SOCIOLOGÍA
DE LAS ORGANIZACIONES archivo del portal de recursos
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Poder en relación a las distintas variables organizacionales
Contenido:
Poder Organizacional
Cultura
Organizacional y Poder
Clima
Organizacional y Poder
1. Poder Organizacional
Es el medio a través del cual los
conflictos de intereses son resueltos en última instancia. En el
poder influye quién lo ejerce, qué, cuándo y cómo.
Algunos lo ven como un recurso, como algo que se posee, otros lo ven como
una relación social caracterizada por algún tipo de dependencia,
como una influencia sobre algo o alguien.
El poder es un instrumento
de dominación cuya contraparte es la resistencia, se ejerce sobre
el cuerpo de los individuos por medio de la observación de la vida
laboral y también sobre las relaciones.
En este punto debemos
marcar las diferencias que existen entre poder y dominación, tal
como lo expresa Weber poder consiste en la probabilidad de obtener obediencia
a pesar de la resistencia del otro, o sea que implica la posibilidad del
ejercicio de la coacción, en cambio la dominación implica
obtener obediencia con la anuencia del otro, esta última nos lleva
al concepto de autoridad que es desarrollado mas adelante.
Las fuentes
de poder son muy variadas y pueden ser una o varias de las siguientes:
Autoridad formal: es la primera y más evidente fuente de poder, una
forma de poder legitimado que es respetada y reconocida por aquellos en
los que obra recíprocamente. Según Weber la legitimación
es una forma de aprobación social esencial para establecer las relaciones
de poder y se presenta cuando una persona tiene derecho a mandar sobre parte
de la vida humana y cuando los dominados consideran que es su deber obedecer.
Históricamente surge de una o más de estas tres características:
Carisma: se da cuando la gente respeta las cualidades especiales de un individuo.
Tradición: aparece cuando la gente respeta las costumbres y prácticas
del pasado e inviste la autoridad en aquellos que simbolizan y encarnan
estos valores tradicionales.
Fuerza de ley (autoridad burocrática,
racional o legal): surge cuando la gente insiste en que el ejercicio del
poder depende de la correcta aplicación de reglas y procedimientos
formales. Los que la ejercen deben ganarse sus derechos de poder a través
de medios proceduales (demostrando derechos o propiedad, por elección
de la mayoría o por cualificación profesional).
Según
H. Fayol la autoridad consiste en el derecho de mandar y en el poder de
hacerse obedecer, no se concibe la autoridad sin la responsabilidad que
acompaña al ejercicio del poder.
Aquellos que están sujetos
a un tipo de autoridad en uso, respetan y aceptan su naturaleza, por esto
la autoridad sirve como forma de poder. Si no es respetada se vuelve vacía
y el poder entonces pasa a depender de alguna de las otras fuentes.
En las organizaciones el tipo que más se da es el burocrático,
asociado a la posición que uno tiene dentro de la estructura. Estas
distintas posiciones en las organizaciones suelen definirse en términos
de derechos y obligaciones creando un campo de influencia dentro del cual
uno puede operar legítimamente con el apoyo de formal de aquellos
con quienes trabaja.
Autoridad personal: se relaciona con aquellas características
y aptitudes individuales que permiten que a determinados directivos se les
obedezca, se les respete, y se les acepten sus criterios, mediante el uso
de solicitudes, persuasiones o sugerencias, más que por el ejercicio
del poder y de la autoridad legal. Surge de la habilidad para conocer profundamente
a la gente, de saber entender sus aspiraciones y sus necesidades personales,
de saber con exactitud que se debe hacer y que se debe emprender, demostrando
claridad en los conceptos y seguridad en las determinaciones, pudiendo así
dirigir a la gente hacia objetivos claros y a la búsqueda de metas
concretas que permitan la mayor realización humana y empresarial.
Este poder es aquel que se ejercita mediante el liderazgo.
