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EVOLUCIÓN DEL HOMBRE COMO CULMINACIÓN
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Antes del ser humano la vida experimentó
miles de caminos diferentes, creó las comunidades, la vida social
simple, dividió los sexos, creó hiperorganismos sociales,
las termitas, las hormigas, las abejas, compuestos por millares de unidades
de movimientos independientes, pero severamente programados y en dicho camino
fue perfeccionando las estructuras de control e información. Entre
esas estructuras de control se cuentan los sentimientos, que alcanzan su
plenitud con los mamíferos, pues es el sentimiento maternal el que
posibilita que los animales adopten animales de otras especies y es el cemento
de la solidaridad.
Al parecer el ser humano es el producto de una tendencia
expansionista de la vida que la llevó a la conquista de la Tierra
completa y al cumplimiento por parte de ella de la ley piramidal universal
a organizarse de forma más compleja. Pero el fortalecimiento de las
fuerzas informativas llegó a un punto tal en el homínido que
la estructura informativa comenzó a oscilar creando o deformando
la información. Hasta ese momento de la historia biológica
los seres vivos se contentaban con recibir información del entorno
y utilizarla mediante programaciones sencillas, instintos, y conductas simples
aprendidas socialmente, pero el foco vital surgido en relación a
la aparición del ser humano desarrolló hasta puntos insospechados
la tendencia al aprendizaje social y la comunicación social. El ser
humano heredó una tendencia comunicativa y desarrolló una
capacidad fónica como no la tenía ningún animal hasta
el momento; fue desde su inicio un animal comunicativo y finalmente parloteador
[2] con una
gran carga de transmisión social de aprendizaje. La capacidad de
su cerebro fue tan ampliada que alcanzó niveles de oscilación
[3], que
modificaban la información que recibía y obtuvo de esa manera
un espacio interior mayor que el de ningún ser vivo dando un lugar
de resonancia para el miedo y una posibilidad ilimitada de interiorizar
la alegría y el contraste mutuo entre estas dos emociones hizo mas
perceptibles a ambas en esa zona virgen y a ese mismo espacio interior que
iluminaban, haciendo por consecuencia posible una mayor conciencia de sí
mismo.
Pienso que el principio del placer o de la alegría
(o de atracción) es intrínseco de todo lo vivo, pero prefiero
hacer una distinción entre ambas. La sensación de placer me
parece que llega hasta la vida celular, tal como la de dolor, y poseen su
ontogenia en el mundo físico en las fuerzas de atracción y
de repulsión. El proceso de asimilación (fuerzas de atracción)
sería la base histórica de la sensación del placer
rudimentario, tal como el proceso de eliminación de los desechos
(fuerzas de repulsión) está ligado a la sensación de
dolor (tenga en cuenta que librarnos de algo que nos molesta inicialmente,
causa placer después de eliminado). Asimilar y excretar son a mi
juicio las bases fisiológicas esenciales del sentir. En los seres
vivos cuyas unidades presenten una mayor diferenciación se presentarán
las emociones básicas correspondientes, las de alegría que
no se limitarán tan sólo al proceso de comer, sino al sexual,
y de acuerdo al grado de complejidad del ser vivo a otros intereses; y las
de temor, relacionadas no tan sólo al excretar, sino a todo desgaste
y peligro que se desea alejar de sí. [4]
Ahora bien, en dependencia de hacia dónde
se dirijan estas fuerzas tendremos: una actividad hacia fuera o tendencia
exteriorizadora de una fuerza biológica de atracción o de
repulsión, y una respuesta hacia adentro o tendencia interiorizadora
de una fuerza biológica de atracción o de repulsión.
