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CHARLA SOBRE BIBLIOTECAS POPULARES archivo del portal de recursos
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Raúl Alberto Frutos
Clasificación como paradigma de vida:
"Creías que destruir lo que separa era unir. Y has destruido lo que separa. Y
has destruido todo. Porque no hay nada sin lo que separa".
Antonio
Porchia.
INTRODUCCIÓN
Vamos a tratar de transmitir experiencias y vivencias de un
bibliotecario que también ha sido dirigente de bibliotecas populares. Nada de lo
que digamos lleva la intención de ser verdad absoluta. Son reflexiones de mi
tránsito por las bibliotecas en general, por las bibliotecas populares en
particular y por la vida individual y nacional en la que he tratado, de acuerdo
a mis posibilidades, de no ser un mero espectador. Quienes me hayan escuchado
antes en algún curso, charla o clase, oirán seguramente la repetición de algunos
conceptos, por dos razones: o porque son conceptos fundamentales que seguiremos
defendiendo siempre o porque ya mis neuronas no me permiten nuevas aventuras.
Uds. Sabrán disculparme. De todas maneras estamos dispuesto a discutir todo lo
que sea necesario, para eso tendremos luego el tiempo indispensable y les pido
que vayan anotando las preguntas, diferencias e incógnitas que les queden.
En algún momento, a riesgo de cansarlos, leeré algún fragmento de textos
de autores, cuya expresión y autoridad representarán esos temas mucho mejor de
lo que yo podría hacerlo con mis palabras.
No abordaré el tema de las
bibliotecas populares sólo desde su organización técnica, como muchas veces lo
han hecho los bibliotecarios profesionales. El acento estará puesto más bien
sobre los objetivos y políticas de funcionamiento. No se nos escapa que toda
biblioteca compone un sistema interno, en el cual sus funciones, actividades,
técnicas empleadas y objetivos establecidos, conforman un conjunto inseparable
en el que sus componentes se interrelacionan e influyen constantemente
estableciendo una relación sistémica.
Nos debe quedar bien en claro que
la biblioteca popular no es sólo un problema técnico a resolver. No se dirigen
con decisiones de carácter técnico-bibliotecario, sobre normas de catalogación,
indización, computarización, etc., tampoco con resoluciones de carácter
administrativo sobre su organización, planeamiento, manejo de personal, de
socios, departamentalización, etc. Es absolutamente necesario dar definición y
resolución a estos aspectos técnico-administrativos, pero las ideas-guía que
establecen el verdadero sentido de su dirección, son las que conforman su
política bibliotecaria. Quienes nos conocen nos habrán escuchado decir muchas
veces: las bibliotecas se organizan con técnicas pero se dirigen con
políticas. También me gusta repetir las siguientes reflexiones de
Paulo Freire:"Es evidente que la cuestión fundamental para una
red de bibliotecas populares, ya sea estimulando programas de educación o de
cultura popular (de las cuales formarán parte actividades en el campo de la
alfabetización de adultos, de la educación sanitaria, de la investigación, del
teatro, de la formación técnica, de la política en sus relaciones con la fe), ya
sea surgiendo en respuestas a exigencias populares provocadas por su esfuerzo de
cultura popular, es política"
"... La forma como actúa una
biblioteca popular, la constitución de su acervo, las actividades que pueden
desarrollarse en su interior y a partir de ella, todo eso, indiscutiblemente,
tiene que ver con técnicas, métodos, procesos, previsiones presupuestarias,
personal auxiliar pero, sobre todo, tiene que ver con una cierta política
cultural. Aquí tampoco hay neutralidad". (Alfabetización de adultos y
bibliotecas populares: una introducción. En su: La importancia de leer y el
proceso de liberación.-- México: Siglo XXI, 1986.)
Por lo dicho
bregamos por una idea de Biblioteca popular que vaya más allá de una expresión
declamatoria o voluntarista sobre los beneficios de la acción educativa y
cultural que ellas pueden realizar; una idea que incluya una praxis consciente y
meditada, imbricada en un sistema educativo y cultural del que forma parte como
un engranaje necesario. También queremos hacer hincapié en que reflexionaremos
sobre el tema pensándolo como "Movimiento de las Bibliotecas Populares",
porque entendemos para poder denominarlo así que verdaderamente conforman un
"Movimiento", con el que se identifican e identificaron muchos hombres y mujeres
de nuestra patria, aún de extracciones políticas, sociales y económicas muy
distintas, encolumnándose tras objetivos comunes, ideas generalmente aceptadas,
estructuras de funcionamiento similares y posturas compartidas frente al tema
educativo. Desde su creación sarmientina han tenido un basamento que las ha
convertido en entidades laicas, no dogmáticas, participativas y
autogestionarias. Y por supuesto abiertas al conocimiento, sin censuras de
ningún tipo.
