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LOS PLANETAS archivo del portal de recursos
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Planeta:
Cuerpo celeste que
carece de luz propia y describe una órbita, generalmente elíptica
y de poca excentricidad, alrededor del Sol u otra estrella cualquiera. El
brillo de los planetas se debe al hecho de que reflejan la luz que llega
hasta ellos desde estrellas alrededor de las cuales gravitan. Los nueve
cuerpos principales del sistema solar (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter,
Saturno, Urano, Neptuno y Plutón) giran en torno al Sol acompañados
de una gran cantidad de asteroides, situados en su mayoría entre
las órbitas de los planetas Marte y Júpiter (cinturón
de asteroides). Las leyes que rigen este movimiento planetario fueron formuladas
por J. Kepler (s. XVII), quien utilizó los extensos datos recopilados
por su maestro T. Brahe. Desde el punto de vista de sus propiedades físicas,
los planetas pueden dividirse en dos grandes grupos: el de los que ocupan
posiciones más cercanas al Sol o planetas telúricos (Mercurio,
Venus, Tierra y Marte) y el de aquellos que están más alejados
del Sol o planetas gigantes (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno).
Los primeros, que tienen dimensiones relativamente pequeñas y densidad
elevada, han evolucionado mucho desde su formación. Perdieron su
atmósfera original, motivo por el cual su atmósfera actual
es de carácter secundario y está formada a partir de los gases
emitidos durante el enfriamiento de su superficie y la propia evolución
química del planeta. Por su parte, los planetas gigantes tienen un
volumen y una masa mucho mayores que los cuerpos del primer grupo. Presentan
una densidad relativamente baja, debido a su composición (sobre todo
hidrógeno y helio), semejante a la que se supone tenía la
nebulosa original que permitió su formación. Por su parte,
Plutón, el más lejano, tiene unas dimensiones semejantes a
las de un planeta telúrico y una densidad parecida a la de los planetas
gigantes. En los últimos años, si bien no se ha logrado una
evidencia incontrovertible acerca de la presencia de otros sistemas planetarios
diferentes del sistema solar, se han redoblado los esfuerzos por demostrar
su existencia.
Entre los diversos criterios de clasificación
de los planetas destacan el basado en la posición de su órbita,
respecto de la de la Tierra, y en su semejanza con otros cuerpos notables
del sistema solar. Según el primer criterio se clasifican en exteriores
o superiores (aquellos cuya órbita está más allá
de la de la Tierra), e inferiores o interiores (aquellos cuya órbita
es interior a la de la Tierra). De acuerdo con el segundo criterio se dividen
en jovianos, los semejantes a Júpiter (como Saturno, Urano y Neptuno),
caracterizados por tener una densidad inferior a la de la Tierra y una atmósfera
muy densa, y terrestres, los parecidos a la Tierra (como Mercurio, Venus
y Marte) y caracterizados por ser un cuerpo rocoso que presenta todavía
señales evidentes de la erosión de su superficie debida al
vulcanismo y al bombardeo meteórico.
Mercurio:
Planeta del sistema
solar más próximo al Sol (0,31 y 0,47 u.a.), alrededor del
cual describe cada 88 días una órbita cuyo plano forma un
ángulo de 7° con el de la eclíptica. Tiene un diámetro
ecuatorial de 4.880 km, una masa 0,055 veces la de la Tierra y una densidad
de 5,43 g/cm³. Gira con un período de 59 días alrededor
de su eje de rotación, que forma un ángulo de aproximadamente
28° con el plano de la órbita. Su atmósfera es poco
densa y la temperatura, en su superficie, oscila entre 330 °C (diurna)
y -170 °C (nocturna). Es un planeta que carece de satélites.
Su estructura presenta un núcleo de metal ferroso que alcanza un
tamaño de 1
.800 km de radio y que supone el 80% de la totalidad de la masa
del planeta. Dicho núcleo está cubierto por un manto rocoso
de 600 km de espesor, que sirve de base a la corteza. Mercurio está
rodeado por un campo magnético (con una intensidad que apenas supera
en un 1% la del campo terrestre), cuya orientación coincide con la
del eje de rotación planetario. La superficie del planeta se distingue
por los acantilados, cordilleras, numerosos cráteres, montañas,
valles y grandes cuencas (por ejemplo, Caloris, de 1.300 km de diámetro).
Sin embargo, la superficie es extremadamente inhóspita debido al
alto grado de rarefacción de su tenue atmósfera, a la gran
proximidad al Sol y a la inexistencia de estaciones (aunque presente cambios
cíclicos ocasionados por la gran excentricidad de su órbita).
Una de las características de Mercurio son los llamados tránsitos
(pasos del planeta por delante del disco solar, visto desde la Tierra).
La periodicidad de este fenómeno es de 3, 7, 10 o 13 años,
y cada 46 se repite en idénticas condiciones. El próximo tránsito
se producirá en 1999.
Venus:
Segundo planeta del sistema solar, situado
entre Mercurio y la Tierra, distante 0,72 u.a. del Sol, alrededor del cual
describe cada 224,7 días una órbita. Sus diámetros
ecuatorial y polar miden unos 12.100 km, por lo que apenas presenta achatamiento.
