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LA HISTORIA DEL CÓMIC archivo del portal de recursos
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Juan F. Molinera
La industria del cómic hasta 1930
La noción de cómic nos encuadra en un conflicto que se
desarrolla, de forma similar, al término arte. Su definición ha sido muy variada
desde su nacimiento y el intervalo que ha abarcado, muy amplio. En Octubre de
1996 se celebró el Congreso Internacional de Estudiosos e Historiadores del
Cómic, propuesto para abordar la problemática terminología y la delimitación
"oficial" de su nacimiento. El cómic se convirtió en la "narración de una
historieta con la ayuda de imágenes dibujadas y protagonizadas por personajes
más o menos duraderos". Al margen de esta sencilla exposición, anteriormente
autores como Hergé ("cine sobre papel"), Hugo Pratt ("el cine de los pobres) o
Will Eisner ("el arte secuencial") se habían aventurado, acercándose más al
objeto, historiadores como Roman Gubern: "..estructura narrativa formada por la
secuencia progresiva de pictogramas, en los cuales pueden integrarse elementos
de escritura fonética" o Scott McCloud: "Ilustraciones yuxtapuestas y otras
imágenes en secuencia deliberada, con el propósito de transmitir información y
una respuesta estética del lector" llegando a un número ilimitado y tan variado
como autores se planteen el dilema.
Para analizar lo que rodea a la creación de esta obra de arte traeremos hasta estas páginas el esquema piramidal que, durante siglos, prevalece en la Historia del Arte. Nos referimos a un esquema triangular formado por el artista, el público y el periódico en sus vértices, enmarcando, a su vez, la obra en sí. Esta estructura mantendrá relaciones bilaterales, permanentes hasta su primera metamorfosis, alrededor de 1915. El periódico, como producto de consumo masivo y dependiente de un mercado en el que sobrevivir, recibe las, llamémoslas así, "inquietudes" del público, asimilándolas.
Este proceso de asimilación requiere la intervención del otro factor,
el factor creativo, es decir, el artista. Este recibe las pautas de información
dadas devolviéndolas "depuradas", en forma de praxis, retornando al público en
forma de producto para el consumo a través del mercado. El artista, por tanto,
recibirá su renta profesional con el periódico y el reflejo individual ante la
sociedad, cerrándose la figura.
En el último tercio del siglo XIX se
venían produciendo dos factores importantes, el primero era el florecimiento
de los periódicos ilustrados, que incorporaban caricaturas, y el segundo,
los numerosos periódicos humorísticos (196 títulos entre 1800 y 1900) a
los que se fueron introduciendo ilustraciones de autores como Richard F.
Outcault, Jammes Swinnerton o Frederick Burr Opper.
Un paso más sería dado el 18
de Noviembre de 1894, R.F. Outcault crea para el "New York World" una abigarrada
viñeta (No será publicada hasta el 7 de Julio de 1895) que describía
gráficamente las incidencias picarescas y los acontecimientos del barrio de
Hogan's Alley en New York, con un personaje principal infantil, calvo y orejudo,
vestido con un largo camisón de color amarillo. Ya en 1896, se le conocerá con
el nombre de Yellow Kid, incorporando el ballon.
El éxito masivo de estas viñetas y fruto de la competencia del
mercado, el 18 de Octubre de 1896, el dueño del New York Journal, W.R. Hearst
contrata a Outcault, publicando un suplemento mensual de ocho páginas en color
bajo el nombre de "The American Humorist". Pulitzer, propietario del N.Y. World,
reacciona y contrata a G. Luks para que continúe dibujando con el mismo estilo.
Yellow Kid, aparece, por primera vez, la permanencia de un mismo protagonista y
de un estilo a pesar de los cambios de dibujante. Un año después, Outcault
abandona a Hearst y marcha al New York Herald creando "Li'! Mose" (1901) y
"Buster Brown y su bulldog Tige" (1902). La reacción del JournaI no se hace
esperar e incorpora nuevos dibujantes que explotasen el género, nacen
"Katzenjammer Kíds" de Rudolph Dirks (1897), "Little tiger" y "Litt!e .Jímmy" de
Swinnerton (1897) y en 1899, "Las andanzas de Happy HolIigan" de Frederick Burr
Opper.
El cómic nace, como hemos visto, fruto de la rivalidad
periodística. Debido a ello, había condicionado las posibilidades estéticas del
creador al tener que centrarse en el formato de la página dominical (alrededor
de cuatro páginas en color) que podía abarcar toda la superficie o media página.
Los cómics se convierten en un medio de expresión enfocado hacia los compradores
de los diarios incorporando un carga ideológica y estética siendo, a su vez, un
pasatiempo ideal para las vastas capas de emigrantes que dominaban mal el inglés
y no leían libros.
La segunda metamorfosis se producirá alrededor de
1915. Hablamos del nacimiento de los "Sindicates". Los "sindicatos" son agencias
que centralizan, canalizan y comercializan informaciones y material
periodístico. El primer sindicato será el "International New Service". Los
periódicos habían sido los encargado de la contratación de los dibujantes y del
control de su obra así como de su difusión pero la inclusión de estas agencias
en el marco de la historieta permitió a los diarios formalizar un contrato por
un determinado personaje o historieta siendo libres de todo lo que rodeaba a la
producción con anterioridad. Se produce el fin de la etapa periodística en
beneficio de un elevado nivel capitalizado de división del "trabajo y de la
producción. El material norteamericano gozará, a partir de ahora, de una amplia
difusión internacional.
Las primeras consecuencias en el anterior
esquema, las encontramos en lo referente al artista. Este se incorpora como
empleado de una empresa en la que debe adaptarse a unas normas preestablecidas
por ésta, empobreciendo la fantasía de su "trabajo "teniendo como
contraprestación un mayor enriquecimiento personal. Fruto de la mencionada
división del "trabajo, se introduce la figura del guionista. La obra será,
ahora, fruto de dos cabezas (o ideado por una y ejecutado por otra). El cómic
alcanzará, por regla general, un mayor nivel a partir de los años '00 cuando la
explosión de nuevos géneros requiera una mayor investigación socio histórica en
la creación de los mismos, es el caso de "Buck Rogers" (D. Calkins y R.F.
Nowlan) en 1929 o "The Phantom" (R. Moore y L. Falk) en 1936, por poner dos
ejemplos.
Los sindicatos realizaran, sociológicamente hablando, la misma
función que venían realizando los diferentes periódicos a comienzos de siglo.
