|
COMUNICACIÓN EFICAZ archivo del portal de recursos
para estudiantes |
Aún cuando el Emisor y el Receptor pongan todo de su parte para
lograr comunicarse eficientemente, existen interferencias que pueden
rebasar el control que se pretenda, limitando la comprensión del mismo.
Parte quizá de nuestra condición humana o parte quizá de las
circunstancias ambientales externas que salen de nuestro control, van a
impedir una comunicación 100 % eficaz y eficiente, estas causas de
interferencia son las
Barreras.
La comunicación es necesaria y esencial para el ser humano, y aunque es
parte cotidiana de nuestras vidas, la realidad es que nos cuesta mucho
trabajo comunicarnos bien, no importa los adelantos tecnológicos en
materia de comunicaciones, el hombre moderno está cada vez más aislado
y tiene mayores problemas para entrar en verdadero contacto con sus
semejantes, en forma profunda, abierta y sincera, muchas veces porque
interponemos obstáculos que entorpecen la comunicación.
Uno de esos obstáculos que interponemos es el temor al RIESGO...
Este temor al riesgo generalmente tiene que ver con otros miedos, es
decir, tenemos miedo a que nos rechacen, a volvernos más vulnerables
ante el otro, a perder prestigio, a perder poder, al cambio, pero sobre
todo le tenemos miedo a la responsabilidad que involucra la
comunicación.
A un mayor acercamiento en la comunicación, se tiene una mayor
responsabilidad sobre el uso que hagamos de la información recibida. El
temor al riesgo limita mucho el desarrollo personal y profesional de
las personas. Pero, ¿de qué depende el riesgo? El riesgo que corremos
en la comunicación no siempre es el mismo, sino que varía dependiendo
de:
El contenido de la comunicación.- Es menos arriesgado hablar del clima, que expresar a alguien nuestros sentimientos.
La importancia en nuestra vida de la persona con la que estamos hablando.- No es lo mismo comunicarnos con un desconocido o un vecino que hacerlo con nuestro cónyuge o nuestro jefe.
El momento.- Si tratamos de comunicarnos cuando hay prisa o cansancio, o cuando estamos afectados por las emociones, el riesgo de no ser escuchados y de ser malinterpretados es mayor.
La probabilidad de que nos comprendan y acepten.- Con alguien que nos quiere y nos conoce bien, tenemos más probabilidades de ser aceptados y comprendidos.
1) BARRERAS PERSONALES:
Son las interferencias que parten de las características del individuo,
de su percepción, de sus emociones, de sus valores, de sus deficiencias
sensoriales y de sus malos hábitos de escucha o de observación. Son el
ruido mental que limita nuestra concentración y vuelve muy selectiva
nuestra percepción e interpretación.
Los seres humanos tenemos umbrales de sensopercepción muy cortos de por
sí comparados con los de otros animales, y si a ello le agregamos
deficiencias auditivas o visuales, la información que recibimos puede
llegar incompleta o inexacta.
Vemos y oímos aquello que queremos, lo que nos conviene más, aquello
con lo que estamos sintonizados emocionalmente, nuestras creencias y
valores actúan como filtros, la comunicación no puede separarse de la
personalidad y ésta influye en nuestras percepciones y transmitimos
nuestra interpretación de la realidad y no la realidad misma. Algunas
personas hablan muy quedito, su cultura es muy limitada al manejar el
lenguaje y el idioma, o tienen dificultades para la pronunciación
correcta, y esto se convierte en poderosas interferencias.
2) BARRERAS FÍSICAS:
Son interferencias que ocurren en el ambiente físico donde se
desarrolla la comunicación. Una barrera física muy común es el ruido,
otras son: la distancia física, las paredes o la estática cuando nos
comunicamos a través de un aparato. Cuando las personas se dan cuenta
de estas barreras físicas generalmente tratan de superarlas.
Las barreras físicas pueden convertirse en fuerzas positivas por medio del control ambiental
en el cual el emisor trata de modificar el ambiente para que influya en
los sentimientos y el comportamiento del receptor.
3) BARRERAS SEMÁNTICAS:
Son aquellas que tienen que ver con el significado que se le da a una palabra que tiene varios significados.
La Semántica es la parte de la ciencia lingüística que estudia el
significado de las palabras. Casi toda la comunicación es simbólica, es
decir utiliza signos o símbolos que sugieren determinados significados.
Estos símbolos son el mapa del territorio que nos ayuda a construir el
mapa mental de las ideas, pero no son el territorio real, de ahí que
deben ser decodificados e interpretados por el receptor.
Los símbolos con los cuales nos comunicamos, tienen varias
limitaciones, y una de ellas son los significados múltiples, ya que un
mismo símbolo tiene distintos significados y si al interpretar elegimos
el significado erróneo o simplemente diferente al que eligió el emisor,
podemos tergiversar el mensaje.
Tenemos que cuidar mucho el contexto en que se utiliza una palabra, o
un símbolo, porque es el contexto el que decide el significado de una
palabra.
Algunas barreras personales son con frecuencia de origen mental, y
cuando es así, son una forma de disimular el temor al riesgo, funcionan
como protectores, pero pueden afectar negativamente la comunicación.