Tiene una masa total equivalente a 0,81 masas terrestres (es decir, el valor
de la gravedad en él es de un 88% de la terrestre) y una densidad
de 5,2 g/cm³. Su estructura interna es semejante a la de la Tierra
y su atmósfera, muy densa, está constituida por un 98% de
dióxido de carbono, un 1-3% de nitrógeno y trazas de gases
nobles. La observación directa de sus accidentes es imposible, debido
a que las espesas capas de nubes impiden apreciar su superficie. Por tratarse
de un planeta interior, presenta fases igual que la Luna o Mercurio. La
superficie de Venus fue fotografiada por primera vez por las sondas soviéticas
«Venera», y cartografiada (1978) por las estadounidenses
«Pioneer-Venus» I y II. La serie de imágenes
obtenidas por la sonda «Magallanes» (que ha completado
la cartografía del planeta iniciada en agosto de 1990) ha permitido
descubrir que Venus posee una superficie cuya edad se puede estimar entre
los 100 y los 1.000 millones de años. Esto indica que los procesos
de erosión superficial son relativamente recientes, si se comparan
con la edad del propio planeta (unos 4.500 millones de años). También
ha permitido detectar en la superficie la existencia de cadenas de montañas,
calderas volcánicas, grandes corrientes de lava y múltiples
fallas. El hecho de que un número significativo de cráteres
de impacto aparezcan rellenos de lava hace pensar a los especialistas que
la corteza del planeta es muy delgada. Además, las dimensiones de
dichos cráteres son siempre superiores a los 6 km de diámetro,
ya que la alta densidad de la atmósfera planetaria hace imposible
que cuerpos inferiores la atraviesen y lleguen a hacer impacto sobre su
superficie. Aunque se han observado también accidentes del terreno
muy semejantes a los creados por los ríos en la Tierra, el hecho
de que la temperatura que reina en la superficie venusina sea de aproximadamente
450 °C hace imposible que el agua sea la responsable de su formación,
por lo que su aparición se atribuye a la acción de la erosión
de lava muy fluida o de una mezcla de gas y polvo.
Tierra:
Tercer planeta
desde el Sol y quinto en cuanto a tamaño de los nueve planetas principales.
La distancia media de la Tierra al Sol es de 149.503.000 km. Es el único
planeta conocido que tiene vida, aunque algunos de los otros planetas tienen
atmósferas y contienen agua.
La Tierra no es una esfera perfecta,
sino que tiene forma de pera. Cálculos basados en las perturbaciones
de las órbitas de los satélites artificiales revelan que la
Tierra es una esfera imperfecta porque el ecuador se engrosa 21 km; el polo
norte está dilatado 10 m y el polo sur está hundido unos 31
metros.
Movimiento
Al
igual que todo el Sistema Solar, la Tierra se mueve por el espacio a razón
de unos 20,1 km/s o 72,360 km/h hacia la constelación de Hércules.
Sin embargo, la galaxia Vía Láctea como un todo, se mueve
hacia la constelación Leo a unos 600 km/s. La Tierra y su satélite,
la Luna, también giran juntas en una órbita elíptica
alrededor del Sol. La excentricidad de la órbita es pequeña,
tanto que la órbita es prácticamente un círculo. La
circunferencia aproximada de la órbita de la Tierra es de 938.900.000
km y nuestro planeta viaja a lo largo de ella a una velocidad de unos 106.000
km/h. La Tierra gira sobre su eje una vez cada 23 horas, 56 minutos y 4,1
segundos. Por lo tanto, un punto del ecuador gira a razón de un poco
más de 1.600 km/h y un punto de la Tierra a 45° de altitud
N, gira a unos 1.073 km/h.
Además de estos movimientos primarios,
hay otros componentes en el movimiento total de la Tierra como la precesión
de los equinoccios (véase Eclíptica) y la nutación
(una variación periódica en la inclinación del eje
de la Tierra provocada por la atracción gravitacional del Sol y de
la Luna).
Composición
Se puede considerar que la Tierra se divide en cinco partes: la
primera, la atmósfera, es gaseosa; la segunda, la hidrosfera, es
líquida; la tercera, cuarta y quinta, la litosfera, el manto y el
núcleo son sólidas. La atmósfera es la cubierta gaseosa
que rodea el cuerpo sólido del planeta. Aunque tiene un grosor de
más de 1.100 km, aproximadamente la mitad de su masa se concentra
en los 5,6 km más bajos. La litosfera, compuesta sobre todo por la
fría, rígida y rocosa corteza terrestre, se extiende a profundidades
de 100 km. La hidrosfera es la capa de agua que, en forma de océanos,
cubre el 70,8% de la superficie de la Tierra. El manto y el núcleo
son el pesado interior de la Tierra y constituyen la mayor parte de su masa.