Control
de los recursos escasos: todas las organizaciones dependen para existir
de un flujo adecuado de recursos: dinero, materiales, tecnología,
personal y apoyo de sus clientes, proveedores y la comunidad en general.
La habilidad para controlarlos es una fuente importante de poder dentro
y entre las organizaciones. Si el recurso es escaso y alguien depende de
su disponibilidad entonces puede ser traducido a poder. La escasez y la
dependencia son las claves de los recursos del poder.
El dinero es el
más líquido de los recursos y puede ser convertido en otros.
Según J. Pfeffer el uso de este poder esta encadenado críticamente
a la habilidad para controlar el uso discrecional de los fondos, no es necesario
tener un control completo de las decisiones financieras solo se necesita
tener el control suficiente como para influir en las operaciones corrientes
sobre las cuales pueden ocurrir cambios marginales o para crear nuevas iniciativas.
Uso de la estructura, leyes y reglamentos de las organizaciones: constituyen
instrumentos racionales para el desempeño de tareas auxiliares; desde
una visión política se entienden como productos y reflexiones
de una lucha por el control político.
La estructura de la organización
suele utilizarse como instrumento político y al igual que la habilidad
para usar las normas en provecho propio es una importante fuente de poder
organizacional y define un terreno discutido donde siempre se negocia, preserva
o cambia.
Control de los procesos de decisión: se define como
la habilidad para influir en los resultados de estos procesos. Ya que las
organizaciones son sistemas de toma de decisiones, un individuo o un grupo
que pueda ejercer influencia importante en los procesos de toma de decisión
también puede influenciar en los asuntos de la organización.
Para los políticos de la toma de decisiones organizacionales suele
implicar el evitar que se tomen decisiones cruciales tanto como favorecer
aquellas que se desean.
Hay tres tipos de poder usados en la toma de
decisiones que actúan sobre distintos elementos interrelacionados:
Premisas de la decisión: implica conseguir que las decisiones se
tomen por defecto; evitando la discusión explícita del asunto.
Se basa en prevenir que ciertas materias lleguen a ser asuntos calientes
que puedan dirigir la acción. A parte de la manipulación existe
un gran elemento de control consciente o socializado, este se constituye
en vocabularios, estructuras de comunicación, creencias, actitudes,
normas, procedimientos y controles discretos que, aunque no cuestionados,
ejercen una influencia fundamental en los resultados de las decisiones,
estos factores configuran las premisas de la decisión trazando nuestro
modo de pensar y actuar.
Proceso de toma de decisiones: aquí
es más visible el control. Las normas básicas que guían
la toma de decisiones son importantes variables que los miembros de la organización
pueden manipular y usar para sentar las bases a favor o en contra de una
acción dada.
Cuestiones, objetivos y criterios: un individuo
puede configurar asuntos y objetivos más directamente preparando
los informes y contribuyendo a la discusión en que se basa la decisión
que participando en la misma.
El poder aumenta para la persona que
es capaz de estructurar la atención en los asuntos de manera que
defina la realidad del proceso de toma de decisiones. Los administradores
persuaden, negocian y forman alianzas para facilitar el camino que conduzca
a las decisiones que quieren tomar.
Control del conocimiento y de la
información: controlando ambos recursos claves se puede influir sistemáticamente
en la definición de la situación de la organización
y así crear modelos de dependencia. El sistema de información
puede conferir poder a los miembros de la organización para afectar
sus salidas, el equilibrio y los comportamientos en la asignación
de recursos.
Según la psicología si la gente define las
situaciones como reales serán reales en sus consecuencias. Los políticos
de las organizaciones lo ponen en práctica regulando el flujo de
información y conocimiento que se halla a disposición de la
gente influenciando en su percepción de las situaciones y por lo
tanto en su forma de actuar ante ellas, abren y cierran los canales de comunicación,
filtran, resumen, analizan y modelan el conocimiento de acuerdo a una visión
del mundo que favorece a sus intereses. En general la búsqueda del
control de la información esta ligada a cuestiones de la estructura
organizacional.
