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TEORÍAS
DE LA PERSONALIDAD archivo del portal de recursos
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VIKTOR FRANKL
1905 –
1998
Dr. C. George Boeree
Traducción al
castellano: Dr. Rafael Gautier
enlace
de origen
Víctor Emil Frankl nació en Viena el 26 de marzo
de 1905. Su padre trabajó duramente desde ser un estenógrafo parlamentario hasta
llegar a Ministro de Asuntos Sociales. Desde que era un estudiante universitario
y envuelto en organizaciones juveniles socialistas, Frankl empezó a interesarse
en la psicología.
En 1930, logró su
doctorado en medicina y fue asignado a una sala dedicada al tratamiento de
mujeres con intentos de suicidio. Al tiempo que los nazis llegaban al poder en
1938, Frankl adoptó el cargo de Jefe del Departamento de Neurología del Hospital
Rothschild, el único hospital judío en los tempranos años del
nazismo.
Pero, en 1942 él y sus padres
fueron deportados a un campo de concentración cercano a Praga, el Theresienstadt
.
Frankl sobrevivió al Holocausto, incluso
tras haber estado en cuatro campos de concentración nazis, incluyendo el de
Auschwitz , desde 1942 a 1945; no
ocurrió así con sus padres y otros familiares, los cuales murieron en estos
campos.
Debido en parte a su sufrimiento
durante su vida en los campos de concentración y mientras estaba en ellos,
Frankl desarrolló un acercamiento revolucionario a la psicoterapia conocido como
logoterapia.
“Frankl retornó a Viena en
1945, e inmediatamente fue Jefe del Departamento de Neurología del Vienna
Polyclinic Hospital, posición que mantendría durante 25 años. Fue profesor tanto
de neurología como de psiquiatría.
Sus 32
libros sobre análisis existencial y logoterapia han sido traducidos a 26 idiomas
y ha conseguido 29 doctorados honorarios en distintas universidades del
mundo.
A partir de 1961, Frankl mantuvo 5
puestos como profesor en los Estados Unidos en la Universidad de Harvard y de
Stanford, así como en otras como la de Dallas, Pittsburg y San
Diego.
Ganó el premio Oskar Pfister de la
Sociedad Americana de Psiquiatría, así como otras distinciones de diferentes
países europeos.
Frankl enseñó en la
Universidad de Viena hasta los 85 años de edad de forma regular y fue siempre un
gran escalador de montañas. También, a los 67 años, consiguió la licencia de
piloto de aviación.
Víctor E. Frankl murió
de un fallo cardíaco el 3 de septiembre de 1997, dejando a su esposa, Eleonore y
a una hija, la Doctora Gabriele Frankl-Vesely.
(Biografía adaptada del
obituario en la página web AP (Viena, Austria), del 3 de septiembre de 1997.
Teoría
Tanto
la teoría como la terapia de Víctor Frankl se desarrolló a partir de sus
experiencias en los campos de concentración nazis. Al ver quien sobrevivía y
quién no (a quién se le daba la oportunidad de vivir), concluyó que el filósofo
Friederich Nietszche estaba en lo cierto: Aquellos que tienen un por qué para
vivir, pese a la adversidad, resistirán”. Pudo percibir cómo las personas que
tenían esperanzas de reunirse con seres queridos o que poseían proyectos que
sentían como una necesidad inconclusa, o aquellos que tenían una gran fe,
parecían tener mejores oportunidades que los que habían perdido toda
esperanza.
Su terapia se denomina logoterapia, de la palabra griega logos, que significa estudio, palabra,
espíritu, Dios o significado, sentido, siendo ésta última la acepción que Frankl
tomó, aunque bien es cierto que las demás no se apartan mucho de este sentido.
Cuando comparamos a Frankl con Freud y Adler, podemos decir que en los
postulados esenciales de Freud, (éste consideraba que la pulsión de placer era
la raíz de toda motivación humana) y Adler (la voluntad de poder), Frankl, en
contraste, se inclinó por la voluntad de
sentido.
