El siguiente texto es una transcripción literal de lo expuesto
oralmente por J. P Feinmann en el programa de T.V "Filosofía Aquí y
Ahora", Segunda Temporada.
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LA FILOSOFÍA LATINOAMERICANA archivo del portal de recursos
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José Pablo Feinmann
El siguiente texto es una transcripción literal de lo expuesto
oralmente por J. P Feinmann en el programa de T.V "Filosofía Aquí y
Ahora", Segunda Temporada.
1- ¿Desde qué punto de partida podemos pensar la Filosofía Latinoamericana?
Nos vamos a empezar a dedicar a la Filosofía Latinoamericana.
Aquí ya está el primer problema. ¿ Hay filosofía en Latinoamérica?
Voy
a contar una pequeña anécdota. Cuando yo cursé Historia del Pensamiento
Argentino, no era Historia de la Filosofía Argentina. No había una
Filosofía Argentina. Acá da pudor hablar de una Filosofía
Latinoamericana. Filosofía hacen los Europeos. Nosotros a lo sumo,
pensamos.
Entonces, habría que decir: Nos vamos a empezar a ocupar del "Pensamiento Latinoamericano".
Pero bueno, lo importante es pensar. Después vamos a ocuparnos de si interesa si es Filosofía o Pensamiento.
Vamos
a ver, desde qué punto, desde qué punto pensamos nosotros o hacemos
Filosofía Latinoamericana, de el Pensamiento Argentino. Materias de las
que, aclaro, fui profesor durante largo tiempo, hasta el 74. Cuando
vino un señor, que se llamaba Alberto Ottalagano, y me echó de la
Facultad, porque el gobierno de Isabel Martinez lo puso a Alberto
Ottalagano que era, digamos, nazi tirando a la derecha.
El punto
de partida de la Filosofía Latinoamericana tiene que ser Latinoamérica.
Es una filosofía en situación. Nosotros tenemos que pensar desde
nosotros mismos. Y esa va a ser ya una tremenda originalidad de la
Filosofía Latinoamericana. Porque nosotros, los Latinoamericanos, hemos
sido pensados más de lo que pensamos. Y cuando nos hemos pensado,
pensamos a partir de categrorías europeas. Raramente hemos elaborado
categorías propias que surgieran de la realidad, la realidad social,
política, humana, existencial, del Continente Latinoamericano.
En
este sentido, plantear un Pensamiento Latinoamericano es ya un desafío,
porque vamos a partir de una situación distinta a la del pensamiento
europeo.
Para decirlo claro: La filosofía europea es la filosofía
del Occidente europeo. El Occidente europeo tuvo la gran habilidad de
identificar a la razón, al progreso, a la civilización y a la filosofía
con Occidente. Olvidando, desde ya, todo el mundo Islámico y olvidando,
por supuesto, a el Continente Latinoamericano.
Pero, el Continente Latinoamericano puede pensarse a sí mismo.
Y
ya nos estamos pensando a sí mismo. Porque esto que acabo de decir es
uno de los puntos de partida del Pensamiento Latinoamericano: Señalar.
Señalar, pero claramente, terminantemente. Vamos a tratar de grabarlo.
Y esto le va a molestar a muchos: La Filosofía tal como se la entiende,
es la Filosofía del Occidente Europeo. Que nace en los Griegos, en el
Mediterráneo, en el siglo V a.C, y llega hasta Derrida. Hasta Derrida,
hasta Foucault, hasta los Estructuralistas, Posestructuralistas, que
ahora triunfan en la Academia Norteamericana, que los asume y le dan un
poder enorme. En cambio nosotros tenemos que pensarnos a partir de
nosotros mismos. De Latinoamérica. Pensar como Latinoamérica, como
Latinoamericanos.
Eso quiere decir, y esto es la pregunta del
desafío, que quizás no somos parte de la Historia de Occidente. O que
quizás somos una particularidad de la Historia Universalizadora de
Occidente. O que quizás, o que quizás hemos sido arrasados por el poder
de Occidente.
La teoría que yo voy a sostener es que: América,
como los territorios Asiáticos, Africa, India, China, fueron
colonizadas por las potencias europeas.
No bien llega Colón en
1492 a América, comienza el despegue del capitalismo burgués. Cuando
llegan esas tres carabelas ahí despega el capitalismo burgués. ¿Cómo,
cómo despega? Despojando las riquezas de América.