La tecnología puede usarse para aumentar el
poder de aquellos que están en los niveles periféricos o locales
de la organización brindándoles datos relevantes, comprensibles
e inmediatos relativos a su trabajo y facilitándoles el autocontrol
en lugar de un control centralizado. También se puede usar para tejer
modelos de dependencia teniendo el derecho de la información, del
tiempo, acceso exclusivo a los datos claves o demostrando la capacidad de
ordenar y sintetizar los hechos de manera efectiva. Este “poder de los expertos”
se refiere al uso del conocimiento y de la experiencia como medio de legitimar
lo que a uno le gustaría hacer.
Control de jurisdicciones: la
noción de jurisdicción alude a la relación entre los
distintos elementos de una organización, así podemos hablar
de límites entre distintos grupos de trabajo o departamentos, o entre
la organización y su entorno. La mayoría de la gente en posiciones
de liderazgo en todos los niveles de una organización puede defender
esta dirección jurisdiccional para contribuir a su poder.
La
dirección jurisdiccional puede ayudar a una unidad a integrarla con
el mundo exterior o a incomunicarla a fin de que actúe autónomamente,
las transacciones de jurisdicción se caracterizan por estrategias
que compiten por el control y el contracontrol.
Capacidad para hacer
frente a la incertidumbre: es la habilidad de enfrentarse a las dudas que
influyen en las operaciones diarias de una organización, implica
un cierto grado de interdependencia porque estas situaciones discontinuas
e impredecibles en una parte de la organización tienen repercusiones
para las operaciones de cualquier otro sitio, esta habilidad se relaciona
con la posición que uno ocupa en la división global del trabajo.
Control de la tecnología: se basa en la habilidad de manipular el
poder productivo y hacerlo trabajar eficientemente para sus propios fines.
Las organizaciones llegan a ser vitalmente dependientes de algún
tipo de tecnología indispensable que puede convertir sus ingresos
en gastos. El tipo de tecnología empleada influye en los modelos
de interdependencia y de ahí las relaciones de poder entre distintos
individuos y departamentos. Intentar cambiar o introducir nuevas tecnologías
puede alterar el equilibrio del poder y crear conflictos entre jefes y empleados
y entre distintos grupos dentro de la organización. La tecnología
esta diseñada de modo que hace las acciones colectivas de pequeños
grupos extremadamente efectivas.
Alianzas interpersonales, redes y control
de la organización informal: Los políticos de la organización
cultivan estas alianzas informales y redes de trabajo incorporando la ayuda
e influencia de aquellos con una importante posición en el dominio
en que estén operando. Las alianzas y coaliciones no se construyen
necesariamente alrededor de una identidad de intereses, lo que se requiere
es que sean bases de alguna forma de intercambio mutuamente beneficioso.
Estas pueden permanecer a un grado informal e invisible y también
pueden extenderse e incluir a personas claves de afuera. A este suele denominárselo
“poder conexión”, lo usan casi todos los líderes y su incumplimiento
implica no tener la aprobación de la conexión poderosa.
Control de las contraorganizaciones: implica el desarrollo de un “poder
compensador” que surge cuando un grupo de personas constituye una concentración
de poder en relativamente pocas manos, se crea un bloque de poder rival.
Esta estrategia brinda una manera de influir en las organizaciones donde
no se es parte de la estructura de poder establecida.
Simbolismo y dirección
del pensamiento: es la capacidad de unos para persuadir a otros de establecer
realidades que apoyen los intereses que uno desea perseguir. Nos lleva al
liderazgo el cual implica una capacidad de definir la realidad de otros.
Aparece aquí la figura del dirigente democrático que dirige
los pensamientos de los implicados manejando una forma de poder simbólico
que ejerce una influencia decisiva en cómo la gente percibe su realidad
y de ahí su forma de actuar. Abarcan el uso de la imagen, del teatro
y del sentido lúdrico.