La hidrosfera se compone principalmente de océanos, pero en
sentido estricto comprende todas las superficies acuáticas del mundo,
como mares interiores, lagos, ríos y aguas subterráneas. La
profundidad media de los océanos es de 3.794 m, más de cinco
veces la altura media de los continentes. La masa de los océanos
es de 1.350.000.000.000.000.000 (1,35 × 1018) toneladas, o el
1/4.400 de la masa total de la Tierra.
Las rocas de la litosfera tienen
una densidad media de 2,7 veces la del agua y se componen casi por completo
de 11 elementos, que juntos forman el 99,5% de su masa. El más abundante
es el oxígeno (46,60% del total), seguido por el silicio (27,72%),
aluminio (8,13%), hierro (5,0%), calcio (3,63%), sodio (2,83%), potasio
(2,59%), magnesio (2,09%) y titanio, hidrógeno y fósforo (totalizando
menos del 1%). Además, aparecen otros 11 elementos en cantidades
del 0,1 al 0,02%. Estos elementos, por orden de abundancia, son: carbón,
manganeso, azufre, bario, cloro, cromo, flúor, circonio, níquel,
estroncio y vanadio. Los elementos están presentes en la litosfera
casi por completo en forma de compuestos más que en su estado libre.
La litosfera comprende dos capas (la corteza y el manto superior) que
se dividen en unas doce placas tectónicas rígidas (véase
Tectónica de placas). La corteza misma se divide en dos partes. La
corteza siálica o superior, de la que forman parte los continentes,
está constituida por rocas cuya composición química
media es similar a la del granito y cuya densidad relativa es de 2,7. La
corteza simática o inferior, que forma la base de las cuencas oceánicas,
está compuesta por rocas ígneas más oscuras y más
pesadas como el gabro y el basalto, con una densidad relativa media aproximada
de 3.
La litosfera también incluye el manto superior. Las rocas
a estas profundidades tienen una densidad de 3,3. El manto superior está
separado de la corteza por una discontinuidad sísmica, la discontinuidad
de Mohorovicic, y del manto inferior por una zona débil conocida
como astenosfera. Las rocas plásticas y parcialmente fundidas de
la astenosfera, de 100 km de grosor, permiten a los continentes trasladarse
por la superficie terrestre y a los océanos abrirse y cerrarse.
El denso y pesado interior de la Tierra se divide en una capa gruesa, el
manto, que rodea un núcleo esférico más profundo. El
manto se extiende desde la base de la corteza hasta una profundidad de unos
2.900 km. Excepto en la zona conocida como astenosfera, es sólido
y su densidad, que aumenta con la profundidad, oscila de 3,3 a 6. El manto
superior se compone de hierro y silicatos de magnesio como el olivino y
la parte inferior de una mezcla de óxidos de magnesio, hierro y silicio.
La investigación sismológica ha demostrado que el núcleo
tiene una capa exterior de unos 2.225 km de grosor con una densidad relativa
media de 10. Esta capa es probablemente rígida y los estudios demuestran
que su superficie exterior tiene depresiones y picos, y estos últimos
se forman donde surge la materia caliente. Por el contrario, el núcleo
interior, cuyo radio es de unos 1.275 km, es sólido. Se cree que
ambas capas del núcleo se componen en gran parte de hierro con un
pequeño porcentaje de níquel y de otros elementos. Las temperaturas
del núcleo interior pueden llegar a los 6.650 °C y se considera
que su densidad media es de 13.
Fluido térmico
interno
El núcleo interno irradia
continuamente un calor intenso hacia afuera, a través de las diversas
capas concéntricas que forman la porción sólida del
planeta. Se cree que la fuente de este calor es la energía liberada
por la desintegración del uranio y otros elementos radiactivos. Las
corrientes de convección dentro del manto trasladan la mayor parte
de su energía térmica desde la profundidad de la Tierra a
la superficie y son la fuerza conductora de la deriva de los continentes.
El flujo de convección proporciona las rocas calientes y fundidas
al sistema mundial de cadenas montañosas oceánicas (véase
Océanos y oceanografía) y suministra la lava que sale de los
volcanes.
Edad y origen de la Tierra
La datación radiométrica ha permitido
a los científicos calcular la edad de la Tierra en 4.650 millones
de años. Aunque las piedras más antiguas de la Tierra datadas
de esta forma, no tienen más de 4.000 millones de años, los
meteoritos, que se corresponden geológicamente con el núcleo
de la Tierra, dan fechas de unos 4.500 millones de años, y la cristalización
del núcleo y de los cuerpos precursores de los meteoritos, se cree
que ha ocurrido al mismo tiempo, unos 150 millones de años después
de formarse la Tierra y el Sistema Solar (véase Sistema Solar: Teorías
sobre el origen).
Después de condensarse a partir del polvo
cósmico y del gas mediante la atracción gravitacional, la
Tierra habría sido casi homogénea y relativamente fría.