SARMIENTO CONTRA LA CENSURA.
Desde su juventud Sarmiento plantea la biblioteca
popular como una entidad laica, no dogmática, atenta a solucionar las
inquietudes culturales, educacionales, técnicas y recreativas del núcleo
poblacional que la haya formado y mantenido. Ya en escritos de 1866 Sarmiento
declara con respecto a qué libros debían contener las bibliotecas populares:
"Admítanse los libros que se hayan publicado en otras lenguas y en la propia
en estos últimos años, que sean de reconocido interés. ¿Novelas? No; ¿libros,
obras que traten de controversias? No; libros, los libros, todos los libros, sin
calificativos". "...Los libros que debieran mandarse habrían de ser, pues, ante
todo, libros, es decir, los libros que circulan, los que cada uno leería
o de que se proveería si no hubiera bibliotecas...". Exactas determinaciones
sobre la censura de libros que deberían haber leído muchos censores de la
historia argentina reciente.
Estas ideas de Sarmiento no fueron siempre
comprendidas. Damos algunos ejemplos aislados. De un acta de la Biblioteca
Popular "Domingo F. Sarmiento" de Chascomús leemos lo siguiente: "El 3 de
mayo de 1897, reunida la C.D., escucha una exposición del Sr. Secretario, quien
manifiesta:... que habiéndose introducido por error para la lectura la obra
"Germinal" por Zola, pedía se retirase por ser contraria a la moral y a los
fines que persiguen las instituciones de esta especie, haciéndose así"
De un Informe de la Comisión Protectora año 1956, extractamos:
"Una de las tareas más difíciles y de gran conciencia a cumplir por esta
dependencia, es la elección de los libros que adquiere para hacerlos llegar a
las bibliotecas protegidas... Las colecciones que se tiende a adquirir, son en
principio textos y obras de consulta, teniendo en cuenta que la mayoría de los
lectores asistentes a las Populares son alumnos primarios y secundarios. Para el
lector no estudiante hay que adquirir libros referentes a nuestras industrias
madres, de técnica y mecánica para perfeccionamiento obrero; y para otros tipos
de lectores no hay que ir a obras selectas en un estricto sentido, sino que hay
que matizarlas con obras amenas, teniendo en cuenta que nadie empieza a hacerse
lector por obras profundas. Hay que seguir una política de atracción del lector
adulto, carente de cultura básica para que aprenda a cultivarse". Más allá
de que se puedan utilizar estrategias diversas para promoción de la lectura,
todo este párrafo patentiza una enorme subvaloración de propuestas culturales y
de usuarios. Es considerar a nuestro pueblo, como dijera alguna vez María
Elena Walsh "país jardín de infantes".
Verificado un notable
aumento en la existencia de libros de las Bibliotecas populares con respecto al
año 1955, la memoria de 1956 dice: "El aumento de 1956 tiene más importancia
si se tiene en cuenta que se ha descartado una masa numéricamente importante de
piezas bibliográficas correspondientes a publicaciones tendenciosas y
panfletarias, provenientes de las campañas proselitistas emprendidas durante el
régimen depuesto".
Lo descrito anteriormente es sólo una muestra de
lo que ha ocurrido en nuestro país, con mayor o menor intensidad, antes y
después de esa fecha. El período más terrible de la censura fue el del gobierno
de la dictadura militar 1976-1983. Lo ocurrido en distintas bibliotecas,
populares, públicas, científicas, universitarias fue realmente un infierno en el
que desaparecieron incontables libros. La eufemística manera de referirse a
ellos por parte de los militares, nos ha permitido elaborar la siguiente lista,
extraída de documentos oficiales:
Dados de baja.
• Interdictos.
• Retirados de circulación.
• Relevamiento efectuado.
• Transferidos
a otras bibliotecas para su mejor utilización.
• Ofrecidos en canje.
•
No tendenciosos pero juzgados como inconvenientes.
• Selección de libros de
carácter perturbador.
• Redistribuídos.