Frankl también utiliza la
palabra griega noös, que significa mente
o espíritu. Sugiere que en psicología tradicional, nos centramos en la
“psicodinámica” o la búsqueda de las personas para reducir su monto de tensión.
En vez de centrarnos en eso; o más bien, además de lo anterior, debemos prestar
atención a la noödinámica, la cual
considera que la tensión es necesaria para la salud, al menos cuando tiene que
ver con el sentido. ¡A las personas les gusta sentir la tensión que envuelve el
esfuerzo de un meta valiosa que
conseguir!.
No obstante, el esfuerzo puesto
al servicio de un sentido puede ser frustrante, la cual puede llevar a la
neurosis, especialmente a aquella llamada neurosis noogénica, o lo que otros suelen
llamar neurosis existencial o espiritual. Más que nunca, las personas actuales
están experimentando sus vidas como vacías, faltas de sentido, sin propósito,
sin objetivo alguno..., y perece ser que responden a estas experiencias con
comportamientos inusuales que les daña a sí mismos, a otros, a la sociedad o a
los tres.
Una de sus metáforas favoritas es
el vacío existencial. Si el sentido es lo
que buscamos, el sin sentido es un agujero, un hueco en tu vida, y en los
momentos en que lo sientes, necesitas salir corriendo a llenarlo. Frankl sugiere
que uno de los signos más conspicuos de vacío existencial en nuestra sociedad es
el aburrimiento. Puntualiza en cómo las
personas con frecuencia, cuando al fin tienen tiempo de hacer lo que quieren,
parecen ¡no querer hacer nada!. La gente entra en barrena cuando se jubila; los
estudiantes se emborrachan cada fin de semana; nos sumergimos en
entretenimientos pasivos cada noche; la neurosis
del domingo, le llama.
De manera que
intentamos llenar nuestros vacíos existenciales con “cosas” que aunque producen
algo de satisfacción, también esperamos que provean de una última gran
satisfacción: podemos intentar llenar nuestras vidas con placer, comiendo más
allá de nuestras necesidades, teniendo sexo promiscuo, dándonos “la gran vida”.
O podemos llenar nuestras vidas con el trabajo, con la conformidad, con la
convencionalidad. También podemos llenar nuestras vidas con ciertos “círculos
viciosos” neuróticos, tales como obsesiones con gérmenes y limpieza o con una
obsesión guiada por el miedo hacia un objeto fóbico. La cualidad que define a
estos círculos viciosos es que, no importa lo que hagamos, nunca será
suficiente.
Igual que Erich Fromm, Frankl
señala que los animales tienen un instinto que les guía. En las sociedades
tradicionales, hemos llegado a sustituir bastante bien los instintos con
nuestras tradiciones sociales. En la actualidad, casi ni siquiera eso llegamos a
tener. La mayoría de los intentos para lograr una guía dentro de la conformidad
y convencionalidad se topan de frente con el hecho de que cada vez es más
difícil evitar la libertad que poseemos ahora para llevar a cabo nuestros
proyectos en la vida; en definitiva, encontrar nuestro propio
sentido.
Entonces, ¿cómo hallamos nuestro
sentido?. Frankl nos presenta tres grandes acercamientos: el primero es a través
de los valores experienciales, o
vivenciar algo o alguien que valoramos. Aquí se podrían incluir las experiencias
pico de Maslow y las experiencias estéticas como ver una buena obra de arte o
las maravillas naturales. Pero nuestro ejemplo más importante es el de
experimentar el valor de otra persona, v.g. a través del amor. A través de
nuestro amor, podemos inducir a nuestro amad@ a desarrollar un sentido, y así
lograr nuestro propio sentido.
La segunda
forma de hallar nuestro sentido es a través de valores creativos, es como “llevar a cabo un
acto”, como dice Frankl. Esta sería la idea existencial tradicional de proveerse
a sí mismo con sentido al llevar a cabo los propios proyectos, o mejor dicho, a
comprometerse con el proyecto de su propia vida. Incluye, evidentemente, la
creatividad en el arte, música, escritura, invención y demás. También incluye la
generatividad de la que Erikson habló: el cuidado de las generaciones
futuras.
