Introducción
Después del origen experimental de la psicología en
Leipzig en 1879, y a pesar de que la gran mayoria de los estudiosos relevantes
de la psicología norteameriana de principios de siglo se formó en el laboratorio
de Wundt (Tichener, Cattell, Stanley Hall y el propio Mead), el desarrollo de la
psicología norteamericana en los comienzos del siglo XX tomó el camino de la
identificación absoluta con el modelo de las ciencias naturales, y esa marca fue
extraordinariamente fuerte en el desarrollo de la psicología mundial.
La comprensión de la psique fue adquiriendo cada vez
más un color naturalista, el que de una forma u otra se expresaba en corrientes
tan diferentes como el psicoanálisis y el conductismo en lo que respecta a la
construcción teórica de su objeto. El conductismo enfatiza un objeto común en el
estudio del hombre y de los animales: el comportamiento, desarrollando leyes
análogas para su estudio en el mundo animal y humano, lo que se acompañó de
laboratorios llenos de palomas en las facultades de psicología de la mayor parte
del mundo; por su parte, Freud enfatiza el estudio del inconsciente, entre otras
cosas, porque es la parte de la mente directamente relacionada con las
pulsiones, lo que le permite evitar como aspecto central de la teoría la
cuestión de la conciencia, la cual tenía una fuerte connotación mentalista en la
época.
Esta visión biologizadora cede su lugar a una
representación social de lo psíquico, la cual se legitima con gran fuerza con la
aparición de la psicología soviética, fuertemente influida por el marxismo.
Fueron muy importantes en aquella época los trabajos de dos de sus pioneros,
L.S. Vigotski y S.L. Rubinstein, sin embargo, por razones que escapan a los
objetivos del presente trabajo, la influencia de Vigotski se extendió con mayor
fuerza, llegando a convertirse en un referente importante de diferentes
corrientes del pensamiento en la psicología occidental, entre las que se destaca
el enfoque sociocultural. El trabajo de Vigotski, como se expresa a lo largo de
toda su obra, estuvo muy influido por diferentes autores de la psicología de su
tiempo, entre los cuales se encuentran muchos que habían enfatizado el lugar de
lo social, a pesar de que lo hubieran hecho desde posiciones diferentes, desde
Adler hasta Piaget, Lewin y Janet.
Ya autores pragmáticos como C. Peirce y G.H. Mead,
quienes habían enfatizado el papel del lenguaje, se habían planteado el carácter
social de la psique; sin embargo, ambos no constituyeron un referente para la
psicología norteamericana de comienzos del siglo XX, totalmente dominada por una
visión naturalista y positivista, que terminó anulando la importante influencia
de autores como James y Dewey, quienes, a pesar de haber representado un
importante antecedente del conductismo, nunca habrían concordado con el camino
posterior que sus influencias tuvieron.
El marxismo en la Unión Soviética no tuvo una
influencia inmediata en el desarrollo de una concepción cultural de la psique,
la cual fue un logro de los autores soviéticos mencionados, que se fue
desarrollando después de múltiples batallas teóricas en relación a la
comprensión biologicista de lo psíquico, concretada en la reflexología
pavloviana. Sin embargo, la comprensión del carácter cultural de lo psíquico no
representó sólo la adscripción a una nueva visión del hombre para los psicólogos
soviéticos, sino que implicó una reconstrucción profunda de las bases sobre las
cuales se desarrollaba la psicología de la época, a pesar de que Vigotski,
particularmente, mantuvo un fructífero diálogo con aquella, de forma especial
con autores como Piaget, Lewin y Stern.
En este proceso de reconstrucción de la psicología
aparecieron dos ideas muy fuertes, que tuvieron profundo impacto en el
desarrollo de la psicología: el desarrollo de las funciones psíquicas en la
actividad, estudiadas tanto por Vigotski como por Rubinstein, y la idea de la
mediatización de las funciones psicológicas superiores por los signos. Estas
ideas fueron esenciales en la comprensión del carácter cultural e histórico del
psiquismo humano, y abrieron el camino para una psicología soviética donde
encontraron una rápida extensión y desarrollo a través de diferentes grupos de
trabajo.