También hemos hecho la
siguiente comparación entre personas y libros, y lo que ocurría durante el mismo
proceso militar:
|
|
PERSONAS |
LIBROS |
|
|
Traslados |
Relevamiento |
|
|
Asesinatos |
Transferencia |
|
|
Arrojadas al mar |
Dados de baja |
|
|
Desaparición |
Desaparición (Destrucción, Incineración) |
Cuando hablamos de Biblioteca
popular, inmediatamente la asociamos con Educación popular, cultura y cultura
popular. Evidentemente Educación y Cultura populares son dos ideas madre que se
ligan indisolublemente al tema Biblioteca Popular. Es entonces necesario
establecer algunas reflexiones sobre esas ideas-madre.
CULTURA
. Es el conjunto de modos de vida y
costumbres, conocimientos, grados de desarrollo artístico, científico,
industrial, etc. de una época o grupo social. Se podría decir que la cultura, en
un sentido antropológico, es el producto de toda la actividad desarrollada por
una sociedad humana a lo largo del tiempo, a través de un proceso acumulativo y
selectivo.
O sea que no estamos desarrollando ese concepto de cultura
como cultivación, como exquisitez, como elitismo, como a esa forma en que a
todos nosotros se nos enseñó qué es ser "culto" entre comillas. Esa noción de
cultura como exquisitez en las maneras y en los conocimientos, como desarrollo
del conocimiento más puramente intelectual, naturalmente se apoyaba en su
opuesto: "lo inculto", lo bárbaro y por supuesto inferior, por los modos de
comportamiento no refinados, por el lenguaje, la vestimenta, el no manejo del
pensamiento y la acción literaria y artística. Si bien desde el punto de vista
teórico esta posición está totalmente abandonada, para nada lo está en la
práctica común de nuestra vida diaria.
El concepto etnocéntrico ha sido
cambiado por el relativismo cultural, con una actitud radical de respeto e
interés por otras culturas o modalidades de vida. En definitiva cultura es
todo lo que el hombre piensa y hace.
EDUCACIÓN POPULAR
Para encontrar sus principios en la
Argentina debemos ir hasta la generación del 80 con sus ideas de
universalización, liberalismo, cierta democratización y laicización y gratuidad
de la educación. Sarmiento.
La educación popular tiene incluídos en
alguna medida esos ideales, pero va más allá, buscando que los sectores
populares, en un proceso más amplio que la simple educación formal, estrechen
las relaciones entre su acción social y esa educación formal. Se trata en
realidad de una praxis social de investigación, participación y acción
comunitaria.
CULTURA POPULAR
Es la que construye el pueblo en general a
partir de su interacción y como respuesta solidaria a sus necesidades. Es una
cultura que va de abajo hacia arriba. Los pueblos que progresan son los que
conservan y defienden su cultura.
La cultura popular es, o debería ser,
la verdadera cultura nacional, pero muchas veces se impone una idea de cultura
nacional, de arriba hacia abajo, por medio de la educación formal y de los
medios de comunicación de masas, logrando disolver la verdadera identidad
nacional en un proceso de aculturación.
La cultura de masas es una
mercancía, una cultura para el consumo, homogénea y masificada. La cultura
popular no es cultura para ser vendida, sino para ser usada.
Tenemos
entonces a la biblioteca popular en ese contexto.
¿Extensión
bibliotecaria, o participación comunitaria?.
Ejemplos de actividades. No
aislar, no descalificar, configurar espacios democráticos.
POLÍTICA BIBLIOTECARIA
Hechas estas disquisiciones anteriores
volvemos a nuestro primer tema de la política bibliotecaria. Podemos definirla
como el conjunto de medidas y previsiones que responden al propósito de
determinar claramente los objetivos, tendencias y características de los
servicios bibliotecarios. Las políticas son a la vez restrictivas y permisivas,
en la medida que definen los límites aceptables para la acción, dando libertad,
al mismo tiempo, para actuar con autonomía dentro de esos
límites.
Siguiendo todo lo que hemos expresado ya podemos definir a la
biblioteca popular como una colección de materiales documentarios en distintos
soportes, con vías o puertas de acceso a la información y el conocimiento, pero
también como un conjunto de usuarios, bajo condiciones sociales
determinadas.
La biblioteca ha sido hasta no hace mucho tiempo
eminentemente conservadora, y también minoritaria. La organización bibliotecaria
tiende ahora a partir de y para el lector o usuario y dirigiéndose, sin
abandonar la conservación, hacia la provisión de formas y medios de accesión.