Tanto las emociones de la alegría como la de temor pueden generar
indistintamente una conducta interiorizante o exteriorizante independientemente
de si la fuerza biológica es de atracción o repulsión,
pero la respuesta congruente con la emoción de la alegría
aparece relacionada con las fuerzas de atracción y por lo tanto la
conducta apropiada es la exteriorizadora o de búsqueda hacia fuera
y el temor está relacionado con las fuerzas de repulsión y
la conducta primaria es hacia adentro o de huida. Llamo reversión
al proceso mediante el cual se abandona la tendencia natural de una de estas
dos emociones básicas. La reversión del temor fue la primera
y es fácil de entender. A pesar de que el ser vivo se encuentra ante
una fuerza de repulsión avanza como si recibiera una fuerza de atracción,
como si se fuera a comer al adversario; ese miedo revertido en tendencia
dio origen a la ira. Tómese en cuenta que para el miedo da lo mismo
alejarse uno del peligro o que el peligro se aleje de uno. La reversión
de la tendencia natural de la alegría fue un proceso muy posterior
en la evolución de la vida, pues la búsqueda en sí
mismo, ese comerse a sí mismo, es un proceso que requiere un espacio
mental interior que quizás la vida solo alcanza en los animales superiores.
Por ejemplo, se han hecho experimentos en los que se enseña a los
monos a pintar. A algunos de ellos se les recompensaba por el mero hecho
de dibujar y estos animales se contentaban con hacer cualquier garabato
para obtener la recompensa. Sin embargo, cuando no se les ofrece recompensa
los monos encontraban placer en el dibujo, se molestaban si los interrumpían
o si los obligaban a continuar con una obra que consideraban ya terminada
y, desde luego, ya no eran simples garabatos. [5] Esto permite extraer varias conclusiones
importantes:
1- Como el dibujo no era imitativo -los monos son
incapaces de eso- el dibujo era extraído de adentro, de ese espacio
interior que brinda el cerebro al alcanzar determinado volumen y complejidad,
por lo que el cerebro del mono muestra por lo tanto una incipiente capacidad
de oscilación. [6]
2- Esa capacidad de la búsqueda interior
que genera placer, la reversión de la alegría, ya existe en
los animales superiores cercanos al hombre en la escalera evolutiva, aunque
sea en una medida mínima.
3- El desarrollo de la cultura humana, por ejemplo,
del dibujo simple es una actividad tan fácil de desarrollar que un
mono se encuentra cerca de ese umbral, por lo que no resulta descabellado
suponer que las primeras actividades humanas fueron culturales, de dibujo,
de adorno propio, de parloteo gutural, mímica, y finalmente, conversacionales.
Actividades mucho mas asequibles que las de fabricación de herramientas
o armas y capaces de definir por sí mismas el principio de la humanización.
[7]
Esa capacidad superior a la de todos los animales
de interiorizar la alegría (de atracción del ser humano hacia
su interior) permitió el surgimiento de cuatro emociones nuevas,
típicamente humanas, capaces de mover al ser humano en la dirección
de una mayor humanización: la emoción mística, la narcisista,
la de potencia y la conquistadora o de poder. La emoción mística
lo mueve al desarrollo del lenguaje y de la cultura y en realidad es la
base de las otras emociones [8]. La narcicista lo mueve a la dignidad propia, a adornarse y es
el fundamento del goce estético. [9] La de potencia lo mueve a considerarse superior al resto de los
animales -y a los demás miembros de la tribu- y es la génesis
de la sonrisa y de la risa. La de conquista lo mueve a la conquista del
terreno, a expandirse, al dominio de los animales y de otras tribus.
El problema de la evolución del hombre,
tal como yo lo veo, envuelve problemas de diversa naturaleza e importancia.
En primer lugar, el orden histórico de los factores es muy difícil
de determinar por lo que sólo resta dar un orden de importancia según
los diversos puntos de vista que se asuman en cada caso. La aparición
y desarrollo del homo sapiens se debe según mi punto de vista a estos
factores:
1- El primer factor a mi juicio es el genético:
por una serie de mutaciones se obtuvo dentro de una rama de animales específicos,
muy sociables y los mas inteligentes, nuevas especies con un mayor cerebro.
Este impulso no fue al azar sino siguiendo los principios o leyes expansionistas
y de mayor complejización sucesiva de la vida. Es decir, la base
genética fue esencial, pero la finalidad juega su papel. El hecho
de disponer de una facilidad no obliga a usarla. Han subsistido hasta el
día de hoy seres humanos cuyas sociedades han permanecido estancadas
desde hace miles de años.
