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ECONOMÍA COLONIAL AMERICANA archivo del portal de recursos
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Natalia Lorena Parracia
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de origen
El nacimiento del capitalismo en Europa a
fines de la Edad Media provocó rápidamente la expansión
comercial que caracterizaría al continente en el período siguiente,
siendo el descubrimiento de América un episodio clave en este proceso
expansivo. El primer tipo de relación comercial establecido entre
Europa y el resto del mundo fue el despojo, y cuando este no era posible
se recurría al intercambio comercial. Por este motivo, el capital
de los europeos no penetró de momento en los pueblos que se relacionaron
con ellos.
En América no se produjeron relaciones de comercio
entre los europeos y los indígenas. Por lo tanto, una vez finalizada
la etapa de saqueo, los conquistadores se vieron enfrentados a la necesidad
de organizar la producción para el aprovechamiento económico.
Consecuencias de esta necesidad fueron los siguientes problemas:
a)
Mano de obra y organización de la unidad productora. Se resolvió
mediante el trabajo forzado de los indígenas, en instituciones como
la encomienda, la mita y el yaconazgo. Esta fue la solución española;
las otras naciones, en general, prefirieron la importación de esclavos
africanos.
b) Ocupación en gran escala del territorio. Se llevaba
al cabo mediante expediciones de conquista y civilización, con el
subsiguiente poblamiento del territorio.
c) Organización política
e institucional de los nuevos territorios. Se lograba de dos maneras: la
creación de instituciones administrativas (generalmente a imagen
de las de España), y el establecimiento del equilibrio político
entre las fuerzas sociales de las colonias.
d) Captación de la
riqueza para la metrópoli. Se conseguía por medios indirectos
(impuestos y contribuciones) o directos (explotación de los recursos
naturales).
Un rasgo distintivo de la organización económica
de las colonias fue el régimen de monopolio, que influyó sobre
el condicionamiento de las economías americanas, y que recién
hacia fines de la era colonial se reduciría en parte.
Para comprender
correctamente la economía colonial deben tenerse en cuenta las características
de la economía europea de la época, a saber: predominio de
la agricultura sobre el comercio y precariedad de los medios de transporte.
Lo que los europeos buscaron en América fue los productos que se
comerciaban en la época; en especial, los metales preciosos. Las
otras actividades económicas comenzaron antes en los países
que carecían de estos bienes. El capital y la mano de obra (inmigración)
se desplazaron de Europa hacia América, en donde la ganancia era
mayor.
La localización de las principales colonias fue determinada
por dos factores importantes: la existencia de recursos naturales y la distancia
de los centros de civilización. Salvo en el caso de los metales preciosos,
se explotaban solamente los recursos vecinos a vías marítimas
o fluviales. En el interior del Continente, por el contrario, la actividad
fue escasa. Estas causas nos permitirán explicar el bajo nivel de
desarrollo alcanzado por la Argentina.
En cuanto a la dinámica
de las actividades coloniales, estuvo estrechamente vinculada al comercio
exterior y al aprovechamiento de los recursos naturales. En aquellos lugares
en donde se exportaba uno o pocos productos (caso de las minas y plantaciones)
las unidades productivas se desarrollaron en gran escala y sostenidas por
el trajo servil. los únicos sectores beneficiados, aparte de los
funcionarios (de la corona o del clero) eran los propietarios y comerciantes
exportadores. De esta manera la riqueza se concentró, sin que se
diversificara la estructura productiva interna.
Economías regionales de subsistencia del actual territorio argentino
A causa de la lejana posición geográfica
y de la falta de recursos exportables, la Argentina fue una de las regiones
de América que menos se desarrolló en esta época. Las
actividades agrícolo-ganaderas, en el período colonial, no
se relacionaron con el sector dinámico de la economía (la
exportación) sino que se destinaban al autoconsumo de los productores
o al estrecho mercado local. Esto se debía a que la explotación
agropecuaria no se avenía bien con las características de
la producción para exportar (grandes superficies, gran inversión
de capital, abundante mano de obra servil) sino que requería un tratamiento
más complejo e iniciativa personal. Al promediar el siglo XVIII surgió
la estancia colonial, pero no alcanzó la importancia que en otras
regiones tenían las plantaciones y explotaciones mineras.
De
hecho, entre los siglos XVI y XVIII no se desarrolló en el actual
territorio argentino ninguna actividad productiva firmemente vinculada al
comercio exterior. Esto determinó el escaso flujo de capitales y
de mano de obra y el carácter cerrado de los sistemas económicos
regionales, lo que, a su vez, causó un bajo ritmo de desarrollo y
un consiguiente atraso frente a otras zonas coloniales.
