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DIMENSIONES DE LA VEJEZ EN LA SOCIEDAD
ARGENTINA archivo del portal de recursos
para estudiantes |
René A Knopoff.
Prejuicios, Mitos y estereotipos.
Cada uno tiene una
idea de los viejos, en función de la imagen internalizada, imagen
que depende de sus experiencias, de su formación, de su historia
de vida.
Podemos estar oscurecidos por prejuicios.
El juicio está
basado en la investigación, que alimenta al proceso de conocimiento.
Requiere analizar lo investigado, diferenciar entre opciones distintas.
El prejuicio es también un juzgar antes de tiempo; está teñido,
según Allport, de un sentimiento, favorable o desfavorable.
En
el juicio predomina el razonamiento, en el prejuicio el sentimiento, lo
subjetivo, lo irracional.
Grados de prejuicio.
1.- Hablar mal.
2.-
Evitar el contacto.
3.- Discriminación.
4.- Ataque
físico.
5.- Exterminación.
Mito y estereotipo.
El estereotipo es más pasional que racional; cuando uno generaliza,
cuando no se aprecian las particularidades, se favorecen los prejuicio,
los que pueden conducir a la estereotipia.
Acercarnos a estos conocimientos
desde el sentir y el pensar para actuar en consecuencia.
Cada uno ve
una porción de la realidad, no exactamente igual a la del otro. Necesitamos
al otro, a los otros, para ir completándola.
Los prejuicios más
comunes son:
Desde lo social:
1.- El viejo no puede aportar
nada útil.
Para qué escucharlo. Para qué incluirlo.
Para qué consultarlo. Vive en su mundo. Para qué contarle
cosas. Para qué integrarlo.
2.- No debe sufrir ni enterarse
de cosas negativas porque lo afectan.
Entonces se lo tiene al margen
de la realidad, ocultándole si alguien se muere o se enferma gravemente.
3.- Ya está viejo para trabajar. Que descanse.
Loable intención,
pero ¿se le pregunta al interesado qué es lo que quiere? ¿Se
tiene en cuenta su voluntad?
4.- No puede decidir por sí.
5.- Los viejos tienen muchos accidentes en el hogar.
6.- No
son responsables y pierden las cosas.
7.- No les interesa lo que
los rodea.
8.- Les gusta vivir aislados. ¿Siempre? ¿A
todos?
Prejuicios relacionados con la salud-enfermedad.
1.-
Los viejos están, en general, enfermos.
2.- Pasan
mucho tiempo en cama por sus enfermedades.
3.- Toda enfermedad
que se presenta en la vejez es crónica.
4.- La mayor parte
vive hospitalizada o institucionalizada crónicamente.
Es a partir
de los 75 a 80 años donde son mayores los trastornos biológicos.
Y aún así, sólo el 12% de los mayores de 80 años
son dementes o discapacitados.
Enfermedades consideradas obligadas de
la vejez, están siendo evitadas por prevención o tratamiento.
El tiempo que se le brinda a la consulta del anciano, como a la de cualquier
otro marginado, es menor que el dado a los demás.
A veces la
internación es inevitable y beneficiosa. Pero cuántas veces
se llega a la internación por desconocimiento de poder utilizar recursos
alternativos de menor costo humano y social.
Es fundamental que el personal
en contacto con los internados, sepa y sienta que éstos son seres
humanos plenos a quienes se debe consultar y respetar, que tienen gustos
y opiniones propias, con una trayectoria de vida independiente. Que la función
del hogar es cubrir las necesidades no llenadas de otra forma o las que
no pueda hacerlo por sí mismo, tendiendo siempre a un estímulo
basado en el respeto a la volición personal, estímulo que
se dirige a un crecimiento del individuo como persona. De ahí el
promover el contacto positivo con la familia o el medio ambiente anterior,
con su cuerpo, su intelecto, el rescate de sus vivencias, sus experiencias,
su emocionalidad.
Prejuicios relacionados con la sexualidad.
La menopausia
en la mujer, puede producir desvalorización, apatía, depresión,
pérdida del interés en las relaciones sexuales. Asimismo cuando
la mujer presenta historia de relaciones sexuales traumáticas o insatisfactorias
puede utilizar la menopausia como excusa para su cese.
En el extremo
opuesto, las que temen quedar embarazadas, para aquéllas que la relación
sexual conlleva el temor de la venida de un hijo no deseado, la menopausia,
con la eliminación de esta posibilidad, les permitirá tener
una relación sexual más espontánea y, probablemente,
más placentera.
Las que consideran que su función en la
sociedad es realizarse como persona, aportar lo que puedan al bien común,
utilizando el deseo y las relaciones sexuales ,como medio comunicacional,
en donde hay unión, entrega, conocimiento y gozo, que sirve para
crear vida y para compartir vida, la menopausia no introduce modificación
alguna a su vida sexual.