En los trabajos, tanto de Vigotski, como de
Rubinstein, se presentó una serie de ideas muy comprometidas con el desarrollo
de una ontología diferente de los procesos psíquicos, las cuales se acercaban
mucho a la forma en que hoy se presenta el concepto de subjetividad desde
diferentes perspectivas. Entre estas ideas estaban la integración de lo
cognitivo y lo afectivo en formas complejas de organización de la personalidad
humana, la superación de la dicotomía entre lo externo y lo interno y entre lo
social y lo individual, así como el planteamiento de formas de organización
complejas y procesuales de la psique, como fueron el concepto de personalidad y
de funciones psíquicas superiores. También las categorías de significacíon y
sentido de Vigotski resultaban promisorias para el desarrollo del tema de la
subjetividad.
Sin embargo, como mostró la historia
posterior, las ideas de estos autores, esencialmente de Vigotski, se vieron
desarrolladas por una psicología que, enfatizando lo social, terminó objetivando
la comprensión de lo psíquico, como lo fue la Teoría de la Actividad de A.N.
Leontiev, sobre la cual hemos desarrollado diferente análisis críticos en obras
anteriores.1 Esta teoría se convirtió en una
especie de psicología oficial que pasó a ser un referente para evaluar el
carácter "marxista" de la producción psicológica, lo que determinó la
reificación del término, y su consecuente pérdida de valor heurístico. En este
contexto, ocurrió una vuelta al positivismo metodológico, reforzándose el uso
del experimento en la investigación psicológica, que se orientó preferentemente
al estudio de procesos sensoriales y cognitivos en los marcos de la Teoría de la
Actividad.
Esta Teoría representó un nuevo momento de una vieja
tendencia, que la Psicología Soviética, por el contexto ideológico en que se
desarrolló, no pudo superar nunca: su énfasis en identificar la materialidad de
lo psíquico en formas objetivas, biológicas o sociales. Esto nunca le permitió a
los psicólogos soviéticos la construcción teórica de una visión ontológica
diferente de la psique partiendo de la definición de su carácter cultural.
Un tema muy mal tratado desde la perspectiva
psicológica fue el de la emoción. La psicología naturalista fue incapaz de
desarrollar una visión diferente de la emoción, específica de la condición
cultural del hombre, de ahí la sustancialización de las fuentes de las emociones
en tendencias universales como la pulsión, o el desarrollo de taxonomías rígidas
e invariables de necesidades, que actuaban como los espacios en los que se
podían ubicar los diferentes tipos de emociones. La fuerza de la psicología
cognitiva en el desarrollo de la psicología en los años 50, el impacto de la
lingüística que aparece con particular fuerza después de la Segunda Guerra
Mundial y la influencia de la semiótica, llevaron a identificar lo social con
las dimesiones del lenguaje y las significaciones, planteándose la emoción sólo
en su función de significación, lo que, desde mi punto de vista, ha significado
un nuevo momento en la representación unilateral de la subjetividad humana.
Ante el hecho de que las emociones no han dejado de
ser nunca un epifenómeno de otros procesos, y han aparecido siempre asociadas a
lo biológico o a lo social, pero sin un status propio, hemos decidido
recuperar la memoria sobre su uso en un conjunto de autores, dedicando este
artículo a la recuperación de esta memoria en los trabajos de Vigotski.
Las emociones en los trabajos de Lev S. Vigotski
El uso del término emoción aparece realmente
disperso en los trabajos de Vigotski, pues él no se dedicó de forma específica
al estudio de este tema; sin embargo, fue un término que acompañó explicitamente
su representación sobre la psicología, y del que dejó constancia en muchos de
sus trabajos.
Antes de asumir la conciencia como su objeto de
estudio, Vigotski se había planteado el tema del desarrollo como central en su
obra, y en relación al mismo introdujo un concepto poco citado entre los
estudiosos actuales de su obra, que fue el de "situación social del desarrollo".
Vigotski entendía la situación social del desarrollo como
(...) aquella combinación especial de los procesos
internos del desarrollo y de las condiciones externas, que es típica en cada
etapa y que condiciona también la dinámica del desarrollo psíquico durante el
correspondiente periodo evolutivo y las nuevas formaciones psicológicas,
cualitativamente peculiares, que surgen hacia el final de dicho periodo. (apud
Bozhovich 1985, p. 123)
El concepto de situación social del desarrollo nos
evidencia la preocupación de Vigotski por integrar la riqueza de los procesos
internos, constituidos en la historia anterior del sujeto, con las influencias
que caracterizan cada uno de los momentos sociales del desarrollo. En esa
combinación, Vigotski se representa el vínculo constante de lo interno y lo
externo en cada uno de los nuevos momentos cualitativos de este proceso,
rompiendo así con la visión dicotómica, dominante hasta hoy en la psicología,
sobre la relación entre lo externo y lo interno. Cada nueva situación social que
el sujeto enfrenta se convierte en una via de desarrollo para nuevas formaciones
psicológicas, término que no aparece elaborado de forma consistente en la obra
de Vigotski, pero que luego aparece como uno de los temas centrales de los
trabajos de L.I. Bozhovich, una de sus colaboradoras y seguidoras.