2- La aparición de un foco vital de cambio
en la rama pre-homínida caracterizado por la complejización
de las relaciones sociales al aumentar el número básico de
individuos unidos estrechamente. Esta unión aumentó la capacidad
de supervivencia del grupo ante las fuerzas repulsivas del medio y la selección
natural favoreció a estos grupos.
3- A partir de este momento el grupo sobrevivía
por su mejor capacidad de respuesta al medio natural, pero los individuos
sobrevivían por su mejor respuesta al medio social: la seleción
social fue sustituyendo poco a poco a la selección de la naturaleza.
El individuo fue perdiendo capacidad ante las fuerzas repulsivas del ambiente,
pero fue ganando cualidades para la vida social. Esto explica la contradicción
del desarrollo de la laringe, pues esta fue desplazándose hacia abajo
en la garganta, lo que favorece la fonación (la emisión de
sonidos para el habla), pero debilita al individuo porque hace del hombre
un animal que no puede respirar cuando traga. Otro ejemplo, es que el hombre
es el único primate en que la diferencia de peso entre el hombre
y la mujer deja de ser tan grande, lo que indica que ya no es la selección
natural del macho más fuerte lo que rige en el hombre. Por otra parte,
la mujer deja de mostrar los signos de celo y las relaciones sexuales son
favorecidas durante mas tiempo, lo que reduce la eficacia del apareamiento
animal, pero contribuye a la unidad social, entre otras cosas, por el ocultamiento
de la paternidad.
4- La estructura social compleja tiende al desarrollo
del cerebro. Dunbar dice que si se examina las dimensiones del cerebro usted
encuentra que existe una relación con el tamaño del grupo
social. Los gibones que tienen un pequeño cráneo en parejas
familiares de cuatro a seis y su neocorteza cerebral (la parte más
reciente de la corteza) presenta un enorme contraste con la de los cerebros
mayores de los monos que viven en comunidades de cincuenta u ochenta. Cuando
usted hace la correlación para el ser humano esta da un grupo de
148, y este número es correcto para muchos grupos de cazadores-recolectores
de hoy en día como también el de las villas neolíticas
descubiertas en Mesopotamia. La existencia de la solidaridad social en tales
grupos permitía salvaguardar incluso a los miembros de la comunidad
que serían desahuciados por la lucha natural por resultar heridos,
como quedó demostrado en algunos hallazgos [10].
5- En los animales inferiores la respuesta a las
situaciones correspondía a un programa heredado genéticamente,
con muy poco aprendizaje social realizado por imitación. En el ser
humano aparece por primera vez la posibilidad de cambiar la programación
ante los eventos cotidianos, porque se pueden imaginar otras alternativas,
y el aprendizaje se enriquece, porque no consistía en aprender una
sola forma de reaccionar, sino la posibilidad de distintas formas de reaccionar.
Esto exige un grado de disciplina, coordinación y comunicación
muy superiores.
6- Pero si bien la finalidad genética perseguía
un desarrollo mayor de la estructura informativa de la nueva especie siguiendo
su impulso imperialista de conquista de nuevos espacios, el avance de los
espacios arbolados a los menos arbolados, nuevas posibilidades de desarrollo
social en función de un mejor instrumento de comunicación,
el objeto logrado, el cerebro del homínido, superó los objetivos
porque alcanzó un tamaño crítico mayor que el requerido
y comenzó a oscilar, es decir, a deformar la información y
a producirla. Ya el hombre contaba con un cerebro capaz de manejar conceptos
pre-lingüísticos y comenzó a producir el lenguaje, que
permite el invento continuo e infinito de palabras y de sucesivas deformaciones
del significado y del significante por la arbitrariedad y libertad que le
es congénita. [11] Hablando de una de las diferencias que pudo ocasionar el fallo
de los Neanderthal, un grupo de los homínidos que perecieron, mientras
los Cro-Magnon creaban arte, Stringer y MacKie dicen en African Exodus:
"Para un Neanderthal un oso de cueva era un oso de cueva. Para un humano
moderno, era no sólo una amenaza o posible fuente de comida, era
un dios, un ancestro y quién sabe qué otra cosa mas".