Los cómics encarnaban un producto fácil consumo por ser un medio de comunicación
"intelectualmente asequible" y la proyección de unos valores sociopolíticos muy
determinados. Con ellos nace las "Family strips" que recogen episodios hogareños
pero siempre respetuosos con la "tradicional institución familiar
("The Gumps", 1917, de Sidney Smith), de las que derivaría las "Gírl strips"
cuyas protagonistas serán personajes femeninas en las que se tratarán "temas
como la moda ("Wínníe Wínckle", 1920, de Martin Branner), la huerfanita ("Líttle
Orphan Anníe", 1924, de J. Crawford y J. Arthur) o el matrimonio norteamericano
("Blondie", 1930, de Chic Young). También mostraran las modas sociales como los
automóviles ("Gasoline Alley', 1919) o aventuras basadas en el cine o la
literatura como "Wash Tubb!a" (1924) de Roy Creane.
La obra final
recibirá cambios muy significativos. Los factores expuestos anteriormente
producen una estandarización de las historias como representación de la
industrialización del cómic, los dibujantes abandonan las fantasías del "modern
style" para adaptarse a formatos preestablecidos. Estos formatos serán la
daily-strip, que ocupa un fragmento de página de contenido heterogéneo
(narración completa -gag- o seria una historia larga-), con una publicación
diaria o semanal, el comic-book que aparecerá en los años '30, o la
proliferación de daily-strips que reducieron el formato en pos de una economía
de publicación. Esto supuso una simplificación y un esquematismo gráfico
(personajes apiñados, desaparición de los detalles, no hay espacio para los
decorados, ...), esto se agravó con los periódicos de formato tabloide: Daily
Mirror (1903) o New York Daily News (1919). A todo ello se le añadirá el poder
del sindicato para retocar tiras, para suprimir viñetas, modificar lenguajes o
elegir el sucesor de una determinada colección.
El triangulo compositivo
ha variado en tan sólo veinte años de forma significativa pero hasta los años
/60, cuando se busque publicar lejos de las grandes "maquinarias editoriales" y
surjan nuevos géneros, no sufrirá modificación.
En 1929 habían nacido dos series de temáticas diferentes: Tarzán de Harold Foster y Buck Rogers de D. Calkins (dibujo) y P.F. Nowlan (guión), a lo que se le unirá Dick Tracy de Chester Gould, todas bajo las directrices del News Syndicate. En 1933, el King Feature Syndicate pasa al contraataque y lanza tres nuevas series con un mismo autor: Alex Raymond, "Secret Agent X-9” (en oposición a Dick Tracy), "Jungle Jim" (a Tarzán) y "Flash Gordon" (a Buck Rogers). La competencia había dado un nuevo fruto, la Edad de Oro del cómic norteaméricano había nacido y con ellos, los años ´30.
Los años ' 30: aventura, heroicidad y
humor
Los felices años '20 llegaban a su fin al compás de una
aparatosa prosperidad económica y de la lúdica autosatisfacción práctica del
"American way of life". El cine hablaba y cantaba, la radio llenaba de melodías
los hogares norteamericanos, los cómics trasladaban diariamente su alegría
humorística al público, … El consumismo enriquecía el confort social sobre la
base de facilidades crediticias y la trayectoria de la Gran Guerra, no era sino
el reflejo muy pasado de un conflicto de fácil victoria.
Por debajo de
esta línea divisoria, arrastraban su miseria dos millones de parados, y el país
estaba envuelto en una corrupción en todas las esferas de la sociedad. La
especulación y la superproducción desembocaron en el, famoso, “viernes negro” de
octubre de 1929. Ese día se producía el Crack de la Bolsa, y la secuela de
hundimientos financieros e industriales dieron la bienvenida a los años 30. La
quiebra de multitud de empresas y la ruina agraria multiplicaron en poco tiempo
el número de parados.
En 1932, Franklin Delano Roosevelt, gobernador del
estado de Nueva Cork, derrotaba en las elecciones al entonces presidente Herbert
Hoover, anunciando un gran programa de reformas que incluía el término de muchos
privilegios de los cargos públicos, la reconstrucción nacional encarando la
realización de grandes obras para absorber el desempleo, la abolición de la Ley
Seca con el destino de elevados impuestos al alcohol, la reducción de las
jornadas laborales, etc., … La lucha que Roosevelt tuvo que sostener en el
cumplimiento de sus promesas, contra las ultraderechas, los conservadores
tradicionales, la clase patronal y los más potentes grupos de presión económica,
se vio reflejada en los cómics, donde Little Orphan Annie se ensañaba con las
medidas gubernamentales y Mickey Mouse respaldaba la política esperanzadora del
presidente.
En este periodo de desastre y recuperación económica, los
cómics se escindieron en diversas vertientes. Hasta entonces, casi todas sus
manifestaciones eran de carácter humorístico, respondiendo con su jovialidad a
la mentalidad general del país. Tras el cambio estructural, surgían con
declarados propósitos de ofrecer una evasión a través de aventuras “realistas”
en lugares exóticos, fantásticos o contemporáneos, luchando contra la dictadura
de los gángsters con series policíacas en pos de reestablecer la dignidad
perdida en el pasado. Un poco más adelante, alrededor de 1935 se da una vuelta
de tuerca más con el surgimiento de un nuevo género, los superhéroes, encarnando
una nueva mitología no tan lejana a la épica caballeresca medieval.
Los cómics de aventuras
Como expuse anteriormente, la publicación y difusión de este
nuevo género fue debida a la rivalidad intersindical que produjo el
florecimiento de una amplia gama de series que respondían a las necesidades de
un público cada vez más amplio. El medio en que se plasmaron estas historias fue
el, anteriormente mencionado, formato "daily-strip". Este esquema había nacido
en 1907 con la serie "Mutt” pero no había tenido difusión hasta 1920. Este
soporte permitía un serial continuo de diversos capítulos de un mismo personaje
cuya resolución se producía en la misma página quedando abierto a la siguiente.
Las fórmulas de estas strips eran muy variadas: podían ir incluidas en el
ejemplar del domingo, aparecer todos los días y/o el domingo, concluir el sábado
y continuar el sábado o mediante la "fórmula sincronizada", es decir, todos los
días pero con la suficiente autonomía como para leerse dé forma independiente.
Un ejemplo de la distinción entre página dominical y daily-strip lo encarna la
obra de Harold Foster, "Tarzán", el cual no quiso ocuparse de las tiras diarias
(fueron a Rex Maxon), ocupándose tan sólo de las dominicales.
