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LAS MALVINAS SON ARGENTINAS Y LA ARGENTINA TAMBIÉN archivo del portal de recursos
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de origen
Adolfo Pérez Esquivel
Arquitecto
Premio
Nobel de la Paz 1980
El tiempo pasa, las heridas y problemas no quedan resueltos. El 2 de
abril se recordarán los 25 años de la toma por las fuerzas armadas
argentinas de las Islas Malvinas; ese salto en el vacío tuvo como base
la reivindicación histórica del pueblo de recuperar las Islas de la
Gran Bretaña y que los dictadores quisieron manipular para consolidarse
en el poder. Muchos sectores sociales y políticos reaccionaron al
principio con euforia y posteriormente llegó la angustia, el dolor y la
muerte de jóvenes soldados, víctimas de la incapacidad e
irresponsabilidad de quienes llevaron al país a una aventura bélica que
terminó en trágica derrota.
Es
necesario hacer memoria y rendir homenaje a aquellos que cayeron
luchando por el sueño de recuperar lo que el imperio británico arrebató
por la fuerza hace más de cien años. Recordar a “los chicos de la
guerra”, soldados que yacen en ese jirón de la patria distante y
enajenada y tener presente a los veteranos de guerra de Malvinas que
aún continúan reclamando al gobierno y la sociedad el lugar que merecen.
Todos
debemos hacer memoria. Recuerdo el encuentro con el canciller Nicanor
Costa Méndez en el Palacio San Martín; por primera vez me recibía un
ministro de la dictadura militar. La reunión fue tensa entre largos
silencios y palabras medidas. Le reclamé sobre la situación de la
guerra en las Islas Malvinas y archipiélagos, las consecuencias para el
país y la necesidad que el gobierno militar acepte la Resolución 502 de
la ONU. Con la mirada pérdida y como hablando consigo mismo, la
respuesta del canciller fue: “Esto se nos escapó de las manos…., la
situación se ha vuelto incontrolable… Mañana llega al país el general
Alexandre Haigh, Secretario de Estado Norteamericano, sería conveniente
señor Pérez Esquivel que se reúna con el general”.
Señor
Canciller, Ud. sabe que no soy parte de éste gobierno y que no comparto
su política ni su actuación y no pienso encontrarme con el general
Haigh. Mi presencia aquí es para pedirle que acepten la Resolución 502
de las Naciones Unidas que establece el retiro de las tropas argentinas
y su reemplazo por los Cascos Azules, o fuerzas compartidas; a partir
de esa Resolución, es necesario negociar con el gobierno británico la
soberanía de las islas. Todavía hay posibilidades y un margen de
tiempo. Actúen antes que sea tarde.
El gobierno no puede ignorar
que los aliados históricos de los británicos son los EE.UU. Varios
gobiernos europeos han declarado su apoyo a Gran Bretaña y dispuesto
bloquear las exportaciones, aplicando sanciones comerciales y cortando
los créditos a la Argentina. Por otra parte, el TIAR (Tratado
Interamericano de Ayuda Recíproca) no funciona y en todo el continente
sólo dos gobiernos hay manifestado la intención de apoyar a la
Argentina: Cuba y Perú.
La patética respuesta del canciller
Costa Méndez, fue repetir como una letanía: “Esto se nos escapó de las
manos…., las decisiones están en manos de los comandantes”, dando a
entender las diferencias y conflictos entre ellos, como su
imposibilidad de cambiar la situación.
A 25 años de la guerra,
Gran Bretaña se niega a negociar la soberanía de las Islas con
Argentina, desoyendo los reiterados llamados de la Asamblea General de
la ONU y el Comité de Descolonización. El comandante británico de las
Islas, ha lanzado un alerta y advertencia por supuestas actividades que
podría desarrollar Argentina durante el aniversario.
Muchos
acontecimientos marcaron en estos años la vida del pueblo argentino.
Por un lado la resistencia social continúa reclamando el derecho de
Verdad y Justicia. El pueblo dejó de ser espectador y asumió su
protagonismo
Por otra parte, el modelo económico neoliberal
impuesto durante la dictadura militar continúa vigente y el
empobrecimiento del pueblo se ha profundizado generando conflictos
Durante
estos años en las Marchas de la Resistencia uno de los cantos-consignas
fue denunciar el pasado reciente y el presente: “¿Qué han hecho con los
desaparecidos,… la deuda externa, la represión, … ¿Qué han hecho en las
Malvinas,… que los chicos ya no están…? Vivimos una etapa marcada por
la sangre y el dolor del pueblo y la resistencia, por la memoria de
miles de desaparecidos, torturados, asesinados, prisioneros, muchos
luchadores sociales que querían otro país libre y soberano.