Sexo y dirección de las relaciones
de sexo: muchas organizaciones están dominadas por valores relativos
al sexo, que inclinan la vida de la organización a favor de un sexo
en detrimento del otro. Esto se encuentra presente en el lenguaje, rituales,
mitos, historias y otros modos de simbolismos que forman la cultura de la
organización.
Factores estructurales que definen el escenario
de la acción: en general nadie en una organización admitirá
tener un poder real, todos se sienten atrapados en algún grado entre
las fuerzas internas de la organización o las exigencias impuestas
por el entorno. Sucede que el acceso al poder es tan abierto, amplio y variado
que las relaciones de poder generan mas o menos un equilibrio.
Aquí
hay que distinguir entre las manifestaciones superficiales y la estructura
profunda del poder, esto se define por medio de la lógica del cambio
configurando la época social en la que viven la organización
y la sociedad, entendiéndolas desde una perspectiva histórica
El poder que ya se tiene: el poder es camino hacia el poder, uno puede usarlo
para adquirir más. El poder atrae y sostiene a la gente que quiere
lograrlo ya que con la esperanza de conseguir un favor se puede prestar
apoyo incondicional a los poderosos para convencerlos de que sé esta
en el mismo bando. Otro aspecto es la drogadicción del poder, cuando
la gente experimenta el éxito o el progreso suele tener energía
para lograr éxitos y progresos mayores.
Juego político:
es el medio a través del cual se exteriorizan las fuentes de poder
mencionadas en los puntos anteriores, es considerado uno de los sistemas
de influencia no legítimos de la organización debido de los
medios de los que se vale y a veces también de los fines que promueve,
en contraposición con aquellos considerados legítimos como
la autoridad, la ideología y la experiencia.
Hay distintos niveles
de juegos políticos el resultado de ellos es que la actividad política
es a menudo divisoria y conflictiva y suele enfrentar a los individuos y
grupos en contra de los más legítimos sistemas de influencia
y cuando estos son débiles, los enfrenta entre sí, los juegos
son: de la insurgencia, de la contrainsurgencia, el patrocinio, la
elaboración de alianzas, la construcción de imperios, del
presupuesto, de la experiencia, de la opresión, de la línea
contra el staff, de los campos rivales, de los candidatos estratégicos,
dar el pitazo y de los rebeldes.
Todos ellos se relacionan con las variables
organizacionales del cambio y del conflicto y producen modificaciones en
la estructura organizacional a fin de consolidar un poder existente o reemplazarlo
por otro, definido o no.
2. Cultura Organizacional y Poder
Cuando hablamos de cultura nos referimos
a los modelos de desarrollo reflejados en un sistema de sociedad compuesto
de conocimientos, ideologías, valores, leyes y un ritual diario.
En su relación con el poder es útil citar la definición
de R. Dahl para quien el poder implica una habilidad de hacer que otra persona
haga algo que de otra manera no habría hecho. Esta definición
lleva a un estudio, por un lado de las condiciones del “aquí y ahora”
bajo las cuales una persona, grupo u organización llega a depender
de otras y, por otro conduce a un examen de las fuerzas históricas
que modelaron el escenario de la acción en la cual se asientan las
relaciones de poder contemporáneo, ambos nos llevan a la definición
de cultura tanto a nivel sociedad como a nivel organización. Al explorar
las razones de los variados aspectos de la cultura, normalmente se encuentran
explicaciones de tipo histórico en cuanto al modo de hacer las cosas.
La cultura se transmite en el tiempo y se va adaptando de acuerdo a las
influencias externas y a las presiones internas producto de la dinámica
organizacional.
Según R. Hall la influencia de la cultura es
raramente uniforme. Como individuos dentro de una cultura puede haber diferentes
personalidades mientras comparten mucho en común con grupos y organizaciones,
a esto se le llama “cultura colectiva”. Para Hall las organizaciones son
mini sociedades que tienen sus propios patrones o modelos de cultura y subcultura.
