|
NO ES POSIBLE DAR UN CHEQUE EN BLANCO A UN PROYECTO MAL CONCEBIDO archivo del portal de recursos
para estudiantes |
enlace
de origen
George Soros
Presidente del Soros Fund Management.
El paquete de rescate del orden de los 700 mil millones de dólares del
secretario del Tesoro de EE.UU., Hank Paulson, se topó con dificultades
en el Capitolio. Y con razón: no estuvo bien concebido. El Congreso
estaría renunciando a su responsabilidad si diera un cheque en blanco
al secretario del Tesoro. El proyecto contiene hasta cláusulas que
eximirían a las decisiones del secretario de revisión por parte de
cualquier tribunal u organismo administrativo -la última consumación
del sueño de la administración Bush de un ejecutivo unitario-.
Los
antecedentes de Paulson no inspiran la confianza necesaria como para
darle libre albedrío. Sus acciones de la semana pasada generaron la
crisis que vuelve necesario al rescate. El lunes, Paulson permitió que
Lehman Brothers cayera y se negó a facilitar que hubiera fondos del
gobierno disponibles para salvar a (la aseguradora) AIG. El martes,
tuvo que volver sobre sus pasos y ofrecer a AIG un préstamo por 85 mil
millones de dólares.
La desaparición de Lehman descompaginó al
mercado de títulos comerciales. Un gran fondo de mercado de dinero
"rompió la moneda" y los bancos de inversión que confiaban en el
mercado de papeles comerciales tuvieron dificultades para financiar sus
operaciones. Para el jueves la corrida en los fondos de mercado de
dinero estaba en su apogeo y estuvimos muy cerca de un desastre, como
nunca antes desde 1930. Paulson se retractó nuevamente y propuso un
rescate sistémico.
Paulson ya había recibido un cheque en blanco
del parte del Congreso en una oportunidad. Para negociar con Fannie Mae
y Freddie Mac. Su solución hizo que el mercado inmobiliario quedara en
la peor de las situaciones: sus cuerpos directivos sabían que si esos
cheques en blanco eran llenados iban a perder sus trabajos. Fue por
ello que se atrincheraron y volvieron a las hipotecas más caras y menos
disponibles. Pocas semanas después, el mercado forzó la mano de Paulson
y tuvo que hacerse cargo de ellas.
La propuesta de Paulson para
comprar valores en problemas relacionados con las hipotecas plantea un
problema clásico de información asimétrica. Los valores son difíciles
de tasar, pero los vendedores saben más de ellos que el comprador: en
cualquier proceso de subasta, el Tesoro terminará con los desechos. La
propuesta abunda también en conflictos latentes por temas de intereses.
A menos que el Tesoro sobrepague por los valores, el esquema no va a
traer alivio. Pero si el esquema es usado para salvar a bancos
insolventes ¿qué van a recibir a cambio los contribuyentes?
Barack
Obama delineó condiciones que habría que imponer: un consejo
bipartidario para supervisar el proceso; ayuda para los propietarios de
viviendas así como para los tenedores de hipotecas; y algunos límites
para el resarcimiento de los que se benefician con el dinero de los
contribuyentes. Estos principios son correctos. Podrían aplicarse de
forma más efectiva capitalizando a las instituciones que se ven
sobrecargadas por valores en problemas de forma directa en lugar de
aliviarlos de éstos. El agregado de 700 mil millones de dólares en el
sector de la demanda no sería suficiente para frenar la caída de los
precios de las viviendas. También se necesita hacer algo en el lado de
la oferta. Para evitar que los precios de las viviendas bajen de más,
la cantidad de acciones legales debe ser mantenida en un mínimo. Las
condiciones de las hipotecas necesitan ser adaptadas a la capacidad de
los propietarios para pagar.
El paquete de rescate deja esta
tarea sin hacer. Introducir las modificaciones necesarias es una tarea
delicada que se vuelve más difícil por el hecho de que muchas hipotecas
fueron fragmentadas y rearmadas bajo la forma de obligaciones de deuda
colateral. Ahora que la crisis se desató, un paquete de rescate a gran
escala es indispensable probablemente si es que se desea controlar la
crisis. No todos los bancos merecen ser salvados pero se descuenta que
los especialistas de la Reserva Federal, con un adecuado control,
tomarán las decisiones más acertadas. El hecho de poner a
disponibilidad fondos del gobierno debiera alentar también al sector
privado a participar en la recapitalización del sector bancario y en la
búsqueda de un fin a la crisis financiera.