Esto es lo que
Marx, en un capítulo célebre, "El Capital", que es el capítulo XXIV de
"El Capital", que se llama, a propósito, de la llamada "Acumulación
Originaria"..., Marx se pregunta ¿cómo el capitalista consiguió su
capital. Porque el capitalista no viene al mundo con el capital. El
capitalista tiene que conseguir el capital. O sea, la civilización
burguesa tuvo que hacerse poderosa. ¿Cómo se hizo poderosa? Saqueando a
su periferia. Saqueando a su periferia. La conquista de América es para
llevarse el oro de América hacia los países centrales. Y ese es el
fundamento de la "Acumulación Originaria" del capital europeo y su
posible despegue.
2- ¿Hay un Pensamiento Latinoamericano?
Bueno.
Esto tiene una respuesta inmediata y fácil. También, un poco orgullosa,
digamos. Nosotros estamos aquí. Estamos haciendo un curso de Filosofía
por televisión y desde la República Argentina, que no es Europa. Aunque
lo intentó ser, digamos. En algún momento estuvo muy orgullosa de ser
Europa, al comienzo del siglo pasado. Pero ese es otro tema.
¿Hay un Pensamiento Latinoamericano?
Sí.
Nosotros aquí pensamos en situación. Pensamos como Argentinos. No
podemos pensar como otra cosa. Aunque quisiéramos pensar como un
europeo, no podríamos porque no somos europeos. Porque los únicos que
pueden pensar como europeos son los europeos.
O sea que, ésto que nosotros estamos haciendo aquí, que estamos tratando de pensar, de pensar-nos, es Filosofía Latinoamericana.
Ahora.
Lo que potenció el pensamiento europeo, lo que lo hizo y lo hace
posible, lo que hizo de Europa una potencia central, ubicada en la
centralidad del mundo, fue el Genocidio Americano.
Es decir,
cuando llega nuestro amigo Colón, en ese Día que llamamos,
absurdamente, de la Raza, ahí se inicia el despegue del capitalismo
europeo. Ahí comienzan las naves. Los galeones españoles se llevan todo
el oro a España. Como España en esa época era una nación un tanto
indolente, no hacía nada con el oro. Entonces, aparecen los piratas. ¿Y
qué hacen los piratas? Le roban el oro a los galeones españoles. Le
roban el oro a los galeones españoles y se lo llevan a Gran Bretaña.
Gran Brataña es una nación industrialista, pujante, y hace el
Capitalismo.
Hace el capitalismo. Entonces, cada vez más, ese capitalismo se va concentrando en Europa.
Ahora.
En sí, ese capitalismo responde a un Genocidio Latinoamericano, que se
calcula entre treinta, cincuenta o setenta millones de muertos.
Cuando
muere una persona, nos horrorizamos. Cuando nos dicen que mataron
cincuenta millones, es una estadística. Este es el horror de las
grandes cifras. Son una estadística. No nos emocionan. Si vemos morir a
alguien, en la calle, que lo atropella un coche, puede que nos dé un
infarto. Pero cuando nos dicen que mataron cincuenta millones de
habitantes, originarios, en América Latina... y bueno... es una
estadística.
El pensamiento acerca del holocausto, de lo que nos
vamos a ocupar acerca de Auschwitz, dice: "No mataron seis millones de
judíos. Mataron uno y después lo mataron seis millones de veces más".
Esto es para recalcar el valor de cada vida singular humana.
Entonces,
con este genocidio, que Europa no reconoce... Pero vieron que España
festejó los quinientos años de la conquista de América como un gran
acontecimiento festivo!. Fue un Festival. Bueno... Ese Festival para
América Latina representó el despojo, no solo de vidas humanas, de
todas sus riquezas, que fueron llevadas al centro de Europa. Y en
Inglaterra, esto toma el despegue del capital. Y ahí se produce la
centralidad de la civilización, en Europa. Europa pasa a representar la
Civilización.
Lo que tiene el capitalismo de la burguesía, que
es una clase poderosa, históricamente poderosa, y Marx lo reconoce
mucho a esto en "El Manifiesto Comunista". Marx es un hombre enamorado
de la burguesía (en "El Manifiesto Comunista") porque ve que la
burguesía es una clase tremendamente poderosa para hacer la Historia.
Entonces,
la burguesía concentra las Industrias en Manchester y Liverpool.
Inglaterra es una nación industrialista. Y todos los otros territorios
periféricos quedan condenados a ser porveedores de materias primas del
taller del mundo, que es Inglaterra.