Estos patrones de creencias compartidas, divididos o integrados, y soportados
por varias normas operativas y rituales, pueden ejercer una influencia decisiva
en la eficiencia de la organización para conseguir los retos que
afronta. La cultura corporativa se desarrolla como un carácter creado
y sustentado por procesos sociales, imágenes, símbolos y rituales.
E. Schein también plantea a las organizaciones como “sociedades en
miniatura”, esta metáfora ha resultado útil a muchos autores
pero su perspectiva no es correcta ni teórica ni metodológicamente,
las organizaciones no son sociedades en miniatura sino niveles específicos
de la realidad social con sus particularidades, las mismas generan y recrean
una cultura particular, subordinada y articulada a la cultura general e
imbricada con otras formas culturales del contexto pero como tal genuina.
Muchas veces la cultura también es el resultado de historias, leyendas
y mitos sobre héroes de la organización los que se propagan
sustentando los valores imperantes, estos configuran también el marco
que sustenta al poder legitimo de la autoridad. Los líderes fundadores
imponen un perfil a la organización al hacer realidad su visión,
pueden hacerlo porque tienen el poder de ser los primeros en establecer
las reglas de juego
Según Shein establece que la cultura de toda
organización está compuesta por dos niveles esenciales, que
son: el nivel explícito u observable, el cual a su vez se clasifica
en el nivel de lo que la empresa hace y el nivel más superficial
de lo que la empresa aparenta que es y el nivel implícito de la misma.
La ambigüedad entre los niveles sugeridos por Shein, da como resultado
una cultura organizacional incongruente, por cuanto que lo que se piensa,
aparenta o se hace, no tiene coherencia con la práctica del quehacer
diario; por el contrario sí la coherencia está presente entre
los niveles explícitos e implícitos la cultura será
equilibrada y sin lugar a dudas tendrá por norte el éxito
de la organización. Este modelo demuestra que a mayor coherencia
entre los niveles explícitos e implícitos mayor posibilidad
de éxito tendrá la organización.
Los líderes
formales no tienen el monopolio en la creación de la cultura de la
organización, su posición de poder les presta una ventaja
especial en el desarrollo del sistema de valores y códigos de comportamiento
ya que tienen el poder de recompensar o castigar a quienes sigan o ignoren
sus ordenes.
Otros son capaces de influir en este proceso de modo informal
o simplemente como lo hace el resto de la gente. El poder, entendido en
el sentido mintzbergiano como habilidad de un individuo, función
o división para hacer que otro individuo, función o división
realice algo que de otra manera no se lleva a cabo, surge de la habilidad
para influir informalmente en la manera como se comportan otras partes,
por lo que se puede diferenciar entre el poder existente en el entorno de
la organización (los agentes externos con poder disponen de medios
de influencia como normas sociales, restricciones formales, campañas
de presión, etcétera), y el poder dentro de la misma. En este
último grupo, el poder que toca a las funciones y divisiones organizacionales
proviene de estrategias a nivel corporativo y de negocios de una empresa
los cuales se encuentran íntimamente ligados a la cultura imperante.
Todas las organizaciones tienen redes informales donde la gente interactúa
de forma que soluciona algunos tipos de necesidades sociales. Los líderes
de grupos informales pueden tener tanto poder e influencia en su grupo como
cualquier norma, reglamento o jefe y llegar a ser fuerzas reconocidas y
respetadas por la forma que opera su área de la organización.
La estructura de la autoridad es también la estructura del poder
y aunque se considera que la autoridad emana de lo alto de la organización
y es delegada por alguien superior, para que llegue a ser efectiva es requisito
que este legitimada desde abajo, acción que está a cargo de
la cultura.
También encontramos contraculturas en la organización,
a la cabeza de ellas están las promovidas por los sindicatos, aquí
la batalla por el control ideológico es más evidente ya que
los sindicatos son también contraorganizaciones dado que su existencia
se deriva del hecho de que los intereses del empleado y los de la empresa
no coinciden, estos tienen su propia historia cultural que varia según
la industria y según la organización. En esta “batalla” es
donde se evidencia el poder compensador mencionado dentro de las fuentes
de poder.