Antes de plantearse el significado como unidad de la
conciencia, Vigotski se plantea la vivencia como unidad del desarrollo, como
unidad de la situación social del desarrollo, entendiendo por vivencia la
relación afectiva del niño con su medio. Para él, en la vivencia están
representados tanto el medio, como lo que el niño aporta a través del nivel ya
alcanzado por él, por tanto, la vivencia representa la unidad indisoluble de
elementos externos e internos, que se expresan indisolublemente integrados en
aspectos cognitivos y afectivos. La integración de lo cognitivo y lo afectivo es
una idea presente de una u otra forma en muchos trabajos de Vigotski, lo que
expresa su preocupación con el desarrollo de una metateoría psicológica con
capacidad integradora sobre los temas y categorias que se habían estudiado de
forma fragmentada dentro de la psicología.
La representación de Vigotski sobre la unidad de lo
cognitivo y lo afectivo, le lleva a comprenderla como un proceso cualitativo
diferente, lo cual se expresa claramente cuando afirma:
Comprender la peculiaridad del niño retrasado mental
significa, en primer lugar, que es necesario no sólo trasladar el centro de
atracción del defecto intelectual hacia los defectos en la esfera afectiva; esto
significa, en primer lugar, que es necesario elevarse, en general, sobre el
análisis metafísico aislado del intelecto y del afecto, como esencias
independientes, reconocer su vínculo interno y su unidad, liberarse del punto de
vista sobre la relación del intelecto y el afecto como dependencia unilateral
mecánica del pensamiento, del sentimiento.
En realidad, reconocer que el pensamiento depende del
afecto significa hacer algo: virar al revés la teoría de T.F. Gerbardt, quien
dedujo, de las leyes del pensamiento, la naturaleza del sentimiento. Con el fin
de avanzar más, es necesario hacer lo que siempre ha sido una tradición
indispensable del paso del estudio metafísico al estudio histórico de los
fenómenos: es necesario analizar las relaciones entre el intelecto y el afecto
que forman el punto central de todo el problema que nos interesa no como una
cosa, sino como un proceso. (1989, p. 227)
En el párrafo analizado, se expresa claramente que
Vigotski otorga a la emoción un lugar equivalente al de los procesos cognitivos
en la constitución de las unidades constitutivas de la psique que, aunque no
llega a explicitarlas en la complejidad en que se las plantea, evidencian un
nivel diferente en la comprensión de lo psíquico, enfatizando la naturaleza
procesual de sus formas más complejas de organización.
Al otorgarle a la emoción un status similar al
de la cognición en la constitución de los diferentes procesos y formas de
organización de la psique, Vigotski se está planteando la independencia de las
emociones, en su origen, de los procesos cognitivos, e integrando las emociones
dentro de una visión compleja de la psique que representa un importante
antecedente para la construcción teórica del tema de la subjetividad. Esta
visión compleja aparece de forma totalmente explícita en su crítica a la
comprensión de K. Lewin sobre los procesos afectivos, en relación a lo cual
expresa:
Los procesos afectivos que surgen en
las necesidades verdaderas y no verdaderas2 y la
tendencia dinámica motriz relacionada con ellos son analizadas por Lewin como
algo inicial y que no dependen de la vida psíquica en general. Toda la vida
psíquica depende de su base dinámica. Pero Lewin no ve el segundo aspecto de la
dependencia, de que la propia base dinámica varía en el curso del desarrollo de
la actividad física y, a su vez, pone de manifiesto la dependencia de las
variaciones que sufre la conciencia en general. (1989, p. 217)
Realmente la emoción deja de ser un microconcepto
sustancializado en definiciones aisladas y estáticas, centradas en tipos
concretos de emoción, impulsos, necesidades, u otras formas concretas para
conceptualizar sistemas de emociones consideradas como universales en el sujeto.
Vigotski ve la emoción comprometida con el proceso cambiante de necesidades que
va acompañando el desarrollo psíquico, elaboración de gran complejidad, que
tendría que ser retomada y desarrollada con base en su obra.