Y yo les voy a explicar
muy, muy simplemente, por qué un producto industrial vale más que,
digamos, una parva de trigo. Porque a la parva de trigo no hay que
agregarle nada. Entonces, una clase ociosa, agarra la parva de trigo y
la exporta. En cambio, el producto industrializado requiere que se le
agregue valor. "Valor"no es un pedazo de fierro. Es un fierro
trabajado. Es el trabajo del acero, de la industria, del hierro.
Entonces, el producto industrializado siempre vale más que la materia
prima.
Nosotros quedamos condenados a ser productores de materias primas.
Europa
es el taller del mundo, y sobre todo Inglaterra, el taller de todas las
manufacturas, que luego exporta a América Latina, que importa esas
manufacturas, como importa el pensamiento europeo.
Porque esto es lo
doblemente trágico: No solo América Latina se dedica a no producir
industria autónoma, sino que no produce un pensamiento autónomo. Porque
el Pensamiento Latinoamericano comienza su despegue como reflejo del
pensamiento europeo. Y no podía ser de otro modo. Porque para ser
culto, en el siglo XIX, había que leer los textos de los teóricos
europeos. Porque en verdad, por ejemplo en la Argentina, los que no
eran cultos, digamos, los caudillos federales: Facundo Quiroga, Ángel
Vicente Peñaloza, Francisco Ramírez, Felipe Varela, Ricardo López
Jordán, y todos los caudillos, no eran cultos, no eran cultos, no
podían ser cultos, eran hombres del pueblo, eran ignorantes. En cambio,
la clase cultivada de Buenos Aires, lee todos los libros europeos, que
venían en los barcos. Y con esos libros europeos, intentan comprender
nuestro país. Trágica contradicción. Trágica contradicción.
3- ¿Poscolonialismo o Neocolonialismo?
Hay una corriente filosófica que se estudia todavía en las academias y que tuvo mucho desarrollo, y que es la llamada Teoría Poscolonial. El representante que a mí más me interesa, y que quizás ustedes oyeron hablar de él por lo que hizo, (ahora murió), es Edward Said. A Edward Said estaba asociado, con el pianista y director de orquesta Daniel Barenboim, porque habían hecho una orquesta mitad palestina y mitad israelí, que dirigía Barenboim, y Edward Said le daba a Barenboim, digamos, el fundamento teórico. Edward Said se llama a sí mismo un teórico poscolonial palestino. Después, está Gayatri Spivak, de la India, y está Homi Bhabha. Pero ellos están equivocados. La situación que ellos describen no es Poscolonial, digamos. Nadie puede decir que la India es un territorio que ha dejado de ser una colonia definitivamente. O Palestina, o Argelia, digamos. Son territorios Neocoloniales. Esta es una definición que corresponde a Tulio Alperín Donghi, que lo cito porque es, digamos, un historiador muy prestigioso, que se fue de la Argentina en 1966 e hizo una gran carrera académica en los Estados Unidos. Entonces si uno lo cita a Tulio Alperín Donghi, queda bien. Entonces, Tulio Alperín Donghi dice: "El pacto Neocolonial". Vamos a hablar del Pacto Neocolonial.
¿Qué es la Revolución de Mayo?. La Revolución de Mayo es el Pacto Neocolonial que Buenos Aires hace con las potencias europeas hegemónicas de ese momento: Inglaterra y Francia sobre todo. Inglaterra en lo económico. Francia en lo comercial. Y reniegan de España. Es salir de España para entrar en la órbita de Inglaterra y Francia. Ese es el Pacto Neocolonial.
Ahora. Spivak, Edward Said, Homi Bhabha dicen que ellos escriben Teoría Poscolonial. No hay Poscolonialismo, porque el colonialismo no terminó. No hay Poscolonialismo. Lo que hay son nuevas formas de colonialismo. Asi que, estos teóricos parten de un punto de vista equivocado. Ellos, entonces, el error que tienen es que, para estudiar los textos coloniales estudian la literatura europea. En efecto, en la literatura europea hay una enorme presencia del colonialismo. Por ejemplo estudian Jane Austen, estudian "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad. Y ahí estudian los elementos colonialistas que hay en esa literatura.