Enfrentarse con la cultura de una organización es descubrir
un mundo como así también los aspectos más vivos del
proceso de construcción de la realidad. Las estructuras organizacionales,
las reglas, las políticas, los objetivos, las misiones, las descripciones
de tareas y los procedimientos normalizados son artefactos culturales que
ayudan a conformar la continua realidad dentro de una organización.
Cada uno de estos elementos son frecuentemente creados, invocados y usados
en un modo proactivo o retrospectivo como parte de un juego de poder, dan
poder potencial tanto a controladores como a controlados.
Otro de los
elementos que puede considerarse dentro de los artefactos culturales es
el lenguaje, según J. Eldred la política es sencillamente
el modo en que el poder funciona en términos prácticos y cotidianos
y los miembros de las organizaciones ejercitan este poder en cada conversación,
en cada decisión y en cada acción.
Las organizaciones
modernas se sostienen por sistemas de creencias que realzan la importancia
de la racionalidad, la legitimidad ante el publico depende de su habilidad
para demostrar objetividad y racionalidad en sus acciones, el mito de la
racionalidad nos ayuda un marco de referencia comprensivo a través
del cual podemos descifrar la experiencia cotidiana, nos ayuda a ver ciertas
cosas como legitimas, creíbles y normales evitando la discusión
y el debate que surgiría de reconocer la base insegura y ambigua
que subyace en muchos de los valores y acciones que componen nuestra cultura.
Un mejor conocimiento de la cultura empresarial debería permitir
proponer no sólo una lista parcial de medidas o indicadores sino
un modelo integrador fiable de cara a la predicción y la optimización
de las acciones con base en los distintos tipos previsibles de situaciones;
lo suficientemente flexible para, mediante el aprendizaje, afrontar situaciones
inesperadas y brindar la posibilidad de obtener poder a aquellos que poseen
la habilidad para enfrentarse a la incertidumbre. Esta puede surgir del
entrono, lo que da oportunidades a quienes tengan contactos o habilidad
para encargarse de los problemas y minimizar sus efectos, o de las operaciones,
que ayuda a quienes tienen la habilidad o capacidad para restaurar la operación
a sus niveles normales. El grado de poder que proviene de la gente que puede
hacerse cargo de estos dos tipos de incertidumbre depende de dos factores,
el grado de sustituibilidad de sus habilidades y la facilidad con la que
pueden ser reemplazados y la centralidad de sus funciones para las operaciones
de la organización en su conjunto.
Un punto de vista negativo
de la cultura relacionada con el poder es que puede usarse en un sentido
perjudicial como instrumento para una manipulación completa y totalitaria.
3. Clima Organizacional y Poder
Para un individuo es una descripción
de la multiplicidad de los estímulos que actúan sobre él
en el mundo del trabajo y que representan su “situación laboral”,
es su medio ambiente o atmósfera psicológica que percibe a
través de un sistema de filtración y de estructuración
individual.
Es una resultante de la combinación de factores rígidos
relacionados con la cultura con factores aleatorios derivados de situaciones
de tensión ocasionales, alteraciones del contexto, hechos fortuitos
y la dinámica misma del trabajo cotidiano cuyo transcurso no es siempre
predecible, esto nos pone nuevamente como cuando tratamos el tema de cultura
ante el concepto de incertidumbre y ante la fuente de poder que constituye
el saber hacerle frente y manejarla, pudiendo de esta manera influir también
en el clima organizacional.
La importancia de su comprensión
y estudio radica en que representa para la persona una fuente de influencia
para su conducta, para sus reacciones y para sus sentimientos en el lugar
de trabajo.
El clima es definido según tres escuelas distintas
como:
Una serie de características que describen una organización,
que la distinguen, a los ojos de sus miembros, de otras organizaciones,
que son relativamente perdurables y que influyen en las personas en el trabajo.