Para
buscar las raíces culturales de este nuevo género hemos de girar la vista a dos
fenómenos de la cultura visual de masas: el cine y las "pulps". La literatura
había desarrollado, a lo largo de su historia, un amplio espectro de diferentes
temas de corte fantástico. En los años veinte, un tipo de revista, denominada
"pulp", absorberá esta materia literaria difundiéndola de forma masiva, teniendo
como consecuencia la diferenciación previa de los géneros. Estas revistas aúnan
diferentes relatos cuyos autores serán claves en el desarrollo posterior; en el
terreno de lo fantástico, H.P. Lovecraft, en el de la ciencia ficción, H.G.
Wells o Ray Bradbury y en el de la fantasía heroica, Robert E. Howard, que
poblaran de historias o seres fantásticos la imaginería colectiva por medio de
revistas como Weird Tales (1923) o Amazing Stories (1926). El cine, en el
periodo comprendido entre 1928 y 1935, evoluciona desde la adopción del sonoro a
la primera película en color. En estos años, fa evolución del género fantástico
no había sido diferente al de los cómics, la cultura literaria aportaba nuevos
caminos con los que llegar a los espectadores y así, nacían películas como "El
mundo perdido" (1925) de Harry Hoyt, (novela de A. Conan Doyle), "Metrópolis"
(1926) de Fritz Lang (novela de T. Von Harbou) o ya, en los años treinta, "El
Doctor Frankenstein" (1931) de James Whale, (novela de Mary W. Shelley) "King
Kong' (1933) de M. C. Cooper y E. B. Schoedsack, "La máscara de Fu-Manchú"
(1932) de Charles Brabin y Charles Vidor (novela de Sax Rohmer) etc. ...
Entre 1929 y 1934 el núcleo central del género de aventuras estaba en su
apogeo. Tarzán y Buck Rogers habían nacido en 1929, Dick Tracy, dos años
después, en 1933, Flash Gordon, Jungle Jim y Secret Agent X-9 y un año después,
"Terry and the pirates" de Milton Caniff. Los complementos posteriores serán, en
1936, "The Phantom" de Ray Moore (dibujo) y Lee Falk (guión), y en 1937, "Prince
Valiant” de Harold Foster. Las posibilidades estéticas de estas nuevas series
serán amplias y consecuentes. Las nuevas aventuras necesitan un nuevo realismo
que hagan verosímiles al lector. El mayor naturalismo dibujístico estará
protagonizado por personajes agraciados, fuertes, sagaces e invencibles que
proporcionan una evasión compensatoria de la rutina y las frustraciones
cotidianas. El amplio conjunto de personajes suponía la creación de una nueva
mitología, una proyección del "yo" del lector sobre los personajes del relato.
Pero este público-lector era consciente de la ficción, producto de la tinta
china sobre papel y no reales como los atenienses, por ejemplo, podían pensar de
Zeus.
El desarrollo de la historia en lugares exóticos o en un mundo
futuro debía estar respaldado por un sólido marco histórico que no mostrase
errores a lo largo de aventuras futuras. Fruto de ello, se produce una mayor
especialización del guionista, encargado más de la ambientación que del propio
argumento en sí. El serial argumentativo desterraba al humor de la original tira
cómica, el desarrollo de acontecimientos es más o menos lineal, reflejo de la
vida, pero las posibilidades del cómic permitía a lo autores un regreso atrás
mediante el "flashback y el "relantí”.
Comencemos, a partir de ahora, un
análisis de los principales subgéneros del género de
aventuras:
Lo exótico: Tarzán, Jungle
Jim, Terry and the pirates, The Phantom. (1929-1936)
Tarzán. 1929
Creado por el dibujante Harold Foster, bajo la sombra del
Metropolitan Newspaper Syndicate, "Tarzán" supone la adaptación dibujística de
la obra que el escritor Edgar Rice Burroughs realizó en 1912. En 1918 se realiza
una adaptación al cine y el 7 de Enero de 1929 aparece la tira diaria bajo la
firma de Harold Foster y con guiones de Burroughs.
La trama nos es del
todo conocida: De resultas de un naufragio, lady y lord Greystoke y su hijo
llegan a la costa africana. Los nobles ingleses mueren poco después dejando
huérfano al muchacho. Éste es acogido por Kala, una gorila hembra que le cría
junto a los grandes simios. Su aprendizaje se hace poco a poco en contacto con
los animales salvajes. Por otra parte conoce a Jane, que se convierte en su
compañera. Dotado de una gran agilidad, pone su fuerza al servicio de los más
débiles, luchando contra tribus sanguinarias y ávidos blancos esclavistas.
Harold Foster abandonará la serie el 16 de Marzo de 1929, cediéndole el
sitio a Rex Maxon, más adelante llegará a manos de William Juhré, Burne Hogarth,
Dan Barry,... Esta serie inaugura el subgénero exótico con una gran influencia
posterior. La postura de Foster ante la serie será la búsqueda de un clasicismo
visual sin dejar de lado las posibilidades expresivas que le proporcionaba el
cine. Foster compone sus imágenes a través del punto de vista de la cámara:
ángulos picados y contra picados, composición en profundidad, ... Rechaza una de
las características más simbólicas del cómic hasta entonces, el uso del ballon.
El texto es incluido en tercera persona en el inferior de la viñeta como
consecuencia de la búsqueda de una "ilustración de prestigio" y de un
alejamiento del personaje al lector que subraya el tema épico: silencio,
distancia y nobleza para hablar de un "Rey". Burne Hogarth, que sucede en 1937 a
W. Juhré "mostrará una concepción más culta del dibujo, pues volcó su admiración
en Miguel Ángel. llevando la anatomía hasta lo irreal, fundiéndolo, a su vez,
con el expresionismo alemán y las artes orientales en las exuberantes selvas
tropicales”[R. Gubern] . La serie se cerrará en 1950.
Jungle Jim. 1933
Creada en 1933 por el dibujante Alex Raymond. Supone la
"contestación" al éxito de "Tarzán" por parte de la King Features Syndicate
dentro del género exótico. Aparece publicada por primera vez en Enero de 1934
como suplemente dominical de la otra serie de Raymond, "Flash Gordon". Sus
rasgos esenciales van ligados al de su creador: se rechaza nuevamente el uso de
balloons en el ansía de armonía entre texto e imagen y la incorporación del
pincel en la representación del entorno selvático.
La acción transcurría
en el corazón de las grandes llanuras salvajes de Asia y ponía en escena a Jim
Bradley, más conocido como Jungle Jim. El personaje se presentaba como
explorador y cazador. Pronto evolucionaba y se convertía en aventurero
profesional que hacía frente a todo tipo de traficantes.