El envejecimiento depende de muchos factores.
No tiene comienzo uniforme en los distintos órganos ni en las distintas
personas; influye lo constitucional (formado por lo genético y lo
congénito) y lo ambiental. La nutrición, el stress, enfermedades
intercurrentes, etc.
Un prejuicio muy extendido, asegura que si no hay
menstruación, la sangre se sube a la cabeza y crea muchos problemas,
lo que no tiene ninguna base real.
También se dice que los ancianos
son impotentes o ya no tienen deseos ni actividad sexual.
Investigaciones
llevadas a cabo por diversos autores, permiten afirmar que la capacidad
de tener relaciones sexuales por parte de los ancianos de ambos sexos (potencia
coeundi) permanece en alto porcentaje hasta edades avanzadas.
Veinticinco
de cada cien varones de 80 años, no eran impotentes.
En cuanto
a la persistencia de los deseos sexuales, según Pfeiffer, al 66%
de las mujeres y el 90% de los varones de 66 a 71 años los presentan.
Otra creencia popular supone que el exceso sexual en la juventud lleva al
agotamiento en la vejez.
Kinsey demostró en sus trabajos estadísticos
que las personas que mantienen una actividad placentera y continuada, aunque
sea muy frecuente y temprana, suelen mantenerla hasta edades avanzadas.
El organismo humano regula su capacidad sexual. El agotamiento sexual no
se conoce.
Se dice que las mujeres de más de 70 años no
llegan al orgasmo. El mismo no depende de factores fisiológicos u
hormonales, sino de aspectos sociales y culturales.
Otro prejuicio extendido
es que el casamiento de los ancianos es reprobable, o que toda actividad
sexual del anciano es perversa y regresiva.
Nuestra sociedad no acepta
aún que el anciano disfrute y goce con la relación sexual.
Mucho menos si es mujer. Así, está extendido el concepto que
toda actividad sexual en los ancianos es abominable, perversa, regresiva
o patológica. Se entiende así lo que escribe De Nicola cuando
puntualiza que la mayor actividad sexual de las viudas es la masturbatoria.
Tampoco es cierto que los ancianos cometan más delitos sexuales que
los demás; las estadísticas dicen lo contrario.
Del mismo
modo que se conserva, contra la opinión generalizada, la capacidad
de amar hasta la muerte. Que además, en muchas ocasiones, se agreguen
otras necesidades: afecto, compañía, apoyo, no quita lo anterior.
El ser humano necesita afecto, en toda época y en cualquier edad.
La posibilidad del contacto físico, el tocarse, es importante. ¡Se
transmiten tantos sentimientos a través de la piel!
Hay muchísimas
situaciones, en especial en el anciano institucionalizado, en las que no
recibe afecto ni contacto físico, salvo el que pueda comprar pagando.
Prejuicios desde el equipo de salud.
No es cierto
que todos los problemas de los ancianos sean orgánicos. El hombre
es un ser total durante su vida entera.
También se dice que después
de un infarto, se acabaron las relaciones sexuales. Un individuo con medidas
de rehabilitación post-infarto, no tiene más riesgos, al efectuar
un coito, que uno no infartado.
Es de destacar la importancia del desarrollo
de una sexualidad serena que puede desarrollar una acción vivificante
y sedante, con disminución de la tensión y angustia, existente
después del infarto.
¿Cual es nuestra actitud, como profesionales,
en la atención de los viejos? ¿Preguntamos alguna vez por
su vida sexual? ¿Nos interesamos por problemas que puedan tener en
este área?
Y si se animan a salir del estereotipo que les fija
la sociedad, y preguntan, o plantean inquietudes con respecto a deseos sexuales,
frecuencia de relaciones o problemas similares, ¿qué les respondemos?
A veces nada, otras con evasivas o peor, con bromas que desjerarquizan el
tema y apenas tapan nuestra inexperiencia, ignorancia o prejuicios sobre
él mismo.
Lo grave es que bloquean futuras preguntas; bajan una
cortina, no solucionando el problema.
Y después nos extrañamos
de que no pregunten.
Es importante conectarnos con lo positivo de nuestras
diversas etapas.
Lo negativo sería quedarnos en el pasado, sin
reconocer el presente, sin apreciar las actuales posibilidades y limitaciones;
quedarnos en ese pasado con una queja melancólica, sin poder salir
de ella. Conectarnos con situaciones placenteras de nuestro pasado, nos
reconforta y afirma como seres humanos.
Situaciones y actitudes del medio.
Influye cómo
uno se considera a sí mismo y al otro, cómo lo integra, como
ve y vive su propio envejecimiento. El rol adjudicado pero también
el rol asumido.
Han ido teniendo presencia activa en la comunidad, defendiendo
sus intereses, presionando para mejorar su situación.
Están
sabiendo revertir preconceptos y prejuicios.