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Pascuzzi Nicolas
Humphreys Alejandro
Junker Martín
1) EL NUDO DE LA CUESTIÓN: LOS DERECHOS DEL INDEFENSO
«No temas al aborto en absoluto. Se trata de un crimen imaginario. Nosotras somos las dueñas de lo que llevamos en nuestro vientre. Y si destruimos esa especie de materia no hacemos más que cuando, por necesidad, purgamos la otra por medio de medicamentos». (MARQUÉS DE SADE, Laphilosophie dans le boudoir)
Una consecuencia de esa razón individualista es la
falsificación del ideal de todas las revoluciones occidentales, que
es el ideal de los derechos humanos. Cada vez más, en el occidente
capitalista, el lenguaje de los derechos humanos sólo sirve para
defender los intereses propios.
El lenguaje del "derecho al aborto",
o la demanda de "aborto libre y gratuito" viene a ser unaradiografía
de la situación de los derechos humanos en nuestro mundo: sólo
tienen derechos los que tienen fuerza o voz para defenderlos; y sólo
tiene dignidad el que puede ostentarla. Por eso al feto, que es lo más
débil, lo menos aparente y lo más indefenso en el nivel humano,
no se le reconoce el derecho de nacer, que es el primer derecho humano.
Es verdad que el feto todavía no es una persona humana en sentido
pleno, como tampoco lo son el bebe recién nacido o incluso el niño
antes del uso de razón. El nacimiento no supone una solución
de continuidad en el proceso vital, por aparatoso o traumático (o
asombroso) que pueda ser para nuestros sentidos. Por eso, no se adquieren
los derechos por el hecho de nacer, sino que se posee el derecho a nacer
por el hecho de ser humano.
Es cierto también que la vida del
feto todavía no es vida humana plena (como, en otro sentido, tampoco
merecen el nombre de vida humana otras formas de vida que conocemos en personas
adultas. La vida humana es una realidad analógica pese a que no haya
soluciones de continuidad en su evolución).
Pero sí que
es el feto un viviente humano, porque su vida (a diferencia de la de cualquier
embrión animal aunque imaginemos a éste en condiciones de
desarrollo optimizadas) está programada para ser humana, y se desarrollará
a partir de sus potencialidades intrínsecas y sin ninguna censura
como vida humana.
Cabe decir entonces que el feto tiene desde el primer
momento personeidad, aunque no tenga personalidad. Quiero decir con esto
que es ya estructuralmente persona, aunque aún no lo sea actualizadamente
porque su estructura no ha dado de sí todo lo que está abocada
a dar. Pero esa misma estructura (y no alguna acción creadora exterior
a ella), es lo que se desarrollará como persona.
Se desarrollará
así, si no se le des-nace, si no se le niega desde fuera de él,
esa capacidad de nacer que lleva dentro de él.(3) Pues el feto no
nace "a la vida" sino que nace porque está ya vivo. Tampoco
nace a la vida humana, sino que nace al mundo de los hombres, porque era
ya antes un viviente humano y, como tal, un ser humano.
La pretensión
de determinar científicamente un "momento" en que el embrión
(¿por qué no el niño?) pasaría a ser "humano",
no es más que una falsa secularización de un falso problema
teológico. Fueron los teólogos medievales quienes (desde el
presupuesto de que Dios "infundía" un alma en el cuerpo),
comenzaron a preguntarse si esa infusión del alma tenía lugar
en el momento mismo de la concepción o un tiempo después.
Hoy ni la misma teología se siente obligada a aceptar esa idea de
la infusión del alma desde fuera. Con lo que la pregunta por un "momento"
de la constitución en hombre, resulta una pregunta absurda que, además,
tampoco parece bien resuelta si se la limita al tiempo de la gestación:
¿por qué el recién nacido o el infante habría
de ser considerado ya como hombre sujeto de derechos?
No hay, por tanto,
ningún acontecimiento ulterior que convierta en humano lo que todavía
no lo era. Lo que hay es el cumplimiento de unas potencialidades que estaban
ya todas desde el primer momento. El feto es por tanto, un ser humano, aunque
en situación de la más total indefensión. El recién
nacido puede al menos apelar a nuestros sentimientos a través de
su llanto y su vulnerabilidad. El feto todavía no llega ahí
y, por eso, puede ocurrirle que se cumpla en él una variante de aquel
refrán: "ojos que no ven... derecho que te niegan". Ahora
bien: los derechos humanos se fundamentan sólo en la dignidad inviolable
de cualquier ser humano, no en la presencia o la fuerza o la voz que pueda
tener. Entenderlos de esta segunda manera sería falsificar toda la
Declaración de los derechos del hombre.
