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UN INFORME
DE NACIONES UNIDAS SOBRE RECURSOS HUMANOS Y MEDIO AMBIENTE archivo del portal de recursos
para estudiantes |
Según la ONU, el neoliberalismo
degradó a América latina y al mundo
Una investigación
de este organismo concluyó que, en la década del 90, el planeta
y la salud de sus habitantes sufrieron un serio deterioro. América latina
fue una de las regiones más perjudicadas.
Buenos Aires- Argentina
En los últimos 30 años el planeta y la salud de
sus habitantes se degradaron trágicamente. La caída en picada
se registró en la década del 90 y ciertamente no es ajena a esa
catástrofe la adopción de la
economía de mercados no regulados en
gran parte del mundo. El dogma neoliberal, al privilegiar el desarrollo económico
por sobre cualquier costo social o ambiental, y al propiciar el retiro del Estado,
dejó en manos privadas áreas sensibles y de gran trascendencia
que eran obligaciones estratégicas de los gobiernos.
El resultado es obvio por que —al menos en teoría— las compañías
privadas están centradas en su propio beneficio mientras los Estados
deben velar por el bien común: con los cambios de los 90, se desprende
que "ganaron las empresas pero perdió
la Naturaleza". Así lo demuestra el estudio
que acaba de publicar el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA) y que es el fruto de dos años de investigación llevadas
a cabo por casi 100 expertos junto con el Observatorio de Desarrollo de la Universidad
de Costa Rica y otras seis organizaciones técnicas y académicas.
El director del Programa, Ricardo Sánchez Sosa, fue categórico
al hablar con Clarín: "El informe revela que nuestra región pasó
por una década de crecimiento en los '70 pero en los años 90,
con el cambio de modelo económico, aumentó la pobreza y la inequidad;
creció la deuda externa y la degradación ambiental y empeoró
la vida tanto en las ciudades como en el campo".
Por ejemplo entre 1960 y 1980 la pobreza disminuyó del 51% al 40,5% pero, según el informe del PNUMA,
esa cifra volvió a crecer en los 90 y hoy el 44% de los latinoamericanos
(o sea 225 millones de personas) son pobres, la mitad de ellos, niños
o jóvenes. La región es también la
más injusta del mundo por su desigual distribución de los ingresos.
Otro ranking que da estupor es el que mide el crecimiento de las ciudades. En
América latina y el Caribe se registra el mayor grado de urbanización
(pero con un crecimiento caótico y no planificado) con el consiguiente
rebote negativo en la salud de las personas y del medio ambiente.
"El 75% de los habitantes viven en las ciudades —dijo Sánchez Sosa
desde la sede del PNUMA en México—. En Argentina y Brasil la cifra supera
el 80% con tendencia a aumentar. Esto trae problemas de manejo de los residuos
sólidos; de contaminación del aire y el agua y un enorme impacto
en la salud de las personas". Por año, hay 2,3 millones de chicos
con enfermedades respiratorias crónicas y 100.000 casos de bronquitis
crónicas en los adultos (CEPAL) por aire contaminado.
En el caso de los residuos, dice Sánchez Sosa, sólo el 40% se
maneja adecuadamente. "Tampoco hay control sobre
los residuos industriales. En la provincia de Santiago del Estero,
por ejemplo, recién ahora, después de 10 años de sepultados,
se pudieron desenterrar unos productos químicos agropecuarios muy peligrosos
cuyo uso está prohibido."
La degradación es igualmente preocupante porque el avance de la desertificación
de los suelos podría provocar —si no se atiende al problema— una severa escasez de alimentos y
hasta hambrunas.
Nuestra región tiene la mayor reserva de tierra cultivable del planeta:
576 millones de hectáreas, el 30% del total mundial. Pero la tierra está
siendo dañada por el uso de agroquímicos, la salinización
y la erosión (notable en Argentina, Brasil, Chile, Cuba, México
y Perú). Hoy la desertificación afecta a 313 millones de hectáreas
causando pérdidas que ascienden a 2.000 millones de dólares anuales.
Lo mismo puede decirse de los bosques (América
latina perdió 47 millones de hectáreas en la última década)
o con la biodiversidad (en nuestra región hay 178 ecorregiones que albergan
el 40% de las especies de flora y fauna del planeta) o con el agua tanto como
recurso energético como elemento vital. Sudamérica es la región
más rica en recursos hídricos renovables pero la desforestación,
la contaminación y las privatizaciones sin control pusieron en riesgo
no sólo la cantidad sino la calidad del agua. En resumen, la riqueza
natural de la región es enorme aunque proporcionalmente inversa a la
conciencia de los latinoamericanos sobre la importancia de no perderla.
Sobre la deuda externa se ocupa el primer capítulo del informe del PNUMA.
"El saldo de la deuda se incrementó
21 veces, en 30 años, pasando de 46.300
millones de dólares en 1971 a 982.000 millones en 1999." América latina tiene el 38% de la deuda mundial.
La transferencia de dinero al Norte
es brutal: 45% de los ingresos en concepto de
exportaciones se van como pago de intereses.
El informe muestra así una cadena dramática en la que la deuda
externa genera pobreza; luego la pobreza aumenta la ignorancia y el desinterés,
lo que causa un mayor deterioro ambiental, que a su vez abrirá la puerta
a más enfermedades y epidemias, todo en un sin fin intrincado donde ya
no se puede percibir qué es la causa y qué la consecuencia.
La incidencia que el modelo neoliberal tuvo en este proceso de degradación
medioambiental fue enfatizado por el director de PNUMA. "El modelo se basó
en un uso intensivo de recursos naturales y es obvio que así no se puede
seguir creciendo porque se agotan", dijo. "Lamentablemente el modelo
que se implantó favoreció las asimetrías a favor de los
países desarrollados que protegieron su agricultura y a muchos de sus
sectores de su economía en detrimento de las ventajas comparativas de
los países más pobres".
El PNUMA analizó además las perspectivas del futuro desde tres
escenarios posibles:
1) La continuidad de la economía de mercado, lo que supondría un eventual crecimiento económico
con enorme costo para el medio ambiente y las personas. Hacia el 2032 los bosques
naturales se reducirían a la mitad y los desechos tóxicos se elevarían
a cerca de 8 millones de toneladas métricas anuales .
2) Mayor injerencia del Estado. Presupone más información y mayor compromiso
de la ciudadanía. La economía crece pero con una menor presión
sobre el medio ambiente.
3) Grandes transiciones o
desarrollo sostenible, definido por Sánchez Sosa como una "mezcla
de lo deseable con lo posible."
"Debe evaluarse qué país se quiere. En
Argentina está pasando algo importante:
están repensando el país, en cambiar el modelo. El producto más importante que ha estado exportando
Argentina en los últimos años es su gente y eso le restará posibilidades en el futuro. Todos los
países deberían discutir, como ustedes lo hacen hoy, cómo
disminuir la pobreza y la desigualdad; debatir que no es tan importante cuánto
se crece sino cómo".
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