En la cita anterior, puede verse con claridad el
lugar constituyente otorgado por Vigotski a la base dinámica en la organización
de los procesos psíquicos, así como su representación compleja de la psique en
el individuo, la que apunta con toda claridad a comprender esta como proceso en
desarrollo, que no se diluye ni en la acción del sujeto, ni en sus relaciones
con los otros, ni en los lenguajes o voces que se producen en los escenarios
sociales de su acción.
La categoría de necesidad en la obra de Vigotski y
otros autores marxistas: su valor heurístico en el estudio de las emociones
Pensamos que una de las razones por las cuales el
estudio de las emociones no ha tenido un progreso sensible dentro de la
psicología es precisamente la ausencia de un marco teórico que permita
integrarlas organicamente al proceso de producción de conocimiento psicológico,
lo cual es uno de los objetivos que acompañan el desarrollo del tema de la
subjetividad en nuestros trabajos actuales. Vigotski en varios momentos de su
obra se refiere al término de necesidad, que consideramos una de las categorias
importantes para el desarrollo del tema de las emociones y de la afectividad en
general.
En uno de sus primeros trabajos Vigotski considera
que "las emociones son el resultado de la apreciación que hace el propio
organismo de su relación con el medio" (1926, p. 110). Para él las emociones
surgían en minutos críticos del organismo, en momentos en que el equilibrio del
organismo y el medio se rompía de una u otra
forma (Bozhovich 1985). Sin embargo, ese concepto de periodo crítico, que
Vigotski utiliza también en un determinado momento con el objetivo de
desarrollar una periodización del desarrollo,3
no agota su representación sobre las necesidades que, como vimos, las ve como
procesos que acompañan el desarrollo.
Vigotski plantea el tránsito de las necesidades
biológicas a las necesidades sociales, propiamente humano, a partir de los
primeros momentos del proceso de desarrollo, por tanto, él reconoce el
desarrollo de las necesidades como un proceso especificamente humano, con lo
cual supera la arraigada tendencia a definir la necesidad como concepto biológico. En relación al carácter social de las
necesidades humanas, él escribe: "De aquí se comprende por qué cualquier
necesidad del lactante, no importa cual sea, se convierte para él, en el curso
del proceso de desarrollo, en una necesidad de otra persona, de contacto con el
ser humano, de comunicación con él" (1985, p. 153).4
Vigotski utiliza con frecuencia la categoría de
necesidad, a la cual da un status social en el humano, similar al que
otorga a los otros proceso psíquicos, por tanto, la categoría forma parte de su
arsenal conceptual en la organización de sus ideas sobre la psique. A pesar de
que, por lo corta de su vida, y la abundancia de sus ideas, nos encontramos que
la categoría no alcanza un nivel de madurez dentro de sus trabajos, lo cual
puede ser definido como una característica general de su obra, que es en
realidad una obra inconclusa. La muerte de Vigotski se produce en pleno
desarrollo de su pensamiento.
Bozhovich escribe:
De esta forma, el análisis de la situación social del
desarrollo del lactante llevó a Vigotski a la conclusión de que, desde los
primeros días de vida, en el niño se dan las condiciones objetivas del
desarrollo que crean las premisas necesarias para el surgimiento de la necesidad
social, tanto por su contenido, como por su origen, de comunicación, y que esta
necesidad constituye la base y la fuerza motriz de todo el desarrollo psíquico
ulterior del niño. (1985, p. 153)
De acuerdo con esta autora, la necesidad de
comunicación está en la base del desarrollo de las otras formas de necesidades
superiores que aparecen en la ontogenia.
Con base en lo expuesto, podemos afirmar que el
desarrollo de las necesidades superiores está comprometido, para Vigotski, con
la cualidad del proceso de comunicación, con las emociones específicas y
diferenciadas que se desarrollan en este proceso (lo subrayado son
ideas del autor de este artículo). Es interesante que esta afirmación de
Vigotski encontró un cuestionamiento en L.I. Bozhovich, quien se preguntó: (...)
si la necesidad de comunicación surge en el proceso de la vida del niño, y no le
ha sido dada desde el principio, cabe preguntarse cómo y sobre la base de cuáles
necesidades primarias ella surge." (1985, p. 153)
La pregunta anterior que Bozhovich se plantea es
esencial, pues a pesar de lo avanzado de su pensamiento en relación al tema de
la afectividad, ella coloca la cuestión como si las necesidades superiores
tuvieran que tener su origen en la "materia prima" de las necesidades primarias,
lo cual actúa como presupuesto que le impide comprender lo que, para mí, es la
base para el entendimiento en una nueva dimensión la necesidad: las necesidades
no son entidades organizadas sobre una base orgánica definida, sino sistemas de
emociones que se integran, generando estado dinámicos que, siempre, están
relacionados con el funcionamiento integral del organismo, por lo cual siempre
tienen una expresión fisiológica.