Se comprende pues que
la Declaración Universal de los derechos del niño repita en
dos de sus preámbulos que "el niño necesita protección
jurídica adecuada, tanto antes como después de nacer".
El derecho de nacer es el primer derecho humano. Y su no reconocimiento
significa el triunfo del fuerte sobre el más débil, la obra
de ese "individualismo rapaz” caracteriza a nuestra civilización:
una civilización que no admira más vida que la propia, que
falsifica la libertad y que viola los derechos de los que no tienen fuerza
para defenderlos.
En conclusión: a la hora de discutir sobre
el aborto, no tiene sentido argumentar partiendo de la discusión
de si el feto es ya "persona" o si su vida es vida humana. Ya
hemos indicado que esta discusión no tiene una respuesta científica
uniforme y, probablemente, no la tendrá nunca. Lo decisivo es que
se trata de un viviente humano (aunque sea en su expresión más
ínfima) y que nadie está autorizado a disponer a su antojo
del cuerpo del otro. Este mismo principio es el que hace de toda violación
un crimen y, por eso, habría que esperar que sean precisamente las
mujeres, y en concreto las feministas, las más sensibles a este modo
de argumentar.
Y de toda esta argumentación surge otra consecuencia
que puede ser importante no omitir: esa negación de los derechos
del más débil, es lo que propiamente constituye la mentalidad
que suele llamarse "de derechas". La izquierda ha intentado caracterizarse
siempre como defensora de los derechos de los más débiles
o indefensos (al menos la que se llama "sensibilidad de izquierdas").
Por eso hay que concluir que la reivindicación de un derecho absoluto
al aborto es, en realidad, una reivindicación de derechas. La lógica
que la sustenta es la lógica pragmatista del que sólo busca
quitarse de encima lo que le estorba, sin atender a la ética de los
medios. Es la misma lógica del gobernante que tiene un preso político
en huelga de hambre, y decide alimentarlo a la fuerza (violando probablemente
su libertad), y apelando para ello al valor de la vida, cuando lo que buscaba
es evitarse un problema que podría amenazar su permanencia en el
poder. Pues ese mismo gobernante apelará después al valor
de la libertad (olvidando ahora el valor de la vida), para legislar a favor
del aborto: pero como antes no le importaba la vida, tampoco ahora le mueve
el amor a la libertad, sino el afán de ganar votos que le mantengan
en el poder. Semejante lógica pragmatista es una lógica "de
derechas". Y la izquierda que la hace suya ha perdido su identidad.
Parece legítimo pues aplicar a nuestro tema lo que escribió
en otro contexto Reyes Mate: "puede que con ellos no se ganen las elecciones,
pero en los derechos de las víctimas está la razón
de ser de la izquierda".(4) Aunque esta afirmación nos devuelva
a todos la siguiente pregunta: ¿no es muchas veces la mujer, también
ella, convertida en víctima en este tema?
2) UNA REDUCCIÓN AL ABSURDO
La debilidad de la razón abortista se puede mostrar también en que, si fuera coherente consigo misma, debería llegar tranquilamente hasta el infanticidio. No son en realidad argumentos de razón, sino razones de "sentimentalismo", las que la obligarán a detenerse ante la figura (¡ya visible por los ojos!) del recién nacido.
2.1. Realidades
El mundo greco romano tuvo menos sensiblería ante los recién
nacidos cuando eran débiles, enfermos o no deseados. En la China
actual, donde las familias van siendo obligadas a no tener más de
un hijo, debido a la superpoblación, va extendiéndose la práctica
tácita de eliminar como sea a las niñas, que son físicamente
más débiles, para que el único hijo sea varón:
"la política de un hijo por familia ha supuesto especialmente
el infanticidio de muchas niñas bebés"(5). De modo que,
en los últimos años, se ha producido en China un llamativo
desequilibrio en el número de varones y mujeres de su población
total. La tendencia ha comenzado a alarmar, pero esto no hace a nuestro
tema. También en Occidente ha comenzado a alarmarnos en los últimos
años la espantosa situación de millones de niños: ya
no sólo por problemas de hambre y subalimentación, ni siquiera
por la trágica situación de los llamados "meninos da
rua" (niños de la calle), sino por la conversión de los
niños en objeto de abusos sexuales o crueles, y en mercancía
lucrativa para prostitución infantil de ricachones aburridos, o para
trasplantes de órganos y manipulaciones médicas. En fin de
cuentas, ni los niños tienen fuerza para defenderse, ni la tienen
sus verdugos para renunciar a las ganancias de estos negocios.