Pero la continuada contracción de estos materiales hizo que se calentara,
calentamiento al que contribuyó la radiactividad de algunos de los
elementos más pesados. En la etapa siguiente de su formación,
cuando la Tierra se hizo más caliente, comenzó a fundirse
bajo la influencia de la gravedad. Esto produjo la diferenciación
entre la corteza, el manto y el núcleo, con los silicatos más
ligeros moviéndose hacia arriba para formar la corteza y el manto
y los elementos más pesados, sobre todo el hierro y el níquel,
sumergiéndose hacia el centro de la Tierra para formar el núcleo.
Al mismo tiempo, la erupción volcánica, provocó la
salida de vapores y gases volátiles y ligeros de manto y corteza.
Algunos eran atrapados por la gravedad de la Tierra y formaron la atmósfera
primitiva, mientras que el vapor de agua condensado formó los primeros
océanos del mundo.
Magnetismo terrestre
El fenómeno del magnetismo terrestre
es el resultado del hecho de que toda la Tierra se comporta como un enorme
imán. El físico y filósofo natural inglés William
Gilbert fue el primero que señaló esta similitud en 1600,
aunque los efectos del magnetismo terrestre se habían utilizado mucho
antes en las brújulas primitivas.
Polos
magnéticos
Los polos magnéticos
de la Tierra no coinciden con los polos geográficos de su eje. El
polo norte magnético se sitúa hoy cerca de la costa oeste
de la isla Bathurst en los Territorios del Noroeste en Canadá, casi
a 1.290 km al noroeste de la bahía de Hudson. El polo sur magnético
se sitúa hoy en el extremo del continente antártico en Tierra
Adelia, a unos 1.930 km al noreste de Little America (Pequeña América).
Las posiciones de los polos magnéticos no son constantes y muestran
notables cambios de año en año. Las variaciones en el campo
magnético de la Tierra incluyen una variación secular, el
cambio en la dirección del campo provocado por el desplazamiento
de los polos. Esta es una variación periódica que se repite
después de 960 años. También existe una variación
anual más pequeña, al igual que se da una variación
diurna, o diaria, que sólo es detectable con instrumentos especiales.
Teoría de la dinamo
Las mediciones de la variación muestran que todo el campo
magnético tiene tendencia a trasladarse hacia el Oeste a razón
de 19 a 24 km por año. El magnetismo de la Tierra es el resultado
de una dinámica más que una condición pasiva, que sería
el caso si el núcleo de hierro de la Tierra estuviera compuesto por
materia sólida magnetizada. El hierro no retiene un magnetismo permanente
a temperaturas por encima de los 540 °C, y la temperatura en el
centro de la Tierra puede ascender a los 6.650 °C. La teoría
de la dinamo sugiere que el núcleo de hierro es líquido (excepto
en el mismo centro de la Tierra, donde la presión solidifica el núcleo),
y que las corrientes de convección dentro del núcleo líquido
se comportan como las láminas individuales en una dinamo, creando
de este modo un gigantesco campo magnético. El núcleo sólido
interno gira más despacio que el núcleo exterior, explicándose
así el traslado secular hacia el Oeste. La superficie irregular del
núcleo exterior puede ayudar a explicar algunos de los cambios más
irregulares en el campo.
Intensidad del campo
El estudio de la intensidad del campo magnético
de la Tierra es valioso desde el punto de vista de la ciencia pura y de
la ingeniería y también para la prospección geológica
de minerales y de fuentes de energía. Las mediciones de intensidad
se hacen con instrumentos llamados magnetómetros, que determinan
la intensidad total del campo y las intensidades en dirección horizontal
y vertical. La intensidad del campo magnético de la Tierra varía
en diferentes puntos de su superficie. En las zonas templadas asciende a
unos 48 amperios/metro, de los cuales un tercio se da en dirección
horizontal.
Paleomagnetismo
Estudios de antiguas rocas volcánicas muestran que al enfriarse
se ‘congelaban’ con sus minerales orientados en el campo magnético
existente en aquel tiempo. Mediciones mundiales de estos depósitos
minerales muestran que a través del tiempo geológico la orientación
del campo magnético se ha desplazado con respecto a los continentes,
aunque se cree que el eje sobre el que gira la Tierra ha sido siempre el
mismo. Por ejemplo, el polo norte magnético hace 500 millones de
años estaba al sur de Hawai y durante los siguientes 300 millones
de años el ecuador magnético atravesaba los Estados Unidos.
Para explicar esto, los geólogos creen que diferentes partes de la
corteza exterior de la Tierra se han desplazado poco a poco en distintas
direcciones. Si esto fuera así, los cinturones climáticos
habrían seguido siendo los mismos, pero los continentes se habrían
desplazado lentamente por diferentes ‘paleolatitudes’.
Modificaciones magnéticas
Recientes
estudios de magnetismo remanente (residual) en rocas y de las anomalías
magnéticas de la cuenca de los océanos han demostrado que
el campo magnético de la Tierra ha invertido su polaridad por lo
menos 170 veces en los pasados 100 millones de años. El conocimiento
de estas modificaciones, datables a partir de los isótopos radiactivos
de las rocas, ha tenido gran influencia en las teorías de la deriva
continental y la extensión de las cuencas oceánicas.