Sin embargo, la comprensión de la necesidad como
momento permanente de la cualidad del organismo, especificada por su condición
subjetiva y no biológica, fue de difícil acceso para los psicólogos de la época,
así, A.N. Leontiev también comprendió la necesidad psicológica en analogía con
la biológica: como estado de carencia. En este sentido escribió: "La necesidad
es, en sí misma, como condición interna de la actividad del sujeto, sólo el
estado negativo, el estado de ansiedad, de insuficiencia, su característica
positiva sólo la recibe como resultado del encuentro con el objeto" (1974, p.
5). En esta definición se asume el concepto de necesidad primaria como ontología
de la necesidad, analizándose su carácter cultural solamente por el tipo de
objeto en que la necesidad se satisface, con lo cual se mantiene la comprensión
de la necesidad dentro de un esquema homeostático de reducción de tensión,
similar al defendido por Freud.
El tema de las necesidades fue, sin embargo, muy
debatido dentro de la literatura marxista de los entonces países socialistas
europeos. En este sentido, fueron muy interesantes las contribuciones del
filósofo bulgaro L. Nikolov, quien señalo: "Quien asuma que la necesidad sólo
tiene lugar allí donde el organismo se encuentra en un estado de ruptura de
equilibrio, producto de la ausencia de determinada condición, también debe
asumir que con la salida del organismo de ese estado desaparece la necesidad."
(1982, p. 70)
Este cuestionamiento tiene gran importancia, en el
sentido que nos remite a reflexionar sobre la necesidad, no como algo aislado,
sino como momento cualitativo de un sistema en desarrollo que, de hecho,
coincide con la perspectiva más general desarrollada por Vigotski en relación a
este término. L. Nikolov expresa de forma explícita que:
La "necesidad" es la nominación generalizada, en
esencia, de tres cualidades del organismo vivo que se complementan
consecuentemente entre sí:
En primer lugar, la cualidad más fundamental general
del organismo vivo: la cualidad de funcionar por determinado programa, en
calidad de los parámetros dados en el programa de ocurrencia del proceso vital;
parámetros que abarcan las relaciones entre los procesos vitales en su conjunto
y los distintos momentos que los integran.
En segundo lugar, la cualidad del organismo de
reaccionar al estado existente de relaciones indicado más arriba (intranquilidad
o ansiedad ante la amenaza de ausencia o la ausencia real de los
correspondientes momentos condicionales, como la satisfacción, tranquilidad,
goce y alivio ante la existencia de las posibilidades de su garantía, ante su
inclusión real en el funcionamiento normal).
En tercer lugar, la cualidad del organismo de motivar
y movilizar las formas más diversas de actividad, con ayuda de las cuales
garantiza el funcionamiento normal del correspondiente proceso vital. (1982, p.
74)
En las reflexiones de Nikolov se presenta la
necesidad como una cualidad del organismo que mantiene viva su capacidad como
sistema para actuar y seguir un programa que garantiza su proceso vital. En este
sentido el autor nos presenta una definición amplia, válida para todos los
organismos vivos, en la que enfatiza la necesidad como momento del proceso
vital.
Esta definición es legitima para las necesidades
inherentes a los sistemas vivos, y en ella se enfatiza el compromiso de la
necesidad con el funcionamiento integral del sstema. Sin embargo, cuando los
procesos psíquicos adquieren carácter cultural, y se desarrollan los procesos
psíquicos superiores que Vigotski nos presenta, sobre cuya concepción aparece
una nueva representación sobre la especificidad ontológica de la psique en el
hombre, comprometida con su naturaleza cultural, el hombre pasa a tener nuevas
necesidades, que se especifican a nivel subjetivo, pero que acompañan y
caracterizan toda su constitución como sistema, incluyendo los procesos
biológicos.
Podemos afirmar que el sujeto actúa en estados de
necesidad y que, en su actuación, mantiene una capacidad generativa permanente
de nuevas necesidades, que participarán en el sentido subjetivo de sus
diferentes actividades, estados y experiencias. En el nivel subjetivo, esas
nuevas necesidades se organizan a través de emociones ya existentes, las que
tienen procedencias diferentes, y que, en su diversidad, y por su fragmentación,
se integran en la definición de nuevos estados cualitativos del organismo, que
aparecen como nuevas necesidades.