Alex Raymond es
movilizado en mayo de 1944 y deja la sede a Austin Briggs que la mantendrá hasta
1948 cuando pasa a Paul Norris y Don Moore. La serie finalizará en
1954.
Terry and the pirates. 1934
Creada en 1934 por Milton Caniff. Terry and the pirates nace
como una serie de aventuras exóticas, sin otros objetivos aparentes que un mero
entretenimiento evasivo, pero su instalación en el presente histórico y en la
zona de Extremo Oriente toparon, durante 1937, con la agresión del país del Sol
Naciente a China. Caniff cabalgaba hacia un realismo absoluto y rechazó la idea
de desplazar los personajes a otros lugares.
Al comienzo de la serie,
Caniff sigue la ruta abierta por Roy Creane en "Wash Tubbs”(1924), trazo
caricaturesco de los personajes y naturalismo documental en los escenarios. Con
el avance de las semanas, se advierte un progresivo intento de dar a "Terry.."
un enfoque intelectual que situara la narración y diálogos en tonalidades
adultas y realistas. En 1936 rompe con una práctica muy extendida en la
industria de los cómics seriados pero escasamente propicia al realismo: el
desarrollo simultáneo y con los mismos protagonistas de dos diferentes líneas
narrativas, una para las tiras diarias en blanco y negro, de lunes a sábado, y
otra para las planchas dominicales a color. Caniff une la acción de ambos
módulos, en forma que a partir de entonces la tira del sábado continuara en la
entrega dominical y ésta, a su vez, en la tira del lunes. Los protagonistas no
vivirían más de dos historias simultáneas, sino una sola, a imagen de la vida.
Esto quedaba confirmado cuando el autor rechaza el otro hábito de los cómics de
aventuras, dotar a los personajes de aventuras sucesivas. El desarrollo del
relato avanzaba al modo de una novela, entremezclándose acontecimientos y
acumulándose personajes.
A pinceladas podríamos decir que Terry es un
joven norteamericano, inteligente y dinámico. Un día, su abuelo le entrega un
antiguo mapa de China con la localización de un tesoro. Basta con eso para que
el adolescente, soñador e idealista, se lance a la aventura. En compañía de su
tutor y amigo Pat Ryan, de la encantadora Dale Scott y del cocinero chino George
Webster Confucius, alias Connie, Terry recorre los mares lejanos. Tras el
desastre de Pearl Harbour, el joven se enrola en la aviación norteamericana.
Desde el punto de vista estético, la obra de Caniff mostró una calidad
muy importante. El uso del pincel le permitió la realización de siluetas a
contraluz, subrayar el contraste de masas negras y blancas y matizar los grises
y adoptó un punto de vista de cámara en las angulaciones y escorzos
convirtiéndolo en uno de los autores más importantes del siglo. El fin de Terry
and the pirates como obra de gran trascendencia artística vino determinado por
la propia industria. Caniff no ostentaba la propiedad de la serie, que
pertenecía a la agencia distribuidora, "Chicago Tribune- N.Y. Daily News
Syndicate". El autor ansiaba ser dueño de su producción, y a tal efecto decidió
dejar la serie, y crear una nueva serie, de la que no fuera propietaria la
agencia distribuidora. El sucesor de éste sería George Wunder. La habilidad de
Caniff de finalizar la saga dejó sin recursos argumentativos a su sucesor
descendiendo el nivel de la serie hasta tener que cerrarse en
1973.
The Phantom. 1936
Llamado "El hombre enmascarado" en España, esta serie fue
creada en 1936 de manos del dibujante Ray Moore y el guionista Lee Falk. La
acción se sitúa en 1526, sir Christopher Standish, joven aristócrata inglés, Se
dirige hacia Oriente a bordo de una nave y naufraga después de un ataque pirata.
Recogido por la tribu de pigmeos Bandar y sobre el cráneo del pirata que mató a
su padre, jura una lucha permanente y sin tregua contra el crimen dándose a
conocer bajo el nombre The Phantom. Con el transcurrir de generaciones, cada uno
de los descendientes de este ilustre justiciero viste una combinación idéntica
logrando la leyenda de inmortal e invencible. Este héroe legendario vive en una
caverna que tiene forma de cráneo humano. Esta serie aprovechó el impulso de lo
exótico en Tarzán, principalmente, aportando tres novedades fundamentales en la
historia de personajes heroicos. El primero, y principal, es el tema de la
venganza - con una gran influencia en series muy posteriores ("Batman" (1939) o
"The Punisher” (1979), el segundo es el de la simbología. Hasta entonces los
protagonistas de las demás series eran identificados por sus hazañas no teniendo
ninguna identificación al margen de éstas. "The Phantom" posee la calavera como
símbolo de su presencia, sus victimas son marcadas por éste a través de un
anillo, marcando la distinción entre criminal e inocente. Julio Gasca [Los
héroes de papel. Barcelona. 1969. Tiber] comentó con acierto que estas marcas
tenían referencias a las que se realizaban en la Edad Media con los leprosos o a
los judíos en la Alemania nazi. El tercer aspecto es el del misterio de sus
personajes, ninguno posee poderes sobrehumanos pero a todos les rodea un aura de
misterio ya que ninguno muere en la cama.
En el aspecto estético, la
serie sigue las pautas generales del género, un marcado naturalismo en los
dibujos, un uso de los procedimientos expresivos del cine y la inclusión del uso
de los balloons, tan rechazados por otros autores. La serie continua
publicándose hoy en sesenta países.
Lo
detectivesco. Dick Tracy, Secret Agent X-9. (1931-1934)
Dick Tracy. 1931
Considerado, tradicionalmente, el primer cómic policiaco, "Dick Tracy”
apareció el 4 de Octubre de 1931 en forma de plancha dominical distribuida por
el Chicago Tribune- New York News Syndicate. Creado por Chester Gould, el
personaje tenía que llamarse en principio "Plainclothes Tracy" (Tracy, traje de
paisano) en referencia a policía de paisano. Una decisión del Syndicate le dará
el nombre actual. A comienzos de los años 30, cuando el gangsterismo ocupa la
portada de periódicos norteamericanos, Dick Tracy se mete en la policía a causa
del asesinato del padre de su eterna prometida, Tess Trueheart, y del secuestro
de ésta. A partir de entonces, el inspector pone todo su empeño en luchar contra
el crimen, dispuesto a utilizar los medios más implacables y refinados.