Son mecanismos de defensa que se ponen en marcha casi automáticamente y
pueden ser más o menos inconscientes. Algunas de estas barreras pueden
ser:
Del que habla, del que se expresa:
Pensar que el otro no es tan importante, trivializando la comunicación.
Hablar medio en serio, medio en broma.
Dogmatizar la comunicación, mostrando mucha seguridad en nuestras opiniones, tratando de ocultar o disfrazar la inseguridad.
Intelectualizar la comunicación para impresionar a los demás pero evitando que nos comprendan, porque en el fondo nos sentimos inseguros.
Utilizar generalizaciones. Por ejemplo, "todos los hombres son iguales", "eres un flojo como todos los jóvenes", "a mí nunca me sacas a pasear", "siempre sales con lo mismo".
Los mensajes simultáneos incompatibles (decir oralmente algo y con nuestros gestos, movimientos, actitudes o comportamientos, decir todo lo contrario).
Si creemos que sólo nosotros tenemos la razón y lo que dice el otro no tiene validez, por el simple hecho de que viene de él.
Si nos mostramos rígidos, autoritarios y distantes, podemos aumentar tanto el temor al riesgo que podemos inhibir a los demás.
Del que habla y del que escucha:
Encasillar al otro y sólo percibir aquello que reafirma la etiqueta que le hemos puesto.
La aceptación pasiva de un mensaje sin analizarlo ni tratar de interpretarlo correctamente.
Sólo oír y no "escuchar".
Juzgar y evaluar al otro de manera precipitada: Prejuiciar.
Si no admitimos lo original y diferente del otro y queremos que sienta y piense como nosotros.
Otra
forma de poner barreras mentales a la comunicación, es comunicarse de
personaje a personaje, por ejemplo: el padre que piensa que para ser un
buen padre tiene que ser autoritario y actúa de esa manera
interpretando un personaje, y no se expresa de manera natural, como
realmente él es. La esposa que oculta sus frustraciones, o su
agresividad, comportándose de manera pasiva y ocultándose en un velo de
resignación y sacrificio por los suyos, porque está convencida de que
así debe ser una buena esposa.
Otra interferencia en la comunicación son las Inferencias
que hacemos cada vez que interpretamos un símbolo basándonos en
nuestras suposiciones y no en los hechos reales, las inferencias pueden
darnos una interpretación inadecuada porque precipitamos conclusiones
que a la postre pueden resultar equívocas.
Siempre es
preciso darnos cuenta de que estamos infiriendo algo, es preciso que
estemos conscientes de las inferencias que hacemos y evaluemos con
mucho cuidado lo que creemos real. Cuando surjan dudas, hay que buscar
más información, y/o esperar que una comunicación se convierta en un
hecho antes de aceptarla.
Otras Barreras en la Comunicación
El Filtrado.-
Es la manipulación de información por parte del emisor, de modo que sea
vista de manera más favorable por el receptor. Es la edición que se
hace de la información seleccionando decir sólo aquello que conviene al
emisor. Es transmitir sólo aquello que se piensa que el interlocutor
quiere escuchar. Es la falta de sinceridad. En las organizaciones, es
muy común, y entre más niveles verticales existan en la estructura
formal, hay más oportunidades de filtrado.
La Percepción Selectiva.-
Contrariamente al anterior, esta barrera mental se encuentra en el
receptor y consiste en captar sólo aquello que se quiere o sólo lo que
conviene al receptor. Los receptores ven o escuchan selectivamente, y
también proyectan sus intereses y expectativas a través de esta
selección que hacen cuando decodifican la comunicación, interpretando
los mensajes a su manera. Recordemos lo que decíamos anteriormente, no
vemos la realidad, sino más bien, interpretamos lo que vemos y creemos
que esa es la realidad.
Las Emociones.-
Conviene hablar aparte de esta barrera personal, porque el estado de
ánimo tanto del que emite, como del que recibe, es una interferencia
muy poderosa que influye generalmente en la forma que se transmite un
mensaje (las emociones afectan el tono de voz, los movimientos, la
gesticulación), y también influyen en la forma como se interpreta un
mensaje; no se recibe ni interpreta de igual manera, cuando se
encuentra enojado, distraído o temeroso, que cuando está más tranquilo
y mejor dispuesto para comunicarse.
El Lenguaje.-
Ya mencionábamos las barreras de tipo semántico, pero además de éstas
existen otras que tienen que ver con el lenguaje. La edad, la
educación, el nivel cultural y muchas veces la capacidad o nivel de
inteligencia de las personas, son variables que influyen en el lenguaje
que utilizan y que son capaces de comprender. En las organizaciones
existen personas con antecedentes diversos y por lo tanto con
diferentes patrones de lenguaje y muchas veces aunque aparentemente
hablen el mismo idioma, no se entienden. Las especialidades
profesionales tienen también su propia jerga que muchas veces no
entienden los de otra profesión. Los regionalismos, los modismos, el
caló utilizado por los jóvenes, crean barreras de lenguaje que
interfieren en la comunicación.
Debemos elegir siempre
el momento más propicio para la comunicación de un mensaje importante.
Si la persona está ofuscada o confusa por sus emociones, es mejor
esperar a que se tranquilice y comunicarnos con ella en un momento más
adecuado y oportuno.