|
LOS TEMAS ESENCIALES DEL SISTEMA HEGELIANO archivo del portal de recursos
para estudiantes |
I. El idealismo hegeliano
El Idealismo no se refiere a la acepción ideal a lo real (lo que debe ser a lo que es). Hegel combate esta filosofía del “debe ser”, en la que el ideal nunca puede ser alcanzado, y más aún tal como se la expresa.
Estas doctrinas implican la insatisfacción frente a la realidad, y hacen aspirar a una superación hacia brumosas lejanías (el hombre primero se siente arrojado en un mundo extraño, se halla perdido. La función de la filosofía es llevarlo a reconciliarse con él para descubrir en su seno lo que es homogéneo al espíritu). El verdadero fin de la filosofía es ccomprender lo real, hacerlo plenamente inteligible; todo debe ser reconocido como racional, “ideal”, a través de la razón.
Para Kant, solo conocemos ideas y fenómenos condicionados por nuestra estructura mental que trasciende los materiales de la intuición sensible; la realidad profunda de las cosas se nos escapa, la cosa en sí es incognoscible. Hegel, al contrario, formula que no hay cosa en sí ni realidad independiente del pensamiento.
II. La idea y el concepto
El sentido que Hegel otorga a la palabra idealismo es el que hace de la Idea lo absoluto. El hegelianismo es una filosofía de la inmanencia, en la cual el absoluto es el sujeto universal que comprende todo, del que todas las cosas no son más que su desenvolvimiento dialéctico. El sujeto universal es al que Hegel denomina Idea o Concepto. Concepto quiere decir lo que comprende, es la comprehensión, lo universal que comprende sus determinaciones en un desenvolvimiento dialéctico, en este sentido, es absolutamente concreto. La idea, en su sentido estricto, es para Hegel la realización adecuada del concepto, “la unidad absoluta del concepto y de la objetividad”, “el verdadero en sí y para sí”. La idea es la vida, el alma, la idea de lo verdadero y del bien en el conocimiento y la acción; por ultimo, el saber absoluto que alcanza en el pensamiento del filosofo, donde “se piensa a sí misma: es la verdad que se conoce”. Desde el punto de vista de la idea, el concepto permanece como el principio de la idea.
III. El pensamiento y lo universal
Para Hegel lo primero es el pensamiento objetivo que se identifica con lo universal. Primero es lo universal, considerado abstractamente como una forma vacía separada de su contenido. Lo universal verdadero es el concepto, es el pensamiento que se determina, se concreta, se da un contenido.
El pensamiento es a la vez:
1) La substancia de las cosas exteriores: se manifiesta por las leyes de los fenómenos, los géneros y las especies de seres vivos.
2) La substancia universal de las cosas del espíritu: “en toda intuición humana hay pensamiento; es el elemento universal en toda representación, recuerdo y, en general, debe ser considerado como el verdadero principio universal de toda existencia, tanto natural como espiritual: se encuentra en la base de todo.
IV. Divisiones del sistema
El sistema hegeliano es el desarrollo de una triada dialéctica: idea, naturaleza, espíritu. Estudia la Idea en los tres momentos del método dialéctico: posición (tesis), negación (antitesis), unificación (síntesis). La idea pura, fundamento de toda existencia natural y espiritual, es el equivalente del pensamiento divino, saliendo de sí misma para manifestarse como Naturaleza en el espacio y en el tiempo, es la Idea exteriorizada. La Idea que retorna a sí misma después de esta alineación, y deviene así espíritu real, pensamiento consciente de sí. La Razón, es estudiada en la Filosofía de la naturaleza en tanto que se realiza en el universo, y en la Filosofía del espíritu se realiza mediante el pensamiento y la actividad del hombre.
1. La lógica. Debe considerarse como un sistema de determinación del pensamiento en el que la oposición de lo subjetivo y lo objetivo desaparece. Las categorías del pensamiento son las categorías del ser. Si el pensamiento lógico es dialéctico, se debe a que el ser mismo es dialéctico. La dialéctica ideal es el reflejo de la dialéctica real: el lógico debe pensar conforme a ella.