El ser humano se define aquí: en la capacidad de deformar la información.
El ser humano no se define por su capacidad de reflejar la realidad con
su pensamiento, sino por su capacidad de deformar ese reflejo. La diferencia
fundamental entre el hombre y los animales radica en que los animales saben
o no saben: el ser humano cree.
7- La oscilación del cerebro humano crea
un espacio interior y con ello, la posibilidad mediante la inversión
de la alegría de cuatro emociones típicamente humanas que
motivan, mueven el desarrollo humano y son las causantes del fabuloso desarrollo
del hombre [12].
Es muy posible que los parientes mas cercanos del ser humano sean capaces
de sentir en algo la emoción narcisista y la conquistadora, pero
en modo alguno la mística -relacionada sobre todo con el lenguaje-,
y la de potencia, relacionada con la risa.
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[1] Que el
ser humano sea culminación es porque lo miramos desde nuestro punto
de referencia: el lector debe tener en cuenta mi parcialidad a este respecto.
[2] Según
el lingüista Steven Pinker -The Language Instinct- no pensamos con
palabras, sino con elementos anteriores a las palabras capaces de articular
abstracciones en el cerebro ajenas a cualquier clase de vocabulario. Esto
concuerda perfectamente con lo enunciado por Lenneberg en "Fundamentos
biológicos del lenguaje" cuando afirma que la capacidad fundamental
de aprender el lenguaje que se desarrolla en el proceso de maduración
del lenguaje forma parte de la herencia biológica.
[3] Por ejemplo,
dice Lévi-Strauss en este párrafo sugestivo de "Mirando
a lo lejos": "Se conocen construcciones geométricas o decorativas
donde la figura y el fondo se equilibran de tal manera que a veces el fondo
resalta como figura y la figura como fondo. Si uno u otro representan el
mismo motivo, éste oscila sobre el ojo del espectador que lo ve alternativamente
en claro sobre fondo oscuro o bien en oscuro sobre fondo claro. En todos
estos casos, el espíritu, como empujado por un impulso interno, va
más allá de la que había percibido. Esos ejemplos podrían
ofrecer un esbozo de formas de actividad mas complejas, que ilustra la creación
de mitos. Excitado por una relación conceptual, el pensamiento mítico
engendra otras relaciones que le son paralelas o antagónicas. Que
lo alto sea positivo y lo bajo negativo induce inmediatamente la relación
inversa, como si la permutación sobre muchos ejes de términos
pertenecientes al mismo conjunto constituyera una actividad autónoma
del espíritu, de suerte que bastaría que se presentara a él
un estado cualquiera de una combinatoria para que comenzara a oscilar y,
por repercusiones sucesivas, produjera en cascada todos los otros estados."
Resalté esta parte de la cita, porque aquí
se encuentra el meollo de la actividad mental humana tanto de la actual,
como de la que lo creó como tal ser humano. El disparate de Marx
de considerar la religión una enajenación del hombre es producto
y a la vez causa del enorme desconocimiento que tenía Marx de la
psicología humana. Marx creía que su fe absoluta en el poder
racional de la mente del hombre no tenía nada que ver con la fe mística
y que no era una creencia como otra cualquiera. No tuvo en cuenta ni siquiera
las dudas que el mismo Darwin tenía sobre la validez de los productos
de la mente del hombre sujeta también a la selección natural.
¿Cuál es la diferencia entre un conocimiento y una creencia?
Desde el punto de vista psicológico NINGUNO. Desde el punto de vista
social se llama conocimiento a las creencias relacionadas con la actividad
técnica y que representan un acuerdo social de dichos grupos técnicos.
Acuerdos que son incesantemente cambiados o renovados.