Nosotros no necesitamos de ningún texto europeo. Fue nuestra propia burguesía, porteña, burguesía de Buenos Aires, una burguesía ilustrada, la que escribió los textos Neocoloniales. A ver si está claro ésto. No tuvimos que ir a buscar, digamos, las teorías colonialistas en los europeos. Fueron escritas por nuestra ilustrada burguesía de Buenos Aires. Por supuesto se basaron en libros europeos. Pero las escribieron ellos mismos y brillantemente, con gran talento. Con gran talento y el más talentoso de todos, el que escribe un libro desmedido, desmesurado, genial, contradictorio, digamos, que uno lo odia, lo detesta, lo ama, lo admira, que es una mezcla de novela, ensayo, psicología de los personajes, estudio geográfico... todo, es "El Facundo" de Sarmiento, de Domingo Faustino Sarmiento. "Facundo Civilización y Barbarie", o Civilización o Barbarie, también, porque es una opción de hierro la que da Sarmiento.
Entonces, nosotros tenemos lo siguiente: Nuestro gran texto Neocolonial es el que Sarmiento comienza a publicar en el diario "El Progreso", de Chile, donde Sarmiento estaba en efecto, exiliado. Entonces, en ese exilio de Sarmiento... Sarmiento era un hombre..., Bueno, Sarmiento era un titán, digamos. No hubo otro como Sarmiento. Fue un gran escritor, fue un gran viajero, fue un gran mujeriego, fue Presidente de la República, fue militar, fue asesino, como él mismo lo dice: "Van a conocer ahora al militar, al asesino"... Y pensar las estupideces rosas, que se escriben sobre Sarmiento en los libros de Historia de los colegios argentinos. Es un insulto. Un insulto a la personalidad gigantesca de Sarmiento. Él mismo, en "Mi defensa" hay un capítulo en el que dice: "Ahora van a conocer al militar, al asesino". Este personaje tan contradictorio, merece un mejor tratamiento. Y vamos a tratar de dárselo.
Sarmiento escribe, en Chile, donde estaba exiliado por el gobierno de Don Juan Manuel de Rosas, escribe "Facundo". Y lo publica en "El Progreso", como folletín. Es un folletín. Escribe descontroladamente. Y vamos a ver qué es lo que nos dice, en este texto fundamental de nuestra literatura.
4- ¿"Facundo", un gran libro Latinoamericano?
La pregunta es: ¿Es "Facundo" un libro americano? ¿Es un libro que responde a la esencia profunda de nuestro país, de la Argentina?.
¡Por supuesto!, ¡Por supuesto!. Más allá de todos los teóricos que encuentren en "Facundo" la teorización del Pacto Neocolonial, la exaltación de la unidad con Europa, la necesidad de europeificar el país, e incluso, la necesidad de exterminar a los gauchos y a sus caudillos, "Facundo" es un libro profundamente Argentino y Americano, porque... Ustedes observen lo siguiente: Sarmiento no escribe la biografía de Rivadavia, Sarmiento no escribe la biografía, ni siquiera, ni siquiera la de San Martín. Como hace Mitre, digamos, que escribe las biografías de los grandes hombres de la Historia Argentina, ¿No?: San Martín, Belgrano... No, no. Sarmiento se mete con lo que yo llamo "El barro de la Historia". Sarmiento escribe la Biografía de Juan Facundo Quiroga. No escribe la biografía del General Paz. No escribe la biografía del General Paz, que para Sarmiento era la esencia del militar a la europea. Escribe la de Juan Facundo Quiroga, porque Juan Facundo Quiroga es para Sarmiento un personaje Argentino, Americano. Es un caudillo detrás del cual van las masas. Un caudillo que tiene una vida azarosa. Un caudillo bárbaro para Sarmiento. Representa a la barbarie, es decir, lo otro de la civilización. Pero ese otro de la civilización lo fascina tanto a Sarmiento... que escribe sobre eso. E incluso, llega a decir de Quiroga "Nuestras sangres son afines". Y describe tanto a la montonera de Quiroga, que en algún texto que habré escrito en el pasado, yo lo llamaba a Sarmiento "El poeta épico de la montonera" porque... Esto es muy lindo, piensenló: En "Martín Fierro", no hay montoneras. El "Martín Fierro", que es tomado como el canto al gaucho, lo que hay, es el gaucho derrotado, el gaucho llorón, el gaucho que se va a la frontera con el Sargento Cruz, se fue de entre los indios y cuando vuelve, vuelve manso, vuelve a trabajar:
"El que obedeciendo vive/Nunca tiene suerte blanda/Mas con su soberbia agranda/El rigor en que padece/Obedezca el que obedece/Y será bueno el que manda".