La aparición de nuevas necesidades psicológicas es
fuente de emociones cualiativamente diferentes, que en sus nuevas vías de
integración con otras emociones en momentos concretos de la actividad, y del
estado general del sujeto, conducirán a la aparición de nuevas necesidades. El
proceso de aparición de nuevas necesidades y emociones es inseparable del
comportamiento del organismo como sistema, que, en el caso de los seres humanos,
es un sistema complejizado por su condición subjetiva, que incluye su capacidad
de acción diferenciada como sujeto de sus propias actividades.
Esta complejidad sistémica del organismo humano, y su
significación para el estudio de los procesos afectivos, Vigotski se la planteó
ayudado por su posición dialéctica frente al problema, premisa que le favoreció
su representación procesual y compleja sobre las funciones psíquicas, la cual,
aunque él no consiguió explicitarlo, constituyó una importante premisa de la
construcción de los procesos psíquicos como subjetividad. En análisis
anteriormente citado, donde estudia la concepción dinámica de Lewin, Vigotski
escribe:
El desconoce (se refiere a Lewin) la regla dialéctica
de que, en el curso del desarrollo, la causa y las consecuencias cambian de
lugares, que una vez que han surgido las formaciones psíquicas superiores, sobre
la base de ciertas premisas dinámicas, ejercen una influencia retroactiva en los
procesos que las originaron; que en el desarrollo lo más bajo cambia por lo más
alto, que en el desarrollo cambian no sólo las funciones fisiológicas por sí
mismas, sino que en primer lugar varían los nexos interfuncionales y las
relaciones entre los diferentes procesos, en particular, entre el intelecto y el
afecto. Lewin analiza el afecto al margen del desarrollo y al margen de la
relación con la vía psíquica restante. (1989, p. 217)
Como hemos observado en el curso del presente
epígrafe, el afecto, construido a través de las categorias de necesidades y
emociones, así como a partir de los sentimientos, es un aspecto constituyente
esencial del sistema psíquico, dentro del cual eses procesos, tanto los
afectivos como los cognitivos, no funcionan de modo aislado, sino como momentos
de un sistema complejo, que Vigotski coloca en diferentes momentos de su obra,
en el desarrollo, la personalidad y la conciencia. En general, Vigotski consigue
integrar los temas de conciencia y desarrollo; sin embargo, a pesar de haber
tenido muy pocas referencias en relación a la cuestión de la personalidad, en
esas pocas referencias nos presenta un concepto diferente de personalidad que,
como veremos más adelante, está libre de invariantes universales.
Como afirmamos anteriormente, Vigotski
es un autor que nos legó una obra inconclusa, sobre lo cual, con motivo de los
100 años de su nacimiento, presenté un artículo donde enfatizaba la diferencia
entre lo que considero la teoría más orgánica de Vigotski, y su representación
general sobre la psicología, la cual él no consigue sistematizar en ninguna de
sus obras, y aparece de forma dispersa a lo largo de estas.5 Precisamente por ese carácter fragmentado y
apurado en el tratamiento de algunos temas, muchas de las cuestiones tratadas en
el presente artículo aparecen de forma contradictoria en diferentes momentos de
su propia obra, lo cual hace difícil seguir los términos y ubicarlos con
claridad.
Un ejemplo de las contradicciones que señalamos en el
párrafo anterior es la relacionada con el tratamiento que dio al término
vivencia en el estrecho periodo de tiempo en el que concentró su atención sobre
el mismo. Después de definir la vivencia como unidad de lo externo y lo interno,
y de lo afectivo y lo cognitivo, terminó definiendo la vivencia por la capacidad
de generalización del niño, lo cual representó un reduccionismo cognitivista,
que entra en contradicción con la mayoría de las citas de sus trabajos que hemos
utilizado en el presente artículo.
L.I. Bozhovich escribe: "La tesis de L.S. Vigotski,
acerca de que, en fin de cuentas, la vivencia se determina por el nivel de
desarrollo de las generalizaciones, es decir, por la interpretación, es de hecho
también errónea" (1985, p. 125). Y más adelante expresa:
(...) tras la vivencia se encuentra el mundo de las
necesidades del niño – de sus aspiraciones, deseos, propósitos – en su complejo
entrelazamiento y en su correlación con las posibilidades de satisfacción. Y
todo este complejo sistema de vínculos, todo este mundo de necesidades y
aspiraciones del niño debe ser descifrado para comprender el carácter de la
influencia de las condiciones externas sobre el desarrollo psíquico del niño
(1985, p. 128).