Cabe señalar que muchos bibliotecarios han alertado contra la impresión o
realidad "que da a veces la biblioteca de aumentar los privilegios de los
elegidos, sabiendo como sabemos que es utilizada, sobre todo, por los más
jóvenes, por los mejor formados, por los más acomodados y por los habitantes de
las grandes ciudades " o conglomeraciones urbanas importantes (Carrión
Gútiez).
Las bibliotecas públicas no están más que teóricamnente
al servicio de todos. A Uds. les sorprenderá esto que digo y yo sé que es
arriesgado afirmarlo, pero realmente sólo están al servicio de una minoría, los
que las utilizan, que es más o menos amplia según el lugar donde se radique la
biblioteca, según su actividad, sus dirigentes y bibliotecarios, etc. Pero
siempre una minoría. Una institución social creada y programada para
todos, sólo sirve a unos pocos. Y aquí entramos al tema de la lectura, su
abandono paulatino por los jóvenes, su promoción. Si bien es cierto que los
medios audiovisuales, interactivos, electrónicos, han tenido influencia en que
quizás haya menos lectores habituales de libros, es por lo menos discutible que
haya menos lectores. Por el contrario, es seguro que nunca antes en la historia
de la humanidad hubiere tantas personas con capacidad de lectura, no sólo en
cantidad sino también en porcentaje de la población. El mismo manejo e
interpretación de los medios electrónicos presupone esa capacidad de lectura.
Igualmente creo que es una falacia decir que antes se leía más. Los recuerdos de
mi infancia y adolescencia me dicen que no mucha gente común en esa época se
dedicaba a la lectura de libros. Mis compañeros de la primaria y secundaria no
lo hacían, leyendo casi exclusivamente los textos obligatorios. El entorno
familiar y barrial no era distinto.
Pero el problema excede a la simple
capacidad de leer y escribir, porque como dice Berta Braslavsky: "la necesidad
de leer y escribir para el uso generalizado del fax, el correo electrónico y el
aprovechamiento reflexivo y crítico de la información por Internet agrega nuevas
razones para mejorar la calidad de la enseñanza de la lectura y la escritura. Ya
no alcanza con una alfabetización funcional para las mayorías, extendida pero de
escaso alcance, como se pensaba a mediados del siglo XX, sino que es necesaria,
para todos, una alfabetización avanzada, con altos niveles de comprensión y de
elaboración en la que intervienen los procesos superiores de la
inteligencia"
Ciertos conceptos de la globalización han llevado a que
algunos piensen que la misión de la biblioteca es sólo proveer información,
ajustada a necesidades que se planteen. Sería algo así como un despacho de
mercadería tabulada. Pero la información tiene un contenido, no es aséptica.
Puede estar cargada de intencionalidad política, económica, ideológica,
religiosa, etc. Necesariamente no sólo debe ser suministrada sino que también la
biblioteca debe ayudar a que sea interpretada, decodificada.
Una de las
definiciones que podemos dar de la información parecería ser que "es
cualquier cosa que pueda codificarse para su transmisión de un emisor a un
receptor contribuyendo a paliar la ignorancia o reducir la incertidumbre sobre
una materia". Esto no es un simple proceso que se pueda describir en forma
mecánica, de dos mensajes uno puede estar cargado de significado y otro ser
irrelevante o pura tontería, sin embargo pueden ser equivalentes con respecto a
esta definición de información.
Ejemplo:
E=m x
c2
N.O.B. 2 vs. R. Central 0
A través de este
pensamiento se ha definido a nuestra sociedad como sociedad de la información
difundiendo el slogan: información es poder, cuando lo cierto es que
tener conocimiento y saber cómo alcanzarlo es verdaderamente lo que da poder a
las comunidades.
Siguiendo a Berta Braslavsky, hay que atender a ese
desafío que representa la masa de personas alfabetizadas, pero que tiene grandes
dificultades para comprender los textos. En la progresiva invasión y utilización
de los medios electrónicos parece ir desapareciendo o adaptándose el texto de la
cultura impresa: el libro. En la textualidad electrónica desaparece la forma
material que nos ofrece hasta ahora el libro tradicional. Los acostumbrados
sistemas de percepción e interpretación de los textos, son borrados por la
electrónica. El hipertexto, los hipermedia cambian el orden y jerarquía de los
discursos, no habiendo en la actualidad criterios establecidos para discernir
sobre ellos. Y todo esto ha modificado la valoración de los textos, su autoría,
la catalogación bibliotecaria en consecuencia, su multidimensionalidad, de tal
manera que el desafío para bibliotecarios y educadores, ya que el proceso de
utilización de los medios electrónicos es irreversible, debe ser ayudar a
desarrollar una nueva alfabetización, una nueva forma de lectura, a establecer
nuevos criterios de interpretación, desarrollo y análisis del texto,. Porque
además corremos el peligro, ya evidente, que las modernas técnicas electrónicas
aparentemente disponibles para todos, se conviertan en el elemento generador de
un mayor ahondamiento de las diferencias sociales, entre los que tienen acceso a
la tecnología y quienes se transformarán en nuevos analfabetos por no tener ese
acceso.