Bueno, esa, digamos, no es una consigna muy combativa. ¿No?. ¿Por qué? Porque el gaucho en "Martín Fierro", es el gaucho derrotado, que está pidiendo permiso para formar parte del sistema que ya hegemoniza Buenos Aires. Facundo Quiroga, no. El gaucho que pinta Sarmiento es el gaucho de la montonera guerrera. El gaucho del gran caudillo de La Rioja, que guerrea contra el General Paz en Oncativo, en La Tablada. Que llega a Buenos Aires. Que cambia cartas con Rosas. Que Rosas lo manda en esa misión al Interior. Que lo matan en Barranca Yaco... Es una vida llena de acontecimientos. No es la vida del Señor Rivadavia. No es la vida del señor Rivadavia que hacía negocios con la Baring Brothers.
Y... ¡Ojo!, esto no es revisionismo. Yo no hago revisionismo. El que crea que yo hago revisionismo le aviso lo siguiente, a los que crean que yo hago revisionismo histórico: Yo me olvidé al revisionismo histórico. Yo estudio a la Historia Argentina desde el libro de Theodor Adorno y Max Horkheimer "Dialéctica del Iluminismo". Y desde el Heidegger II. Los cuales demuestran que la acción del colonialismo y del imperialismo en los países periféricos fue nefasta. Y ustedes diganmé si nosotros podemos hablar del progreso como hablaban Mitre, Sarmiento, Las generaciones del 80... ¿Dónde está el progreso? ¿Dónde está el progreso de la periferia? ¿De qué sirvió la colonización de la burguesía europea? No sirvió. Las Naciones siguen atrasadas. Tan atrasadas como estaban antes de que fueran las burguesías europeas o más. Porque, de haber podido seguir su desarrollo, habrían quizás, tenido una autonomía y una dignidad nacional mayor.
Pero, Sarmiento es entonces, este gran escritor argentino. Lo que escribe Sarmiento es la vida de Quiroga. La vida de el Fray Félix Aldao, que era un montonero. La vida de "El Chacho", de Ángel Vicente Peñaloza, a quien la burguesía de Buenos Aires, dirigida por Mitre y por Sarmiento, lo matan en Olta. Y le cortan la cabeza. Y la clavan en una pica, en la plaza de Olta. Y Sarmiento dice: "Muy bien, así es como se hace".
Entonces, este tipo sanguíneo, este tipo talentosísimo, escribe en un lenguaje profundamente argentino.
Cuando Sarmiento le manda su libro al gramático cubano Mantilla... Aquel, no lo puede creer. Alguien que en América escriba en un lenguaje americano. Que se ocupa de temas americanos. De personajes americanos.
Entonces, a diferencia de el "Martín Fierro", "Facundo" agarra al gaucho en su momento más combativo. Cuando el gaucho se está enfrentando a Buenos Aires. Cuando todavía está peleando por su autonomía. Cuando todavía no lo derrotaron. El gaucho antes de la batalla de Pavón, de 1861. Donde Urquiza se retira, y le deja la batalla y el triunfo a Mitre. Traiciona al Federalismo. Y ahí, el Federalismo pierde. Pierde la batalla, además, con la Guerra del Paraguay. Ese gaucho derrotado es el que toma Hernandez en el "Martín Fierro".
Esto que yo estoy diciendo, es Pensamiento Argentino. Es Filosofía Nacional. Estamos pensando sobre nuestra Historia, sobre nuestros libros, sobre lo que nos pasó a nosotros. Estamos tratando de entender lo que nos pasó a nosotros.
Entonoces, lo que nos pasó a nosotros es lo siguiente:
Ganó la burguesía de Buenos Aires. Y ganó la oligarquía terrateniente. Hicieron, no un país, hicieron una ciudad. Una ciudad le ganó a un país. Se construyó una ciudad en lugar de un país. Todo el resto quedó condenado a la pobreza. Y, más o menos, ahí sigue todavía.
Estos titanes, como Sarmiento, que contruyeron este país, a la vez, escribieron una genuina literatura Latinoamericana. Por el lenguaje. Por los tipos latinoamericanos que eligieron.
Todo esto es muy, muy denso. Muy apasionante. Nosotros vamos a volver sobre eso.
Bueno, a mí me gusta mucho todo esto. Si yo se los puedo transmitir, voy a ser muy feliz.
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