Electricidad terrestre
Se
conocen tres sistemas eléctricos generados en la Tierra y en la atmósfera
por procesos geofísicos naturales. Uno de ellos está en la
atmósfera y otro está dentro de la Tierra, fluyendo paralelo
a la superficie. El tercero, que traslada carga eléctrica entre la
atmósfera y la Tierra, fluye en vertical. Véase Electricidad.
La electricidad atmosférica, excepto aquella que se asocia con
cargas dentro de una nube y ocasiona el relámpago, es el resultado
de la ionización de la atmósfera por la radiación solar
y a partir del movimiento de nubes de iones conducidas por mareas atmosféricas.
Las mareas atmosféricas se producen por la atracción gravitacional
del Sol y la Luna sobre la atmósfera de la Tierra (véase Gravitación)
y, al igual que las mareas oceánicas, suben y bajan a diario. La
ionización y, por consiguiente, la conductividad eléctrica
de la atmósfera cercana a la superficie de la Tierra es baja, pero
crece con rapidez al aumentar la altura. Entre los 40 y los 400 km por encima
de la Tierra, la ionosfera constituye una capa esférica casi perfectamente
conductora. La capa refleja las señales de radio de ciertas longitudes
de onda, ya se originen en la Tierra o lleguen a la Tierra desde el espacio.
La ionización de la atmósfera varía mucho, no sólo
con la altura sino también con la hora del día y la latitud.
Corrientes de la Tierra
Las corrientes de la Tierra constituyen un sistema mundial de
ocho circuitos cerrados de corriente eléctrica distribuidos de una
forma bastante uniforme a ambos lados del ecuador, además de una
serie de circuitos más pequeños cerca de los polos. Aunque
se ha argumentado que este sistema está ocasionado por los cambios
diarios en la electricidad atmosférica (y esto puede ser cierto para
variaciones de periodo corto), es probable que los orígenes del sistema
sean más complejos. El núcleo de la Tierra, que está
compuesto por hierro fundido y níquel, puede conducir electricidad
y es comparable con el armazón de un generador eléctrico gigantesco.
Se considera que las corrientes de convección mueven el metal fundido
en circuitos relacionados con el campo magnético de la Tierra y se
ven reflejados en el sistema de las corrientes de la Tierra que producen.
La carga de la superficie de la Tierra
La superficie de la Tierra tiene carga eléctrica
negativa. Aunque la conductividad del aire cerca de la Tierra es pequeña,
el aire no es un aislante perfecto y la carga negativa se consumiría
con rapidez si no se repusiera de alguna forma.
Cuando se han realizado
mediciones con buen tiempo, se ha observado que un flujo de electricidad
positiva se mueve hacia abajo desde la atmósfera hacia la Tierra.
La causa es la carga negativa de la Tierra, que atrae iones positivos de
la atmósfera. Aunque se ha sugerido que este flujo descendente puede
ser contrarrestado por flujos positivos ascendentes en las regiones polares,
la hipótesis preferida hoy es que la carga negativa se traslada a
la Tierra durante las tormentas y que el flujo descendente de corriente
positiva durante el buen tiempo se contrarresta con un flujo de regreso
de la corriente positiva desde zonas de la Tierra que experimentan tiempo
tormentoso. Se ha comprobado que la carga negativa se traslada a la Tierra
desde nubes de tormenta y la relación en la que las tormentas desarrollan
energía eléctrica es suficiente para reponer la carga de la
superficie. Además, la frecuencia de tormentas parece ser mayor durante
el día, cuando la carga negativa aumenta con mayor rapidez.
Marte:
El más exterior de los planetas terrestres del sistema
solar, distante 1,52 u.a. del Sol, alrededor del cual describe cada 687
días (año marciano) una órbita elíptica a lo
largo de un plano que forma 1,7° con la eclíptica. Su diámetro
es de 6.789 km y presenta un achatamiento muy pequeño. La masa de
Marte es 0,107 veces la de la Tierra y el valor de la gravedad en su superficie
es 0,377 veces el terrestre. La inclinación de 1,85° de su
plano orbital, respecto al de la eclíptica, y la de su eje de rotación
hacen que el planeta presente fenómenos de estacionalidad (fusión
de los hielos de los casquetes polares). La atmósfera del planeta
está compuesta fundamentalmente por CO&.Sub2., siendo la temperatura
diurna de unos 25 °C y la nocturna de hasta -65 °C. La presencia
de pequeños canales tributarios indica la existencia de agua en épocas
remotas. Marte posee dos satélites (Fobos y Deimos), irregulares
y de pequeñas dimensiones, y ha sido explorado por las sondas «Mariner»
y «Viking». Por su parte, las sondas «Fobos»
I y II (7 y 12 de julio de 1988) permitieron determinar el campo magnético
del planeta, recoger datos acerca de su atmósfera y de minerales
que contienen agua cristalizada, y obtener el primer mapa térmico
de la superficie marciana.
Deimos Satélite de Marte, situado
a una distancia del centro del planeta de 20.000 km. Tiene un diámetro
del orden de 10 km y una magnitud visual máxima de 12. Su período
de revolución es de 1 día, 6 horas, 17 minutos y 55 segundos.