Estas
atrocidades, incomprensibles en un mundo que se considera asentado sobre
los derechos humanos, entran en la lógica de la razón abortista,
y ello debería constituir una llamada de atención. Entran
en esa lógica porque además, son mucho mas baratas que el
aborto, y sin riesgo alguno para la madre. Y no necesitan la intervención
de un tercero que puede resultar molesto, o negarse, o abusar etc.
2.2. Lógicas hermanas
Hemos dicho sólo que esas prácticas atroces "entran en la lógica" de la razón abortista, por reducción al absurdo. De ningún modo queremos afirmar que todo defensor de la moralidad del aborto sea también (o tenga que ser) partidario de esas prácticas. En las sociedades injustas, la mayoría de las gentes que actúan mal suelen ser más víctimas que malvados. No hablamos pues contra personas concretas sino en todo caso contra una mentalidad, contra un modo de pensar que se expresa en determinados eslóganes bien conocidos, como los de "nuestro cuerpo nos pertenece" y "nosotras parimos, nosotras decidimos". Estos eslóganes son la mejor expresión de lo que se ha llamado aquí "razón abortista". Su problema es que también ellos pueden ser llevados hasta el absurdo, en virtud simplemente de su lógica interna, y mostrando así la debilidad de la razón que se expresa en ellos.
"Nuestro cuerpo nos pertenece" lo han gritado con mucho
más razón los adictos a la droga. Con mucha más razón,
porque no hay dentro de ellos ninguna vida ajena o ningún cuerpo
"extraño", como en el caso en las embarazadas. Esa concepción
de lo que "me pertenece" como un absoluto derecho a "usar
y abusar" (ius utendi et abutendi), es exactamente la concepción
capitalista de la propiedad, la cual no es cristiana ni verdaderamente humana,
porque todo lo que me pertenece tiene además una dimensión
y una hipoteca social, como la tengo yo.
Por eso mismo podrían
gritar con mayor razón los drogadictos: "nosotros morimos, nosotros
decidimos". lo que considerar inmoral la droga y plenamente moral el
aborto es una profunda contradicción. Reivindicamos con esto no moralidad
o inmoralidad, ni penalización o despenalización legal, sino
simplemente coherencia. Porque la mínima (¡y la más
importante!) exigencia moral que afecta al ser humano es la de ser coherente,
y no vivir en la contradicción constante por arrimarse cada vez al
sol que más calienta.
2.3. Lógicas peligrosas
El primero de los eslóganes citados se prolonga con absoluta
lógica en el otro que también ha comenzado a dejarse oír
últimamente, y que pretende justificar toda nuestra xenofobia creciente:
"nuestra tierra nos pertenece, y hacemos con ella lo que nos da la
gana" (es decir: echar al intruso). Es otra vez el argumento de una
razón que funciona desautorizando todo aquello que me molesta, y
me impide "realizarme" como instintivamente me da "la real
gana".
En modo alguno queremos decir que estas consecuencias se
saquen siempre, ni acusar a nadie de racista o de xenófobo. Sólo
pretendemos mostrar que son posturas absolutamente coherentes con la lógica
abortista. Por fortuna, los hombres son a veces incoherentes, no por oportunismo
sino porque suelen ser mejores que la cultura que los envuelve. Por eso
no pretendemos criticar a ninguna persona, sino a una forma de razón.
La razón abortista se aborta a sí misma, es decir: no llega
hasta el final del proceso que ella misma se ha atrevido a emprender. Sin
saber por qué, se interrumpe a mitad del camino. O quizás
sabiendo muy bien por qué: porque intuye que, si recorriera su camino
hasta el final, llegaría a conclusiones que su misma humanidad rechaza
como absurdas.
