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CRISIS EUROPEA: TEMBLORES Y TEMORES AL EFECTO CONTAGIO archivo del portal de recursos
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Marcelo Cantelmi
Copyright Clarín, 2010
El colapso financiero que amenaza a Grecia es la punta de un iceberg mayor. Ahora hay que afrontar los costos y déficit generados por una formidable estructura especulativa.
Las comparaciones merecen cierta prudencia. Pero lo cierto es que
hay un dejá vù entre el colapso que amenaza hoy a Grecia y la
bancarrota formidable del banco Lehman Brothers en setiembre de 2008
que precipitó el capítulo más destructivo de la aún no resuelta crisis
financiera. La acción de Lehman Brothers había caído 73% y seguía en la
rodada mientras lo que quedaba del gobierno de George Bush esgrimió un
discurso de moral y responsabilidades para justificar que dejase al
gigantesco banco a su suerte. La consecuencia de esa quiebra fue mucho
peor de lo previsto y disparó un efecto contagio que impactó bajo el
nivel de flotación del modelo de acumulación global.
La
renuencia de las potencias europeas a hacerse cargo de la crisis que
devora a Atenas tiene aquellas resonancias, incluso con mensajes
morales incluidos. Europa está atrapada buscando evitar un antecedente
de asistencia que pueda repetirse con economías también maltrechas como
Irlanda, Portugal o Italia. Pero también desespera por esquivar el
costo de un salvataje dentro de la zona euro, con el peso negativo que
implicaría para la vapuleada moneda común. Se dirá que Hungría y
Letonia recibieron ayudas en el pico de la crisis en 2008, pero no
estaban dentro del euro y lo que se salvo ahí -como sobrevuela también
el caso griego- fueron los depósitos de los bancos occidentales en el
Este europeo.
Estas dudas de decir y no hacer explican el apoyo
moral sin precisiones que Alemania y Francia, el eje de los poderosos
de la Casa Europea, destinaron esta semana a la atribulada Atenas. Ex
funcionarios del FMI como Simon Johnson o jugadores del mercado como
Julian Callow del Barclays Capital, insisten en que Bruselas, en
verdad, no está haciendo nada para prevenir lo que califican como un
"lehman-style tsunami" que golpeará a todo el continente. El miedo a lo
que pueda suceder está sí generando una demanda de austeridad fiscal
que, lanzada de modo precipitado, corporiza otros fantasmas. Los
historiadores recordarán que hubo mucho de eso antes de la gran
depresión del '30.
La gran cuestión es si se evitará la ruina
salvando a Grecia. Puristas como el ministro de economía alemán, Rainer
Brauderle, sostienen, enfureciendo a los franceses, que los
contribuyentes no están "para pagar los errores de otros" y enarbolan
el artículo 102 del Tratado de Maastricht que prohíbe los salvatajes.
Pero éste es un juego de cajas chinas. Siempre hay otra peor adentro. Y
todo paso tiene consecuencias. Veamos.
La deuda de Grecia suma
hoy 294.000 millones de euros, eso es tres veces más que la suma de los
default de Rusia en 1998 y Argentina (el mayor de la historia del
capitalismo) en 2001. Para evitar la cesación de pagos, Grecia debería
obtener financiamiento urgente para la cuota de 53 mil millones de
euros que tiene que saldar este año. Si no hay una ayuda consistente,
los mercados dejarán caer a Atenas. Eso implicará un golpe imprevisible
para la salud del euro y una estela de destrucción. Todos los rojos
griegos se armaron con una estructura de especulación que se extendió
desde Londres a Viena y que entre otras creatividades consistía en
tomar del Banco Central Europeo al 1% y comprar bonos griegos con
rentabilidad de 4, 5 y hasta 6%, explica en El País el economista Angel
Berges. Esos papeles empapelan hoy bancos comerciales del Reino Unido e
Irlanda (23%), de Italia (12%) y Alemania y Bélgica (6%).
También
hay algo de comedia en este drama que ayuda a medir el tamaño del
callejón. Gran Bretaña y Suecia plantearon dejarle el problema al FMI,
pero París y Berlín lo rechazaron porque consideran un bochorno para
Bruselas la irrupción de una brigada de economistas norteamericanos
diciendo qué hay que hacer. Aún peor fue cuando la dirección de la
comunidad tomó conocimiento de que Grecia negociaba la venta de 25 mil
millones de euros en bonos al gobierno chino, una idea gerenciada a
comisión por Goldman Sachs. "Un miembro de la eurozona salvado por
China debe aún ser peor que el FMI", comentó zumbón el Financial Times.
El
temor a un contagio en otros países que se exprese en que no puedan
financiar su enorme déficit (allí entra España que sigue en recesión y
cuya Bolsa se desplomó a comienzos de mes) es la primera novedad de
este segundo capítulo de la crisis mundial. La otra es un cambio en la
etapa en la que parece claro que la gente ya no se mantendrá al margen
mientras se aplica la receta ortodoxa, lo que complicará a los
gobiernos que ajusten.
En Grecia, el plan de austeridad
plantea bajar 10% los sueldos de los empleados públicos, privatizar las
empresas de servicios eliminando empleos; extender los impuestos a la
renta a franjas más populares; aumentar el IVA y la edad jubilatoria.
En cambio, reducirá el peso fiscal al gran capital para aliviar fugas
(la economía negra en Grecia ya es 30% del PBI) y abaratar la
contratación de personal. Es la tormenta perfecta y ya comenzaron las
protestas.
España, cuya situación es difícil pero no tan
delicada como la griega, se ha comprometido también a un duro ajuste
para reducir su déficit desde 11,4% al 3%. El plan incluye reducciones
presupuestarias y aumentos de los impuestos pese a que el país aún no
salió de la recesión. El rojo de las cuentas creció por la caída de la
recaudación y un gasto público que Madrid pretende reducir en 50 mil
millones de euros hasta 2013. La encrucijada aparece si se ve que en
2009 España, con el record europeo de casi 20% de desocupación, gastó
31 mil millones de euros en seguro de desempleo. El ajuste aumentará la
crisis laboral al menos inicialmente incrementando ese gasto.
Entretanto, en los bancos hay 350 mil millones de impagables legados de
la burbuja hipotecaria pinchada. Sin empleo, sin poder pagar sus
cuotas, con más impuestos, los sindicatos en España ya anuncian un
aluvión de protestas. Alemania, es la mejor, pero tampoco está bien. La
recuperación en toda la zona euro se atascó. Atenas parece estar
transparentando todo.
La mitología cuenta que Zeus secuestró a
la bella Europa y la llevó a Grecia donde la violó bajo un plátano en
la isla de Creta. La imagen hoy impresiona.
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