Fobos (ASTR.) Satélite de Marte, situado a una distancia media
del centro del planeta de 9.370 km. Tiene un diámetro medio de aproximadamente
15 km y una magnitud visual máxima de 11,5. Su período de
revolución es de 7 horas y 39 minutos.
Júpiter:
El mayor de
los planetas del sistema solar, con una masa 318 veces la masa terrestre
y un diámetro ecuatorial 11 veces mayor, situado a 5,2 u.a. del Sol,
alrededor del cual describe cada 11,9 años una órbita en un
plano que forma 1,3° con la eclíptica. El semieje mayor de
su órbita mide 5.203 u.a. y su excentricidad es de 0,048. Debido
al corto período de rotación alrededor de su eje (9 h 50 min),
presenta un fuerte achatamiento por los polos. La gravedad en Júpiter
es 2,5 veces más intensa que en la Tierra, y su campo magnético
cinco veces más intenso que el terrestre. La estructura del planeta
presenta un núcleo rocoso, cubierto a partir de los 25.000 km por
hidrógeno metálico y sobre el que descansa una capa de 1.000
km de espesor de hidrógeno líquido. El planeta está
rodeado (hasta una altitud de 1.000 km) por una atmósfera de hidrógeno
y helio, caracterizada por la presencia de manchas irregulares (entre ellas,
la Gran Mancha Roja). Las zonas claras de la atmósfera son áreas
de nubes altas, sustentadas por la convección de gases calientes.
Por su parte, los cinturones oscuros corresponden a corrientes descendentes
de gas y nubes más bajas. Alrededor de Júpiter orbitan 16
satélites y un anillo, situado a 1.450.000 km del centro del astro.
Ha sido explorado y fotografiado desde 278.000 y 650.000 km de distancia,
al paso de las sondas espaciales «Voyager» 1 y 2 por
su sistema en el año 1979, lo que permitió descubrir que la
Gran Mancha Roja corresponde a una zona de altas presiones. La sonda «Galileo»,
lanzada en 1989, va ahora camino de Júpiter, si bien siguiendo una
trayectoria indirecta (pasando por las proximidades de Venus y dos veces
por las proximidades de la Tierra, a 300 km de altitud), para entrar en
órbita alrededor del planeta. Poco antes de llegar a Júpiter
se lanzará una sonda que se adentrará en la atmósfera
planetaria, desde donde enviará datos previamente a su destrucción.
Adrastea (ASTR.) Satélite de Júpiter, con unas dimensiones
de 24 x 20 x 16 km, situado a una distancia media del centro del planeta
de 128.980 km. Con una magnitud de 18,9, su órbita no presenta ni
excentricidad ni inclinación. Su período de revolución
es de 0,297 días.
Amaltea (ASTR.) Satélite de Júpiter,
con unas dimensiones de 270 x 166 x 150 km, situado a una distancia media
del centro del planeta de 181.300 km. Con una magnitud de 14,1, su órbita
tiene una excentricidad de 0,003 y una inclinación de 0,5°
Su período de revolución es de 0,489 días.
Ananke
(ASTR.) Satélite de Júpiter, con un diámetro de 30
km, situado a una distancia media del centro del planeta de 20.700.000 km.
Con una magnitud de 18,9, su órbita tiene una excentricidad de 0,169
y una inclinación de 147°. Su período de revolución
es de 617 días.
Calixto (ASTR.) Satélite de Júpiter,
con una magnitud visual de 6,3 y un diámetro de 5.180 km, que se
encuentra situado a 1.884.000 km del planeta, a cuyo alrededor orbita con
un período de 16 días, 16 horas, 32 minutos y 11 segundos.
Carmé (ASTR.) Undécimo satélite de Júpiter
que, con un diámetro de 20 km, orbita a una distancia de 20.818.000
km del planeta con un período de revolución de 600 días.
Tiene una magnitud de 19.
Europa (ASTR.) Satélite de Júpiter,
situado a una distancia media del centro del planeta de 671.400 km. Tiene
un diámetro de unos 3.100 km y una magnitud visual máxima
de 5,7. Su período de revolución es de 3 días, 13 horas,
13 minutos y 42 segundos.
Ganimedes (ASTR.) Satélite de Júpiter,
situado a una distancia media del centro del planeta de 1.071.000 km. Tiene
un diámetro de unos 5.600 km y una magnitud visual máxima
de 5,0. Su período de revolución es de 7 días, 3 horas,
42 minutos y 33 segundos.
Himalia (ASTR.) Satélite de Júpiter,
situado a una distancia media del centro del planeta de 11.470.000 km. Tiene
un diámetro de unos 186 km y una magnitud visual máxima de
14,8. Su período de revolución es de 250 días, 14 horas,
52 minutos y 48 segundos.
Ío (ASTR.) Satélite de Júpiter,
situado a una distancia media del centro del planeta de 422.000 km. Tiene
un diámetro de unos 3.730 km y una magnitud visual máxima
de 5,5. Su período de revolución es de 1 día, 18 horas,
27 minutos y 35 segundos.