2.4. Lógicas ilógicas
Permítase todavía un último ejemplo. Si alguien
quemase un cuadro de Picasso (suponiendo que no pueda negociar con él),
simplemente porque no le cabe en su casa y alegando que en el mundo ya hay
bastantes picassos, obedecería a una lógica chata, que nos
haría tacharlo de humanamente inculto. Pues bien: una vida humanamente
orientada es una maravilla mayor, más inverosímil y más
valiosa que un cuadro con la mejor firma. Se ha comentado que producir al
azar una sola proteína es tan improbable como que un ciego hiciera
el famoso cubo de Rubick que hace unos años estuvo de moda como juguete.
Y en el cuerpo humano hay unas doscientas mil proteínas. No ser en
absoluto capaz de considerar el valor de algo, sólo porque me quita
sitio o me molesta, o porque vivimos en una sociedad donde las cosas no
tienen más valor que el valor "otorgado", es el modo de
argumentar de la razón abortista.
Ahora mismo volveremos sobre
este ejemplo desde otra óptica. Antes convendrá subrayar nuestra
conclusión: dejada a su lógica inmanente, la razón
abortista acaba en el absurdo. Es importante percibir esto, como contrapeso
a una presión cultural que utiliza su capacidad de contagio como
argumento de razón. En el siglo pasado, apareció otra práctica
insensata e inmoral, a la que la decidida oposición de la Iglesia
apenas consiguió frenar, pese a que se vivía en una sociedad
mucho menos laica: me refiero a la práctica del duelo que obedecía
a otra lógica absurda: en este caso la lógica del honor. Esta
práctica ha ido decayendo por sí sola cuando esa razón
del honor ha entrado en crisis. Que la razón abortista entre en crisis
con la misma facilidad, parece mucho más improbable que en el caso
del duelo, por las razones que diremos después. Pero esa evocación
histórica quizás ayude a comprender que estas páginas
no pretenden veredictos morales sobre nadie en concreto, sino poner de relieve
las incongruencias de una determinada forma de razón instrumental,
y obligarla a una autocrítica seria.
La vida del nuevo ser
En muchos casos donde el aborto no está permitido, vienen
al mundo muchos nuevos seres que no encuentran luego del nacimiento
las condiciones nesesarias para poder desarrolarse como es debido, es por
esta razon que hay personas que defienden el aborto, por ejemplo, los chicos
de las fabelas del Brasil, o muchos chicos o muchos chicos que sufren la
violencia, el hambre y la violacion reinterada de muchos de sus derechos.
En Africa, viven pasando hambre y frio, en muchos casos mueren de desnutricion
ó por cólera, abandonados por todos, incluso por sus familias
que los dejan en la calle porque ya no pueden alimentarlo.
¿Deberia
estar permitido el aborto?
Las respuestas como siempre estan encontradas,
hay quienes dicen que si y quienes dicen que no. Ambos tienen sus razones,
ambas son válidas pero esto no debe definirse con un “si” o un “no”,
ya que no todos los niños nacen en las mismas condiciones, es por
esto que la legalidad del aborto es mas dificil de solucionar de lo que
aparenta.
¿Donde esta la solucion?
La solucion a este
tema es complicada, estamos de acuero en que cada pais tenga sus propias
legislaciones porque no todos los paises tienen las mismas razones para
prohibirlo o permitirlo.
La solucion mas conveniente es un estudio personal
de cada caso, aunque es bastante irreal ya que la cantidad de casos a estudias
superaria rapidamente la capacidad de estudiarlos y de considerarlos. Es
por esto que se cayo en legislaciones rigidas que permite el aborto en ciertos
casos pero como ya lo dijimos anteriormente, ningun caso se parece a otro
y cada uno tiene una razon especial para interrumpir el embarazo y esto
no se puede definr en una ley.
Volviendo al tema de lo que le tocara
vivir a esta nueva vida hay mucho para decir, ¿no es mas inhumano
que el aborto que sean maltratados a golpes chicos de 6 años? ¿no
es mas inhumano que el aborto los 50.000 chicos que murieron en Ruanda?
Hay millones de embarazos no deseados que luego se convierten en niños
no deseados que si tienen suerte seran a adoptados por una familia, pero
la mayoria de ellos viviran en condiciones infrahumanas, pasando hambre,
sin educacion y quiza salgan a trabajar a temprana edad. Pasará por
la vida luchando contra muchos factores que lo perjudicaran y quiza muera
sin llegar a ser adulto.