Tres grandes partes comprende la lógica hegeliana: la teoría del Ser, la teoría de la Esencia y la teoría del Concepto.
a) Teoría del Ser. Estudia las categorías más simples y menos determinadas. Comienza por la noción de Ser. El ser equivale a la nada. Esta contradicción se resuelve en el devenir, el primer pensamiento concreto y por esto, el primer concepto. Con esta noción, Egea se reúne con el viejo Heráclito: nada es estable en el universo: todo está en continuo movimiento y el absoluto solo es un proceso ininterrumpido de devenir.
Todas las categorías del ser se desarrollan a partir del devenir. El devenir, simplificando la dialéctica hegeliana, es el paso de una cualidad a otra, cada una de las cuales determina una existencia empírica, el movimiento dialéctico conduce de la cualidad a la cantidad: cantidad excesiva (número), magnitud intensiva o grado. Se llega así a la medida. El agua, por ejemplo, según su grado de temperatura, permanecerá liquida o se tornará hielo o vapor.
b) Dialéctica de la infinitud. Hegel desarrolla su célebre dialéctica de la infinitud, su concepción del infinito verdadero.
El infinito no debe concebirse como si fuese la progresión de lo finito que, al avanzar, cede sin cesar sus límites, es el infinito malo o falso. El infinito debe concebirse dialécticamente como realizándose en lo finito y mediante lo finito, donde se manifiesta imponiéndose limites que, en seguida, niega: esta negación de la negación es su afirmación. Para Hegel el infinito verdadero es la totalidad de los momentos del ser que se determina en cada uno de los límites puestos por el devenir universal.
c) Teoría de la Esencia. La noción de medida lleva del ser a la esencia. Lo que se esconde bajo los aspectos cambiantes de la existencia empírica. Lo que cae ante los sentidos no es, por lo tanto, más que apariencia. El ser aparece así como desdoblado. Los términos se oponen por parejas: identidad y diferencia, fundamento y consecuencia, cosa y propiedades, fuerza y manifestación, interior y exterior. Aun cuando estas categorías se excluyen, se requieren una a la otra. La mas ilusoria de las oposiciones es la de interior y exterior, ambas tienen el mismo contenido. Debe decirse entonces, que el hombre no es nada más que la serie de sus actos. Por tanto, lo que es puramente interior es completamente exterior.
Todos los términos que se oponen por parejas en la esfera de la esencia encuentran finalmente su síntesis en la categoría de la realidad efectiva: El fenómeno aquí es concebido como la manifestación total y adecuada de la esencia. La realidad verdadera por oposición a la simple posibilidad o a la pura contingencia es el ser necesario, la necesidad racional. Por eso, Hegel pudo escribir que lo racional es efectivamente real y que lo efectivamente real es racional. Lo necesario es la sustancia (sentido más verdadero), la causa (que se manifiesta por sus efectos). Entre las causas y los efectos hay acciones reciprocas.
Con esta categoría se abandona la esfera de la esencia, para ingresar en la del concepto, la de la totalidad inteligible que pone, al comprenderlas como sus momentos, sus propias diferenciaciones y manifiesta así su libertad.
d) Teoría del concepto. Hegel estudia el concepto básico en tres aspectos:
A) El concepto subjetivo que abarca tres momentos: el universal, el particular y el individual. El concepto es el universal concebido como un pensamiento que se concreta, se da un contenido al determinarse y particularizarse (base del juicio), que es la partición primordial del concepto que separa de él lo particular. El juicio liga la existencia de las cosas a su esencia universal. El razonamiento une estos dos extremos y establece una mediación entre lo universal y lo individual por intermedio de lo particular. Representa el Universal tal como se realiza en lo individual, al particularizarse y al contrario. El razonamiento es el fundamento esencial de toda verdad: para Hegel, todo es razonamiento del mismo modo que todo es concepto.
Así pues, el concepto no es algo puramente subjetivo; se realiza en la totalidad concreta que abraza y es, de esta manera concepto objetivo.