Chester Gould realizó una serie demarcándose de las propuestas de Harold
Foster. Desarrolló un estilo realista pero no en función de un mayor
naturalismo, sino a través de cierta abstracción icónica de los personajes es
decir, de una mayor simplificación, El ambiente que rodea las historias se
construye en base a fuertes contrastes de blancos y negros, variedad de puntos
de vista apoyándose en los diálogos y una línea firme y segura. Dick Tracy había
nacido en una época en que el cuerpo de policía no gozaba de mucho prestigio
social -algo que podremos apreciar en la obra de Hergé, "Tintín en
América"(1931)-, resultando un éxito a pesar de ello. Chester Gould permanecerá
en la serie hasta su cierre en 1972.
Secret Agent
X-9. 1933
El éxito de la serie "Dick Tracy" había movilizado al consejo
del King Features Syndicates en el lanzamiento de un personaje de
características similares que, comercialmente, hiciera frente a éste. Como
guionista, el escogido fue el escritor Dashiell Hammett, el cual concibió un
personaje fruto de la unión entre Sam Spade y el agente sin nombre de la
Continental, dos personajes novelescos creados anteriormente por él. Para dar
vida al detective, el célebre escritor recurrió a Alex Raymond. En un comienzo,
Secret Agent X-9 era un temerario defensor de la Ley que odiaba tanto a los
gángsters que siempre estaba dispuesto a lanzarse a las aventuras más
desesperadas. En el origen de su sentimiento estaba una miserable banda de
desalmados que había asesinado a su mujer y su hijo. En 1935 Hammett abandonó el
guión de la serie siendo sustituido por Leslie Charteris y Alex Raymond hace lo
mismo entrando en su lugar Charles Flanders.
La definición del estilo de
una serie viene marcado por el dibujante Alex Raymond. Raymond concibe al
personaje con brevedad de trazos y un claroscuro muy marcado en función de la
cantidad de trabajo que desarrolla en estos momentos. Desde hacia un año, era el
encargado de la serie "Flash Gordon", ocupando la principal de sus
preocupaciones. Al año siguiente, recibe el encargo de esta serie, así como,
"Jungle Jim". Más adelante observaremos como, el progresivo abandono de las
demás series, influirá denotando un desarrollado barroquismo en la mencionada
serie de ciencia-ficción.
La ciencia
ficción. Buck Rogers. Flash Gordon. (1929-1933)
Buck Rogers. 1929
Conocido en España como Rogelio el Conquistador (¿¿??), supone
el inicio del género de ciencia-ficción en la historia del cómic. Fue creado por
el dibujante Dick Calkins y por el guionista Philip F. Nowlan. Sus orígenes se
centran un año antes; en agosto de 1928, la revista Amazing Stories publicó"
Armaggeddon 2419 AD", una novela del futuro guionista, en la cual ponía en
escena a Anthony Roger6. Esta narración in6piró vi6iblemente a John F. Dille,
responsable de la compañía del mi6mo nombre, quien decidió adaptarla al cómic.
después de la autorización de su autor, entró en contacto con Dick Calkins, uno
de 106 ilustradores de la casa. Fue rebautizado como Buck Rogers.
En su
primer episodio, Buck despierta de un largo sueño de cinco siglos descubriendo
la Tierra devastada e invadida por los chinos. Luchando contra el opresor
asiático, se forma un grupo de estadounidenses que se refugia en la
clandestinidad, con el fin de liberarse del yugo. Buck, ex-teniente de aviación
(al igual que el dibujante), se lanza a la aventura y conoce a la que se
convierte en su compañera inseparable, la bella e inteligente Wilma Deering. A
continuación, Wilma y Buck luchan contra los hombres tigres de Marte. Los
elementos de esta serie marcarán durante mucho tiempo la estética del género.
Posteriormente, un conflicto entre el dibujante y Calkins haría
abandonar a éste en 1947. El hilo estético de la serie 6erá muy similar al que
desarrollará en 1933 "Brick Bradford", un planteamiento de acontecimientos por
medio de pequeñas viñetas, marcadas por un desarrollo argumental como objetivo
con un dibujo basado por el punto de vista cinematográfico y un uso del
claroscuro realista como alternativa al cómic de humor
tradicional.
Flash Gordon. 1933
Considerada como una de las mejores series de ciencia-ficción
de la historia del cómic. En 1933, Joseph Connolly, uno de los responsables de
King Features Syndicate, se planteó lanzar un impactante cómic de.
ciencia-ficción, capaz de competir con "Buck Rogers". Para ello recurrió a Alex
Raymond, quien, tomando como punto de partida "When Worlds Collide", un relato
de Philip Wylie y Edwin Balmer creó el personaje esencial de Flash Gordon. La
acción transcurre en un futuro indeterminado, que mezcla la arquitectura de los
años 30, los castillos medievales y las construcciones futuristas.
Todo
comienza cuando un meteoro, proveniente de un misterioso planeta, rompe un ala
de un avión de pasajeros en el que viajaba Flash Gordon. Un conjunto de sucesos
(luchas contra gigantescos monos rojos, terribles dragones,..) le sirve de
pretexto a Raymond para crear un mundo extraterrestre repleto de criaturas
fantásticas, realizando una de las epopeyas más esplendidas de su género. La
faceta más artística de la obra ha sido estudiada por Javier Coma[Los cómics, un
arte del siglo XX. Madrid. 1978. Guadarrama. PP.77-81] , el cual divide en
etapas la evolución de la serie:
1) Prehistoria (7 de Enero a 1 de
,Julio de 1934). Estructura rígida de montaje, narración muy simple y grafismo
todavía inferior al tema.
2) Preclasicismo (8 de . Julio a 25 de
Noviembre de 1934). Aparecen los iniciales apuntes épicos. El grafismo es más
estudiado, sobre todo en la figura humana, y el rayado Se funcionaliza al
servicio de los sombreados y de la iluminación.
3) Clasicismo A (2 de
Diciembre de 1934 a 27 de Enero de 1934). La viñetación es muy libre, con tres
grandes planos épicos de composición minuciosa.
4) Clasicismo B (3 de
Febrero a 30de ,Junio de 1935). La "strip" se imprime, durante estos meses, en
páginas verticales completas. Este nuevo formato parece interrumpir la línea
evolutiva de la puesta en escena raymondiana, centrada ahora en una
dramatización de las relaciones psicológicas entre los personajes que se acentúa
mediante un rayado valorizador de las figuras.