Metis (ASTR.) Satélite de Júpiter,
situado a una distancia media del centro del planeta de 128.200 km. Tiene
un diámetro de unos 40 km y una magnitud visual máxima de
17,5. Su período de revolución es de 17 horas, 38 minutos
y 24 segundos.
Pasiphae (ASTR.) Satélite de Júpiter,
situado a una distancia media del centro del planeta de 23.300.000 km. Tiene
un diámetro de unos 50 km y una magnitud visual máxima de
17,0. Su período de revolución es de 735 días.
Sinope (ASTR.) Satélite de Júpiter, situado a una distancia
media del centro del planeta de 23.700.000 km. Tiene un diámetro
de unos 36 km y una magnitud visual máxima de 18,3. Su período
de revolución es de 758 días.
Tebe (ASTR.) o Thebe (ASTR.)
Satélite de Júpiter, situado a una distancia media del centro
del planeta de 223.000 km. Tiene un diámetro de unos 110 km y una
magnitud visual máxima de 15,6. Su período de revolución
es de 40 horas y 30 minutos.
Saturno:
Antigua divinidad itálica, identificada
con el Cronos griego. Hijo de Urano y de Gea, destronó a su padre
y le mutiló para que no pudiera tener descendencia. Casó con
Rea e iba devorando a sus hijos para impedir que se sublevaran contra él.
Uno de ellos, Júpiter, se pudo salvar y le echó del cielo.
Saturno se refugió en el Lacio. Según Varrón, se instaló
en el lugar que después ocuparía Roma, donde instauró
un reinado caracterizado por la abundancia y por la riqueza. Se le considera
el dios de los vendimiadores y de los campesinos. Se le representaba armado
con una hoz o con una podadera. Las fiestas consagradas al dios eran las
saturnales, con las que terminaba el año. Con posterioridad, con
la romanización de África, su culto se extendió a los
países púnicos, donde se le identificó con el dios
Baal.
Urano:
Planeta exterior del sistema solar, situado más allá
de la órbita de Saturno, que dista 19 u.a. del Sol, alrededor del
cual describe cada 84,01 años (año uraniano) una órbita
elíptica. Su diámetro ecuatorial es de 51.200 km mientras
que el diámetro polar mide 49.200 km, por lo que su radio medio vale
25.600 km. Tiene una masa igual a 14,5 masas terrestres y una densidad media
de 1,24. Gira con un período de 17,24 horas alrededor de su eje de
rotación, situado casi exactamente en el plano de su órbita
antihoraria alrededor del Sol, formando un ángulo de 98°
respecto de la vertical al plano de ésta. Los datos relativos a su
tamaño y densidad media sugieren que su interior está constituido
básicamente por un núcleo formado por rocas y elementos pesados,
rodeado a su vez por una densa atmósfera cuyas capas superficiales
constan de una mezcla de hidrógeno y helio. La presencia de otras
sustancias da lugar a la formación de nubes de cristales de hielo.
Por su parte, las responsables de la tonalidad azul verdosa son las nubes
de metano que contiene su envoltura gaseosa. En zonas más próximas
al planeta, se encuentran capas formadas por sustancias con un punto de
congelación más elevado, tales como agua, amoníaco
e hidrosulfuro de amonio. Las nubes de metano, que se estructuran formando
una serie de bandas apenas perceptibles, son arrastradas por vientos, similares
a los terrestres, que circulan de E a O. La temperatura, en los polos y
en el ecuador del planeta, es de -232 °C y desciende hasta uno o
dos grados en latitudes medias. La sonda «Voyager II»
confirmó la existencia de hasta 9 anillos y descubrió la presencia
de más de un centenar de bandas que desde la Tierra resultan casi
transparentes e invisibles. Los anillos, estrechos y muy oscuros, no son
circulares y algunos se encuentran fuera del plano del ecuador. Con anchuras
que oscilan entre 1 y 100 km, están constituidos por partículas
de dimensiones comprendidas entre los pocos centímetros y varios
metros, mientras que por su parte el polvo que forma las bandas apenas supera
las dos centésimas de milímetro. En el interior de la zona
de anillos se descubrieron 10 nuevos satélites, que constituyen probablemente
la fuente de las partículas que los forman.
Ariel Satélite
de Urano, con un diámetro de 1.330 km, situado a una distancia media
del centro del planeta de 191.020 km. Con una magnitud de 14,4, su órbita
tiene una inclinación de 0,003 y una excentricidad de 0,3°.
Su período de revolución es de 2.520 días.
Miranda
Satélite de Urano, situado a una distancia media del centro del planeta
de 129.900 km. Tiene un diámetro de aproximadamente 500 km y una
magnitud visual máxima de 16,5. Su período de revolución
es de 1 día, 24 horas, 46 minutos y 48 segundos.
Oberón
Satélite de Urano, situado a una distancia media del centro del planeta
de 586.200 km. Tiene un diámetro de aproximadamente 1.600 km y una
magnitud visual máxima de 14,2. Su período de revolución
es de 13 días, 11 horas y 24 minutos.