B) El concepto se objetiva en tres formas: el mecanismo, en el cual los objetos están simplemente yuxtapuestos; el quimismo, en el que se atraen y se penetran mutuamente; y la teleología, o sea, la finalidad orgánica en la cual el fin domina y dirige la actividad de las partes.
C) La teleología prepara el advenimiento de la idea en la que el concepto retorna a sí mismo por la unión de la subjetividad y la objetividad. La idea es la mas elevada definición de lo absoluto, y puede ser concebida “como la razón de lo finito y de lo infinito, del alma y del cuerpo, como la posibilidad que tiene en ella su realización efectiva, como aquello cuya naturaleza solo puede ser comprendida como existente”. “La Idea es la dialéctica misma que separa y diferencia eternamente, y solo como tal es creación eterna, fuente eterna de vida y espíritu eterno”. Si la idea parece contradictoria al entendimiento, se debe a que es esencialmente proceso y solo existe por esta dialéctica.
En su Propedéutica Hegel dice: “Hay tres ideas: La idea de la vida, la idea del conocimiento y del bien y la idea de la ciencia y de la verdad”. La idea en su forma inmediata es la vida donde el alma realiza el concepto en el organismo. En la idea del conocimiento se busca el concepto que debe ser adecuado a su objeto; en la idea del bien, al contrario, el concepto aparece primero y debe ser realizado como objetivo de la acción. El concepto supremo en la Idea absoluta, la unidad de la vida y el conocimiento, el universal que se piensa y que al pensarse se realiza a sí mismo efectivamente.
2. Filosofía de la naturaleza. La Naturaleza es la Idea bajo la forma de la alteridad, la idea que sale de sí misma, se exterioriza, y luego de producir vida consciente, retorna a sí, a interiorizarse en el pensamiento del hombre. El devenir de la Naturaleza es una ascensión hacia el espíritu. La idea se manifiesta en la Naturaleza por las leyes que la rigen. Esta impotencia de la Naturaleza de permanecer fiel al concepto impone límites al pensamiento filosófico, que en este terreno no puede deducir todo. La naturaleza debe considerarse como un sistema de grados.
Hegel se ocupa de separar la dialéctica de la Idea inmanente a la Naturaleza, al substituir en todas partes las categorías del entendimiento por las relaciones ideales del pensamiento especulativo y distingue tres niveles de existencia: el mundo del mecanismo, el mundo de la físico-química y el mundo orgánico.
El mundo del mecanismo es el de la materia y del movimiento, donde los elementos actúan por atracción y repulsión. La forma abstracta de la exterioridad es el espacio, la del devenir es el tiempo. La gravitación es una tendencia de la materia a interiorizarse (subjetividad). El movimiento de los cuerpos celestes manifiesta esta matemática de la Naturaleza.
La física tiene por objeto todos los aspectos propiamente cualitativos del mundo material (luz, sonido, calor, electricidad) en el que todo se individualiza en cuerpos. Pone de relieve los momentos de oposición y de conciliación mediante los cuales se manifiesta en el mundo material la dialéctica natural, cuya forma mas típica es la polaridad. El último término de los procesos físicos es el quimismo, que permite el advenimiento de la vida.
La idea se desliga gradualmente en los procesos físico-químicos para liberarse en el mundo orgánico donde el concepto se concreta cada vez más. En los procesos químicos el organismo encuentra las condiciones de su existencia y debe resistirles sin cesar para vivir. Como el ser viviente enfrenta un conflicto continuo con las fuerzas exteriores, surge un sentimiento de angustia que siempre está ligado a la vida, pero no solo la potencia de estas fuerzas exteriores consagra al viviente a la muerte, sino también la inadecuación de su existencia individual a la “universalidad concreta” constituye el concepto de la especie a la cual pertenece. Aquí reside “su enfermedad originaria y el germen innato de la muerte”.
La filosofía de la Naturaleza es la parte más débil del sistema hegeliano.
La Naturaleza solo tiene valor, para Hegel, en la medida en que, al condicionar la vida, hace posible el advenimiento de la conciencia y del pensamiento. Contrariamente a Kant, no admiraba la “mala infinitud” del cielo y le gustaba decir que las estrellas son “una erupción de granos luminosos en el cielo”.