En una breve digresión, que creemos necesaria, hablaremos de las
relaciones entre biblioteca pública y biblioteca popular. Ustedes y nosotros
sabemos perfectamente que lo que en nuestro país llamamos biblioteca popular
puede ser asimilado con exactitud a lo que en el mundo se denomina biblioteca
pública, también sabemos que hay una diferencia, no referida al tipo y filosofía
de sus servicios, sino a la forma de su dirección. Podríamos decir que la
biblioteca pública sería la creada y mantenida por el estado mientras la popular
es la creada y mantenida, fundamentalmente, por grupos de vecinos, por la
comunidad. Noten Ustedes que esta diferencia, tiene una importantísima
influencia sobre las políticas bibliotecarias a emplear.
TIPOS DE BIBLIOTECAS POPULARES
Hace unos cuantos años, en la década del 80, se nos ocurrió hacer un relevamiento y conteo especial de las bibliotecas populares reconocidas de la Pcia. de Santa Fe, según listados de la Comisión Protectora. Obtuvimos el siguiente resultado:
|
Bibliotecas populares puras o genuinas |
37 % |
|
Bibliotecas populares escolares (primarias y secundarias) |
42 % |
|
Bibliotecas populares de instituciones (Clubes) |
8 % |
|
Bibliotecas populares de instituciones (Vecinales, Sociedades
de |
13 % |
|
|
|
|
|
100 % |
BIBLIOTECAS Y COMPUTADORAS
Podemos hacer una breve clasificación de las
bibliotecas según su caudal de informatización:
1 - Biblioteca típica
(Biblioteca pre-informática)
2 - Biblioteca automatizada (Tiene PC,
automatización de procesos, control bibliográfico, soportes de
OPACS,
control de usuarios y préstamos)
3 - Biblioteca electrónica (Fuentes de
información en formato electrónico, accesos y participación en
redes
y sistemas)
4 - Biblioteca virtual (No hay existencia física, todo es la
conexión en red de las computadoras).
Se dice que la computadora hace lo
que le ordenamos. En realidad hace lo que algunos le ordenan y aquello para lo
que las diseñan algunos. No hay que temer a las máquinas, aunque no conozcamos
todas sus posibilidades, pero sí a los humanos a quienes conocemos lo
suficiente.
Estas definiciones nos llevan a algunas reflexiones sobre la
antigua profesión de bibliotecario. Desde hace 4.500 años las funciones del
bibliotecario estaban más o menos establecidas, estatuídas, identificadas y
permanentes, quizás también estereotipadas. Habrá que investigar si en estas
instituciones modernas que hemos definido, esas funciones, en sus líneas
generales, se mantienen o no (Las famosas seleccionar, conservar y difundir), si
su perfil de funcionamiento ha cambiado mucho, poco o nada, o totalmente; si
quienes lo somos podremos seguir llamándonos bibliotecarios, en fin tratar de
discernir sobre el futuro y proyección de esta profesión, como quiera que
estemos de acuerdo en definirla, más allá del 2002 sobre el siglo XXI. Una de
las definiciones sobre el perfil del bibliotecario actual que más nos conforma,
es la presentada por la Carrera de Bibliotecología, modalidad semipresencial, de
la Universidad Nacional de Misiones, que dice así:
"El bibliotecario
egresado de esta modalidad debe ser:
* Un agente promotor del cambio
social y deberá jugar un papel importante en la democratización de la
información y en el fomento de una sociedad lectora.
* Un observador
crítico y actor comprometido de los procesos culturales y problemas sociales,
capaz de planear alternativas desde su quehacer profesional.
* Un
profesional capaz de desempeñarse tanto en ambientes tradicionales como en
aquellos en donde se utilizan nuevas tecnologías de información.
* Un
especialista capacitado para realizar análisis documental y
bibliográfico.