Con relación
a la economía, el actual territorio argentino se dividía,
en la época colonial, en cinco zonas relativamente autónomas.
a) Noroeste: Formado por las actuales provincias de Salta, Jujuy, Santiago
del Estero, Catamarca y Tucumán. Fue la región más
desarrollada durante el período colonial. Existían algunas
grandes fincas, de ganadería y cultivo de algodón (unido este
último a la producción textil), relacionadas estrechamente
con el Alto Perú y más específicamente con el centro
minero de Potosí. Sin embargo, la mayor parte de la producción
era en pequeña escala, para el autoconsumo y un reducido intercambio.
Las dificultades de transporte, la poca demanda, y el abandono del cultivo
de algodón en favor del ganado lanar redujeron las posibilidades
de desarrollo.
b) Cuyo: Abarcaba las actuales provincias de Mendoza,
San Juan y La Rioja. La principal actividad era la producción agropecuaria,
especialmente el cultivo de vid y frutales; también había
ganadería y algunas artesanías. La estructura de la producción
era muy similar a la del Noroeste; en ambos casos, las grandes fincas se
sostenían mediante el trabajo indígena (encomienda). Se exportaban
vino, alcoholes y frutas secas al Litoral y a otras regiones, pero la agricultura
mantuvo su carácter básico de subsistencia.
c) Centro:
Compuesto por las actuales provincias de Córdoba y San Luis. La actividad
más importante de la región era la cría de animales
de carga para el Alto Perú. La ganadería estaba organizada
de acuerdo con el modelo de la estancia colonial. La agricultura era únicamente
de subsistencia.
d) Litoral: Integrada por Buenos Aires, Entre Ríos,
Santa Fe y Corrientes. Contra lo que parece natural en la actualidad, esta
era la región menos poblada y menos desarrollada. Esto se debía
a que el pequeño núcleo comercial que se formó en Buenos
Aires alrededor del puerto fue obstaculizado por el monopolio comercial.
(El contrabando, si bien existía, no alcanzaba para revertir esta
situación.) En el interior, la agricultura era precaria y de subsistencia,
al igual que la ganadería. Esta última consistía en
haciendas cimarronas que podían ser capturadas libremente y que se
aprovechaban íntegramente (carne, cueros, grasa, etc.). Hacia mediados
del siglo XVII comenzaron a otorgarse licencias para vaquear, pero era difícil
obtener mano de obra estable, y surgió el tipo del gaucho. Desde
entonces hasta fines del siglo XVIII las estancias fueron lentamente desarrollándose.
e) Noreste: Formado por Misiones, Chaco y Formosa. No estuvo nunca integrado
con el resto del territorio, ya que estaba bajo la influencia del Paraguay.
Las misiones jesuíticas, que alcanzaron un alto desarrollo, producían
para consumo interno. Existía, sin embargo, exportación de
yerba mate a zonas vecinas de Brasil, Paraguay y el Litoral.
Estructura y dinámica del sistema
No es posible afirmar que durante la época colonial haya habido en el actual territorio argentino lo que llamamos una “economía nacional”. El motivo es que no existía un mercado con un flujo recíproco, en escala significativa, de capitales, mano de obra y productos entre las distintas regiones. De este modo, el período se caracteriza por economías regionales, autosuficientes y separadas entre sí, con comunicaciones y transportes precarios. Un análisis de la estructura y la dinámica del sistema debe, por lo tanto, hacerse dentro de cada región. Las características más importantes son:
a) El estancamiento de la población,
provocado por la escasa inmigración y la consiguientemente mínima
introducción de mano de obra.
b) La debilidad del sector exportador
y la estructura productiva interna; como ya hemos dicho, cada región
era autónoma y estaba sostenida por actividades de subsistencia o
destinadas al reducido mercado interno. Las exportaciones (e importaciones)
no resultaban significativas, especialmente comparando la Argentina con
otras zonas del continente. El 80-90% de la población está
incluido en el sector agropecuario, y el resto en las actividades de defensa
y administración, con un pequeño sector comerciante.
c)
La poca difusión de la economía monetaria, que sólo
existió en las zonas vinculadas al comercio exterior. La retribución
del trabajo indígena se hacía en especie, y las transacciones
mediante el trueque. Casi toda la producción estaba destinada al
consumo. El sector público invertía solamente en defensa y
administración, y el privado casi no invertía en absoluto.
Todo esto, unido a la ausencia de progreso técnico, dio a la economía
un carácter cerrado y no dinámico.
d) La situación
de equilibrio entre las economías regionales. Al ser cada una de
ellas un sistema cerrado y autosuficiente, no existía un poder central
que tuviera supremacía económica, como tuvo después
Buenos Aires. La causa de esto, como siempre, fue la inexistencia de un
comercio exterior que posibilitara la integración de las economías
regionales al mercado colonial. Por esta causa se trabó el aumento
del ingreso en cada región y la diversificación y desarrollo
de su producción, lo cual hizo imposible la constitución de
un mercado y de una economía nacionales.