.com