[4] "...Entre
estos dos polos se sitúa toda una gama de comportamientos, el estudio
del comportamiento humano revela que, en su conjunto, los hombres al igual
que los animales dejan que su viejo cerebro predomine y buscan así
el placer. La gran contribución de Olds, de la que hablaba hace un
momento, es haber logrado localizar en una zona muy concreta del viejo cerebro
la región septal del hipotálamo, el sistema compensatorio
que está en el corazón mismo del comportamiento animal y enseñarle
a apretar un pedal que estimula esta zona con una corriente muy suave; el
animal apretará hasta el agotamiento total aunque tenga la posibilidad
de apretar otro pedal con el que pueda obtener su comida preferida; pero
olvida este pedal 'alimenticio' y prefiere darse 'placer'. Esta experiencia
ha sido también realizada con el mono y Robert Health ha efectuado
observaciones análogas en el hombre... Delgado considera que el comportamiento
humano está igualmente influenciado y motivado por otro centro que
se encuentra en el viejo cerebro, la zona de la aversión, la zona
que induce comportamientos de miedo y de temor." Gabriel Nahas.
[5] "El
pensamiento no humano." Jacques Graven. 1972. No se debe de confundir
esta actividad libre, con la realizada por otros animales sujetos a un entrenador.
[6] Pienso
que quizás la capacidad de comparar es, desde el punto de vista de
las operaciones mentales, lo que diferencia en ese sentido al hombre de
los animales. Comparar implica hallar diferencias e igualdades y una vez
hecho esto establecer correspondencias. El dibujo salido de adentro que
el pintor compara con la realidad es esencialmente humano y lo hacen los
niños en cuanto continúan el desarrollo genético prefijado.
[7] Es presumible
que la actividad cerebral oscilativa se base en la permutación incesante
de las relaciones objetivas tal como aparecen reflejadas en el cerebro,
luego la creación cerebral se permuta a su vez (o se compara) con
el objeto físico y de ahí nace la pintura figurativa. Es posible
que el mono sea capaz de una oscilación reducida que no le permita
permutarla con un objeto dado. Me viene a la mente entonces que el arte
abstracto no figurativo es un viaje hacia el interior con supresión
del proceso superior oscilatorio de permutación con objetos reales
y, por lo tanto, un viaje a la característica animal del ser humano.
[8] El narcisismo
es la fe en sí mismo. La emoción de potencia es la fe en lo
que uno es capaz de realizar sin realizarlo. La emoción de poder
es la fe en lo que uno es capaz de realizar, pero necesita hacerlo. La emoción
mística es la fe en lo que se piensa.
[9] Pienso
que ésta es la emoción humana más simple de todas y
quizás es la que mueve a los monos a pintar sin recompensa exterior
una vez que son enseñados. Desde luego que un narcisismo muy incipiente
totalmente incomparable con el que siente el ser humano, especialmente con
los mejores dotados en este sentido.
[10] Cuando
se entiende el concepto de permutación de relaciones se entiende
todo lo humano. Una vez que el cerebro es capaz de cambiar una relación
en su cabeza de un conjunto dado que corresponde a un conjunto dado fuera
de su cabeza ¿por qué no continuar? Por lo que se cambia,
se cambia y se cambia. Esto es lo que llamo hambre de novedad, que es una
necesidad específica y típica del ser humano. Le toca a la
sociedad servir de freno a esta tendencia so pena de locura y destrucción
social. La permutación de relaciones cuando alcanza un nivel dado,
permite ponerse en el lugar de otra persona imaginariamente, lo que facilita
enormemente desviar los sentimientos maternales hacia cualquier miembro
del grupo.
[11] Hablando
de una de las diferencias que pudo ocasionar el fallo de los Neanderthal,
un grupo de los homínidos que perecieron, mientras los Cro-Magnon
creaban arte, Stringer y MacKie dicen en African Exodus: Para un Neanderthal
un oso de cueva era un oso de cueva. Para un humano moderno, era no sólo
una amenaza o posible fuente de comida, era un dios, un ancestro y quién
sabe qué otra cosa mas.
[12] Como
sustento de que la emoción mística es la primera emoción
humana, tan antigua que tiene su base genética, en 1997 la sociedad
de Neurociencia en New Orleans, oyó sobre una parte del cerebro que
llamaron el módulo de Dios y que podía ocasionar experiencias
religiosas. (Revista Scientific American Septiembre 1999.)