La tercera vía de descubrir el
sentido es aquella de la que pocas personas además de Frankl suscriben: los
valores actitudinales. Estos incluyen
tales virtudes como la compasión, valentía y un buen sentido del humor, etc.
Pero el ejemplo más famoso de Frankl es el logro del sentido a través del sufrimiento. El autor nos brinda un ejemplo de
uno de sus pacientes: un doctor cuya esposa había muerto, se sentía muy triste y
desolado. Frankl le preguntó, “¿Si usted hubiera muerto antes que ella, cómo
habría sido para ella?. El doctor contestó que hubiera sido extremadamente
difícil para ella. Frankl puntualizó que al haber muerto ella primero, se había
evitado ese sufrimiento, pero ahora él tenía que pagar un precio por
sobrevivirle y llorarle. En otras palabras, la pena es el precio que pagamos por
amor. Para este doctor, esto dio sentido a su muerte y su dolor, lo que le
permitió luego lidiar con ello. Su sufrimiento dio un paso adelante: con un
sentido, el sufrimiento puede soportarse con la
dignidad.
Frank también señaló que de forma
poco frecuente se les brinda la oportunidad de sufrir con valentía a las
personas enfermas gravemente, y así por tanto, mantener cierto grado de
dignidad. ¡Anímate!, decimos, ¡Sé optimista!. Están hechos para sentirse
avergonzados de su dolor y su
infelicidad.
No obstante, al final, estos
valores actitudinales, experienciales y creativos son meras manifestaciones
superficiales de algo mucho más fundamental, el suprasentido. Aquí podemos
percibir la faceta más religiosa de Frankl: el supra-sentido es la idea de que,
de hecho, existe un sentido último en la vida; sentido que no depende de otros,
ni de nuestros proyectos o incluso de nuestra dignidad. Es una clara referencia
a Dios y al sentido espiritual de la
vida.
Esta postura sitúa al existencialismo
de Frankl en un lugar diferente, digamos, del existencialismo de Jean Paul
Sartre. Este último, así como otros existencialistas ateos, sugieren que la vida
en su fin carece de sentido, y debemos afrontar ese sin sentido con coraje.
Sartre dice que debemos aprender a soportar esta falta de sentido; Frankl, por el contrario,
dice que lo que necesitamos es aprender a soportar nuestra inhabilidad para
comprender en su totalidad el gran
sentido último.
“Logos es más profundo que
la lógica”, decía, y es hacia la fe adonde debemos inclinarnos.
Detalles
clínicos especiales
Víctor
Frankl es casi tan bien conocido por ciertos detalles clínicos de su
acercamiento como por su teoría en general. Tal y como mencionamos antes, él
cree que el vacío existencial se llena con frecuencia de ciertos “círculos
viciosos” neuróticos. Por ejemplo, ahí está la idea de ansiedad anticipatoria: alguien puede estar tan
asustado de sufrir ciertos síntomas relacionados con la ansiedad, que llegar a
tener esos síntomas se torna inevitable. La ansiedad anticipatoria causa aquello
mismo de lo que la persona está asustada. Los tests de ansiedad son un ejemplo
obvio: si tienes miedo de fracasar en los exámenes, la ansiedad llegará a
prevenirte de hacer bien los exámenes, conduciéndote a tenerles siempre
miedo.