* Un bibliotecario capacitado para diseñar, administrar
y gerenciar unidades de información".
Ya en un Seminario realizado a fines de los 80 en
la Escuela de Bibliotecarios de la UBA se establecieron 16 factores de la crisis
profesional bibliotecaria. Nosotros vamos a destacar 6 de ellos que después de
todos estos años creemos que aún perduran:
1 - La desmesura de la función
informativa de las bibliotecas, en desmedro de las otras funciones que
son irrenunciables.
2 - El shock de la informática.
3
- La problematización del futuro del libro y por ende de las bibliotecas como
tales.
4 - La indecisión profesional del bibliotecario
5 - Las
fallas culturales del bibliotecario.
6 - La crisis generalizada del
sentido de servicio y especialmente del servicio social.
En qué sentido
la función del bibliotecario se relacionaría en este principio de siglo del
desempleo, de la marginación, globalización y economía de mercado. ¿Será
partícipe u objetor?, ¿quedará al margen o luchará por un lugar?, o como dice el
bibliotecario brasileño Waldomiro Vergueiro tratará de "Descubrir
maneras de, con nuestra práctica profesional, intervenir y perfeccionar
la sociedad en que vivimos, colaborando para que se tornen más justas, es, tal
vez, un imperativo ético mucho más adecuado para los profesionales de la
sociedad brasileña que la neutralidad absoluta preconizada por los
bibliotecarios norteamericanos (D. J. Foskett): no politics,
no religion, no moral, significando que el bibliotecario, en sus actividades
profesionales, no se posiciona personalmente en relación a las informaciones que
torna accesibles, sea bajo el punto de vista político, religioso o moral...
Descubrir esas maneras debería constituirse en un objetivo a ser atendido tanto
por el individuo como por la categoría profesional como un todo, a través de sus
líderes y organismos de grupo o sindicatos. Lo que no es, absolutamente, una
tarea fácil, porque otros mitos profesionales pueden
interponerse".
Roberto Juarroz. "Creo que hoy más que nunca es
preciso integrar y fortalecer en cada cual una axiología bibliotecaria,
asumir las preguntas básicas y los valores fundantes que dan sentido y sostienen
a las bibliotecas y a nuestra profesión. Debemos replantearnos a fondo las
interrogaciones decisivas: ¿qué clase de sociedad queremos?, ¿qué forma de
cultura nos importa?, ¿qué tipo de educación nos interesa?, ¿qué especie de
biblioteca deseamos?, ¿qué perfil de bibliotecario pretendemos encarnar?. Ni
siquiera necesitamos respuestas acabadas, taxativas, indudables, absolutas. La
simple presentación, comprensión y meditación de esas preguntas son suficientes
para mantener abierto, alerta y dinámico nuestro espíritu bibliotecario. Y el
ahondamiento de esas interrogaciones nos permitirá también aclarar y precisar
una especie de deontología bibliotecaria o sea el conjunto de
responsabilidades y deberes que exige una profesión tan amplia y tan viva como
la nuestra. Y no me cabe duda que esos planteos fundamentales, convertidos en
motor de nuestra experiencia, incidirán en la plena recuperación de los valores
fundantes de nuestro quehacer bibliotecario: la libertad, la solidaridad, la
tolerancia, la cooperación, la justicia, la fe en nuestro trabajo y en el
hombre.
... Y tolerándonos una única obsesión: franquear para todos el
acceso al conocimiento, a la cultura, a la información, a la búsqueda creadora,
al libro, a la lectura, a las múltiples formas con que se revisten la memoria,
la imaginación y el pensar del hombre y a veces ese gramo de creación o de
sabiduría que, si algo perdura, nunca desaparecerá del todo".
Viviane
Forrester. "Porque no hay nada más movilizador que el pensamiento... No
existe actitud más subversiva ni temida. Y también más difamada, lo cual no es
casual ni carece de importancia: el pensamiento es político. Y no sólo el
pensamiento político lo es. ¡De ninguna manera!. El sólo hecho de pensar es
político. De ahí la lucha insidiosa, y por eso más eficaz, y más intensa en
nuestra época, contra el pensar. Contra la capacidad de pensar".
En
última instancia y haciendo una reducción sencilla, la función de las
bibliotecas, sus actividades y de los libros que ellas contienen (bajo cualquier
formato, soporte, conducto o vía de acceso) es simplemente: Ayudar a
pensar.
27 de Julio 2002