5) Clasicismo C (17 de
Julio a 13 de Octubre de 1935). Variaciones sobre las nueve viñetas en tres
filas, dentro del formato ligeramente horizontal.
6) Barroco A (20 de
Octubre a 15 de Diciembre de 1935). Raymond abandona la serie "Secret Agent X-9"
y consagra los esfuerzos a la página dominical que aumenta de calidad. Se abre
un estilo barroco, las líneas de rayado aportan volumen a cada dibujo y
convergen hacia el plano central dinamizando hacia la dirección de lo
representado.
7) Barroco B (27 de Diciembre de 1935 a 5 de Abril de
1936). Inauguran tendencias de lenguaje que permanecerán fijas en la serie:
división de la plancha en dos tiras (irregulares) de tres viñetas verticales
cada una; estudio riguroso de la figura humana; narración elíptica, muy apoyada
en el texto, que obliga a leer éste con mayor necesidad que antes.
8)
Barroco C (12 de Abril a 11 de Octubre de 1936). Se cimenta la madurez de
la serie.
9) Neoclásico A (18 de Octubre de 1936 a 15 de Agosto de
1937). El estilo Raymond se vuelca en el esteticismo de las ilustraciones,
cuidando mucho encuadres y perspectivas.
10) Neoclásico B (22 de
Agosto de 1937 a 29 de Mayo de 1938). Pérdida progresiva del rayado en pos de la
potenciación de las masas blancas y negras en una línea influida por la
iluminación cinematográfica. La narración elíptica se estabiliza y las grandes
composiciones escasean.
11) Ilustración (5 de . Junio d_ 1938 en
adelante). El estilo de Alex Raymond logra sus objetivos estéticos. El
refinamiento plástico manda conscientemente su obra al terreno de la sublimación
entrando en una decadencia progresiva con la llegada de los siguientes
autores.
La lucha de los cómics-books por la
autonomía
Paralelamente al desarrollo del cómic de aventuras por medio de
la "daily- strip", a partir de 1933 un nuevo formato se estaba gestando, el
cómic-book, dando origen a un nueva género, el cómic de superhéroes.
En
1929 se habia publicado una colección tamaño tabloide llamada "The funnies",
ésta contenía cómics a cuatro colores cuyo desarrollo será escasamente trece
números. Cuatro años despues, en 1933, aparece, el conocido como primer
cómic-book, llamado "Funnies on Parade", en el actual formato. El diseño de éste
era uno cercano a los 17,5 por 26 cm, de treinta y dos páginas en blanco y negro
o color. La tapa blanda poseía un dibujo y un texto atractivos. La primera
página -llamada "splash panel"- presentaba un gran dibujo que iniciaba o resumía
la historia junto a los créditos de los intervinientes. Los cómic-books nacen
muy determinados por la época de recesión económica producida por el Crack del
´29. La inmensa mayoria surgen patrocinados y son utilizados en campañas de
publicidad y promoción de ventas a traves de empresas como Proctor and Gamble,
Gulf Oil Company, Canada Dry, etc ...
Como he indicado, el primer
cómic-book nace en 1933 y es llamado "Funnies on Parade", producido por Max C.
Gaines. En 1935, Malcom Wheeler-Nicholson saca a la venta "New Fun Comics",
incluyendo historias humorísticas dibujadas especialmente para esta publicación.
Dos años despues, la Utd. Features Syndicate y la King Features Syndicate
contraatacan con dos nuevos cómic-book: "Tip Top Comics" y "King Comics". Ese
mismo año, tambien, saldrá "Popular Comics" de Gaines. La popularidad y las
ventas del nuevo formato hicieron numerosas la publicaciones pero destacaremos
dos que seran clave: "Detective Comics" (1937) y "Action Comics" (Junio de
1938), pertenecientes a Harry Donenfeld.
En el amplio abanico que tratará este nuevo
formato se haran perceptibles las diversas corrientes de los años ´30.
Encontraremos la tendencia humorística heredera de las primeras "daily-strip",
recopilada en este nuevo formato así como el género, anteriormente comentado, de
"aventuras". Dentro de éste, es notable destacar una serie escrita y dibujada
por Fred Harman, hablamos de "Bronc Peeler". Esta serie nacida en 1933, es
publicada en "The Funnies" y en "Popular Comics", auna cómic y western y se
caracterizaba por la finura del trazo, por un contraste de masas blancas y
negros intensos que será conocido como "estilo boceto": arañamiento de la
plumilla nerviosamente sobre el papel, trazos sencillos que sugieren masas y
movimientos que dejan huellas en la imagen. En 1938 cierra la serie pero la
reabre con otro nombre, "Red Ryder", en la que desarrollará un cuidado detalle y
ambientación así como una angulación de los rostros, más duros y antipáticos.
Por último, veremos aparecer el rasgo definidor del nuevo molde: el cómic de
superhéroes. En Junio de 1938 aparece el primer número de "Action Cómics" con un
personaje diferente: "Superman". Creado por Joe Shuster (dibujo) y Jerry Siegel
(guión), su historia comienza cuando Jor-El, científico del planeta Krypton,
envía a su hijo Kal-EL lejos de su planeta, al conocer que éste se va a
destruir. Kal-El llega a EEUU y es recogido por el matrimonio Kent siendo
bautizado como Clark Kent. Muy pronto el pequeño Kent demuestra su poder.
Estudia periodismo y el joven y tímido Clark encuentra trabajo en el Daily
Planet, donde conoce a Lois Lane, su eterna novia. Su fuerza es debido a la
diferencia entre la gravedad de la Tierra y Krypton, debilitandole sólo la
kryptonita, sustancia procedente de los restos de Krypton. Superman aporta un
giro de tuerca al "héroe exótico", ahora posee superpoderes que le convierten en
un personaje casi invencible del que saldrán multitud de variantes.
Varios meses despues, en Mayo de 1939, aparece para "Detective Comics",
la serie "Batman". Surgida por el impulso nuevo dado por "Superman", este
personaje es creado por un joven de diecinueve años, Bob Kane. Las posibilidades
argumentales que ofrecía un superhéroe deciden ser matizadas por Kane, mantiene
el misterio de la doble personalidad, elimina la procedencia del espacio
exterior, no posee ningún poder más que su fuerza física y su astucia y retoma
lo comentado en "The Phantom", la venganza. A diferencia de éste, Batman no
cumple su venganza pese a conocer al asesino de sus padres debatido
interiormente entre el sentido de la justicia y el deseo irracional de venganza
(Argumento que será muy explotado en los años ´80 cuando recoja la serie Frank
Miller ("The Dark Knight Returns").). Un joven Bruce Wayne, hijo de una
adinerada familia, asiste al asesinato de sus padres y desde ese momento su
principal nocturna será la lucha contra el crimen organizado en su ciudad,
Gotham City. Batman supuso, al contrario de "Dick Tracy", la puesta en duda del
sistema policial norteamericano que, incapaz de solucionar los problemas por sí
mismos se ve obligado a pedir la ayuda a un superhéroe enmascarado.