En
estos años los gobiernos constitucionales profundizaron el modelo
neoliberal impuesto por la dictadura. Llevaron al país a la destrucción
de su capacidad productiva, provocando el aumento la pobreza, el
analfabetismo y las enfermedades endémicas. El gobierno de Carlos Menem
profundizó el modelo económico y el saqueo continuó con total
impunidad. El gobierno de De la Rúa siguió la misma política hasta el
trágico diciembre del 2001. Nada cambió, todo es igual, lo mismo un
burro que un gran profesor….”
“Las Malvinas son argentinas y la
Argentina también”. Es necesario continuar reclamando el derecho sobre
las Islas del Atlántico Sur y a la vez denunciar y reclamar al gobierno
nacional y los gobiernos provinciales que no continúen vendiendo la
Patria a empresas extranjeras, privilegiando los grandes intereses de
los monopolios económicos internacionales que cuentan en el país con
mayor cantidad de extensión de tierras que todo el territorio de las
Islas Malvinas. ¿De qué soberanía están hablando?
En el año 2006
los obispos argentinos dieron a conocer el documento “Una tierra para
todos”, que denuncia y pone en evidencia la desigualdad y represión que
sufren los indígenas y campesinos, arrastrados a vivir en la pobreza,
las comunidades expulsadas de sus tierras, la destrucción de su
hábitat, condenándolos a la inacción.
No existe una ley nacional
que ponga límites a la venta de tierras a extranjeros; el control de
los latifundios y monopolios, que son los verdaderos dueños del país
que acumulan y concentran la riqueza en pocas manos y provocan la
exclusión y pobreza en la mayoría del pueblo. No existe un Catastro y
registro de tierras provinciales y nacionales. Los alambrados caminan
de acuerdo a los intereses de turno. El gobierno no ignora esto, pero
mira para otro lado ocultando su complicidad.
El país está en
remate y la soberanía gravemente amenazada. Ya no sabemos si el
territorio que pisamos es argentino; si queda algo del patrimonio del
pueblo para legarlo a nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
Los
gobernadores provinciales se han enquistado en el poder y actúan de
acuerdo a sus intereses, realizan negocios y venta de tierras. Esos
señores feudales están en campaña electoral para perpetuarse en el
poder y ser re-elegidos para no perder el negocio. Están vendiendo
desde la Puna a la Patagonia; la Cordillera de los Andes a empresas
mineras. Inmobiliarias extranjeras ponen en subasta las tierras
argentinas.
Debiéramos recordar a Daniel Viglietti en su
conocida canción “… a desalambrar, a desalambrar, la tierra es tuya,
mía, de Juan, María y José…”. El pueblo ve impotente cómo se aplica la
política de devastación y destrucción de los montes naturales con una
explotación intensiva e irracional, agroquímicos afectando el
ecosistema, y los acuíferos en peligro de privatización, pérdida y
contaminación del agua.
Pobladores de zonas rurales y
suburbanas, campesinos e indígenas son expulsados por la fuerza pública
de sus tierras. Son extraños en su propia tierra, y se les está negando
el derecho de vivir dignamente.
El sistema privilegia el capital
financiero sobre el capital humano. A esto le llaman “democracia”,
mientras hoy en el país se continúa violando sistemáticamente los
derechos humanos, sociales y culturales. Se pregona lo que no se
cumple. Y cuando los sectores populares reaccionan frente a las
injusticias, los acusan de violentos y piden la mano dura y la
represión es la única respuesta.
El gobierno nacional no puede
seguir con la política mediática del avestruz y el doble discurso, no
es posible buscar alianzas con gobernadores que venden las provincias
al mejor postor. Los pueblos tienen memoria y no olvidan y llegado el
momento tendrán que rendir cuenta. La justicia tarda, pero llega.
Hay
que resistir viviendo y recuperar la Soberanía Nacional. Impedir que
los vende Patria, continúen subastando el país a capitales extranjeros.
No hay que olvidar que las Islas Malvinas son argentinas y la Argentina
también.
Es el mejor homenaje que podemos hacer a los chicos que
lucharon y dieron su vida en Malvinas y por todos aquellos que soñaron
y se comprometieron por un mundo mejor; por nosotros mismos, hombres y
mujeres que queremos vivir en Paz y Libertad y nunca como esclavos.