Una idea
similar es la hiperintención, que sugiere
el esfuerzo en demasía, lo cual en sí mismo te previene de tener éxito en
cualquier cosa. Uno de los ejemplos más comunes es el insomnio: muchas personas,
cuando no pueden dormir, continúan intentándolo, siguiendo las instrucciones al
pie de la letra de cualquier libro. Por consiguiente, al intentar dormirse se
produce el efecto contrario; es decir, previene de dormirse, de manera que el
ciclo se mantiene indefinidamente (paralelamente, y de forma incidental, la
forma en que hoy se usan de forma excesiva las pastillas para dormir, ¡provoca
el efecto contrario!). Otro ejemplo sería la manera en la que nos sentimos en la
actualidad con respecto a ser el amante perfecto: los hombres sienten que deben
tardar más, las mujeres se sienten obligadas no sólo a tener orgasmos, sino
múltiples orgasmos y así sucesivamente. Demasiado preocupación en este campo,
traerá consigo, inevitablemente, la inhabilidad de relajarse y disfrutar de la
experiencia.
Una tercera variante sería la
hiperreflexión. En este caso se trata de
“pensar demasiado”. A veces estamos esperando que algo pase, y efectivamente
pasa, simplemente porque su ocurrencia está fuertemente ligada a las propias
creencias o actitudes; la profecía de la auto-compleción. Frankl menciona a una
mujer que pese a haber sufrido de malas experiencias sexuales en su niñez,
desarrolló una personalidad fuerte y sana. Cuando tuvo la oportunidad de
acercarse al mundo de la psicología, se encontró con que en la literatura se
mencionaba que tales experiencias dejaban a la persona con una inhabilidad para
disfrutar de las relaciones sexuales; a partir de aquí, ¡la mujer empezó a tener
estos problemas!.
Una parte de la
logoterapia utiliza así mismo estos términos: la intención paradójica es desear precisamente
aquello de lo que tenemos miedo. Un hombre joven que sudaba profusamente cuando
se encontraba en situaciones sociales, recibió la instrucción de Frankl de que
pensase en desear sudar. Parte de sus instrucciones decían: “¡Sólo he sudado un
cuarto de tiempo antes, pero ahora lo haré al menos por diez cuartos del
tiempo!”. Obviamente, cuando se puso en ello, no pudo realizarlo. Lo absurdo del
planteamiento rompió su círculo
vicioso.
Otro ejemplo lo podemos encontrar
relacionado con los trastornos del sueño: siguiendo a Frankl, si sufres de
insomnio, no te pases la noche dando vueltas, contando ovejas, moviéndote de un
lado a otro para conciliar el sueño, ¡levántate! ¡Trata de mantenerte despierto
lo más que puedas! Con el tiempo te verás cayendo como una roca en la
cama.
Otra técnica es la dereflexión. Frankl cree que muchos problemas
tienen su raíz en un énfasis excesivo sobre el mismo. Con frecuencia, si te
alejas un poco de ti mismo y te acercas más a los demás, los problemas suelen
desaparecer. Si, por ejemplo, tienes dificultades con el sexo, trata de
gratificar a tu compañero sin buscar tu propia satisfacción; las preocupaciones
sobre erecciones y orgamos desaparecen y las realidades reaparecen. O
simplemente, no intentes complacer a nadie. Muchos terapeutas sexuales sostienen
que una pareja no hace más que “besuquearse y tocarse”, evitando el orgasmo a
“toda costa”. Estas parejas sencillamente duran un par de noches antes de que
aquello que consideraban un problema, definitivamente se
resuelva.
De todas maneras, por más interés
que estas técnicas hayan suscitado, Frankl insiste en que al final los problemas
de estas personas son realmente una cuestión de su necesidad de significado. Por
tanto, aunque estas técnicas sean un buen comienzo a la terapia, no son bajo
ninguna circunstancia la meta a lograr.
Lecturas
Viktor Frankl
ha escrito un buen número de libros que introducen su teoría. Uno de ellos From
Death Camp to Existentialism se centra en sus experiencias en un campo de
concentración. A continuación, existen dos
links; el primero de ellos amplía un poco las teorías del autor y tiene a su vez
algunas direcciones de interés sobre Frankl y el existencialismo. El segundo
corresponde a una lista de libros en castellano, con su consiguiente
editorial.
http://www.casaviktorfrankl.com/
http://www.xoroi.com/frankl.htm
© Derechos de autor, C. George Boeree, 1998
© Derechos
de traducción, Rafael Gautier, 2003