Una serie de variables de la percepción, una serie de atributos cualitativos
específicos de una organización determinada, estos se derivan
de las deducciones sobre los modos en que la organización trata a
sus miembros como también a su medio ambiente, sus elementos críticos
consisten en las percepciones individuales de la organización; y
estas percepciones y su descripción influyen sobre la conducta y
actitudes del individuo en la organización.
Es el clima psicológico,
se trata de una construcción personalista, una serie de percepciones
globales del individuo en lo concerniente a su organización, estas
reflejan la interacción que se da entre las características
personales y las de la organización.
Estos tres enfoques no son
contrapuestos, sino que constituyen para Naylor un proceso de desarrollo
en tres etapas que parte de las características objetivas y externas
de la organización para el individuo, pasa por los atributos subjetivos
de la organización percibidos por el individuo y llega hasta la construcción
psicológica del clima globalizado y personalizado que representa
las condiciones que el individuo forma acerca de la organización,
su juicio descriptivo acerca de ella.
La calidad del clima individual
de la organización depende de la relación que existe entre
los atributos percibidos del medio ambiente laboral como ser el grado de
autonomía en el puesto de trabajo o el estilo de la dirección
y la serie de estos atributos identificada por el individuo, valorada desde
la perspectiva de sus expectativas y necesaria para él y que debe
darse para suscitar en él el sentimiento de un clima bueno o malo
en la organización.
"En toda organización, el trabajo
debe implicar un alto grado de compromiso y ofrecer grandes satisfacciones.
Debe ser reflejo de una vida agradable..." (Phegan). La vida agradable
y el grado de compromiso a la que se hace referencia en la cita, sólo
puede ser logrado a través de una efectiva proyección cultural
de la organización hacia sus empleados y, por ende, determinará
el clima organizacional en el que se logrará la misión de
la empresa.
La cultura organizacional que refleja los supuestos acerca
de la naturaleza de la organización se manifiestan a través
de la conducta organizacional o clima organizacional, este factor tan importante
dentro de las organizaciones influye en tres áreas de la conducta
de los empleados ellas son: los valores organizacionales: conceptos
de lo que es mejor o bueno para la organización y lo que sucederá
y debería suceder, se refiere a los fines y metas como a los medios;
el clima organizacional: atmósfera de trabajo de la organización
tal y como es percibida y experimentada por los integrantes de la organización,
este aspecto abarca el sentir y la manera de reaccionar de las personas
frente a las características y la calidad de la cultura organizacional
y de sus valores; el estilo gerencial: la forma en que los gerentes se comportan
y ejercen su poder y autoridad. Considerando que ese estilo gerencial puede
ser autocrático o democrático, el estilo gerencial está
determinado por la cultura y los valores de la organización.
Según Pritchard y Karasick existen once dimensiones diferentes del
clima de la organización:
Autonomía en la ejecución
del trabajo y en la toma de decisiones.
Conflicto frente a la cooperación,
colaboración vs. Desempeño de funciones.
atmósfera
social dentro de la organización
Estructura, carácter
abierto de los métodos, procesos y funciones.
Calidad de la recompensa
y de la retribución.
Relaciones entre el rendimiento real y la
retribución.
Motivación para el rendimiento.
Polarización
del status, grado de acentuación de los límites fisiológicos
y psicológicos que separan a los miembros de diferentes niveles.
Flexibilidad e innovación, receptibilidad respecto a nuevas ideas,
métodos y procesos.
Centralización de la toma de decisiones
y reparto de la autoridad.
Apoyo mutuo e interés recíproco.
Como podemos observar en estas dimensiones se mezclan otras variables organizacionales
exteriorizándose el poder a través de varias de ellas como
la estructura, el status y la jerarquía, la flexibilidad y la innovación
las que nos llevan al planteo del poder basado en la tecnología y
a la resistencia al cambio, la centralización y el control en el
proceso de toma de decisiones, y el reparto y ejercicio de la autoridad.
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