3. Filosofía del Espíritu. Representa el coronamiento del sistema hegeliano, ya que en el espíritu la Idea completa su desenvolvimiento, se concreta y logra verdaderamente su realidad efectiva. La idea lógica y la Naturaleza son las condiciones de la realización del espíritu, que es su verdad. Hegel Creo una filosofía de la cultura humana y dio las bases filosóficas de las ciencias morales. No se contentó con un estudio puramente psicológico de la vida interior (el espíritu subjetivo); quiso estudiar también el espíritu en sus producciones exteriores: la historia, el derecho, las costumbres (el espíritu objetivo) y en sus manifestaciones mas elevadas en las que el espíritu se encuentra verdaderamente a sí mismo: el arte, la religión y la filosofía (el espíritu absoluto).
a) El espíritu subjetivo. Se presenta en diferentes niveles que son otros tantos momentos necesarios del desenvolvimiento dialéctico del concepto del espíritu. Hegel distingue así el alma (objeto de la antropología), la conciencia (objeto de la fenomenología) y el espíritu (objeto de la psicología propiamente dicha). El alma es el espíritu en tanto que depende de las condiciones naturales fisiológicas (raza, temperamento, etc.) y puramente físicas (como, por ejemplo, el clima). La conciencia psicológica es una “totalidad concreta” de determinaciones, en la que cada parte tiene su lugar en función de las restantes. Reconoce que todo lo que ocurre en el espíritu tiene su origen en la sensación y en el estado afectivo elemental, pero rechaza al corazón y al sentimiento como criterios del bien moral y de la verdad religiosa.” Es el pensamiento quien distingue al hombre del animal, con el cual tiene en común la sensación y la afectividad elemental”. La vida psicológica se separa del sentir a la conciencia de sí. Un factor importante del progreso mental es el hábito. “El habito es el elemento mas esencial para asegurar la existencia de toda espiritualidad en el sujeto individual”
La psicología debe estudiar el desenvolvimiento dialéctico inmanente de la actividad mental. Es preciso que el espíritu revele su libertad llegando a reconstruir racionalmente aquello que primero le fue impuesto como dato inmediato. El espíritu teórico se manifiesta como conocimiento intuitivo confuso ligado al sentimiento. El intermediario entre la intuición y el pensamiento es la representación, que se presenta con la forma de la memoria-recuerdo, de la imaginación y de la memoria verbal. Esta forma de memoria es la más importante, puesto que es el instrumento del pensamiento y posibilita todas las operaciones mentales superiores. Permite al pensamiento individual acercarse inmediatamente a lo universal.
Al pasar al estudio del espíritu practico, Hegel muestra cómo el pensamiento se determina en voluntad y como la voluntad debe elevarse por encima del sentimiento para basarse sobre el pensamiento. “La verdad y la racionalidad del corazón y de la voluntad pueden encontrarse solo en la universalidad de la inteligencia, y no en la singularidad del sentimiento en tanto tal”.
Hegel vincula la dialéctica de las tendencias y de las necesidades con la Filosofía de la Naturaleza y con la Lógica. La tendencia no es sino el hecho que una cosa sea en sí misma y sea la carencia, lo negativo de sí misma; de aquí su esfuerzo por salir de esta penosa contradicción, al intentar procurarse lo que le falta.
La dialéctica del amor esta esbozada en la Filosofía del Derecho:
“Amor, quiere decir la conciencia de mi unidad con otro y la unidad con el otro y del otro conmigo. El primer momento en el amor es que yo no quiera ser para mí una persona que se basta a sí misma y que si lo fuera me sentiría defectuosa e incompleta. El segundo momento consiste en que yo conquisto mi ser en otra persona. De esta forma, el amor es la más enorme de aquellas contradicciones, y la solución es la unión moral de los seres”.
b) El espíritu objetivo y el espíritu absoluto. Estas dos piezas esenciales del sistema hegeliano merecen un lugar aparte, pues están ligadas a la escisión entre la derecha y la izquierda hegelianas que se manifestó, en esencia, en los planos religioso y político.
c) La moral de Hegel. La moral ocupa un lugar muy reducido, y por ende, fragmentario en la filosofía hegeliana. Está relacionada con sus concepciones jurídicas y políticas así como con su psicología del espíritu práctico y su filosofía de la religión.