Desde el nacimiento de "Superman" en 1938 el panorama del cómic-book
(1938-40) se escinde en dos vertientes muy diferenciadas. La primera vendrá
encabezada por "Detective Comics", ésta, respaldada por el éxito de "Batman",
lanza multitud de series entre las que destacaremos: "The flash", "The Atom",
"Hawkman", "Green Lantern" y "Green Arrow", "Whiz Comics" con el "Capitán
Marvel" y la "Timely" con "The Submariner" y "The human Torch". La segunda
vertiente vendrá encabezada por Will Eisner y su estudio. Eisner se unió a
Maxwell Iger en 1937 formando un estudio de producción de cómics para la
distribución internacional del "Editor Press Service". Para ellos crearan las
series: "Sheena, Queen of the jungle" y "Hawks of the sea", su producción no se
limitó a unica distribuidora y así, vendieron cómics para "Fiction House" y
"Quality" principalmente. Los cantos de sirena llegan a este joven grupo y
Eisner, a espaldas de Iger firma un contrato de exclusividad para la "Quality".
La separación de ambos se hace efectiva y Eisner comienza a aceptar
colaboradores tan creativos como Lou Fine, Reed Crandall o Jack Cole. Fruto de
estas colaboraciones nacen series como:
- "Doll Man" (Diciembre. 1939).
Eisner, Fine y Crandall.
- "The Black Condor" (Mayo de 1940). Fine y el
guionista Kenneth Lewis.
- "Blackhawk" (Agosto de 1941). .etc,
...
Poco despues, "The Spirit" marcará el enlace entre el cómic-book
y el cómic de los diarios.
Las hazañas de los superhéroes solían
concluir en cada cómic-book que los albergaba por lo que la continuidad
dramática no planteaba problemas.
El tradicionalismo
humorístico
La herencia de los cómics de éxito en los primeros veinte años de siglo dejó a lo largo de los años treinta, una multitud de colecciones que siguieron situandose en los puestos más altos en cuanto a lectores se refiere.
Las series de contexto familiar trasplantaban temas como la preocupación por vestir a la última moda, la búsqueda cotidiana del sustento y la resolución esforzada de los problemas de cada día. En este sentido, pasaremos a analizar las tres series más representativas de este momento: “Mickey” (1930), “Apple Mary” (1932) y “Li´l Abner” (1935).
Mickey
(1930)
Resultado de su exito en el terreno de la animación, Walt
Disney y Ub Iwerks, a través del King Features Syndicate, “Mickey Mouse” sale al
mundo del cómic en forma de daily-strip. El primer episodio, titulado “Lost on a
Desert Island” apareció el 13 de Enero de 1930. El 24 de Febrero, el nombre de
Ub Iwerks desapareció de la cabecera de la tira, y a partir del 11 de Marzo
siguiente, Walt Disney estampó su propia firma debajo de la última viñeta de
cada tira. Este personaje se hizo símbolo del triunfo del débil sobre el
poderoso en alegoría del ciudadano común contra los grandes bancos y grandes
trust industriales, abogando por la defensa del New Deal
roostveltiano.
Apple Mary (1932)
Este melodrama, nacido de la mano de Martha Orr, contaba la
historia de una mujer de edad madura que, victima de la crisis económica, le
empuja a vender manzanas por las calles. A partir de 1939, convertida, ya, en
anciana vendedora, asumiendo el fin de la Depresión, ascendería social y
economicamente, (y descendería algo de edad, gracias al guionista Allen
Saunders), cambiando al cabo de un año su titulación por Mary
Worth.
Li´l Abner. (1935)
Después de trabajar como ayudante de Ham Fisher en “Joe
Palooka”, Alfred Gerald Caplin quiso crear su propia serie, para ello, adoptó el
seudónimo de Al Capp. En agosto de 1934 sale la serie Li´l Abner, teniendo
plancha dominical en Febrero de 1935, bajo su firma. La acción se desarrolla en
la comunidad rural de Dagpotch y está protagonizada por Li´l Abner Yokum, un
campesino robusto y un tanto ingenuo, por su padre Pappy Yokum y su madre. Esta
epopeya burlesca es una sátira del modo de vida norteamericano y constituyó una
esperanza y un apoyo al New Deal.
La dominante estética en los años
treinta
La inspiración de los cómics en los movimientos pictóricos
contemporáneos se extinguirá al compás de la inundación del mercado de los
cómics realistas y por la sistematización de los sindicatos. El figurativismo
tendrá más que ver con la fotografía y el cine. A pesar de ello, los dibujantes
de historietas tienen, de forma más o menos consciente, las grandes tendencias
históricas en las artes plásticas. Dividiriamos en tres las tendencias:
1) Clasicismo visual –Foster-Raymond-Hogarth. Mostrarán un amor a
la ilustración de prestigio que no olvida la planificación y la iluminación
cinematográfica. Por ejemplo, “Tarzán”(1929), “Flash Gordon”(1933) o “Prince
Valiant “(1937).
2) Hallazgos anti-escolásticos
–Sickles-Caniff-Robbins. Búsqueda de los potenciales horizontes plásticos de
las “dailies” a blanco y negro. Mostrarán una coherencia funcional de los
principios impresionistas con la impresión blanquinegra de las tiras diarias,
harán un uso del pincel que permite trazos gruesos y simples, ofreciendo la
sensación del contenido más que con el acabado y, con Caniff sobre todo, una
estilización del contraste entre masas blancas y negras dentro de una creativa
iluminación.
3) Esquematismo expresionista. –Gray-Chester Gould-
Will Gould. “Little Orphan Annie” (1924)- “Dick Tracy” (1931)-“Red Barry”(1934),
respectivamente. Tendrán un lenguaje más primitivo, en contraposición con el
resto, y un dibujo de mayor tosquedad, más cercano a la abstracción icónica con
un expresionismo casi infantil.
Otra clasificación interesante nos la
ofrece Scott McCloud. Para establecer un módelo que le sirva para definir el
lenguaje, tanto visual como conceptual, de cualquier cómic establecerá un
esquema compositivo triangular formado por tres ángulos: el plano pictórico, la
realidad y el significado. La unión de cada extremo recibirá el nombre de ángulo
de la retina, representación, dificultad del lenguaje y lo conceptual.