El reconocimiento de la relación entre necesidades y
emociones, así como el lugar que Vigotski otorga a las formaciones psicológicas
superiores, nos remiten a un sistema de naturaleza social, pero constituido en
el individuo, que es el escenario complejo en que estas relaciones tienen lugar
en el sistema de la vida psíquica del sujeto: la personalidad.
La significación de la personalidad en la comprensión
de la organización de los procesos afectivos como procesos psíquicos superiores
El tema de la personalidad se asocia hasta hoy con
los sistemas teóricos desarrollados en la clínica, lo cual ha sido una de las
razones de su exclusión de áreas como la psicología social y, aunque en menor
grado, de la propia psicología educacional. Este rechazo es debido a la
representación sustancializada de la personalidad, comprendida a través de
categorías sustentadas en una visión del hombre que acaba por imponer sus
términos a cualquier función o proceso específico que sea estudiado. En nuestra
opinión, el valor heurístico de la personalidad viene dado por su capacidad
integradora del funcionamiento de la subjetividad individual, y no por sus
contenidos psicológicos concretos.
Tanto Vigotski como Rubinstein presentaron una
comprensión de la personalidad como sistema básico para la construcción del
pensamiento psicológico, en la cual ésta no aparecía sustancializada en sus
atributos concretos, sino que representaba un sistema de organización y
funcionamiento de la psique en el individuo, con lo cual se reconocía el
status de la constitución psíquica en el individuo y, a su vez, se
separaba el concepto de personalidad de una representaión universal sobre lo
individual, la cual fue carcaterística de todas las aproximaciones dinámicas a
su estudio.
En nuestra opinión la personalidad representa el
nivel constitutivo de la subjetividad individual, donde las necesidades
manifiestan sus formas subjetivas de expresión diferenciada en los motivos.
Durante mucho tiempo las categorías de motivo y necesidad fueron empleadas
prácticamente como sinónimos, como momentos de una taxonomía organizada de
microconceptos de naturaleza y valor heurísticos similares. Eran, en muchas de
las taxonomías presentadas por diferentes teorías psicológicas, sobre todo
aquellas de carácter empírico, simplemente categorías definidas a través de
formas comportamentales, que no tenían ningún vínculo con construcciones
teóricas más amplias y profundas.
Las necesidades humanas se integran entre sí a través
de innumerables sentidos subjetivos y configuran los motivos. Todo motivo es una
combinación particular de sentidos subjetivos que, organizados en las más
diversas áreas de actividad humana, representa una integración cualitativa
nueva, donde la necesidad constituyente fundamental se integra cualitativamente
en una nueva unidad, que define la producción de sentidos subjetivos en los
diferentes espacios de la vida del sujeto. El nivel diferenciado de producción
de sentidos subjetivos a partir de una necesidad se da por su conversión en
motivo.
La necesidad sexual, por ejemplo, deviene motivo en
el proceso de integración de otros sentidos subjetivos provenientes de otras
esferas de la vida psíquica que pasan a ser constituyentes del motivo sexual,
como la moral, la constitución de género, la cualidad de las diferentes
relaciones emocionales de la persona a lo largo de la vida, el sentido y
significación del cuerpo etc. Todas estas dimensiones de sentido se organizan en
el motivo sexual y caracterizan el tipo de emociones asociados a él. Estos
complejos sistemas de motivos articulados a las diferentes formas de acción del
sujeto los hemos denominado configuraciones de la personalidad, y constituyen el
tipo de unidad fundamental, que hoy empleamos en el estudio de la personalidad.