Titania Satélite
de Urano, situado a una distancia media del centro del planeta de 438.700
km. Tiene un diámetro de aproximadamente 1.700 km y una magnitud
visual máxima de 14,0. Su período de revolución es
de 8 días, 16 horas y 56 minutos.
Umbriel Satélite de
Urano, situado a una distancia media del centro del planeta de 267.200 km.
Tiene un diámetro de aproximadamente 700 km y una magnitud visual
máxima de 15,8. Su período de revolución es de 4 días,
3 horas y 37 minutos.
Neptuno:
Octavo planeta del sistema solar, distante
30.142 u.a. del Sol, alrededor del cual describe cada 164,8 años
una órbita elíptica a lo largo de un plano que forma 1,8°
con el de la eclíptica. Su diámetro ecuatorial es de 49.500
km y presenta un achatamiento muy pequeño. Tiene una masa 17,2 veces
la de la Tierra y una densidad de 1,71 g/cm³. La atmósfera
del planeta está compuesta fundamentalmente por hidrógeno,
helio y metano y presenta una temperatura de -217 °C. Neptuno emite
señales radioeléctricas, que han permitido determinar su período
de rotación (16 h 3 min) con toda exactitud. Fue explorado por la
sonda interplanetaria «Voyager II» (agosto de 1989),
lo que permitió captar imágenes del planeta y de sus dos satélites
(Nereida y Tritón). Es de color azul grisáceo y presenta una
mancha azul de grandes dimensiones situada en el ecuador planetario, de
características semejantes a la Gran Mancha Roja de Júpiter.
Asimismo, en su atmósfera se han registrado vientos con velocidades
de hasta 1.120 km/h y se han descubierto varios anillos y seis nuevos satélites
naturales (con diámetros comprendidos entre 50 y 200 km). También
ha sido posible observar la evolución de formaciones de nubes en
la ionosfera planetaria.
Nereida (ASTR.) Satélite de Neptuno,
situado a una distancia media del centro del planeta de 5.560.000 km. Tiene
un diámetro de aproximadamente 300 km y una magnitud visual máxima
de 19,5. Su período de revolución es de 359 días y
14 horas.
Tritón (ASTR.) Satélite de Neptuno, situado
a una distancia media del centro del planeta de 354.000 km. Tiene un diámetro
de aproximadamente 5.000 km y una magnitud visual máxima de 13,6.
Su período de revolución es de 5 días, 21 horas, 2
minutos y 40 segundos.
Plutón:
Noveno planeta del sistema solar, el más
alejado de su centro, descubierto en 1930 por el astrónomo estadounidense
C. W. Tombaugh. Dista 29,58 y 49,30 u.a. del Sol, alrededor del cual describe
cada 247,7 años una órbita elíptica a lo largo de un
plano que forma 17,2° con el de la eclíptica. Su diámetro
ecuatorial es de 2.300 km y presenta un achatamiento muy pequeño.
Tiene una masa 0,003 veces la de la Tierra y una densidad de 2 g/cm³,
lo que hace suponer que posee un núcleo rocoso rodeado por un manto
líquido. Gira con un período de 6 días y 9 horas alrededor
de su eje de rotación. Su atmósfera está compuesta
fundamentalmente por argón, metano, nitrógeno, oxígeno,
monóxido de carbono y trazas de otros gases, siendo la temperatura
de unos -230 °C. Posee un satélite, Caronte (descubierto
por Christy en 1978), cuyo radio mide unos 593 km y que describe una órbita
a unos 20.000 km de distancia del centro del planeta. Plutón se diferencia
mucho del resto de los planetas del sistema solar, debido a que su órbita
es más excéntrica y está más inclinada con respecto
de la eclíptica que la de cualquiera de los demás planetas.
Las observaciones astronómicas realizadas durante los últimos
años, si bien han confirmado algunas de sus características
físicas principales, no han permitido obtener un conocimiento exhaustivo
del planeta, por lo que se desconocen por ahora algunos datos acerca de
su atmósfera, magnetosfera, etc. Debido al hecho de que su estructura
aparece muy semejante a la de Tritón (el gran satélite de
Neptuno), algunos especialistas sospechan que la formación de ambos
astros se produjo en regiones más remotas del sistema solar y que,
mientras que el primero fue capturado por Neptuno, el segundo llegó
a ocupar una órbita estable del sistema. En cuanto al tipo de sistema
formado por Plutón y Caronte, dado que este último gira sincrónicamente
con el planeta y tiene un diámetro que es la mitad del radio del
primero, en la actualidad se acepta que los dos cuerpos constituyen una
especie de planeta doble.
Caronte (ASTR.) Satélite de Plutón,
de 2.000 km de diámetro, que orbita a una distancia de 19.000 km
del planeta. Descubierto en 1978, tiene un período de 6,386 días
y describe una órbita con una inclinación de 65° respecto
de la del planeta. Con una magnitud de 16,9, su albedo es de 0,2 y su densidad
vale 0,5.