El lenguaje visual y conceptual del cómic se establecerá según sus
características. Si está más cercano al naturalismo en sus personajes y fondos,
estaría más inclinado al extremo inferior izquierdo. Un personaje como “Dick
Tracy” ocuparía toda la banda inferior debido a sus fondos realistas y la
simplificación de sus personajes. McCloud establecía que cuando más cercano
estuviese a cada extremo, más clara quedaría el ansía del dibujante: si estaba
muy en el lado de la realidad, el autor, inconscientemente, tenderá a la belleza
de la realidad, si lo hace al del significado, a la belleza de las ideas y si lo
es al plano pictórico, a la belleza del arte.
Aplicando este módelo a
los diferentes cómics de esta década, el resultado confirma la división
anterior.
La influencia en Europa.
Tintín
El desarrollo del cómic en los EEUU durante los años treinta tuvo
repercusiones muy importantes en la Europa prebélica. El cómic humorístico creó
buenas tiras en Inglaterra, “Jane” (1932) de Norman Pett y en la Alemania nazi,
por ejemplo, “Padre e hijo”de E.O. Plauen, (ver imagen), que desarrollaba
historias jocosas y sin palabras protagonizadas por un caballero orondo y
pequeño burgués y su travieso hijo. El cómic de aventuras era arquetipo perfecto
de exaltación del hombre fascista, por ello, tuvo un desarrollo fuerte en la
Italia de Mussolini con “Dick Fulmine” (1938) y en España, con “Juan Centella” o
“Roberto Alcázar y Pedrín”(1940), en donde el protagonista tenía un parecido
importante en Primo de Rivera (en conversaciones posteriores con el autor Vañó
desmintió categóricamente esta afirmación asemejando la figura del personaje a
su aspecto en su juventud y negando cualquier inspiración fascista).
Pero donde mayor trascendencia tuvo esta influencia fue en un dibujante
belga llamado Georges Prosper Remi, alias Hergé. En noviembre
de 1929 es nombrado director del suplemento semanal del Petit Vingtiéme en el
cual, el 10 de Enero de 1929 arranca la primera historia de Tintín llamada
“Tintín en el País de los Soviets”. La influencia recibida por los diversos
autores ha sido muy manifiesta, su formidable capacidad de extraer lo más
valioso de cada uno hace identificable cada elemento pero nos impide separarlo
de su obra. La fuerte presencia de George McManus (Bringing up father) a
través de Saint Hogan se percibe en la claridez narrativa, la simplificación y
el gusto por el gag; de Sydney Smith, lo épico, la creación de la aventura con
pequeñas dosis de amor, el gusto por lo exótico así como la planificación de la
acción así como Milton Caniff, que, paralelamente a la obra de éste, configura
el personaje que le llevará a la fama, hablamos de un héroe rubio de aspecto
aniñado, con color de pelo claro, cejas idénticas, sonrisa amplia, pantalones
bombachos y un saludo de la misma forma que lo haría el héroe de Hergé todo
ello, en “Terry and the pirates”.
Hergé desarrollará un estilo que,
habitualmente, se ha denominado renacentista. Efectivamente, este dibujante
franco-belga, buscará la documentación, el estudio de la perspectiva, el uso de
los contornos bien delimitados, la primacía de la línea sobre el color o la
intangibilidad de su grafismo, vehículos nunca antes aplicados a un cómic de
aventuras. Por otra parte, Hergé aporta una superación de un ingenuismo
estático, primitivo y una anulación de lo violento, de lo que distrae en función
de la historia.
Pero si algo debemos destacar sobre lo demás, eso debe ser los “fuera
de texto”, la habilidad de Hergé de colocar grandes viñetas donde hay apenas
diálogo, los utiliza para la “escena”, para el momento espectacular, para las
muchedumbres describiéndonos con detalle escenas que no podrían ser contadas con
palabras o en viñetas pequeñas.
El estilo de Hergé no será uniforme a lo
largo de la década, su primera obra, ya nombrada, denota un abuso de los gags
con el suspense al final de cada página y de la “s” como postura de los
personajes. En las siguientes aventuras irá desarrollando una más perfecta
ambientación, un progresivo abandono de las sombras, irá incorporando un uso de
la línea cinética y dinámica hasta cimentar un sólido dibujo con un color y
decorados muy trabajados en 1938 con “El Cetro de Ottokar”.
No podemos dejar de hablar de Tintín sin aludir a valoraciones sociopolíticas que acompañan la trayectoria de todas sus aventuras. Ubicándonos en la década de los años ´30, estas valoraciones se tornan reaccionarias. En “Tintín en el País de los Soviets” de 1929, Hergé nos muestra una Rusia sucia y hambrienta con largas colas de gente que esperan un mendrugo de pan que sólo dan los “comunistas” del Partido, votaciones con pistola en mano o ficticias industrias de decorado que enseñan a los comunistas ingleses. Estas muestras han sido explicadas por los tintínologos como encargo a Hergé del abad Norbert Wallez perteneciente a un diario de extrema derecha.
Pero en la siguiente, “Tintín en el Congo” (1930), muestra a un Tintín aclamado por indígenas tratados al modo de niños grandes e inocentes en el Congo colonial de Leopoldo II. Se burla del mito capitalista en “Tintín en América” (1931) como podría hacerlo un americano, sin ninguna trascendencia más allá del gag. Carga contra la ocupación japonesa de Manchuria en “El loto azul” (1934) y se desmarca del fascismo en “El Cetro de Ottokar”(1938). Pese a todo esto, las aventuras desarrolladas a partir de la Segunda Guerra Mundial son más dudosas.
Las posibilidades
expresivas que deja abiertas Hergé son muy importantes de cara al cómic de
posguerra y a lo largo de la década de los ´60, cuando el revisionismo cultural
ataque su obra de forma estética e ideológica, convirtiéndose en la alternativa
a las nuevas proposiciones. Será el impulsor del, denominado, “estilo de la
línea clara” que tendrá su apogeo a partir de los años ´50 con los “Estudios
Hergé” que incluirán a autores como Bob de Moor, Jacques Martin o Roger Leloup,
colaborando, a su vez, en las historias de éste. En 1984, se publicará en Madrid
el “Manifiesto del Nuevo Renacentismo” a cargo de J. E. D´Ors en un intento de
volver a los planteamientos iniciados por Hergé.