La filosofía, tal como Hegel la concibe, no tiene como objetivo definir un ideal de perfección inaccesible, sino comprender lo real, reconstruyéndolo dialécticamente y reconociéndole así la racionalidad. Enfocada desde este punto de vista, la moral comprueba que juzga.
Una oposición fundamental domina la moral hegeliana: la moralidad subjetiva y la moralidad objetiva. La primera es la moralidad en el sentido kantiano, definida por un criterio formal: la validez universal de la máxima de la acción, en esta forma, solo se encuentra un fundamento abstracto que lleva a un formalismo vació, y no aprehende los deberes y los derechos.
La verdadera moralidad es la moralidad objetiva, la que el hombre adquiere en las sociedades que lo educan: la familia, la sociedad civil y, sobre todo, el Estado. Integrándose conscientemente a ese todo concreto que es el organismo colectivo del Estado, es como el hombre alcanza la verdadera libertad. Hegel reencuentra así la noción kantiana de la autonomía y da forma concreta al criterio de la universalidad: la participación en el espíritu colectivo.
d) La filosofía de la historia. La más popular de la obra de Hegel. La historia universal, tal como la concibe, no es la historia original, ni la historia reflexiva que quiere explicar los hechos y extraer lecciones practicas del pasado, sino la historia filosófica que domina los acontecimientos desde un punto de vista universal e intemporal. La Razón, para Hegel, es la sustancia misma de la historia. Piensa que la razón gobierna el mundo y que en la historia, todo ha transcurrido racionalmente. La historia es el desenvolvimiento de una lógica inmanente de la cual los grandes personajes históricos son los instrumentos inconscientes. La fuerza de ellos radica en la voluntad del Espíritu universal. En algunas épocas, la estructura del “espíritu de un pueblo” se quiebra, pero la historia universal prosigue. Así es como se manifiesta la dialéctica de la historia: los progresos de la humanidad se realizan por contradicciones, colisiones (guerras, golpes de Estado o revoluciones) que alcanzan un estado de cosas más verdadero. Los periodos de felicidad, de armonía, de ausencia de contradicciones, no son periodos históricos.
No podemos analizar todo el contenido de la Filosofía de la Historia. La idea directriz es que la historia universal es el progreso en la conciencia de la libertad.
e) La estética. Lo bello es lo absoluto en su existencia sensible, la Idea que se torna transparente en los límites de la apariencia sensible. La función del arte es ser “el mediador, el conciliador entre la realidad exterior sensible y perecedera y el pensamiento puro entre la Naturaleza y la realidad finita, por una parte, y la libertad infinita del pensamiento conceptual, por la otra. El elemento propio del arte es la apariencia. El arte hace aparecer lo substancial, lo universal; destaca el verdadero valor de las apariencias sensibles, les confiere “una realidad más alta, engendrada por el espíritu”.
La obra pedagógica. Un aspecto menos conocido del pensamiento hegeliano. En ellos se opone a los “nuevos” métodos pedagógicos que están en boga en su época y que hoy vuelven a ser “nuevos”. Su principio fundamental es que el pensamiento, como la voluntad, debe comenzar por la obediencia. Combate “el desastroso prurito de querer llevar al alumno a un pensamiento personal”. Deben “extirparse esos puntos de vista fantasiosos, esas ideas, esas reflexiones que la juventud puede tener o fabricarse”. Asimismo combate los métodos que comienzan por lo concreto sensible para dirigirse hacia el pensamiento; debe “comenzarse por lo abstracto y tomarlo en sí y para sí”. Hegel alaba el estudio de la gramática: “Su materia, en efecto, son las categorías, o sea, los propios productos, las propias determinaciones del entendimiento; es en la gramática, entonces, donde el entendimiento comienza su aprendizaje estudiándose a sí mismo”.
|
Tus compras en |
|||
|
Argentina |
Colombia |
México |
Venezuela |
| |