La personalidad representa la conceptualización de un
sistema responsable por la legitimación de lo singular en la constitución de la
subjetividad. Vigotski escribe en relación a la personalidad:
El problema de la insuficiencia motriz es un bello
ejemplo de aquella unidad en la heterogeneidad observada en el desarrollo del
niño con defecto. La personalidad se desarrolla como un todo único, como un todo
único reacciona ante la deficiencia, ante la alteración del equilibrio originada
por ella y forma un nuevo sistema de adaptación y un nuevo equilibrio en lugar
del alterado. Pero precisamente debido a que la personalidad representa una
unidad y actúa como un todo único, ésta, en el desarrollo, hace avanzar de un
modo desproporcional unas u otras funciones diversas y relativamente
independientes una de las otras. Estos postulados, es decir, la variedad de las
funciones relativamente en el desarrollo y la unidad del todo en el proceso de
desarrollo de la personalidad, además de no contradecirse unos a los otros, como
lo demostró Stern, se condicionan recíprocamente. (1989, p. 14)
Podemos apreciar como Vigotski utiliza el concepto de
personalidad para designar la integración dialéctica y en desarrollo de
funciones diferentes, que alcanzan niveles de integración cualitativa y única
como sistema, en un nivel del funcionamiento psicológico, que define como
personalidad, con lo cual pienso que integra la categoría a un campo básico de
producción teórica, que simplemente no existía en la psicología, y que hasta hoy
todavía no ha sido institucionalizado, en tanto el término psicología básica
continúa asociado a la investigación experimental en muchas de las universidades
del mundo.
Vigotski tenía una representación clara del carácter
social e histórico de la personalidad humana, y se representaba ésta como un
momento importante de sentido subjetivo, para oponerse a concepciones fatalistas
en relación al impacto de los defectos psíquicos en la definición de la
personalidad humana, en relación con lo cual tomó partido al escribir: "La
psicología de la personalidad rompe definitivamente con el estatismo biológico
en el enfoque del carácter (...) ya que en contraposición a la teoría de Freud,
en lugar de la fatalidad biológica pone las fuerzas formadoras y motrices de la
historia y de la vía social (...). En resumidas cuentas, el defecto por sí solo
no decide el destino de la personalidad"... (1989, p. 30)
La personalidad no representa una entidad
intrapsíquica sutancializada para Vigotski, sino un sistema complejo integrador
de la vida psíquica individual, que participa en el sentido que las experiencias
tienen para el sujeto. De esta manera, Vigotski utiliza el término en el campo
de la educación especial, donde después de él prácticamente el término no ha
sido usado nuevamente en el desarrollo teórico concreto que esta esfera
presenta.
El tema de las emociones no puede encontrar un
tratamiento consecuente si es tratado de forma aislada, fuera de las dimensiones
de sentido de la constitución subjetiva individual que participan en la
definición del sentido de las diferentes emociones producidas por el hombre. La
personalidad es una construcción teórica, que reconoce ontológicamente la
subjetividad individual, solo que no se representa ésta desde una visión
esencialista y mecanicista, como entidad separada de lo social, sino en la
procesualidad de un sujeto que existe socialmente, y cuya personalidad tiene una
naturaleza social e histórica.
El rescate de estas categorias representa una
necesidad de una psicología comprometia con el legado de Vigotski, el cual con
frecuencia ha sido deformado por interpretaciones reduccionistas, que pretenden
colocar de forma unilateral el tema de lo psicológico en el nível social o en el
de las significaciones, no atendiendo a su complejidad dialéctica en la
superación de las dicotomías que Vigotski intento derrumbar el tiempo todo.
Notas
1. Para mayor
información sobre estas críticas ver Psicología de la personalidad.
Habana, Pueblo y Educación, 1985; Psicologia principios y categorias.
Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1989; y Personalidad, comunicación y
desarrollo. Habana,1995.
2. Aquí se está refiriendo al
concepto de "cuasi necesidad", desarrollado posteriormente por su discípula B.
Zeigarnik dentro de la psicología soviética.
3. Ver "El problema de la
periodización por edades del desarrollo infantil". En Tomo 7, Obras
Completas. Moscú, Editorial Pedagógica, 1984.
4. Esta cita fue tomada del libro
de L.I. Bozhovich, La personaliad y su formación en la edad infantil, y
la referencia es de un trabajo no publicado de Vigotski titulado "La edad de la
lactancia".
5. El artículo de referencia es:
"L.S. Vigotski: presencia y continuidad de su pensamiento en el centenario de su
nacimiento". Psicologia & Sociedade, nº 2, vol. 8. São Paulo, 1996.
BIBLIOGRAFIA
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la edad infantil. Habana: Pueblo y Educación, 1985 (versión original en
ruso, 1968).
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humana. Moscú: Progreso, 1982.
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personalidad. Habana: Pueblo y Educación, 1985.
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Habana: Pueblo y Educación, 1989.
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superiores. Moscú: Editorial de la Academia de Ciencias Pedagógicas, 1960.
_______. El Problema del retraso mental, Obras
Completas, tomo 5. Habana: Pueblo y Educación, 1989.
_______. Problemas fundamentales de la
defectología. Obras Completas, tomo 5. Habana: Pueblo y Educación,
1989.